sábado, julio 30, 2011

Domingo de verano



Hoy hace calor y no me apetece meterme con nadie. No sé, me apetece un post refrescante. Además es domingo. Y los domingos tengo por norma no vapulear a nadie. El lunes ya veremos.


He descubierto que el zumo de pomelo, naranja, kéfir y una bolita de helado de turrón (mejor que sean dos) es algo sano, lleno de vitaminas y que me agradeceréis tantas veces cuanto lo toméis. A mí la fruta no me gusta mucho, pero de este modo tomo toda la que recomiendan los médicos.

Ayer me han instalado Imagenio. Cuánto me alegro de ello, porque a mí lo que me gustan son los reportajes y el cine. Hace ya mucho que rompí con la televisión. Pero mientras almuerzo o ceno siento voracidad por los reportajes de historia.


Estoy acabando de leer Una historia de la lectura, libro sensacional donde los haya. Y ahora me voy a dar un paseo con una persona que me ha venido a visitar. Hoy después de la comida he dado otro paseo con un colaborador de una película de Alex de la Iglesia. Los domingos es el único día que no trabajo en mi tesis. Si mi director de tesis estuviera a mi lado viendo cuanto trabajo, tendría un busto mío en su despacho para enseñárselo como ejemplo a otros doctorandos. Desgraciadamente, trabajo en soledad.

viernes, julio 29, 2011

Carta abierta a la señora que le envió una carta abierta al obispo de San Sebastián



He leído hoy una carta abierta a monseñor Munilla escrita por una señora de ochenta y cinco años llamada María Victoria Gómez.


Me hace gracia que esta buena cristiana le envíe una carta al obispo para darle consejos, mandando la carta a los cuatro vientos. Espero que si me quiere ayudar esta ancianita con algún consejo, me envíe la carta a mí y no al New York Times. Lo de carta abierta al obispo es puro género literario. En cuanto leemos cuatro párrafos, nos damos cuenta de que mejor la hubiera titulado dale leña al mono que es de goma. Esto de ayudar sinceramente dando garrotazos debe ser el último grito en caridad cristiana. Yo por lo menos prefiero no ser ayudado.


Esta señora escribe al obispo que hay que ir con compasión y amor. Insiste en lo de la ternura, el amor, el respeto y otra vez el amor. Fantástico. Pero después de todas las florecillas de San Francisco, después de cuatro tarros de miel, al final (y en medio) ocho cucharadas de su amarga medicina. Porque en definitiva eso era lo que importaba: su medicina.


Le ruego perdone mi osadía, dice la señora de la ternura después de echarle en cara al obispo, más o menos, que ha esterilizado su vida eclesial, la vida eclesial de la señora octogenaria.


Mire, cuando hoy por la tarde, antes de cenar, salía de la iglesia donde estoy sustituyendo al párroco he visto una caja de madera colgada de la pared con un cartel sobre el que pone: sugerencias y reparaciones. Pues bien, estaba pensando en usted, y le aseguro que he leído: sugerencias y malos rollos.


Señora de la ternura, señora de la eterna ternura primaveral, el que le escribe esta carta abierta (también llamada Carta abierta a la octogenaria de las dulces entrañas de la misericordia) no es un integrista. No, señora, no. el que le escribe considera el Concilio Vaticano II como el mejor concilio de la Historia, la reforma litúrgica como el mayor logro del Concilio, y el nuevo espíritu que nos infundió el concilio como un verdadero don del Espíritu. Acepto el Concilio y su espíritu sin reservas, lo amo. Pero usted lo que es es una malrollista. Ya que usted ha hablado con toda claridad, permítame que le hable con toda claridad.


Señora, después de leer su carta, le aconsejo que se siente en el sillón de su salón, coja el gato, se lo ponga en el regazo, y vea otra vez, por centésima vez, Las sandalias del pescador. Usted no precisa un nuevo obispo, lo que necesita es una máquina del tiempo. Ya quedaron atrás los años de El Foro de los Quinientos, que era el foro de los quinientos curas disconformes con el obispo. Que después pasó a llamarse El Foro de los Cuatrocientos. Posteriormente conocido como El Foro de los Trescientos. Finalmente conocido como Comando G.

La rebelión de Coré II: la rebelión que ellos mismos leen en los textos sagrados durante las liturgias

Estoy escuchando los bellísimos trinos religiosos de un coro inglés. Nadie que escuche la grandiosidad de este himno dudará de una cosa: las cosas sagradas son trascendentes.


Es decir, a nosotros los administradores de lo sagrado se nos pedirá estrecha cuenta, como a ningún otro, de cómo hemos preservado los misterios de la Nueva Alianza que recibimos.

Todos, incluso los fieles, son comprensivos con los clérigos cuando estos muestran pequeñas debilidades, facetas humanas, imperfecciones que implican una visión menos sublime de la que debería tener alguien que está siguiendo el camino que nos marcaron los Santos Evangelios.


Pero cuando un clérigo directamente decide quebrantar los vínculos que le atan a la comunión con su obispo, semejante acción no admite paliativos. En ese momento haría falta recordarle las solemnes promesas que uno hizo ante Dios antes de ser ordenado. Las promesas que hizo de rodillas, las obligaciones que uno libremente contrajo ante Dios.


Afortunadamente, la inmensa mayoría de todos los sacerdotes de la Historia han sido fieles a estos vínculos. Han podido cojear en el camino de Dios, han podido perder el entusiasmo en algunos momentos, pero han sido se han mantenido leales a Cristo y a su Iglesia.


Dos mil años de Historia han demostrado que todos aquellos que se separaron de la vid viva que es la Iglesia, quedaron estériles, se marchitaron y como mucho sólo lograron mantener el verdor de sus hojas durante un tiempo. Sé muy bien que la Vid es Cristo. Pero Nuestro Maestro sería el primero que nos enseñaría que si me aceptáis a mí, tenéis que aceptar a mi Iglesia. La Iglesia y Yo formamos una unidad.


Saulo perseguía a los cristianos, y sin embargo Jesús le dijo: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?


Gracias a Dios, la inmensa mayoría se ha mantenido fiel. Gracias al Altísimo, el rebaño sigue unido. Las tormentas fueron duras. Pero podemos decir: y las aguas retrocedieron.


A los pocos disidentes, a los pocos rebeldes, a la minoría que tanto daño hace, a los pocos que crean mal ambiente, yo les pido en nombre de Cristo que dejen de hacer daño a la vid de Cristo. Se lo pido desde la debilidad de un pobre sacerdote. Pero recordando que si no aceptan las dulces palabras de Cristo, algún día le escucharán como Juez. Yo hablo desde la debilidad, pero Él juzgará desde el poder.

miércoles, julio 27, 2011

Monseñor Munilla, el clero donostiarra y la rebelión de Coré

Hoy quiero hacer algo sorprendente, algo que a muchos les dejará descolocados: quiero felicitar a los sacerdotes de San Sebastián.


Quiero felicitarles sinceramente, sin ninguna reserva. ¿Por qué? Pues porque a pesar de toda la poderosa campaña de desprestigio contra de su obispo, los clérigos donostiarras se han mantenido en sus puestos, la obediencia ha sido mantenida de forma global, los lazos de comunión han resistido la tempestad del infierno, las vigas de la Casa de Dios siguen en su sitio a pesar de que los torbellinos del caos, de la rebelión y del error han rugido con una fuerza inaudita.


