sábado, marzo 31, 2012

Mi perro mientras conduzco



Estos días ha salido una notificación de la Conferencia Episcopal respecto al profesor Andrés Torres Queiruga, al que llamaré Queiruga para simplificar. A mí me podéis llamar Forty. Cucurull es otra de las muchas maneras en las que podéis dirigiros a mí. En general, os podéis dirigir a mí de cualquier manera que os entienda que os estáis dirigiendo a mí. Pero esto es una digresión. Todos habéis entendido que se trataba de una digresión. Retornemos al tema: Queiruga.

Ni una mala palabra saldrá de mi boca contra Queiruga. Más que nada porque no le he leído. Aunque eso nunca ha sido obstáculo para mi pluma audaz e inconsciente. Estaría bueno si sólo pudiera criticar aquello que conozco. Que aburrimiento. Pero volvamos a Queiruga. Ved como es este Queiruga que una y otra vez como una anguila trata de escabullírseme de entre las manos. Hace ya tantas líneas que he empezado este post y ya veis, se escurre una y otra vez entre mis manos. Ay, así son todos los Queirugas del mundo.

Pero de nada le valdrán sus falacias o sus inocencias, el post se ocupará de él. Aunque observo ahora con pena que hoy ya se me ha hecho tarde, porque a esta hora me doy mi paseo en mi bicicleta estática. Pero mañana sí. Mañana será otro día. Ahora a mi bicicleta mientras veo ese reportaje sobre el genocidio armenio.

Errores en las primeras 140 páginas de El Nombre de la Rosa



Hablaba hace unos días de los pocos y mínimos peros que yo le pondría a El Nombre de la Rosa desde un punto de vista histórico. Como no creo que tenga tiempo para volver a leer la novela en bastantes días, dejo constancia aquí de algunos de esos peros que he encontrado en las primeras páginas, sin voluntad de ser exhaustivo.
En la pg 23, dice el narrador que cinco es el número de las partes del mundo. Eso es un craso error, como saben todos los medievalistas. En esa época se creía que eran tres las partes en las que se dividía el mundo.
En la pg 83, dice al hablar de las lentes de sus gafas que muchos hablarían de brujería y manipulación diabólica. Me deja muy sorprendido semejante afirmación de telenovela en su pluma. Pensar que mostrar al hombre medieval unas lentes, y que este pensase que era obra del demonio, es todo un ejercicio de ignorancia acerca de la mentalidad de esa época. No entiendo como los correctores de la novela no le advirtieron de tan craso error.
Después en la pg 128 menciona al demonio meridiano de un modo no sólo ajeno a la tradición, sino de una manera que deja claro que no conoce las funciones específicas que a ese demonio le otorga la literatura espiritual.
Sirvan estos ejemplos claros de los otros puntos más o menos objetables, que sumarán una docena. Tres errores evidentes en 140 páginas me parece un logro asombroso de fidelidad. Aunque la docena de puntos objetables demuestra que sus correctores dormitaban. Claro que no es fácil encontrar un buen corrector.

jueves, marzo 29, 2012

¿HUELGA? No sé, es que ya me había puesto los zapatos





En la vida hay muchos tipos de placeres. Uno de los más refrescantes es ver desde el sillón de tu casa cómo fracasa una huelga general organizada por nuestros entrañables sindicatos. Como siempre, los peones maoístas y troskistas del tablero siguen sin enterarse de qué va la partida. Los peones negros les persiguen con la porra en la mano y las fichas blancas corren, sin saber mucho por qué corren. Pero tienen una ligera idea de que con ese tipo de carreras colaboran a un mundo mejor, a que los pobres huerfanitos puedan tengan algo en el plato para cenar, y a que los delfines no sufran.
En una cosa estamos todos de acuerdo: la figura del policía a caballo (la capa era opcional) dando garrotazos sobre la pobre masa obrera ataviada con la típica gorra proletaria, vestía mucho más.
El problema es que el común de los mortales sigue sin saber de qué va la cosa. A algún conocido le he aconsejado de en qué tenía que invertir justamente ahora, y le ha ido muy bien. Obtener beneficios en mitad de una crisis así, es lo que diferencia a los que saben de qué va la cosa de los que, como siempre, están en la inopia. La reforma del mercado laboral es una necesidad ante la cual no hay ninguna alternativa.
Pero lo que me preocupa de los sindicatos no es eso (ellos nunca han tenido ni idea de economía) sino el que vayan abandonando las tradiciones. Antes siempre dibujaban al empresario como un pérfido capitalista, gordo, con un puro y sombrero de copa, la bolsa con el signo del dólar era opcional. Últimamente hablan del empresario como si fuera una energía, un ectoplasma, pero ya no veo más al hombre gordo del puro. Esto me parece grave. Se comienza hoy por abandonar estas tradiciones y, paso a paso, mañana los sindicatos pueden acabar vendiendo hamburguesas o convirtiéndose en una filial de Louis Vuiton. Yo quiero que regrese el hombre gordo del puro. Y también el tipo duro fornido de la maza que aparecía en los carteles, el de la mirada intimidatoria. Los sindicatos también están necesitados de su propio Summorum Pontificum que les haga retornar a sus rancias esencias.
De lo contrario, con un par de huelgas generales que acaban como el rosario de la aurora, van a acabar quebrando. Ya sería gordo, que en España quebraran hasta los sindicatos. ¡Exigo el retorno del hombre gordo del puro!

Colección Dumbo, Sábado Cine, Mazinger Z



Hoy he podido hacer realidad algo con lo que había soñado hacía años. En una tienda de Madrid especializada en comics antiguos, he podido hojear a mis anchas los tebeos que leí por primera vez en mi vida, aquellas historietas que disfruté a la tierna edad de seis años.

Digo que pude hacer mi sueño realidad, porque en realidad había soñado con tal escena a los veintitantos años. Hoy el sueño se ha cumplido.

En realidad no he leído las historias de los comics que hoy tenía en mis manos. Me bastaba abrir esos venerables volúmenes (cada uno de ochenta páginas) y hojear por aquí y por allá. Mi ojo sentimental se fijaba en la calidad del dibujo, en retazos de la historia, intentaba rememorar aquellos momentos de mi infancia en que llegaba a casa con un comic nuevo de la Colección Dumbo. Que como se decía en su portada, era a todo color. Me acuerdo de la emoción que provocaron las aventuras del Pato Donald en El Yelmo de Mambrino, o Andes lo que andes no andes por los Andes, o El reportero submarinero, o El secreto de Hondorica.

Abrir esos números de la colección hoy, en el año 2012, tenía algo de apertura de un cofre. Cuántos de esos números no pude leer en su momento. ¡Valían 40 pesetas cada uno! Y hoy se abrían ante mis ojos sin ninguna resistencia.

Los jóvenes que lean estas líneas difícilmente entenderán las sensaciones interiores que se tienen a los cuarenta años, cuando uno regresa a los primeros momentos de su vida. Como cuando en este blog puse la música de la cabecera de Sábado Cine.

