lunes, abril 30, 2012

La Nada


Hace algún tiempo leí un artículo sobre la Nada. Sobre el tema ya habían escrito Parménides, Leucipo, Aristótles, Juan Scoto. También leí después algo sobre el concepto de Cero. Concepto sobre el que romanos y griegos siempre se sintieron muy inseguros. Aunque ya los griegos idearon un círculo pequeño con una larga raya encima, para expresar sobre los papiros este concepto. Los romanos solían escribir nihil, que significa nada.

Rara vez en mi vida he pensado en la Nada. Es algo que no forma parte de nuestra vida. Aunque estuvimos en la Nada durante millones de años antes de existir. Escribiendo estas pensamientos he cerrado los ojos y he tratado de no pensar en nada, para tratar de imaginar la Nada. Resulta difícil, sí.

También trato de cerrar los ojos y de imaginar el universo antes del universo: oscuridad, silencio. Cuando me sumergo en las tinieblas del sueño al acostarme, es lo más parecido a experimentar el abrazo de ese vacío. Aunque incluso en esos abismos de negrura surgen los sueños.

Hoy he escrito estas líneas sobre este tema sin ningún propósito concreto. Pensando en alto. Pero, de verdad, que resulta escalofriante pensar lo cerca que estuvimos de no haber nacido nunca. Hemos sido sacados de la Nada, y pudimos haber seguido en la Nada para siempre.

Confío en que todos estos pensamientos no sean entendidos como un ataque a Queirugafausmasiá.

domingo, abril 29, 2012

Sobre el modo de dar la comunión



Como este blog es seguido por no pocos sacerdotes, quiero dar un consejo sobre el modo de dar la comunión. Que conste que es un consejo con el que uno puede o no estar de acuerdo, pues se trata de algo muy opinable.

Normalmente los sacerdotes no suelen dar la comunión como aparece en la foto, sino que la suelen dar con el puño hacia arriba. Cuando se da la comunión con el puño hacia arriba es difícil que alguna vez el dedo pulgar o el índice no toquen los labios del que recibe la comunión. Yo aconsejo siempre dar la comunión como aparece en la foto, es decir, con el puño hacia abajo. Dando la comunión de esta manera, se hace casi imposible que los dedos toquen la boca del que recibe el sacramento.

Son muchos los laicos que no se atreven a advertir a su anciano párroco, que tiene que tener más cuidado al administrar este sacramento. Con los años puede fallar el pulso o la vista. Es lógico sentir vergüenza al ir a advertir de una cosa así. Pero les aconsejo a los fieles que se encuentren en esta situación, que les reenvíen este post a sus párrocos si conocen sus correos electrónicos. Quizá acojan el consejo.

Sé que este post a muchos les parecerá innecesario. Pero he conocido parroquias en las que hubiera sido muy conveniente el que algún laico les mandase un post como éste al párroco o al vicario.

sábado, abril 28, 2012

El clérgyman en el siglo XVIII.



Este grabado muestra como nuestro actual clériman (o clergyman) ya existía con ciertas variaciones hace un par de siglos. Obsérvese que el cardenal lleva zapatos con hebilla, lo cual siguen haciendo algunos sacerdotes hoy día. Lo más curioso es que he visto cómo algunos sacerdotes anglicanos llevaban este tipo de zapatos hasta hace no mucho. Siempre me ha llamado la atención lo semejante (a veces idéntica) que ha sido la evolución de las prendas clericales entre los anglicanos y los católicos. La última sorpresa a este respecto ha sido ver como el primado Rowen Williams comenzó a llevar faja exactamente igual a la de los obispos católicos. La cual prenda era completamente ajena a la tradición anglicana. Creo que en todo esto hay una divina providencia. Como si Dios inspirara estas semejanzas, para que así nos sintamos miembros de una misma familia.