Problemas con algunos del Consejo Presbiteral, problemas con algunos del seminario, problemas con pastores disidentes, problemas con laicos que no se someten a nada ni a nadie, problemas, problemas, problemas. Pero problemas no con el sucesor de los Apóstoles, sino problemas con los problemáticos. Problemas con aquellos pocos que exigen libertad, cuando bien sabemos qué libertad han ofrecido ellos durante decenios. Libertad para los pocos que nunca han ofrecido libertad alguna. Diálogo con aquellos que se negaron a todo diálogo: o te sometes o te vas, fue la respuesta de ellos a todos los que no participaban de su línea pastoral.


Lo único que intenta monseñor Munilla es introducir la pluralidad en sus iglesias. Pero los hay que no quieren oír hablar de eso. Libertad significa línea única, la de ellos.


Y a pesar del grandísimo mal que pueden hacer unos pocos pero que griten mucho, cualquier párroco sabe esto, a pesar de todo, los pastores han aguantado en sus sitios. El grito de la rebelión ha resonado en la diócesis, pero no han sido secundados. Hasta ahora, el grupo de agitadores ha tenido que retornar a sus casas jurando que retornaría para intentarlo de nuevo.


Así que felicito a los sacerdotes de esa diócesis. Pues incluso aquellos que están en el número de los inficionados con ideas que son contrarias a la Santa Tradición que hemos recibido, incluso ellos, se dan cuenta que romper los lazos de comunión con su obispo es algo gravísimo. Hasta muchos de los inficionados callan cuando otros gritan, porque su conciencia les dice: no te es lícito, darás cuentas a Dios, lo que vas a hacer es la traición de Judas.

Sí, es imposible romper ese lazo sin seccionar el lazo que une a Cristo. Puedes ponerte en el lado contrario al obispo, pero desde ese momento sabes que Jesús está no de tu lado, sino enfrente a ti. Desde ese momento sabes que están intentando entrar en el redil a por las ovejas como un ladrón.


Hasta curas muy progresistas, muy modernos, muy liberales, muy aperturistas, saben que de ese lazo depende su salvación eterna. No hay sacerdote que corte ese lazo que pueda salvarse si no lo restaura aunque sea en el último momento de vida, antes de comparecer ante el inapelable juicio de Dios. Eso lo sabía Lefevre, y por eso dudó durante decenios antes de dar el paso de ordenar obispos. Alguien podía pensar que daba lo mismo una suspensión a divinis que una excomunión. Pero él sabía que no. Él sabía que la gravedad de sus actos descenderían otro escalón, que su salvación resultaría más difícil.


El lazo que une a un pastor con su obispo es sagrado. Romperlo implica una profanación, un sacrilegio, una ruptura en las leyes sagradas, un quebrantamiento en la construcción de la Iglesia. Los mismos ángeles se horrorizan en el Cielo al ver que un constructor decide un día ponerse a destruir.


Hay quienes piensan que después basta con pedir perdón y no ha pasado nada y ya está todo. No se dan cuenta de que hay cosas con las que no eso es suficiente. Si la gente supiera lo que es el purgatorio, comprenderían lo que es la Justicia Divina. Algunos al entrar en el Cielo después de su purgatorio si pudieran hablarnos a los que estamos en la tierra, nos mirarían con una mirada que nos penetraría hasta lo más profundo de nuestra alma, una mirada que jamás olvidaríamos, y nos dirían: tras siglos en el purgatorio he comprendido una cosa, que de Dios nadie se ríe, que con las cosas sagradas no se juega, que el mal requiere reparación.

martes, julio 26, 2011

Paseando y pensando en el próximo post

Es cierto, es cierto, no se llamaba Annie Whitehouse, sino Emy Winehouse.


A propósito que el primer ministro irlandés, Enda Kenny, más parece un enfurecido cantante de rock que un sabio gobernante de todo un pueblo, a juzgar por lo que dijo en el Parlamento respecto a la Iglesia Católica. Tuve la oportunidad de escucharle en su propio idioma (el inglés furibundo) cuando hizo las declaraciones sobre este penoso asunto, y francamente me hizo añorar a Zapatero. Hay que reconocer que ZP es un santo varón, un franciscano terciario, al lado del insufrible irlandés.

Como las cosas se sigan poniendo de este modo, va a convertirse en una moda que los políticos den un sermón a la Iglesia acerca de cómo ésta debe ser, o de lo que debe hacer, o de lo que debe pensar. Cuánto les gusta los políticos hacer de obispos, pero cuánto.



El gran problema, el gravísimo problema, es que en las democracias del siglo XXI no existe una verdadera y auténtica separación entre el poder legislativo y el ejecutivo. Aquí sí que resulta verdadera la canción: y mi palabra es la ley.



De forma que los políticos pueden escudarse con cara angelical diciendo: es que es la ley, la ley es igual para todos, todos debemos someternos a la ley, yo sólo respondo ante el pueblo, y tal.
¿Qué nos pedirá mañana la ley? ¿Qué le dará mañana a la ley por exigirnos? Cuando la ley está ebria, suele atacar a los ciudadanos honestos. Los buenos ciudadanos suelen ser la diana predilecta del legislador-enrique-octaviano en su versión de americana y corbata.


No hemos llegado todavía a un grado de verdadera persecución, todavía no. De momento estamos en la fase de qué se habrán creído los curas. Los tiempos no están maduros, aún. Pero cuando las masas exijan lo políticamente correcto, no habrá tribunal constitucional que nos ampare.


Llegará el día, y lo veré en mi vida, que como en la película Becket, tendremos que responder como el anciano arzobispo de Canterbury Teobaldo cuando ante Richard Burton y Peter O´Toole les dice de un modo conmovedor: señor canciller, en cuanto a eso tengo algo que añadir, el capitán es el único que manda después de Dios, ¡después de Dios!


Esta escena puede verse en el minuto 8 de este vídeo


El Padre Fortea en un monasterio



Bueno, ya he vuelto. No os lo había dicho, pero me había marchado unos días de retiro a un monasterio. En esto sigo una vieja tradición de no deciros nada hasta que regreso.


Esta vez he escogido la Abadía Benedictina de la Santa Cruz del Valle de los Caídos. Es la tercera vez que voy allí de retiro. Lo gracioso es que tres lectores del blog estaban allí. Tres lectores que no se conocían entre sí.

Siguiendo otra vieja tradición del blog, me fijaré en todo lo intrascendente de estos días:


La cama estaba bien, pequeña pero bien. Esto es excepcional. Normalmente el colchón es de lana de la época de Cristóbal Colón, o duro como la piedra de Jacob.


Hacía fresco, no he pasado calor.


Dieron helado de postre el domingo y el día de Santiago.


El hospedero es muy amable: paternal, sonriente, atento y buena persona. Un anticuario que dejó todo para ir al claustro.


El báculo del abad es realmente una preciosidad.


Los asientos del coro de la capilla son incómodos hasta no poder más. Probablemente los hizo un carpintero masón con la idea de que los monjes abandonaran lo más pronto posible la capilla.
Había un murciélago dentro de la grandiosa sala del gran portón de bronce del gran claustro de la abadía.


La sombra de la cruz recortándose en el firmamento estrellado a medianoche constituye una visión grandiosa. La cruz que hay sobre la basílica es la estatua más alta del mundo. Tres veces más alta que la Estatua de la Libertad.


La última noche tuve dos sueños. En uno soñé que tenía que corregir los márgenes de una página de la tesis. En otro que un conductor se enfadaba porque conducía muy lento.