Un joven todavía no sabe de los dulces placeres de la nostalgia. Algún día le tocará volver a explorar su pasado, a recorrerlo con delectación. Ciertamente los cuarenta años nos ofrecen el momento de la reseña, del placer del inventario de una existencia. Parafraseando lejanamente a Jorge de Burgos, podríamos decir que la cuarentena tiene algo de sublime y continua recapitulación.

Si a los ochenta años mi médico me preguntara que qué pienso hacer en mi último mes de vida, creo que le contestaría: lea mi blog y verá que llevo en esa tarea cuarenta años. La tarea de vivir el último mes de vida es tan importante, que debemos reintentarla una y otra vez desde que llegamos a la mitad de la vida. Yo sigo haciéndolo con inefable placer.

miércoles, marzo 28, 2012

Hay que mirar elmundo con los ojos bien abiertos



Resulta tan agradable un viaje de doce horas y veinte minutos sumergido en una buena novela. Os aseguro que no noté el paso de las horas en el avión, porque mi mente realmente recorría la abadía de El Nombre de la Rosa. No tuve tiempo ni para ver ninguna de las tres películas que Iberia nos ofreció. Películas especialmente escogidas para un público hipotéticamente memo. De todo el catálogo escogieron aquellas que pudieran complacer únicamente a un grupo de cretinos. Justo todo lo contrario de las páginas que tenía entre mis manos. Donde el autor se dedica a levantar una gran obra, un monumento al arte de pensar. Nunca he visto un libro en el que se tenga menos en cuenta al público: el autor se dedica a la grandeza. Todas las grandes obras son así. Cuando hay un genio creando arte, lo notarás porque dice: al público que le den por saco.


Sea dicho de paso, la primera vez que leí la novela no encontré ni un solo fallo. Pero casi dos decenios más de libros tras mi primera lectura, me hacen encontrar anacronismos tan minúsculos, que sólo son una prueba más del nivel de rigor de ese libro. En otro post os ofreceré algunos de ellos.


Al llegar a Alcalá, me encontré con La Regenta. Me marché de viaje dejando la novela de más de ochocientas páginas a sólo veinte páginas de acabarla. Fue duro, sí, pero me tuve que marchar dejando esas pocas páginas sin leer. Esta noche las retomaré. También me encontré en otro rincón con La conjura de los necios, de mi viaje a Jerez de la Frontera. Batallas literarias incoadas. Ya no busco los laureles del libro coronado. Pienso empezar cuantos libros me apetezcan. Sólo leeré hasta el final aquellos que entusiasmen. Pero La conjura merecerá mi atención en mis próximos vuelos de ida y vuelta a Roma.


De momento, las lecturas tendrán que esperar a que deshaga las maletas. ¿Por qué procrastino tanto la tarea de vaciar las maletas cuando retorno de un viaje? Mis viajes por Perú y Chile han apartado mi mente de mi tesis. Mañana mismo pienso regresar a esa región familiar de mis pensamientos. Se me va a hacer raro. Me siento tan ajeno a la tesis cuando paso dos semanas de conferencias. ¿En qué pueblo sustituiré esta Semana Santa?

lunes, marzo 26, 2012

Ya he llegado de nuevo a España



Hoy he llegado de mi viaje por Perú y Chile. No he pasado un excesivo calor. En Perú algunos días me arrepentí de no haberme llevado mi sotana blanca. Impresionantes las huacas de Trujillo, unas pirámides hechas con adobe por parte de una cultura precolombina. Claro que Cuzco tiene en sus alrededores tantísimos lugares arqueológicos que hicieron mis delicias. Un buen amigo me ofreció ver Machu Pichu y acepté. Sí, hay fotos. Dadme tiempo estoy recién llegado.

En Chile viví un temblor de tierra de 5 grados. Me desperté en mitad de la noche sintiendo que se zarandeaba mi cama. No pensé mucho en el asunto, porque me dormí al instante, estaba cansado. Chile está viviendo una época dorada de crecimiento económico.


En Chile di un retiro espiritual a 78 sacerdotes y una conferencia en la Universidad, entre otras cosas. En Perú una conferencia a seminaristas, también entre otras cosas. Nada me gusta más que dar charlas a sacerdotes o sus retoños.


Por si tenéis curiosidad de saber cuántas horas de viaje hay desde Santiago de Chile a España, la respuesta es doce horas y veinte minutos. Y me las he hecho yo solito sin quejarme ni una vez. Eso sí, inmerso en la lectura (por segunda vez) de El Nombre de la Rosa. Allí, volando por los cielos, iba viendo cómo iban muriendo los monjes por una mano misteriosa.

domingo, marzo 25, 2012

Por el mundo del demonio y por el Mundo


Qué gran alegría ha sido hoy encontrarme aquí en Chile con una mujer, que en su día fue una niña de la que yo fui su párroco. Cómo pasan los años. ¡Era una niña! Y ahora es una mujer. Se enteró de que daba una conferencia en Santiago de Chile, y vino. No pude evitar el saludarle con la mano desde mi tribuna. Tenía un cardenal sentado a mi lado, pero le saludé. Después de la conferencia pudimos hablar un poco, porque me marchaba en seguida a otra ciudad.

Me hizo gracia que me tratara de usted. Ella iba vestida de forma seria. El tiempo había pasado para ella, me imagino que para mí también.

La conferencia, sea dicho de paso, fue en la Universidad Católica de Santiago de Chile. Un repaso por la figura del demonio a través de la Escritura. Los universitarios llenaban hasta los pasillos de las butacas. El cardenal Medina estuvo vivaz y lleno de energía. Me hizo ilusión escuchar al cardenal que anunció al mundo el nombre del Papa que ahora tenemos. He escrito estas breves líneas, pero me voy a dormir. Mañana tengo mis tres últimas charlas. Debo dormir. Me alegra saber que pronto regresaré a España, a mi casa, a mi sillón.

sábado, marzo 24, 2012

Diario de mi viaje a Perú: un rincón concreto del mundo



Ayer veía las primeras estribaciones de Los Andes. Sí, Dios es grande al crear. No lo niego. Pero no sé por qué, pero a mí me entusiasma más una letra inicial en un pergamino que una gran cadena montañosa.

Me fascina más la representación medieval de las cumbres montañosas en la superficie de un pergamino, que las montañas reales.

Es irónico que un personaje como yo tan dedicado a los libros y al mundo de las ideas, me vea volcado al mundo real en estos viajes. Para mí es un cambio tan radical. De los libros y sus construcciones conceptuales (todo el día dedicado a eso) a una región diferente del planeta con miles de caras concretas que me saludan, me estrechan las manos, me sónríen, me escuchan, y me reciben. De un rincón de la Teología, paso a un rincón del mundo con la magia de un localizador de billete de avión. Una combinación de letras y números que parecen una fórmula mágica.

viernes, marzo 23, 2012

Diario Personal: Dando conferencias en Perú




En estos momentos estoy escribiendo este post desde el ordenador de una curia en Perú, donde me hospedo. Es bello vivir en un edificio colonial, con la visión de estos jardines relajantes donde cantan los canarios del arzobispo.

La verdad es que doy gracias a Dios que me ha concedido conocer su mundo, la tierra que Él creó. El Orbe es grande, prueba de ellos son las doce horas de vuelo de Madrid a Lima, mi primera escala.