viernes, abril 27, 2012

La belleza de los antiguos capelos cardenalicios



En este grabado veis cómo era el antiguo hábito cardenalicio. A mí me gusta más que el actual. En mi opinión, expresaba mejor la majestad de la dignidad cardenalicia. Y el capelo también era un elemento tan unido a la púrpura de los príncipes de la Iglesia, que doy por sentado que se recuperará antes o después. Y es que en siglos pasados, en las ceremonias los cardenales con sus capelos hacían muy bonito. Y no sólo en las ceremonias, aun simplemente acompañando al Papa.
A alguien le parecerá poca razón el que algo haga bonito, pero a mí ésa me parece una gran razón. El Hacedor que ha creado las flores del campo, es un Dios que ama la belleza. Me llamó mucho la atención que en el antiguo rito en el que se otorgaba el capelo a los cardenales se decía que se les daba para ornato de la Santa Sede.
Los cardenales por muy humildes que ellos quieran ser, deben mostrar la grandeza del rango que han recibido en la Iglesia de Dios. Ellos son con sus vestiduras, cruces y anillos, parte de la belleza de todo lo que rodea a la Santa Sede.

jueves, abril 26, 2012

Hoy un vídeo, una foto y algunos comentarios míos poco ocurrentes



En esta foto aparezco cuando visité el monasterio benedictino de Santiago de Chile.

Hoy todo mi post es que veáis este vídeo que os pongo abajo. Os recomiendo que lo hagáis a pantalla completa. Ya os lo puse hace tiempo, pero es que hay que verlo más de una vez. Yo me emociono cada vez que lo veo.


Queridos Queiruga, Masiá y Faus, cuando uno ve este vídeo uno comprende que la Iglesia es lo que siempre ha sido y lo que es. Y que lo demás son experimentos, fantasías y anhelos fantásticos. La Iglesia es lo que dejó Jesucristo, y al que no le guste que se vaya para dejar de dar la murga.

No me alargo hoy, porque el vídeo ya es suficiente.

miércoles, abril 25, 2012

Los guardianes de la Teología


Me gustaría seguir con las reflexiones de ayer. Un error en el conocimiento, puede ir filtrándose en nuestra voluntad, y al cabo de unos años cambiar nuestro carácter, cambiar nuestra forma de orar, nuestra forma de relacionarnos con Dios, nuestra forma de entender al prójimo, nuestra comprensión, nuestra visión del mundo.

He conocido creyentes que sufrían una calcificación propia del fariseismo. Otros sufrían la progresiva osteoporosis de la falta de fe en la verdad de las cosas. Podría seguir y seguir relatando las muchas enfermedades del espíritu. Sí, debemos desconfiar de nosotros mismos. Debemos revisarnos. Debemos limpiar nuestra mente de tanto en tanto. Creemos en la Verdad, pero también los fariseos, los inquisidores, los malos trabajadores de la viña creían en ella.

Me estremece ver cuántos que me precedieron, creyeron defender la Verdad atacando a alguien en concreto. Y después los siglos han mostrado que nada tenía que ver la defensa de la Verdad con el ataque a ese pobre ser humano al que hicieron daño. Sobre todo, la existencia de la Inquisición en siglos pasados me parece lo más horroroso que le ha podido suceder a la Iglesia. Qué terrible. Cómo podemos equivocar el camino. Y todo por Jesús.

El error, las deformaciones, qué necesarios son los teólogos. Señor, líbranos del fanatismo, de las adiciones espúreas. Concédenos sacerdotes que sean verdaderos guardianes de la Teología, del verdadero y más puro conocimiento de Dios.

martes, abril 24, 2012

El pensamiento, que cosa tan peligrosa


A veces pienso, siguiendo el post de ayer, que damos por supuesto muchas cosas. Creo conocer a Dios, pero se me han podido meter muchos prejuicios sin darme cuenta. Siempre uno piensa que conoce la verdad. Pero nuestros propios errores nos son desconocidos.

Al adherirnos a la Fe que Dios ha entregado al mundo, pensamos que ya por eso somos inmunes a las deformaciones. Pero, sin darnos cuenta, deformamos aspectos de ese conocimiento entregado de lo alto. Sí, sin darnos cuenta, tendemos a identificar el conocimiento de la Fe con el conocimiento que he asimilado de la Fe. Y son dos cosas diversas.