Hoy, el anciano monje que ponía los helados de postre en el almuerzo, se ha olvidado de mí. Es un santo y probablemente su alma estaba ocupada en cosas más elevadas. Yo lo he tomado como un signo celeste de que debía perder peso y no he abierto la boca.

domingo, julio 24, 2011

Annie Whitehouse, RIP



Ha muerto Annie Whitehouse. Siento sinceramente su fallecimiento. Sin la droga ella hubiera tenido una larga vida llena de cosas buenas, quizá una familia. Y pensar que hay gente que quiere legalizar ese tipo de sustancias.


Ella ha escogido la sobredosis de droga, yo he escogido la sobredosis de colesterol. Una cosa resulta evidente: ella cantaba mejor que yo.


Otra cosa que salta a la vista es que hay más muertes por sobredosis entre los músicos de rock y pop, que entre los músicos dedicados a la música barroca.


No hace falta hacer ningún estudio estadístico para llegar a la conclusión de que los músicos de cuartetos barrocos y orquestas sinfónicas son mucho más prolíficos (biológicamente) que las grandes estrellas del rock o del heavy metal. Estos últimos deben tener la tasa descendencia más baja de la historia humana, y quizá incluso que cualquier especie animal.


Sin embargo, sería prematuro afirmar que la música barroca produce la caída del cabello. Por un lado tenemos a Bach, Stravinsky y otros muchos con sus calvas. Bach por lo menos llevaba peluca. Por otro, todos los grandes roqueros muestran una impresionante mata de pelo. Quizá no es oro todo lo que reluce y lleven una peluca como Bach.

Tortolitos



Esta foto representa para mí, de un modo jocoso, lo acertados que han estado todos los gurús científicos (siempre muy científicos) cuando nos pronosticaban cómo iba a ser el futuro.

Eso es lo que me hace gracia. La de veces que he escuchado en el pasado a señores que despreciaban las enseñanzas de la religión, porque decían que la ciencia tal o la ciencia cual. Los científicos de televisión se habían apoderado del futuro. A nosotros no nos dejaban ni un rincón.

Ah, y encima no podías discutir con ellos, porque siempre te salían con el típico: usted no entiende.

La soberbia es el defecto más feo de los científicos del star system. Además, ellos se meten a hacer teología aunque sean biológos o químicos. Pero cuando les vas a rebatir algo en materia teológica, se meten detrás del parapeto de la ciencia y te contestan: no, es que yo soy un científico.

-Ya, pero por muy astrónomo que sea, usted ha hablado de teología ahora.
-Usted no entiende.

sábado, julio 23, 2011

Noruega, Occidente



Todo ataque terrorista es una aberración. Pero el ataque a Noruega es una sinrazón dentro de la aberración. ¿En qué pensarían los sembradores de la opresión atacando a Noruega, un país modélico para toda la Humanidad? Ellos, los asesinos, los que se han erigido en verdugos, los que han decidido ser crueles, ¿qué buscaban? ¿No veían que Noruega es una de las naciones más perfectas del mundo? Pues sí, siempre hay alguien que decide erigirse en dueño de los destinos de los otros. Siempre hay alguien que decide que su voluntad debe imponerse sobre las voluntades de los otros. En todas las épocas nos encontramos con sujetos que deciden imponer su YO sobre los destinos de los otros, truncándolos, deformándolos, derramando sobre esos destinos el limón del sufrimiento, de su acidez.

Nunca insistiremos bastante en lo que significa la democracia, en la necesidad del orden de la razón. La misma Europa de la tolerancia debe ser fuerte para luchar contra los intolerantes. Pero hay que aceptar que el terrorismo ha llegado para quedarse. No se pueden proteger todos los sitios contra todo posible ataque. Debemos recoger los cristales y saber que la sociedad es lo suficientemente grande como para volver a levantarse una o cien veces, o mil veces.


Colombia es un buen ejemplo de cómo una nación puede sufrir ataques continuos, gravísimos, todos los días. Pero Colombia siguió adelante y los terroristas fueron retrocediendo. Es muy difícil ganar a toda una sociedad. Porque una nación es muy grande, y los terroristas son pocos.

jueves, julio 21, 2011

Nelson Mandela



Estoy viendo la película Invictus desde hace dos cenas. Independientemente de la película, la verdad es que Nelson Mandela parece que fue la persona perfecta para dirigir ese país en el momento de la transición, de la transición de la opresión a la libertad. Cualquier otro difícilmente se hubiera resistido al revanchismo, a la venganza, a exacerbar el odio. Mandela logró lo que logran muy pocos: unir a un país.

Y todavía tiene más mérito después de una vida en prisión. A cualquiera eso le hubiera llenado de rabia y rencor. Él salió con un alma llena de paz y con deseos sólo construir, de levantar un país.

Además, el rostro de Mandela me inspira muy buenos sentimientos. Es el rostro de alguien que ha sabido contener las olas del odio de los otros con el muro del perdón auténtico.


Nelson Mandela brilla por su perdón, por su capacidad para unir, por su capacidad para mantener la mano en el timón en medio de aguas turbulentas.


El Dalai Lama por su bondad y sencillez, también por su juicio prudente.


Franklin D. Roosevelt, el hombre que emprendió el camino de dominar el capitalismo y transformarlo en algo más humano. Sea dicho de paso, no tuvo continuadores.

Gorvachov el hombre que fue desmontando la Maquinaria del Mal desde dentro, con prudencia, con astucia, poco a poco.


Gandhi fue el asceta, un hombre del espíritu, grandioso como una enorme montaña.

Colesterol del mundo, únete

Mañana me hago mi análisis de todos los veranos a ver cómo va mi colesterol. Es terrible saber que por mi sangre van flotando islitas de grasa que pueden formar una manifestación. Una manifestación furiosa que le puede dar por romper escaparates. Y según su furia anarquista entre mis neuronas, puedo dejar de recordar el último libro que escribí o no tener muy claro quién soy.

El anarquismo es malo incluso en las arterias. La grasa tiene que estar en su sitio. Es decir, en esas galletas con chips de chocolate, y no en mi sangre.

Lo bueno de otras épocas es que vivías tranquilo. Te atiborrabas de chorizo y fabada, y cuando estirabas la pata simplemente pensabas que te había llegado la hora. Es más, te daba tiempo a dar un discurso en tu lecho, un lecho con dosel, con todos alrededor de ti como en esos óleos del realismo pictórico del XIX.

Ese modo de fenecer no tiene nada que ver con hacerlo repleto de tubos y rodeado de aparatos. Entre morir hace treinta siglos con el médico egipcio que te daba excremento de murciélago (de mal sabor pero inocuo) y hacerlo en las manos de unos fontaneros de la muerte con bata verde, uno no sabe qué es mejor, o al menos qué era más poético.

Si la Seguridad Social sigue recortando gastos, es posible que tenga que escoger entre el médico egipcio de los murciélagos, o el médico medieval de las cataplasmas de agua de manzanilla. Sí, abandonar este mundo en medio de cataplasmas de manzanilla y ventosas en la espalda es una escena que no se la deseo a ningún pintor del mundo, como no sea Frida Kahlo.

miércoles, julio 20, 2011

Lista de cosas para hacer en la vida (continuación de otro día que no recuerdo).

En la foto, estoy ante el sagrario de una de las parroquias en las que digo misa cada día.

Cambiando de tema: Cosas que me gustaría hacer en la vida. Lista 38. Dos puntos que se añaden hoy a la última versión de la lista citada.

1. Me gustaría pasar unos días en un monasterio budista de Japón o un país similar, viendo cómo es su vida, sus meditaciones, su día a día, hora a hora.


2. Me gustaría ser invitado a una mezquita en Irán o un país parecido, y vivir allí dos o tres días siendo testigo de cómo es la jornada de un día dentro de una mezquita y todas sus instalaciones anexas.