Nunca pensé que mi sacerdocio iba a ser tan paulino. Es decir, que iba a haber tantos viajes, tanta predicación. Siempre me imaginé en una parroquia dedicado a mi confesonario, mis enfermos y catequesis. Sí, Dios me ha sorprendido. Siempre me sorprende para bien.

Siempre he tenido una visión bondadosa de Dios, aunque muy reverente por mi parte. Aunque algunas cosas me sorprenden de su creación. Ayer vi un perro virongo. Un perro pequeño, sin pelo, muy feo. Y mirándolo me preguntaba cómo Dios podía crear un perro tan feo. Sí, hay misterios en la Creación.

jueves, marzo 22, 2012

Los curas (progresistas) que son la pera




He escuchado hoy cinco minutos a un sacerdote en un reportaje de televisión. Ese sacerdote a las preguntas del entrevistador ha dado el típico sermón liberal de siempre: sacerdocio de la mujer, todo está mal, quería casarse, no hay dogmas, etc.
Después, mientras yo hacía las maletas para irme mañana a un viaje a Perú, donde daré unas conferencias, pensaba que lo que decía ese sacerdote era una contradicción. Si él no creía en los dogmas, ni en el Magisterio, ni en la jerarquía eclesiástica, entonces ¿por qué tenía tanto interés en cambiar a la Iglesia? Es decir, si tienes esa mentalidad, ya no necesitas a la Iglesia.
No se me había ocurrido nunca este enfoque de la situación. Si no crees en las reglas del juego, no necesitas sentarte delante del tablero, ya no necesitas tablero. ¿Por qué entonces tanto interés en cambiar a la Iglesia por las buenas o por las malas? Desde un planteamiento antidogmático, no puedes estar enfadado ante una Iglesia conservadora. No puedes estarlo, porque el asunto ya no va contigo. Es como el que se enfada con los que se tiran en paracaídas porque tú no te tiras.
No, ¡es que soy un amante de la libertad!, dirá ese cura. Vale, pues entonces respeta a aquellos que usan su libertad para vivir en esa Iglesia en la que no crees, para vivir según esas ideas que no compartes. Ciertamente no se daba cuenta ese sacerdote rebotado que vivía en una contradicción.
Estos amantes de la libertad son la pera: como amo mucho la libertad, los demás han de vivir la Iglesia como yo dicte.

miércoles, marzo 21, 2012

Una imagen vale más que mil palabras




Sí, sí, me he pasado un pelín con los anteriores posts. Vamos a ver si lo arreglamos un poco con Winnieh the Pooh.

Hace unos días di una conferencia en Jerez de la Frontera (España). Estuve mareado en las cuatro horas del viaje de ida. No pude leer más allá del comienzo de La Conjura de los Necios. Menos mal que el médico que llevaba en el asiento de al lado me explicó amablemente todo lo que sabía sobre numismática y buceo.
Después en esa ciudad me esperaba un laico (un especialista en liturgia) que me enseñó amablemente la ciudad. Por la mañana, mi buen amigo el franciscano de Roma me enseñó la cartuja. Tras la conferencia me encontré con un tercer amigo, de mi tierra, con el que paseé un rato más. Todos los árboles estaban llenos de naranjas. El aroma de árboles y plantas impregnaba muchos puntos de la ciudad. Las iglesias eran excepcionales. Los propagandistas (que es un grupo de personas dedicadas al apostolado) me invitaron a dar una conferencia con el título La ausencia de Dios. Este grupo lo componía muy buena gente, eso se notaba.
Bien, bien, menos mal. Este post da gusto. Es como un amanecer dorado en un paisaje primaveral. Tanta crisis ya cansa.

martes, marzo 20, 2012

Ningún país del mundo puede aguantar un 45% de paro.Ninguno.




Otra foto graciosa, a ver si animo un poco al personal al menos con las imágenes. Porque los textos parecen sacados de Pesadilla antes de Navidad.

La masa proletaria siempre era dibujada musculosa en los carteles estalinistas, y mirando con energía y poderío, al frente ligeramente a lo alto, como si allí estuviera el futuro. Esa masa era representada muy frecuentemente con una gran maza de picapedrero. Siempre tenías la extraña sensación de que estaban a punto de golpearte en la cabeza con ese instrumento de trabajo. Yo le diría a esa masa proletaria que nos guste o no nos guste, ha llegado el momento de empezar a hacer caso a los economistas. La alternativa es mirar hacia otro lado.
Pero aunque tratemos de humanizar el sistema –y debemos hacerlo-, el desequilibrio entre la realidad del mecanismo productivo y las rígidas reglas del mercado laboral es ya demasiado notable como para no notar la sangría de puestos de trabajo hacia otros países que han optado por un mayor realismo.
Aun así, podemos seguir haciendo como que no pasa nada. Me imagino que un 23% de tasa de paro es un detalle sin mucha importancia. Y tienen razón, uno puede negarse a admitir la realidad y seguir negándose una y otra vez. El problema es que más allá de cierto índice de paro, el sistema se tornará insostenible. No es simplemente que nos empobrezcamos más, es que estamos preparando las bases para un gran estallido social. Después vendrán los ayes. Y lo de siempre: ¿quién iba a pensar?
Sí, cualquier economista le puede decir al paciente que con una tasa de paro entre el 30% y el 35% de tasa de paro, como máximo, un futuro de masas incontroladas resulta imposible de evitar. Masas incontroladas protagonizando batallas campales en el centro de las ciudades, asaltando oficinas bancarias, supermercados, tiendas.
¿Por qué hay tanta diferencia para una nación por un 10% más de tasa de paro? Pues porque cuando la tasa es pequeña, uno vive en una familia en que un miembro productivo mantiene al resto. Conforme avanza esa tasa, son más las personas que viven sin ningún ingreso. Cuando estos son un cierto número de millones, la cosa es preocupante. Cuando la tasa está entre los márgenes antes dichos, el estallido social es mera cuestión de tiempo. Y no estoy hablando de un mero campamento de indignados.

lunes, marzo 19, 2012

Los sindicatos en España y los pobres




Los post anteriores eran tan tétricos, que la foto es para dar un poco de alegría al post. Lamentablemente su relación con las líneas que aparecen al lado es más bien 0%.