El conocimiento que Dios ha entregado a la Iglesia, es una cosa. Como capto ese mensaje es otra. Al final mi conocimiento está cargado de matices, de influencias buenas y malas, de aspectos colaterales, de subjetivismos correctos e incorrectos, de implicaciones que me parecen indudables y que no lo son. Dicho de otro modo, no sólo albergamos errores, sino que incluso damos cobijo en nuestro seno a verdaderos parásitos del conocimiento. Es decir, no sólo tenemos errores, sino verdaderos mecanismos que parecen dotados de vida propia y que engendran el error.

Esos mecanismos del error parecen estar vivos. Pueden estar latentes, pueden reproducirse, pueden colonizar otras parcelas de nuestro pensamiento. Normalmente estos parásitos son de nivel microscópico. Pero algunas veces pueden llegar a colonizar parcelas enteras de nuestro ser. Porque del pensamiento se infiltran en nuestro ser. Imaginación, memoria, entendimiento, voluntad, alma, cuerpo, todo está conectado. Es como un impresionante y microscópico
sistema solar.

lunes, abril 23, 2012

Damos por supuesto muchas cosas, y nos llenamos de prejuicios y rutinas sin darnos cuenta


Ayer me di cuenta de una cosa. En el tiempo que en mi horario está dedicado a mi lectura espiritual, diez minutos al día, he leído durante tantos años sobre infinidad de temas. He leído vidas de santos, obras de espiritualidad, sobre las virtudes, etc, etc. En mis lecturas teológicas, lo mismo: historia de la Iglesia, liturgia, cuestiones morales, etc, etc. Pero me ha venido a la mente que tengo que leer más sobre Dios. Es decir, que tengo que buscar libros que me hablen de Dios directamente.

Es cierto que todos los libros de espiritualidad y teología, en el fondo, trata acerca de Dios. Es verdad que todas esas lecturas llevaban a Dios y hacían referencia a Dios, sí. Pero ahora siento en mi alma que debo estudiar y reflexionar más sobre Dios directamente.

No sobre lo que Dios quiere de mí, o la Ley de Dios, o la glorificación de Dios, o lo que sea, sino que he de descubrir cosas nuevas sobre Él mismo. Siempre damos por supuesto que conocemos a Dios, y ciertamente le conocemos nosotros los cristianos. Pero debemos recomenzar nuestra inmersión en Él, como si nada conociéramos. Con el entusiasmo de sumergirnos en una materia nueva. Con la ilusión del primer día.

No es que quiera repasar lo que ya sé, que también, sino que lo que realmente deseo es conocer cosas nuevas de Dios. Quiero sorprenderme. Y sé que Él está deseando sorprender a todo aquel que venga con el espíritu de un estudiante que llega el primer día a la escuela.

domingo, abril 22, 2012

Este anillo perteneció a un Papa


Es curioso cómo funciona la mente humana. Es la segunda vez que sueño lo mismo en los últimos dos meses. He soñado que me había levantado y había mirado el reloj grande que tengo en el armario, al lado de mi mesa de trabajo. En mi sueño he visto que eran las once de la mañana, pero que me había vuelto a acostar porque tenía sueño.

Hasta aquí nada especial. Lo interesante viene en la segunda parte. Pues estando dormido sueño que no estoy seguro de si ese reloj que he visto, era el real o un reloj soñado con una hora determinada. Y el sueño consiste en esa duda durante un buen rato. Por un lado me repetía: he visto el reloj. Pero por otro me preguntaba: ¿será real o será un sueño? Curiosamente, como sucede cuando uno está dormido, no sospeché que la hora era excesivamente tarde, que resultaba imposible que durmiera hasta tan tarde.

Pensaréis que en un momento dado me levanté y miré la hora. Pues no. En un momento dado, el sueño cesó y seguí durmiendo. Y un rato más tarde me desperté y, entonces sí, me levanté y miré la hora.

sábado, abril 21, 2012

Los Siete Magníficos. Un título que no tiene nada que ver con el post.