Cosas factibles que me gustaría hacer.
3. Pasear sin prisas por un bosque frondoso, húmedo, de altos y gruesos árboles, denso, oscuro. Un bosque germánico, escandinavo o escocés. Pasear por él con una buena conversación, con alguien agradable. Con alguien cuya conversación me agradara tanto como el bosque. Y al regresar a la casa de la que hemos partido andando. Que nos estuviera esperando la familia del anfitrión con un té con pastas de manquilla. Y allí todos juntos en la salita, alrededor de una mesa camilla, nos contáramos las experiencias del bosque.


4. Recibir un premio importante (la razón me es indiferente) y tras las sonrisas y los apretones de manos, tras mostrar el galardón, decir unas palabras de agradecimiento. Un pequeño discurso que comenzaría invariablemente con la falsa frase: Créanme que no merezco este galardón.

Cosas que voy a hacer ahora mismo en cuanto escriba la última palabra de este post.
5. Continuar mi lectura de la Biblia. He dejado a Débora ganando otra batalla y a su ejército entonando un cántico.
6. Soñar por la noche con algo que ahora ni me imagino.


Cosas que me gustaría hacer, que no puedo hacer, pero que es imposible hacer, pero que debería hacer:
7. Me he liado un poco. ¿Me lo podría repetir?

martes, julio 19, 2011

Mi opinión de Benedicto XVI




En esta iglesia estoy diciendo misa cada día. Una preciosa iglesia del siglo XV. Voy a continuar el post de ayer.
Antes de entrar en otras consideraciones, no hace falta recordar que mi devoción a los Papas no me impide ver algunos aspectos que podrían haber sido mejorados en las figuras de los Papas del siglo XX. Ser Papa no implica ser perfecto. Sin embargo, mis elogios han sido sinceros.


Lo que jamás haré, sea quien sea el Papa, es decir a los cuatro vientos qué me parece mejorable o qué me parece mal. Si un Papa, a través de la nunciatura, me preguntara: ¿Padre Fortea, en qué puedo mejorar? Pues se lo diría con toda sencillez. Pero decirlo en un periódico, en Internet, en una reunión de porteras en el hueco de la escalera, no sirve para nada, no ayuda, sólo sirve para hacer daño.


Si un feligrés mío en mi parroquia, me fuera criticando a mis espaldas, eso no me ayuda. Si me lo dice con caridad a mí a solas, le estaré agradecido. Lo que vale para una parroquia, vale para una diócesis. Lo que vale para una diócesis, vale para la Iglesia Universal.



Dejando claro lo anterior, dejando claro que ser Romano Pontífice no implica la perfección de todas las decisiones, la perfección de todas sus virtudes, dejando claro eso, acabo esta lista de consideraciones sobre los Papas, señalando que el actual Sucesor de Pedro me parece un hombre metódico, flemático, estudioso, organizado, que ha llevado a cabo, sin darle publicidad, una reforma litúrgica dentro de la reforma. La reforma consiste no en cambiar nada, sino en añadir lo que había antes. Se trata no de un cambio en la reforma litúrgica, sino en una añadidura.


Claramente es un hombre de pensamiento, no de emociones. Es un hombre de conceptos, de libros, es un hombre dedicado a la razón. Dedicado a la razón desde la fe. Un hombre de libros al que el Señor le puso como pastor. No tuvo ninguna ambición, su ambición era el mundo de la universidad.


Una de las virtudes que más señalaría de su personalidad, es que es alguien que no se precipita, que analiza, que sopesa, que toma las decisiones después de un cuidadoso análisis.

domingo, julio 17, 2011

Continuando mis extrañas reflexiones sobre las elecciones pontificias




Me gustaría continuar un poco las reflexiones acerca de las elecciones pontificias desde un punto de vista de la intervención de la Providencia. Quede claro que todo son opiniones personales, pero también quede claro que por muy personales que sean estas reflexiones puede que dé en el clavo.


Creo que Pío XII era el Papa perfecto para estar en medio de una tormenta perfecta. Su imagen reflejaba sacralidad, majestuosidad, un aspecto inconmovible, un rostro férreo que sin hablar dejaba bien claro que los principios jamás se quebrarían bajo ninguna presión. Y eso dejando aparte su conocimiento de Alemania y del alemán.


Juan XXIII, sin embargo, fue el más adecuado para abrir las ventanas en la Iglesia, para que entrara el aire y la luz. El ritual estaba bien, pero el ritualismo amenazaba con ser excesivo. Era el momento de iniciar una serie de reformas. La Providencia nos puso un hombre paternal, sencillo, bondadoso, jocoso, un párroco. Era imposible no quererle. Él fue la cara amable con que Dios quiso presentar su plan de renovación para su Iglesia.


Pablo VI, hombre, humilde, sencillo, más serio. Como si el rostro de Dios se ensombreciese ante los excesos de muchos pastores. Como si Él mostrase como ejemplo un pontífice orante ante los ojos de tantos clérigos llenos de activismo. Pablo VI era firme, dio muchas muestras de ello, pero en él predominó una especie de actitud de Dios, una actitud que podría resumirse en un demos más tiempo a tantos pastores para que comprendan que el camino de la disidencia no es el correcto.


Pero no comprendieron. Por eso cuando los cardenales eligieron a Juan Pablo I, el tiempo de la espera divina había acabado. Los cardenales eligieron a ese cardenal que era óptimo como persona. He dedicado otros posts a elogiar las características de este gran obispo. Pero él no era la elección de Dios. Ese magnífico ser humano que fue Juan Pablo I no era el candidato elegido en los Cielos, y Dios no quería esperar más, y no esperó. La ventaja de ser Dios es que no tiene que esperar si no quiere esperar. Los corazones dejan de funcionar cuando el Creador lo dispone.

Y así se eligió a quien tenía que ser elegido. De Juan Pablo II no diré nada, pues ya escribí ayer.
Esta visión providencialista se aplica no sólo a los Papas, sino a toda la Historia de la Iglesia, a toda la Historia de la Humanidad, a la Historia de cada ser humano. Dios, que nos cuida, suscita las personas adecuadas.


Y a veces hasta da signos como diciendo: estoy aquí. Algunos repararon en el hecho curioso de que Juan Pablo I fue elegido Papa justo el día en que se celebra la Virgen de Chestokova. Algunos también repararon que el día en que fue elegido Juan Pablo I la fumata que salió de la Capilla Sixtina fue primero blanca y después se volvió negra. Como un signo de que sí, había un nuevo Papa pero pronto no.


¿Y Benedicto XVI? ¿No nos va a decir nada de él?


Mañana, hablaremos del gobierno.

Esta foto es de hoy que he ido a dar un paseo al campo


No sé por qué, pero estos días me dan ganas de ver una y otra vez vídeos de Juan Pablo II. ¿Algún mecanismo subconsciente? ¿La acción de alguna gracia? ¿Razones de menor calado pero desconocidas para mí? Quién sabe.

Pero lo cierto es que no puedo dejar de pensar al ver las imágenes que él fue el hombre providencial que libró a la Iglesia de la ola liberal, ola de rebelión y desobediencia, que se iba haciendo cada vez más frecuente en los años 70. Los años en los que la disidencia eclesial se fue convirtiendo en la norma.

Desde mi visión providencialista, él fue el hombre expresamente elegido por Jesús para reconducir las cosas. Jesús trajo un hombre del otro lado del telón. Un clérigo procedente de una iglesia incontaminada, de una iglesia tradicional, orante, preservada de la ola de liberalismo que dominaba en casi todas las demás.