Con un cierto orgullo puedo decir que este blog ha anunciado las crisis financieras que se han producido en los últimos años. Y que lo ha hecho con una precisión que elogiaría decididamente, si no fuera porque es mi propio blog. Por todo lo cual creo que puedo hablar con cierta autoridad sobre el tema. Aunque también me gusta hablar de otros asuntos sin ninguna autoridad en el tema. Otro campo favorito de mi blog son todos aquellos en los que no tengo ninguna vela para esos entierros. El tercer y último campo en el que me gusta introducirme es el de los berenjenales.
Bueno, el caso los sindicatos en España se han convertido en empresas dedicadas al mantenimiento de su propia estructura. Un sindicato es una empresa de funcionarios con amplios intereses de poder a nivel nacional. Para un sindicato los obreros son los peones que se usan para su particular partida. El desprecio de los sindicatos a los verdaderamente desfavorecidos es ya un clásico.
Pues bien, ahora toca huelga. Los sindicatos saben que no servirá de nada, que sólo lo hacen porque tienen que cubrir el expediente de que parezca que hacen algo. Cuantos más conflictos crean, ofrecen la sensación de que son más útiles a la sociedad.
Una huelga inútil de la que todos pagaremos la factura. Pero mantener la imagen de los sindicatos bien vale unos cuantos miles de millones de euros a la nación en estos momentos de bonanza. Bien, bien, así todos vamos adelante.
Los sindicatos de izquierdas, ideologizados, bien han demostrado de lo que son capaces en Grecia: el barco se hunde, literalmente, pero hay que negarse a tomar el jarabe amargo. Si se hunde el barco, que se hunda.
En teoría se supone que el sentido común debería imponerse cuando el entero edificio económico de una nación está colapsándose ya a trozos. Pero no, hemos aprendido que incluso ante la inminencia del mismo final no tiene por qué imponerse. Los mandíbulas sindicales no aflojan ni un milímetro, aunque su presa literalmente sea arrastrada a las profundidades por escualos mucho más tenebrosos.

domingo, marzo 18, 2012

¡Mi reino por un Roosevelt!



Con el post de ayer se puede estar de acuerdo o no. Pero os aseguro que lo he escrito con un conocimiento muy documentado de la Gran Depresión. El post de ayer puede parecer una especie de socialdemocracia barata, pero Roosevelt decía cuando le acusaban de ser un socialista los grandes industriales: no se dan cuenta de que lo que estoy haciendo, lo hago para salvar el capitalismo.
El post de ayer tampoco lo escribí desconociendo el poder de los sindicatos en España. Lo escribí desde el conocimiento. Pero desgraciadamente después de una reforma laboral y de las medidas financieras sensatas, ya no hay más posibilidades. Es decir, o lo que propuse o seguir destruyendo empleo.
La pobreza es algo muy frustrante para el que la padece. La persona se siente degradada, inútil. Uno tiene la sensación de que todos son felices menos uno. Uno tiene la sensación de que la sociedad sigue su curso sin uno. La pobreza afecta sobre el amor, sobre las ilusiones, sobre la visión del mundo. Ha llegado el momento en que es el Estado el que tiene que tomar cartas en el asunto de un modo proporcionado a la gravedad de la situación que viven millones de seres humanos.
Un New Deal sólo puede ser fruto de un Roosevelt. No se ve ninguno por aquí cerca. Así que los millones de parados se levantarán hoy con la misma esperanza que ayer, ninguna.

sábado, marzo 17, 2012

La crisis económica en España: Roosevelt



Durante varios años llevo dando vueltas al tema de cómo acabar con la crisis económica que atenaza a Europa y Estados Unidos. Hoy en las próximas líneas os ofreceré mi humilde receta para este enojoso asunto. Antes de nada, ¿creo que mi post cambiará la suerte económica de Occidente? ¿Creo que los primeros ministros y presidentes del Viejo Continente se abalanzarán sobre sus teléfonos para gritar: tengo la solución? Evidentemente, no.
Así que pendientes de la absoluta irrelevancia que pende sobre lo que vaya a decir, allá voy.
Primero de todo, no tengo ninguna fórmula revolucionaria. No hay ningún truco escondido en el sombrero. Normalmente en la vida los problemas se arreglan con sentido común, dejando las fórmulas mágicas para resolver el final de las películas.
Después de haber meditado mucho llego a la conclusión de que en España (que está aquejada de unos problemas específicos), sin dejar de hacer nada de lo que ya se está haciendo, el Estado debería lanzarse a la creación masiva de puestos de trabajo de baja remuneración.
Puestos de trabajo en ningún caso por encima del salario mínimo. Incluso este post lo he retocado en una segunda redacción, porque en su redacción original explicaba qué ingeniería financiera podría usar el Estado para ahorrar al máximo. Y esos malabarismos no dudo en que serían considerados demasiado severos por todos.
Ahorrándome los detalles de mi idea, lo indudable es que el propósito sería crear el máximo número de puestos de trabajo con la menor cantidad de dinero.
¿Qué logramos con la creación masiva de subempleo estatal? Logramos que millones de personas comiencen a tener dinero que gastar, poco, pero dinero. Millones de salarios lanzados al flujo comercial de una nación tienen un impacto en la creación de demanda. Eso sin contar el hecho psicológico de que esas personas dejan de estar sentadas todo el día en su sillón viendo la televisión convencidos de que su vida es un fracaso.
La creación de, por ejemplo, siete millones de subempleos con el sistema progresivo de pago de los salarios, sin duda, tendría un impacto en el aumento de la demanda y en la creación de un nuevo ambiente psicológico en la sociedad. Eso sin contar con el dinero que el Estado podría ahorrar con la contratación de ese subempleo.
Sé que lo digo parece la última tontería de este blog. Pero sólo un New Deal a gran escala puede poner en marcha la maquinaria económica de esta nación. Pues las raíces de la parálisis financieras son también psicológicas. La disminución en cuatro años o seis de un 30% del paro supondría poner en marcha el mecanismo del crecimiento.
La Gran Depresión, esto poca gente lo sabe, se prolongó durante una década. Y el país sólo salió de esa parálisis financiera con la decidida política de Roosevelt de crear proyectos faraónicos. Todos los economistas están de acuerdo de que sólo se salió de ella enteramente con la ingente creación de puestos de trabajos estatales que supuso la Segunda Guerra Mundial.
Sé que es una vieja fórmula, pero funciona para despegar del suelo. Por supuesto que los funcionarios actuales mantendrían todos sus derechos y privilegios. Pero los nuevos puestos de trabajo deberían crearse, insisto, de forma masiva y barata. Ésta sería una medida de emergencia, excepcional, transitoria, pero es el único modo realista que se me ocurre para empezar a crear demanda.
Ha llegado un momento en que hay que reconocer que todos los demás remedios ya han sido probados, y seguimos destruyendo puestos de trabajo. Y esta enfermedad ya dura desde el 2008. Desde hace seis años ya llevamos probando muchas medidas, y seguimos empobreciéndonos.

viernes, marzo 16, 2012

El arte de dar una conferencia (IV)



En otros casos, es el placer intelectual el que te hace suplicar en tu interior: por favor, por favor, que no acabe esta conferencia, que siga, al menos diez minutos más. Y eso aunque el que hable sea el más agnóstico de los hombres. Borges y Yourcenar eran grandes conferenciantes. Sus conferencias suponían asomarse a sus mentes, obra de Dios, obra que glorificaba a Dios por su mera grandeza intelectual. Escuchándoles tenemos un atisbo de lo que puede ser la admiración por la inteligencia de las entidades espirituales angélicas.