Pero ese prelado no sólo tenía las virtudes espirituales necesarias, sino que también estaba dotado de firmeza y de un dominio de los tiempos para llevar a cabo su labor. No bastaba con firmeza, salvo que quisiéramos una rebelión en toda regla. Había que usar de la prudencia para hacer las cosas con rapidez, pero respetando los tiempos de la prudencia. Y así, poco a poco, puso orden primero en casa (Roma, su Curia y sus universidades) y después en la Iglesia entera.

Su imagen transmitía juventud, optimismo, energía, firmeza. Los liberales le acogieron entusiasmados: un cura que había sido obrero, de un país comunista, joven, no curial. Qué lejos estaban de sospechar que se les había acabado el recreo.
Él era el pastor. Y bastó su rostro y esas manos como las de Moisés para que los lobos huyeran ante él. Pocas veces tuvo que blandir su cayado espiritual. Pero cuando tuvo que hacerlo, no le tembló la mano.

No creáis que sus enemigos, los enemigos de la fe no se organizaron, no le hicieron la guerra, pero no pudieron con él. Creedme, hicieron todo lo posible para oponerse. Pero no había nada que hacer, Dios estaba con él.

http://www.youtube.com/watch?v=GlDTdkh9fPc&feature=related

viernes, julio 15, 2011

Hoy caviar para vuestros oídos


Ésta es una de las dos iglesias donde digo misa cada día en mi diócesis.

En mi vida he escuchado mucha música. Los que me conocen saben que soy un melómano. Siempre trabajo con una partitura de fondo siendo tocada. Son muchos años con esta costumbre y por mi salón han pasado infinidad millares de horas de armonías. Pues bien, de todas esas músicas hay una que escogería en el grupo de las más bellas músicas que he tenido la suerte de paladear.

Encima es una música casi desconocida. Todo el mundo conoce a John Williams, a Silvestri, a Morriconi, a Vangelis, a Karl Jenkings, pero cuando uno menciona a Toshiyuki Watanabe, mis amigos siempre replican que no han oído nunca hablar de él. ¿Es joven? Tiene casi setenta años.
Bueno, pues hoy podréis escuchar una de esas partituras magistrales: La ola de la niebla de la mañana.

Comienza con unas notas misteriosas, después la obra sigue con un ritmo melódico, con un sosiego oriental. Se trata de una música de fuerte sabor oriental que contiene una pasión increíble dada la lentitud con que avanzan sus notas. El acompañamiento de la armonía es sublime. Ésta es una de esas músicas que me hace soñar, recordar, dar gracias a Dios por otorgarnos el don de la música.

Cargad el vídeo, cerrad los ojos y soñad.

http://www.youtube.com/watch?v=3zvfqw5Vukg&feature=related

jueves, julio 14, 2011

El perdón de Dios


Estos días de verano estoy sustituyendo en las parroquias de Meco y Camarma. Cada día me siento antes de la misa en el confesonario en ambas parroquias. Siento una gran alegría en estar sentado en el confesonario, aunque sólo sea esperando que algún alma venga a pedir perdón a Jesús. La espera allí ya es para mí un tiempo gozoso. Por supuesto que espero rezando el breviario o haciendo oración. Pero nunca he considerado ese tiempo como un tiempo perdido.

Animo a todos los sacerdotes a dedicar un tiempo fijo del día a sentarse en el confesonario. Un tiempo fijo a hora fija. El mejor momento es antes de la misa, que es cuando viene la gente. Lo cual supone que el sacerdote tiene que tener todo preparado en el presbiterio media hora antes.

Animo a mis compañeros sacerdotes a redescubrir el gozo de ejercer este sacramento de forma diaria, con penitencias siempre diversas (aunque breves) tales como tener oraciones nuevas impresas en papelitos, u hojas con salmos. También animo a mis compañeros a usar el confesonario. El confesonario es la sede más digna y adecuado que se me ocurre para esta acción sagrada. Al penitente le da menos vergüenza confesarse a través de una rejilla. El confesonario aporta (sin contacto visual) una intimidad especial. El penitente, sin ver al sacerdote, puede imaginarse que es Jesús el que está allí escuchándole y dándole la absolución. Confesarse en un banco no es lo mismo.

Sacerdotes que leéis este blog, en el nombre de Jesús, os suplico que cada día antes de la misa estéis media hora orando en el confesonario. Si no viene nadie, al menos, os prepararéis con oración para el Santo Sacrificio.

Éste es el vídeo de hoy. Es curioso que tantos años después me siga produciendo tanta emoción ver un vídeo como éste. No os aconsejo verlo entero el video, ya que es largo, basta con que veáis sólo el primer minuto.

http://www.youtube.com/watch?v=b1yECF4tSTg

miércoles, julio 13, 2011

El farsante con un pequeño movil para su acción

Hoy he recibido una llamada. Hola, soy un cura de Logroño, han sido sus primeras palabras.
Después ha comenzado diciendo que había escrito un libro con las enseñanzas de Benedicto XVI y vamos, que me lo quería vender.

Al segundo he sospechado que no era un sacerdote el que me había llamado. Así que le he preguntado: oye, ¿a qué hora del día se rezan las completas?

Evidentemente no me lo ha sabido responder. Evidentemente no era un sacerdote. Así que se lo he dicho con toda claridad: tú no eres un cura.

Imitaba muy bien los dejes del clero, e incluso ha dicho un ah pues típico del clero hispano del norte. Pero a pesar de se ha aplicado, no ha pasado el examen. Lo que menos me ha gustado es que no me lo reconociera, cuando le he dejado claro que no tenía la menor duda de que él no era sacerdote.

Éste es el segundo caso de mentiroso que se hace pasar por sacerdote. En los dos casos, la duda apareció a las dos frases de la conversación. No es tan fácil hacerse pasar por sacerdote frente a un cura. Estoy convencido de que todos mis colegas han descubierto al impostor de esta mañana.

Un especialista con sólo echarle una mirada rápida, sentencia con seguridad: no es un Renoir. Un cura sin ver al otro, sólo por teléfono, al segundo le dice: tú no eres un cura. El tonillo de la voz del impostor era acertado, los dejes conseguidos, el aire de la conversación muy ensayado, pero el tufo a falsedad apestaba.

martes, julio 12, 2011

Así pasaba yo el rato a los seis años. Qué majo era.



Éste es el juego de la baraja del que hablaba ayer. Después he viajado a algunos de estos países, por ejemplo a México, y claro no era lo mismo que en la baraja. ¿Qué pasa no le gusta el país? Sí, sí. ¿Vaya, pero hay algo que no acaba de encajarle? No, no, lo que pasa es que en la baraja era diferente, todo era diferente.

Por ejemplo, cuando he ido a México, por más que he recorrido el país de norte a sur y de este a oeste, nunca he visto a la entrada del pueblo a un gordo sentado en el suelo echando la siesta bajo un inmenso gorro charro. Uno de esos gordos de las películas yanquis que siempre tienen un inmenso mostacho en la cara y se sostienen la barriga con las dos manos. Entonces el yanqui en su caballo le despierta y le pregunta: ¿Por dónde se va a la casa de tal? Y el mexicano sin moverse del sitio, se sube el sombrero, medioabre los ojos y con acento ultramexicano le indica con desconfianza: por allí.

Después uno va a México y lo que ve son restaurantes de sushi, complejos hoteleros de lujo, grandes empresas, pero al gordo de las películas a la entrada del pueblo no se le ve por ningún lado.

El juego de las diferencias





Os he puesto esta foto para que podáis entreteneros con el juego de las diferencias con la foto del día anterior. Cuando era pequeño, había un juego con dos imágenes que decía: hay diez diferencias, encuéntralas.


Ah, qué tiempos aquellos en que uno se divertía con eso, también había una baraja de distintos pueblos de la tierra y había que emparejar al esquimal con la esquimal, al indio con la india, al pigmeo con la pigmea. Todos los que tengan cuarenta años, conocerán ese juego.


Mis primas también tenían una cocinita y en el campo me hacían sopas de barro, y ensaladas de hierba y hojas de seto. Yo jugaba con mucho realismo.


Y os puedo asegurar que nunca fui tan feliz ganando dinero, como lo fui con el Monopoly. Me acuerdo cómo contaba los billetes. Mi sonrisa ante un nuevo cobro y todo eso.

Si en 1980 hubiera visto la foto de este post, os aseguro que me hubiera desmayado sobre mi sillón del susto. ¿Yo cura? Antes astronauta o sheriff o piloto de carreras o Indiana Jones. Así que aplicaos el cuento madres que tenéis un hijo y que os preguntáis qué será en el futuro.


Tú, jovencilla anarquista de veinte años con ocho tatuajes y tres piercings en la cara, que odias a la Iglesia. Que sepas que tu futuro hijo puede ser el abad de poblet, o el párroco de Pradell de la Teixeta a la cabeza de una procesión detrás del santo patrono del lugar. Incluso podrías ser la madre del obispo de Barbastro sin tú saberlo ahora.


Incluso Zapatero podría, algún día, verse en el locutorio de algún carmelo escuchando: Papá, prométeme que te vas a dar más prisa en cambiar esas leyes tan feas. Sí, sí. Y los monjes tienen que volver al Valle de los Caídos. Vale, si no se han muerto ya, sí. Y serás amable con Rouco y le invitarás a cenar. Bueno, tampoco te pases.




lunes, julio 11, 2011

El día del Señor, día de alegría



Hoy hemos tenido cena en mi casa con mis más íntimas amistades. Ya en Roma me hacía ilusión ofrecer esta cena. Me ilusionaba pensando que algún día del verano los reuniría alrededor de la pequeña mesa de mi modesto salón para pasar unas horas de charla y risas. Nelson marchó a Bogotá, le hemos extrañado todos. Un saludo desde aquí de parte de todos.


De primero les he hecho una crema de champiñones al vino blanco. Ésta era una apuesta segura. No hay nadie al que no le guste este entrante. De segundo, un poco de tartar de lomo de salmón y atún. Como sabía que este plato no les gusta a todos, ya que el pescado está marinado, pero crudo, iba acompañado de unos espaguetis. La pasta estaba condimentada por una salsa de sofrito de tomate con roquefort. Eso acompañado con unas gambas sabía que satisfaría aquella persona al que no le gustase el tartar.


De postre he hecho una crema. La crema eran fresas batidas con kéfir y helado de vainilla. En el centro de la crema había un pequeño pastel relleno de chocolate líquido. El postre ha sido lo más celebrado de la cena.


Después de charlar un rato alrededor de la mesa, hemos visto la colección de fotos mía. Desde mi infancia hasta la actualidad, pasando por todos los viajes, conferencias y parroquias. Ha sido una magnífica forma de acabar el domingo.


El domingo tiene algo de reunión familiar o de amigos. Es un día en el que apetece estar todos juntos alrededor de una mesa. Un día que es del Señor y que siempre tiene un algo de celebración.


El vídeo de hoy, simplemente porque quiero que paséis un buen rato:


sábado, julio 09, 2011

Gadafi se ha acordado ahora de Al Andalus

A Gadafi, que siente que la soga le va apretando más y que ya no traga saliva como en los buenos tiempos, se le ha ocurrido que para solucionar todos sus problemas lo que tiene que hacer es conquistar Canarias, Andalucía, Sicilia, Mónaco, Andorra y Lichtenstein.

Estoy totalmente de acuerdo con él. El mejor modo de arreglar los problemas de su Pueblo es ampliar su buen gobierno a otras latitudes. Constituiría una actitud notablemente egoísta reservar los beneficios de su bondad sólo a unos cuantos millones de libios. ¿Por qué beneficiar sólo a estos súbditos cuando podría hacerlo sobre otros ciudadanos libres? Es un pensamiento lógico completamente acorde con su larga tradición de generosidad.



Yo le he aconsejado a Gadafi que vea todos los días este video antes de la merienda


viernes, julio 08, 2011

Sí, lo tengo yo. El Codex Calixtinus lo tengo yo.

Sabéis lo que me gusta la caligrafía artística. Ese vicio. Yo sólo quería copiar algunas iluminaciones, leerlo un rato en el sillón de mi casa, y dejarlo donde estaba. Quizá conservarlo alguna temporada, no lo niego. Si llego a saber que se monta este pollo, no me lo llevo.

Pero en mi obra no ha habido maldad alguna, sólo amor; amor a la caligrafía artística. Me lo llevé con tranquilidad de ánimo porque pensé: nadie me podrá condenar si lo hago por amor. Y menos por amor al mismo libro. Señor juez, sí, soy culpable. Pero si de algo soy culpable es de amor a la caligrafía en general, y a este libro en particular.

El método que usé es muy sencillo. De hecho he leído todos los artículos sobre este asunto y me pregunto: ¿Pero por qué se lían tanto, si el modo en el que lo hice fue mucho más sencillo?

Pero tampoco os lo voy a poner fácil. Tenéis que pensar un poco. Tres personas con acceso, las cámaras orientadas a otro lado, la caja donde se guardaba de noche, pero sobre todo tres personas con acceso. ¿Es que no os recuerda esto a Diez Negritos? La solución está en combinar Diez Negritos con Asesinato en el Transiberiano. De hecho, cuando acabé de ver Asesinato en el Transiberiano exclamé: el Código Calixtino ya está en el bote.

Cierto que mi modus procedendi lo combiné un poco con Muerte en el Nilo. Pero esto sólo lo hice por vanidad, por poner un poco más de arte en una acción que por su simplicidad me parecía un poco insulsa.

Qué conste que lo iba a devolver. Pero ahora, con todo lo que se montado ya no me atrevo. De todas maneras, en el extranjero hacen estas cosas mejor. En un país como Francia, que está muy adelantado, el deán hubiera aparecido en el suelo trazando con su propio dedo ciertos signos en el suelo para darnos alguna pista no concluyente acerca de adonde dirigir nuestras investigaciones.

El arte del robo ya no es lo que era. Ahora sólo prima el dinero en este tipo de acciones. Y esto es muy preocupante. Porque se comienza por robar por dinero, se sigue quebrantando la Ley por razones cada vez más ramplonas, y se puede acabar como concejal de obras públicas en cualquier ayuntamiento.

Aquí estoy reunido con mi mejor amigo de Cambridge

Cuando volvía hacia mi casa de hacer una gestión, me he dicho: voy a entrar en el supermercado. Allí he comprado un pack de Benecol para mi colesterol, papel para la cocina y una bolsa en el expositor de congelados.

Cuando salía con mi exigua bolsa con tres productos dentro, no he podido evitar el mirar con pena al pobra africano que pedía limosna en la puerta del supermercado. Un africano joven, que seguro que llegó lleno de ilusiones a Europa. Un muchacho que tiene que ver como algunos viven muy bien en sus casas, con sus magníficos coches, con sus familias, con todo, mientras él tiene que estar sin poder fundar una familia, sin un techo fijo, sin nada.