Sí, una conferencia, transmita emoción, conocimiento o religión, puede ser una hora y media impresionante. Pero después de leer estos posts, olvidaos de lo leído. El conferenciante normal llegará, se sentará, os dirá lo que podíais haber encontrado en la Wikipedia, beberá de vez en cuando de su vaso de agua, seguirá leyendo aburriendo hasta a las ovejas, no permitirá casi preguntas, dirá que le era imposible resumir todo en hora y media, que ha hecho lo que ha podido, que tendría que haber seguido hablando un par de horas más, al menos una más, se le aplaudirá, y cada mochuelo se recogerá a su olivo, preguntándose de camino si es tarde para cenar y no sería mejor tomar algo ligero. Aunque después se acaba cenando en condiciones, ganando calorías y yéndose a la cama con el estómago lleno. Con el estómago lleno y el cerebro lleno del runrún interminable del señor que pasaba páginas leyendo infatigable y lentamente.

jueves, marzo 15, 2012

El arte de dar una conferencia (III)



No se me escapa, que cuando en los días pasados os hablaba de las conferencias, pensaríais que me estaba refiriendo a charlas de tipo religioso. Pues no.

Ciertamente que resulta mucho más fácil entusiasmar a un auditorio hablando del Mal, del mundo angélico, de las cruzadas, del III Reich o del Apocalipsis, que si tienes que hablar hora y media de la literatura parnasiana francesa del siglo XIX. Un artista también necesita materiales. Recuerdo una vez que tuve que dar una conferencia sobre dos versículos de la Biblia. Los dos versículos más imposibles que jamás me haya echado a la cara.

Pero no, no me refería a las charlas religiosas en mis anteriores post, o por lo menos no sólo a ellos. He conocido (a través de un documental) la emoción que trasmitían las palabras de un guardia de las SS que hablaba de un campo de concentración donde él estuvo. Recuerdo el impacto que produjo su conclusión: Me he decidido a hablar en mi vejez, porque hay ahora algunos jóvenes que niegan que existieron. Y eso no es verdad. Yo estuve allí.


Os aseguro que ese yo estuve allí, acompañado de su mirada, de su gesto al acabar la última palabra, era impresionante, una de las cosas más impresionantes que he escuchado nunca. Leerlo no hubiera sido ni una sombra de la palabra hablada.

(Seguiré mañana)

miércoles, marzo 14, 2012

El arte de dar una conferencia (II)



Escuchar una buena conferencia es uno de los mayores placeres de la vida. Pero son muchos los que no distinguen entre la labor concienzuda de la escritura y el arte de la conferencia. El gran Borges, del cual soy rendido admirador, era muy bueno dando conferencias y muy malo cuando era entrevistado. Ni siquiera entrevistado en profundidad, largo tiempo, dejaba de ser superficial y aburrido. Mientras que si lo dejaban hablar por sí mismo, solo, era grandioso e insuperable.

Charles Dickens todos dicen que era insuperable como conferenciante, algo portentoso. Eso sí, hoy sabemos, que se preparaba las conferencias con el mismo mimo y rigor con que Fidias tallaba cada detalle de sus esculturas. En esto, como en casi todo, la improvisación lleva a lo trillado, a los lugares comunes.


Cuando un ser humano ha dejado el sillón de su casa, se ha subido en su coche, se ha desplazado durante al menos veinte minutos, ha aparcado y ha esperado unos diez minutos, sólo para escucharte, merece la pena que prepares meticulosamente lo que vas a decir. Que lo prepares con mimo, con precisión. Que hagas de tus palabras un arte. Si no, la conferencia se la hubieras podido enviar por e-mail y hubiera sido lo mismo. En muchos casos es así. En otros, pocos, la conferencia es una experiencia intelectual. Una experiencia que te puede emocionar, que te puede hacer llorar. Algo que comentarás durante días, que puede dejar un recuerdo duradero durante meses. En algunos casos, me consta, una conferencia puede cambiar la vida de un ser humano para siempre, y que haya un antes y un después de esa conferencia.

martes, marzo 13, 2012

El arte de dar conferencias


En la foto he colocado un anillo que creo que lo fue de un Papa. Aunque este dato no lo puedo presentar como seguro.

Como algunos de los que me leen, trabajan en el mundo académico. Me he permitido abundar un poco más en el tema del que escribí unas líneas ayer.

Nunca insistiremos suficientemente en que la presentación del conferenciante no es ocasión para ofrecer una miniconferencia. Una presentación no debería durar más allá de un minuto. También es un error de algunos presentadores fijarse en los detalles más intrascendentes a la hora de presentar al conferenciante.

Dar conferencias, y yo doy bastantes, es un placer. El placer de transmitir conocimientos, discursos racionales, de participar la visión de nuestro intelecto a otros intelectos. Se trata de una comunicación de razón a razón. Para ello usamos las palabras, los conceptos, en una sucesión de frases que tienen su música, que están cargadas en algunos momentos de emoción. Una conferencia, frente a un escrito, está cargada de vida. Es algo único e irrepetible. Por supuesto, que estoy hablando de un gran conferenciante, también los hay que se limitan a leer un papel delante en tono monocorde y a decir al final que ya no hay tiempo más que para dos preguntas.

lunes, marzo 12, 2012

El arte de presentar en una conferencia


En el dibujo se me ve dando una conferencia en Roma ante un atento y religioso auditorio.

Hace unos días recibí este e-mail:
Buenos días D. José Antonio: Me han asignado el honor de presentarle en las Jornadas. Le agradecería, si buenamente puede, que me diera alguna idea de cómo piensa enfocar el tema para que mi presentación tenga alguna coherencia con su conferencia.Un saludo

Le contesté:
Estimada X:
Ya que tiene la amabilidad de preguntármelo, le sugiero que me presente esencialmente con los datos que aparecen en mi curriculum.
Pero me atrevo a sugerir una segunda cosa que veo que es un error bastante común de los que presentan a los conferenciantes. La presentación del conferenciante no es una introducción a la conferencia. Es meramente una presentación del que va a exponer el tema. El conferenciante, sea cual sea, ya hará una introducción.
Hacer una introducción por parte del presentador, es arriesgarse a que el conferenciante después vaya justo por el lado contrario a lo presentado o, incluso, que diga justo lo opuesto a lo que se ha dicho en la presentación. Esto ocurre hasta en los más prestigiosos foros.
Un saludo

domingo, marzo 11, 2012

Conclusión de los pasados post sobre obispos y sacerdotes



Si las pasadas reflexiones han ido dirigidas al tema de los nombramientos que un obispo hace en su diócesis, ahora me gustaría que nos fijáramos que existe el mismo problema con el nombramiento de obispos por parte de la Santa Sede. El mismo problema de los límites del conocimiento lo volvemos a encontrar en el nivel superior.

El sistema de nombramiento de obispos es el de la cooptación. El procedimiento canónico es más complejo en sus pasos y procedimientos. Pero, al final, se trata de una cooptación pura y dura. Lo cual nos ofrece una gran verdad sociológica, válida para cualquier sociedad humana: un grupo como grupo global elige lo similar para pertenecer al grupo. Es decir, el obispo santo escogerá candidatos santos para el episcopado. El obispo que viene del mundo académico tiende a escoger candidatos del mundo académico. El obispo mundano tiende a escoger obispos con una proporción semejante a la de él en cuanto a virtudes y defectos.

Es decir, un grupo no escoje a lo mejor para integrarlo, sino que escoge a lo similar. Esto es una regla sociológica que vale para todos los grupos.