Lo malo es que la situación económica es de mejoría endeble. Estamos saliendo, sí, pero muy lentamente. A un ritmo tan lento en España que es como si nos mantuviéramos congelados en la crisis.

Lo malo es que esto no es un problema sólo de España, sino de muchos otros países. ¿Quién se podía imaginar que los gobiernos siguieran endeudándose y endeudándose haciendo oídos sordos a todos los consejeros económicos? Los políticos de infinidad de naciones han comprendido que las urnas no pasan factura, que los votantes votan por razones completamente intrascendentes, que la verdad no acaba por ocupar la primera plana de los periódicos.

Y ante esta situación, son muchos los gobiernos, los partidos de todos los colores, que prefieren la miseria de sus pueblos a que la empresa que es su partido pase por dificultades. Y así ese joven africano seguirá sin futuro a la puerta de ese supermercado, miles de jóvenes como él, millones de jóvenes repartidos en países y más países. Pero las cosas no es que tengan que ser así. Cuando las cosas se hacen mal, las cosas son así.

La miseria de masas de millones de personas no es algo que me deje indiferente. Lo malo es que si aparece un cisne negro (un suceso catastrófico inesperado de gravísimas consecuencias) las economías mundiales están tan debilitadas que nos vamos a ver en una muy seria situación, pero muy seria. Mientras tanto ese indigente seguirá a la puerta del supermercado los años que hagan falta, tampoco tiene alternativa.


El vídeo de hoy, porque también me gustan las matemáticas:

jueves, julio 07, 2011

La salvación o la condenación de los jerarcas nazis

Esta foto de hoy es muy curiosa. Se trata de Heinrich Himmler con su hija. Cuesta imaginar que ese ser humano pudiera ser bueno y cariñoso con su hija y quizá con otras personas.

En el imaginario popular, la gente piensa que las SS eran muy eficientes. Pero la realidad era todo lo contrario. Las SS eran un ejemplo de desastre en la gestión. Himmler mismo es un buen ejemplo de la vulgaridad que reinaba en todo ese régimen. Las películas han creado una especie de mito acerca de estos jerarcas, sus organizaciones y el régimen. Lo cierto es que el mal fue cometido por personas ramplonas.


El nazismo es uno de los temas sobre los que más leo. Y uno llega a la conclusión de que el mal real suele ser mucho menos grandioso que el mal ideal.


Sea dicho de paso, resulta apasionante la relación entre Himmler y su médico personal, Felix Kersten. Es maravilloso ver como hay personas al lado de estos monstruos que incansablemente tratan de hacer el bien que les sea posible.


¿Cuántos de estos jerarcas nazis se habrán salvado? ¿Cómo será la eternidad de condenación de aquellos que hasta el final hayan rechazado a Dios? ¿Cómo habrá sido la Justicia Divina para aquellos que se hayan salvado? ¿Cómo será la sentencia de Dios incluso para aquellos monstruos que se hayan arrepentido?

No sé cómo será la eternidad, pero aquí os paso un link muy curioso que lo he tenido en mi ordenador desde hace un par de años. Se trata de un reloj con un cuadrado con 86.400 puntos. En ese reloj, cada punto es un segundo. De este modo, el paso del tiempo pasa a percibirse como algo visual. En ese reloj se ven cómo van pasando los 86.400 segundos que tiene un día:


miércoles, julio 06, 2011

De dioses y hombres




Bueno, ya he visto la película De dioses y hombres que narra la vida y martirio de los monjes asesinados en Argelia. ¿Mi opinión? Pues mi opinión es que no cabe duda de la buena voluntad con que ha sido hecha la película. Pero sólo con buena voluntad no hacemos una película.

Es más, con mala voluntad, si hay arte en el director, sí que se pueden hacer buenas películas. Pero al revés, no. El guión carece de cualquier tipo de tensión, su eletrocardiograma es plano. Los diálogos, todos, son un puro relleno. ¿En qué podría estar pensando el director al filmar todo aquello? La historia avanza con tal lentitud que, después de un soberano ejercicio de paciencia por mi parte, tuve que pulsar el botón de adelantar hacia delante. Pero incluso a una velocidad seis veces más rápida de lo normal, el guión seguía avanzando con lentitud.

Menos mal que gracias a un terrible insomnio, algo normal para mí desde que empieza el calor, me puse a ver Distrito 09. Pensaba sólo ver los primeros cinco minutos, para saber si valía la pena verla con tranquilidad al día siguiente. Pero la historia me atrapó por completo.
Una película llena de hallazgos visuales y genialidades en su guión en sus primeros diez minutos. Después el director derrocha en tonterías lo que podría haber sido una gran historia.




Hoy en la cena he comenzado a ver la película finlandesa Cartas al Padre Jacob, que desde los primeros cinco minutos me ha dado más que De dioses y hombres en dos horas.




El vídeo de hoy que demuestra que el cine puede ser algo más que una pelea de puñetazos o de rayos láser:

lunes, julio 04, 2011

Los malos: los buenos y los malos



Mi vida no hubiera sido tan interesante sin una cierta dosis de villanía a mi alrededor. Sí, las películas no son fascinantes sin un personaje que hace el triste papel de malo. ¿Cómo reconocer al malo de la película? Muy sencillo, reconoceréis al malo por una característica muy clara: hace cosas malas.


En la vida real el problema de los malos es que ellos creen ser los buenos de la historia. El malo le dice al bueno: tú eres el malo. Y el bueno le dice al malo: tú eres el malo. De forma que un espectador de la escena, de sólo esa escena, no tendría muy claro quién es el bueno y quien el malo.


Hay que ver toda la película para saber con claridad quien es el bueno y el malo.
Y, como ya he dicho, el malo es malo porque hace cosas malas. Si un personaje hace cosas malas, dejémonos de músicas celestiales: ¡él es el malo!


A veces el guión es muy intrincado y no es fácil para algunos espectadores captar la bondad o la iniquidad de los protagonistas. Pero hay una cosa simple que siempre podemos observar: uno es el que hace sufrir, y otro es el que sufre. Uno es el que ataca, y otro el que se defiende.

A veces, bondad y maldad residen en ambos personajes. A veces, los ataques son simultáneos. Pero muchas otras veces no. En muchas historias, hay un malo-malo y un bueno-bueno.
A veces, el bueno-bueno encima es una persona de oración, que se esfuerza día tras día por no tener sentimientos de odio, que ora por su perseguidor, que le perdona y que pone la otra mejilla.


Cuando eso ocurre, el Destino está de parte de uno. Cuando eso ocurre la Justicia pende sobre la cabeza del atacante. En esos casos, el malvado desconoce que cada piedra que lanza contra su enemigo-víctima está siendo observada por unos ojos que miran todo desde lo alto. El malo se ríe para sus adentros sin saber que Alguien lleva cuenta de todo.


El video de hoy, el final del juicio de Tomás Moro:

domingo, julio 03, 2011

Te Deum laudamus: 17 años de sacerdocio.

Hoy, 3 de julio, he cumplido 17 años de sacerdocio.

Un año cumpliendo el servicio militar como capellán. No hice el servicio militar porque me apasionaran los tanques, es que en aquella época era obligatorio. Año 1994-1995. Sea dicho de paso, me lo pasé muy bien.

Tres años en mi primera parroquia, Estremera. Año 1995-1998. Años de descubrimiento. El descubrimiento de lo que es una parroquia real, no las que había visto en las películas.

Siete años en mi segunda parroquia, Zulema. Año 1998-2005. Un largo trecho de mi vida en el que viví en la plena felicidad de una comunidad parroquial a la que amé y me amó.