A esto se añade otra cuestión, todos los obispos conocen el famoso episodio de San Bernardo. No lo voy a repetir aquí, pero al final el santo viene a decir que para ser obispo hay que escoger al prudente. Eso es cierto, nada hay que corregir a San Bernardo en sus palabras. Ahora bien, muchos obispos reconocen las carencias de algunos de sus candidatos, pero añaden que como la necesidad de la prudencia en el candidato debe prevalecer, ése debe ser preferido a otros nombres.

A eso habría que decir que en la Iglesia Católica hay 500.000 sacerdotes. No hay ninguna necesidad de escoger a alguien con carencias, escudándose en que la virtud de la prudencia resulta prevalente en él, y que no hay mejores alternativas. Se puede escoger para el episcopado a aquellos que son notables por su ciencia, por su vida espiritual y por su prudencia. No hay ninguna necesidad de tener que escoger entre estas facetas. Todos los candidatos pueden estar dotados de las tres en modo notable. Las carencias en los candidatos provienen de las carencias de los cooptadores que no las perciben como tales.

¿Cómo reformar la situación? Tengo mis ideas. Como creo que las tiene cada uno de los sacerdotes de la Iglesia Católica. Ahora bien, exponerlas iría más alla de los límites de este blog. Así que me las guardo. Pero la clave de todo está en la espiritualidad, evidentemente. Con esto no descubro ningún mediterráneo. Después de veinte siglos ya está todo descubierto. Al final, el hombre que vive en Dios transmite la Buena Nueva en torno a sí. El dedicado a la admnistración, y sólo a la administracion, transmite una atmósfera funcionarial. Pero que ningún cura critique en su corazón a nadie de arriba, si se fija verá que los mismos defectos de una Curia están habitan en una rectoría. Ni siquiera los laicos deberían ser duros con el clero: acaso tú que crees, vives de forma perfecta tu fe en Cristo. Así que recemos los unos por los otros, si vemos un defecto digámoselo al interesado, y no juzguemos ni en nuestros pensamientos. Si mi escrito hace que recéis más por el clero, me doy por satisfecho.

sábado, marzo 10, 2012

Relación obispo-sacerdote: límites filosóficos (V)



Ha sido objeto de mi meditación en los pasados días el versículo en el que Jesús nos enseña que pidamos al Amo de la miés que envíe trabajadores a su miés. No sería poca cosa que empleáramos mejor a los obreros de los que ya disponemos. Con una cierta frecuencia observamos a lo largo de la Iglesia difundida por todo el Orbe, que un magnífico pastor se queda hasta su muerte en una minúscula parroquia. Eso siempre es un premio celestial para ese pequeño rebaño, pero una pérdida para la diócesis, y a veces hast para la Iglesia Universal. He conocido pueblos pequeñísimos con un pastor que hubiera sido un eximio arzobispo de Nueva York, alguien del que se hubieran acordado durante generaciones, alguien que hubiera realizado una verdadera reforma y hubiera puesto en marcha todo tipo de iniciativas.

Por el contrario, he conocido grandes parroquias, inmensas, a veces, de las mejores de una archidiódesis a las que se les había puesto como pastor a un ministro totalmente inadecuado. Y digo inadecuado, siendo muy generoso. En algún caso, a alguno yo no le hubiera confiado ni la más pequeña aldea del más apartado confín del mundo. La gran pregunta en algunos casos era ¿cómo había logrado llegar a ser párroco de una de las más importantes parroquias de tal o cual archidiócesis? Misterios de la vida.

Cuántas veces he visto en Roma que la diócesis ha enviado a estudiar a uno que desde el primer día deja claro un mensaje: odio los libros y siempre los odiaré con todo mi corazón. ¿Por qué justo se envía a estudiar al que siente nula vocación por la dedicación a la Teología? Se podrían poner ejemplos y más ejemplos de piezas descolocadas en el tablero.

Sí, ya sería mucho si optimizamos el uso de lo que ya tenemos. Si usamos los obreros de la viña del mejor modo posible. Pero, claro, eso supone el conocimiento del ser humano que tenemos delante: sus ilusiones, sus proyectos, su vida espiritual, y sobre todo la objetividad de sus capacidades.

viernes, marzo 09, 2012

Relación obispo-sacerdote: límites filosóficos (IV)



Si esto es así con un trato más frecuente, qué podremos decir de las conversaciones en un despacho. Creo que ya está respondida la cuestión de si podemos conocer a alguien por sentarnos en un despacho y departir con él media hora. Aunque lo hagamos eso tres veces al año, ¿creemos que la apariencia de ese sujeto en ese despacho se corresponderá con su obrar fuera de esas cuatro paredes y ese sillón? Aunque obispo y presbítero se quedaran encerrados durante ocho horas en ese área delimitada, el ser de la otra persona seguirá inconscientemente oculto detrás de los velos, que existen en un cura que sabe que el que tiene enfrente es el obispo.

Incluso los informes después de varios años en un pueblo, sólo nos darán un dato que, como he dicho, primero no son de fácil constatación estadística. Saber si una parroquia está contenta o no con su párroco no es tan fácil como un recién llegado puede suponer. Siempre hay recién llegados que creen captar el sentir de un pueblo sin gastar demasiados minutos. Oh, bendita candidez. Pero si el hecho, de por sí, es de difícil aprehensión, más difícil es su interpretación. Aunque un pueblo no esté contento con su pastor, ¿qué significa eso? Cuando en Cafarnaum la mayoría dejó a Jesús, los informes de la mayoría hubieran sido negativos. Cuando la mayoría en Jerusalén gritó que se crucificara a Jesús, los informes hubieran sido no negativos, sino muy negativos.

Al final, los obispos tienen que hacer lo que pueden. No hay otros caminos. Pero no debemos engañarnos, el ser del sujeto que tengo enfrente de mis ojos sigue siendo desconocido, seguirá siendo un misterio y hay pocas vías de penetrar más allá de las apariencias. Su ser con sus potencialidades sólo serán conocidos en el más allá, en el Juicio Final. En el fondo es un problema gnoseológico. La eterna pregunta acerca de los límites del conocimiento.

Estas líneas no son una crítica, únicamente son una constatación. Una constatación de nuestras limitaciones. No es poca cosa comenzar a entender cuáles son las fronteras de nuestras posibilidades. Ya eso no es poco.

jueves, marzo 08, 2012

Relación obispo-sacerdote: límites filosóficos (III)



Se pueden pedir informes a los parroquianos. Sí. ¿Pero qué informes hubiéramos recibido de Jesús en el caso de haberlos solicitado? Si pidiéramos cuatro informes, estadísticamente podríamos quizá tener un 25% de posibilidades de que los cuatro informes fueran completamente negativos. Si una cuarta parte de los que escuchaban a Jesús, se hicieron una idea negativa de Él, pidiendo 50 informes sólo un 25% serían negativos. Pero si pedimos 25 informes, la posibilidad de acumulación de, digámoslo así, sucesión de bolas negras, se duplica. Y si volvemos a dividir por la mitad esa cifra de informes, 13 informes nos ofrece cuatro veces más de posibilidades de que todas las bolas sean negras frente al índice inicial. Dado que pedimos 13 informes, es decir, sacamos 13 bolas, el índice sigue siendo bajo de posibilidades consecutivas. Pero con cuatro informes, es del 25%. Lo cual es lo mismo que meter la mano en una bolsa donde hay tres bolas blancas y una negra, y que saquemos la negra.

Esto nos da la medida de lo complicado que es saber la verdad.¡Es que los cuatro informes son negativos! Y más complicado si nos damos cuenta de que en la medida en que alguien sea más renovador, más difícilmente será comprendido. Los informes sobre John Henry Newman eran continuamente desfavorables, sencillamente porque existía un desnivel entre su nivel intelectual y su agudo modo de percibir las cosas, frente a las medianías que le rodeaban. En la medida en que un elemento sea sustancialmente más perspicaz que el elemento humano que le rodea, aumentan las posibilidades de que las bolas negras se acumulen. A no ser que dedique toda esa perspicacia en el arte de la doblez y el fingimiento en orden a caer bien, en cuyo caso el índice de bolas blancas aumenta. Pero todo sujeto que tenga otro propósito en la vida que caer bien y sonreir, contará con su inevitable cuota de bolas negras.

miércoles, marzo 07, 2012

Relación obispo-sacerdote: límites filosóficos (II)



Un sacerdote de esta residencia, lo conozco desde hace tres años, este año lo han cambiado de habitación. Antes dormía en un ala de este viejo palazzo bastante lejana. De hecho, llegar a su habitación (la más distante, donde viven sólo cuatro residentes) le llevaba no menos de cuatro minutos: pasillos varios y dos escaleras. Con eso ya os hacéis una idea de las dimensiones de este inmueble. Bien, el caso es que ese cambio de habitación que nos lo ha acercado a un pasillo de esta ala, ha supuesto que varios cambiáramos radicalmente la concepción que teníamos de él, y nos la ha cambiado a mejor. No voy a entrar en detalles, pero ahora sabemos facetas de él que nos han hecho cambiar ciertas opiniones generalizadas que había acerca de él.

Obsérvese que vivíamos con él, dos años juntos. Y este tercer año ha sido decisivo para hacernos una idea integral de este viejo residente. La visión que teníamos ha mejorado sustancialmente. Si existe esa dificultad de conocer al otro aun viviendo con él, qué podemos decir de aquél con el que ni siquiera vivimos.






Seguiré mañanacon el tema

martes, marzo 06, 2012

Relación obispo-sacerdote: límites filosóficos (I)



Hoy, por la mañana, tras levantarme de la cama, cuando me he dirigido a la capilla, iba con el pesado libro de la Biblia, para meditar el Evangelio de San Mateo, que es el tema de mi oración desde hace más de mes y medio.

Pero una vez sentado en el banco me ha venido a la mente un tema, digamos filosófico, que me ha despistado todo el rato. Cuando me he dado cuenta de ello, ya había pasado casi media hora. Lamento esa distracción involuntaria, pero al mismo tiempo aprovecho para participaros el tema. Lo que me ha despistado de asuntos más altos, es la dificultad de un obispo para conocer a sus sacerdotes. En este punto, sobre el que nunca había meditado hasta hace unos meses, hay una dificultad casi gnoseológica.

Los obispos para conocer a sus sacerdotes tienen reuniones diocesanas, asisten a veces a reuniones de arciprestazgo, conversan personalmente con los sacerdotes cuando piden ser recibidos en palacio, etc. Este sistema hasta este año me había parecido más que suficiente para proveer a los cargos. Y ciertamente no hay otro. ¿Pero realmente llegamos a conocer al otro por observarlo durante unas cuantas reuniones, por charlar con él unas cuantas ocasiones o incluso en muchas ocasiones? ¿Realmente conocemos a la persona, sus capacidades de trabajo, sus potencialidades, la vida espiritual subyacente?

Cuando uno llega a una residencia sacerdotal, como en la que vivo, puedo aseguraros que no se conoce a alguien hasta al cabo de un año, por lo menos. Y eso viviendo juntos, compartiendo las tres comidas del día, paseando, charlando, teniendo diarios actos de devoción comunitarios, que en esta casa son de presencia preceptiva. Os puedo asegurar que en tres o cuatro meses uno sólo se hace una idea. Idea que va siendo cambiada, ampliada, a vees completamente reformada, en los meses siguientes. Sólo al cabo de un año tienes el mapa completo del sujeto que toma su sopa sentado delante de ti. La idea que uno tiene de alguien se ve alterada, a menudo, por hechos que suponen un cambio radical de esa imagen que nos habíamos formado.


Seguiré mañana con este tema.

lunes, marzo 05, 2012

La vida espiritual de un cura: unos apuntes personales


Hoy he leído una cosa preciosa, en un libro del entonces Cardenal Ratzinger. Decía que al principio la misa se celebraba el sábado al caer el sol, como recuerdo de la Última Cena. Pero que, al final, se pasó a la celebración de la misa por la mañana el domingo. Lo cual implica la celebración de la Resurrección.

Eso que he leído me ha encantado. No lo olvidaré cada domingo, por lo menos haré por no olvidarlo. Ir a misa la mañana del domingo es el ir al encuentro de Jesús Resucitado. La Transubstanciación es la aparición de Jesús (con su cuerpo) en medio de nosotros.

Ah, la misa. Me gustan las grandes liturgias basilicales, me gustan las misas que presido en una pequeña iglesia de pueblo. A veces, me gusta celebrar misa yo solo (aquí en Roma) en un altar lateral de un antiguo templo. Tiene especial emoció para mí la misa crismal, cuando nos reunimos todos los sacerdotes con nuestro obispo. Cuando concelebro, prefiero no ser el celebrante principal, porque esto me permite concentrarme más en el misterio, me permite como sumergirme más libremente en mis propias meditaciones. Porque sí, en la misa se puede meditar, imaginar, hacer breves oraciones personales en silencio: pidiéndole por esto y por lo otro. Lo bueno de celebrar a solas en un altar lateral, es que te puedes detener cada vez que quieres meditar sobre un rito o una plegaria. Eso sí, donde sí que me invade una alegría del todo sobrenatural, es en la Misa de la Vigilia Pascual. Por alguna razón es como sentir la alegría de contemplar la Resurrección.

Mi vida espiritual tiene pocos actos: la meditación y la lectura, por un lado, y por otro lado la misa. Esencialmente es esto. Bien es cierto que hay que añadir el ir sucediéndose de las horas canónicas. Pero para mí es en substancia: meditación y misa.

domingo, marzo 04, 2012

Las misas estacionales de Roma


Qué práctica tan enriquecedora para la vivencia de la liturgia, es el diario recorrer Roma para asistir a esta práctica antiquísima. Ya expliqué anteriormente que existe una tradición en esta urbe, de que en cuaresma se celebra una misa estacional cada día en una basílica distinta. Así, durante los cuarenta días se recorren las más antiguas basílicas, algunas muy pequeñas, algunas todavía preservadas en su primitiva apariencia. En muchas de ellas están enterrados los cuerpos de los antiguos mártires. Estar allí, donde fueron sepultados los primeros, donde se reunieron a orar a Dios los cristianos de aquellas generaciones ya tan lejanas, supone una especial emoción. En algunas de estas basílicas se celebra la misa estacional con una gran liturgia. La misma acción de desplazarse ya es como una pequeña peregrinación. Normalmente todas están en el centro de Roma, eso supone media hora de distancia en cualquier dirección.