Tres años en Anchuelo, mi tercera parroquia. Año 2005-2008. Un trienio en el que pude vivir inmerso en la placidez de ocuparme de un pequeño rebañito de fieles.

Un año con encargos pastorales diocesanos. Año 2008-2009. Durante esos meses viví completamente confiado en que el plan de Dios sobre mí se me revelaría en cuanto llegase el nuevo obispo. El cual, me envió a hacer el doctorado.

Dos años en Roma haciendo el doctorado. Año 2009-2011. Un periodo que sólo puedo calificar como regalo de Jesucristo a este presbítero. Felicidad plena, perfecta, en cada uno de los días que he estado allí.

Como agradecimiento por estos años, os ofrezco un Te Deum. He estado dudando acerca de qué música poner hoy en el blog como agradecimiento a Dios. Finalmente, me he decidido por el preludio del Te Deum de Charpentier. Dudé entre Bruckner, Tallis y Lully. Pero finalmente
Éste expresa con música el canto de mi corazón. Aunque me gusta más el preludio, que la parte vocal.

Sea dicho de paso, os ofrezco mi versión favorita de entre las diez que he escuchado de esta misma obra. Había versiones más barrocas, otras más dinámicas, otras con otras virtudes. Pero ésta tiene una fuerza como ninguna otra de las que he escuchado: fuerza, optimismo, energía. Pues con esas características hay que cantar el Te Deum a Dios:

http://www.youtube.com/watch?v=iwU37osOkQA&feature=fvwrel

sábado, julio 02, 2011

Temores de comienzos de julio


Funeral por la madre de un sacerdote. Asistimos catorce compañeros. La misa de córpore insepulto, casualmente, tiene lugar en una de las dos parroquias de las que estoy al cargo en este mes de julio. Tras la misa, varios sacerdotes acompañamos al compañero y al difunto al cementerio. El sol cae sin piedad sobre todos los que esperamos en la puerta de la blanca valla del camposanto.

Al acabar, me subo en mi coche y me marcho hacia Alcalá, tengo que hacer un entable de bautismo. Un documento que se hace cuando se ha extraviado la anotación en los libros parroquiales. Recojo dos paquetes en el obispado. Veo con agradecimiento que uno de ellos es un DVD con Un hombre para la eternidad. Gracias Inmaculada. El otro paquete, son una serie de libros que vienen de Brasil, para mi tesis.

Por la tarde, misa en otra parroquia. Sigue sin funcionar el micrófono de la sede. Habrá que esperar a la próxima semana en que llega la sacristana. Mañana, un bautizo.

Escucho en el coche, durante los viajes de la mañana, una charla del canadiense padre Emiliano Tardiff.

Al día siguiente, tras el bautizo escucho, de nuevo, La Pasión según San Mateo. Una cosa me queda clarea escuchando su música: Bach sabía muy bien cuál era la esencia del cristianismo. El micrófono que no funcionaba ha sido recargado. Las baterías como siempre.

Respecto a las preocupaciones mías que ayer mencioné. Tengo miedo de levantamientos en masa, tipo Movimiento 15M, pero de forma masiva y de carácter destructivo. Algo que ponga de rodillas a los gobernantes. Sí, creo que podemos vivir una temporada breve de pequeñas revoluciones muy destructivas, de carácter internacional, que no dejarán resultado alguno (por su mismo carácter antisistema), pero que serán muy nocivas para el organismo entero. Es una de mis preocupaciones.

Si eso sucede, las caídas económicas mundiales serán de tal índole, que a esa temporada de revoluciones seguirá un crudo invierno de paro, crisis y parón económico. El horno de la economía se enfriará hasta una medida desde el Gran Crack hasta ahora no hemos conocido. Estos son mis temores. Y no creo que sean nada irracionales. Pero, bueno, al menos hoy el micrófono funcionaba.



Optimismo, venga optimismo.

No es el calor del verano. No es lo empinado del camino tras cumplir los cuarenta. No son las canas que ya ornan mi cabeza. Cada vez veo más claro que nuestra civilización da muestras de cansancio.

Cada vez se me hace más evidente que hay signos de grietas aquí y allí, de tensiones que se acrecientan sin resolverse. Estamos hacia el final de una época, y eso será más claro de día en día.

Las grandes desigualdades sociales que no van camino de corregirse, sino de acrecentarse, de cronificarse de una manera más radical. Esas desigualdades no importarían si todos viéramos que se van aminorando, que vamos por el camino correcto. Pero no es así.

El auge de un cierto anarquismo de nuevo cuño es otro elemento indudable que va sumando triunfos entre los jóvenes más desfavorecidos.

La no existencia de barreras morales en cada vez más individuos de la sociedad. Aumenta el porcentaje de ciudadanos carentes de forma absoluta de un código moral de cualquier tipo. Las aberraciones se hacen más frecuentes, más profundas.

Las relaciones entre moral y economía son indudables. Y lamentablemente los que están al mando del dinero carecen de escrúpulos. También está el problema de la degradación de la democracia que todos los países están viviendo desde hace muchos decenios.

Desde hace algún tiempo, me siento como si andara en una sociedad que puede estallar. No mañana, pero sí en un plazo de años no muy largo. Que Dios nos asista. Pero me veo como testigo en el futuro de los mismos errores de tiempos pretéritos. Si alguien considera que este post es un poco pesimista, le doy toda la razón. Pero las cosas no van ciertamente a mejor.

La Ciencia avanza, pero los individuos están retrocediendo.



viernes, julio 01, 2011

Elogio de Carmen Bellver


Leía hoy un post del Blog de Carmen Bellver. Debo excusarme ante ella por no leerla. Pero mi relación con Internet se resume en usarlo sólo para lo necesario. Pongo mi post, leo mi correo y hago unas cuantas cosas más, las que vea que me sean imprescindibles, pero nada más. Por eso me excuso de no leer a nada ni a nadie.

Hecha esta excusa, debo decir que me ha gustado mucho su post de ayer. Me gustaría entresacar varias perlas, sus palabras van en negrita, mis comentarios en letra normal:

Parece que Dios es sustituido por la palabra del teólogo.

Me da la impresión que lo fundamental de la fe se desvanece para pasar a ser partidario de una determinada persona.

Pero no me cabe duda que la soberbia de los entendidos, puede jugar malas pasadas.

Esa gente, padece la soberbia de quien sustituye a Dios por la autosuficiencia de su inteligencia.


O creemos en la gloria de Dios o no creemos. O lo adoramos o sencillamente lo manipulamos para que cuadre a nuestros mezquinos intereses.

Es tiempo de recordar que en el Credo profesamos también la fe en nuestra Iglesia.

Tales palabras me parecen luminosas en su sencillez. Quizá tenga que ser una laica sencilla la que les recuerde a algunas ovejas que ocupen su lugar. Sin duda, en la fe de los sencillos me reconozco. Mientras que en la fe adulta de algunos así llamados teólogos, no reconozco esa fe por la que estaría dispuesto a morir. Pues es la fe mezclada de muchas estructuras humanas, estructuras mentales, sí. Pero verdaderas estructuras que no dejan ver el Evangelio en su sencillez. En su sencillez y en su tradición. Porque el Evangelio cuenta con la Tradición. El Evangelio da por supuesta una Tradición preexistente y subsiguiente al mismo Evangelio.

Las pocas veces que he leído a Carmen Bellver, me he reconocido en ella. Leo a otros y en mi corazón siento: Christus non est hic, Cristo no está aquí.