La misa, la Última Cena, el altar, el Misterio del Cuerpo de Cristo, los presbíteros sentados en el presbiterio, los fieles atendiendo a la proclamación de la Palabra que nos hablará hoy, un sucesor de los Apóstoles presidiendo, el cáliz adonde desde los Cielos se derramará la sangre de Cristo. Todas estas cosas son alimento para el alma.

Por muy trasto que sea uno, ¿a quién no le transforman estas cosas?

sábado, marzo 03, 2012

La habitación de un clérigo que se doctora en Roma



Esta habitación en la que me hallo, ha sido mi universo durante tres años de tesis doctoral. Pocos libros. Todos esperan ordenados y formales en dos baldas del armario. Todo lo que he podido lo he leído en formato digital. Ya en Alcalá era siempre partidario de usar las bibliotecas en vez de comprar. Una gran pantalla de ordenador. Amplia, para poder leer con grandes letras y situadas a metro y medio de distancia. Sea dicho de paso, también uso mucho un programa que me lee con voz natural los documentos. Pero las cosas de la tesis, las leo en la pantalla, puedo ir mucho más rápido.

Poca ropa en el armario al lado del armario de los libros. Todas mis prendas negras y blancas. Unos zapatos que yo llamo universales, porque los escojo para que me sirvan para todo. Con ellos puedo ir a un lugar de etiqueta y al campo. Con su gruesa suela de goma no importa que llueve. Llevo esos zapatos todo el año, invierno y verano. Son perfectos, me costaron 15 euros. Lugar: Los Guerrilleros, en Alcalá. Siempre escojo los zapatos de forma que me los pueda meter con facilidad sin atar cada vez los cordones. Si no cumplen esa condición cuando me los pruebo, se quedan en la tienda.

Dos sotanas. Una es la que siempre llevo, pero podría suceder un imprevisto que hiciera que la tuviera que reparar. Por eso tengo una segunda, que, la verdad, no uso nunca porque la tela me resulta más antipática, me da más calor.

Sobre la mesa nada. Me gusta tener la mesa siempre limpia, vacía de cosas. Las cosas sobre la mesa es como si me recordarán que tengo cosas que hacer. Sobre la mesa no hay nunca ni un papel, sólo mi teclado y el ratón, inalámbricos, negros. Sobre la mesa hay dos cosas únicamente, sólo dos: un crucifijo gótico de metal, muy bonito, bonito de verdad, y un versículo de la Biblia. Cada día suelo cambiar ese versículo que repito y medito.

En mi habitación también hay un gran cuadro de la Virgen de Guadalupe en un magnífico marco, regalo de una familia mexicana. Bajo ese cuadro, a sus pies, está una biblia que me compré al llegar a Roma. Una biblia que debe pesar sus buenos cinco kilos. Me apetecía tener una biblia que expresase la magnificencia de la Palabra de Dios. Ésta tiene una buena traducción y es bella, las dos cosas.

También compré al llegar a Roma un buen sillón. Dado que iba a pasar buena parte del día sentado en mi mesa de trabajo, quería un asiento cómodo y agradable. Alguien lo disfrutará cuando yo me marche de la habitación.

viernes, marzo 02, 2012

Ya tenemos al nuevo Don Peppone de Italia: Mario Monti


Mario Monti, el primer ministro itaiano, ha decidido no eximir a la Iglesia de impuestos. Más que nada para que se vea que él no está bajo las órdenes de los curas y las monjas. Esto de darse un barniz de progresismo es algo que se lleva entre los que no son de izquierdas. Un barniz que no le cree muchos problemas, algo que deje claro quién manda aquí.

Estas cosas están de muy buen ver y dan prestigio. Y dado que la economía no da alegrías, pues siempre queda el recurso de distraer a personal soltando los perros a los curas.

La Iglesia es la que mantiene los templos de Roma. La Iglesia, no la República. La Iglesia es la que ayuda a los pobres. Ésta es una frase hecha, pero en la que se invierte mucho dinero cada semana. Dinero y miles de horas de voluntarios y religiosos. Pero eso no cuenta: aquí como todos. No son pocos los cardenales que ha recogido dinero en sus diócesis para reparar las basílicas. Pero eso no vale para el primer ministro.

El Estado Italiano ha dado muestras de despilfarrar el dinero de un modo escandaloso. La corrupción es mucho mayor que en España. ¿Y qué se le ocurre a la lumbrera de Monti? Hacer pagar a la Iglesia.

Los políticos son los maestros de hacer excepciones cada vez que les apetece. Para empezar ellos controlan las leyes. Pero eso sí, a la Iglesia se le tiene que exigir el reglamento entero, hasta la letra pequeña. Ah, y eso sin contar todo lo que el Estado Italiano le robó a la Iglesia el siglo pasado: en Roma se quedó con todos los conventos que le apeteció. Es increíble la avidez que todos los Estados y Ezquerra Republicana suelen tener por los conventos.

Pero eso sí, estoy seguro de que Monti no logrará aprobar la ley para quitar la exención de la Iglesia. Porque aquí en Italia los obispos son como cien Don Camilos con mitra. Y no hay nada en este mundo que pueda detener a un centenar de Don Camilos que no se arredran ante nada.

jueves, marzo 01, 2012

Los Simpsons: historia de una decadencia (III)



Si en la primera parte de estos post, hablé de los aspectos positivos de la serie. Si en la segunda parte, hablé de su decadencia. En esta tercera parte, quería fijarme de un aspecto muy negativo.

La serie es graciosa, sí, pero debajo de ella subyace una intención muy clara de atacar la religión cristiana. En sus capítulos, por supuesto, jamás encontraremos un ataque al judaismo o al islam. Y eso me parece bien. Pero sí que hay una decidida voluntad de dejar mensajes negativos respecto al cristianismo.

No son mensajes subliminales. Esos mensajes se dan de forma abierta, sin pudor. Los Simpsons una y otra vez transmiten la idea de que todos los pastores cristianos son personas falsas, en las que reina la avaricia y carentes de sentimientos humanos. Y eso sin contar con los capítulos en que directamente se hace una parodia de textos bíblicos, esos capítulos no los vi, cambié de canal.

Los Simpsons no son un entretenimiento neutro. Sin ninguna duda son anticristianos. Y transmiten muy eficazmente ese mensaje.

Por otra parte, son dibujos que no deben verlos los niños. Porque también transmiten la idea de que la rebeldía ante los padres es algo bueno. La relación padre-hijo que se muestra allí cada día durante media hora, es muy negativa para la formación de los niños. El niño puede recibir un sermón los domingos acerca de cómo debe ser su relación con su padre. Pero esta serie la verá cada día. Y al final los niños tienden a imitar lo que ven.

Por eso, aunque Los Simpsons son parte del arte del siglo XX, su influjo ha sido muy pernicioso en lo que realmente importa. Y considero que en definitiva han hecho mucho más mal que bien.