Froilán y la Marmota de Punxsutawney lo vieron venir. Mira que nos lo dijeron. Pero nosotros erre que erre.

Necesitamos un Patton como estadista. Alguien que dé las órdenes adecuadas y lance a una nación entera en la dirección adecuada. Alguien que se ponga los pantalones, las botas, y hable como hablaría un general sobre su caballo blanco a una nación que se hunde.

El problema es que después los generales salen ranas. Y el caballo sobre el que cabalgan se llama corrupción. El problema es que después vienen los lamentos y uno dice: el remedio ha sido peor que la enfermedad.

Y, al final, reconocemos que hasta es preferible un cierto nivel de ineficiencia, o incluso un gran nivel de ineficiencia. Necesitamos ese gran estadista, sabemos que existen. Pero es cuando se necesitan grandes remedios, porque hay grandes males, cuando suelen surgir males peores. Por eso, ahora conviene esperar con todas nuestras fuerzas que no aparezca ese general gallardo sobre el caballo blanco que nos lleve a todos hacia el barranco.

viernes, abril 20, 2012

Las jugadas del ajedrez son arte. Las fichas son arte. La danza de las figuras que describen coreografías de lógica.


Ofrecer bonitas fotografías intimistas de un sacerdote que hace su doctorado en Roma, así ha definido un lector el propósito de mi blog. Me ha gustado este comentario.

Lo parezca o no, esta etapa del blog no es eterna. Bien este verano o al próximo, esta etapa acabará. El blog en su periodo romano parece inamovible, estático. Pero también el tiempo pasa para el blog. ¿Qué vendrá después? ¿Cuál es el después de Roma?

Años de paseos, años de visitas al Vaticano, muchas horas rezando en las iglesias de la Urbe. Como una hormiga, tras la comida y tras la cena, he recorrido esta ciudad no sólo de un modo geográfico, sino también intelectual. Ha sido un viaje intelectual y del espíritu. La he recorrido de más modos que con mis pies. Aunque sea dicho de paso, sólo yendo a San Pedro, estos años, he andado más de dos mil kilómetros. No es de extrañar que haya tenido cambiar de zapatos varias veces.

Pero lo de estos años ha sido más que un ir y venir: ha sido un repensar una y otra vez Roma, ha sido un diario reflexionar sobre la Iglesia, sobre el primado de Pedro.
Pero todo va llegando a su fin. La tesis va encontrando sus pináculos que la coronan. Nos vamos acercando a un después.

jueves, abril 19, 2012

¿Por qué el ajedrez les gusta tanto a los eclesiásticos?


Quiero proseguir con los pensamientos de ayer. Los que me vinieron, mientras iba paseando hacia la Basílica de San Pedro del Vaticano a celebrar misa.

Esa mole de la fachada es como si proclamara siglo tras siglo, que el cristianismo es la piedra que culmina la Creación, su cúspide, su remate. No hace falta decir que el papado es la piedra que está en el centro de esa construcción eclesial tal como es visible en la tierra. Construcción eclesial que es el centro de toda la Creación. Sí, la Iglesia es el centro geográfico del Universo. Permitidme la expresión. Sé que es osada, pero estoy convencido de que todas las líneas invisibles del universo, confluyen en la Iglesia. Y todas las líneas de la Iglesia confluyen en su centro que es la Santísima Trinidad.

No importa para nada que nuestra galaxia esté en un lado del universo. Ni que nuestro sistema solar esté en un extremo de la Vía Láctea. Ni que Roma esté situada en una esfera en cuya superficie no hay ningún centro. No importa, porque no hablo de una geografía material, sino de una cartografía de los designios de Dios. La Mano de Dios creó el cosmos, con la idea de que en el futuro apareciera el Cuerpo Místico de Cristo. El Universo entero, con todas sus galaxias, es un mero marco de ese Cuerpo Místico cuya cabeza es Cristo.

miércoles, abril 18, 2012

El ajedrez es un conjunto de elementos que expresan un orden lógico dentro de un conjunto de normas


Hoy, como casi todos los días, me he ido a concelebrar a la Basílica de San Pedro del Vaticano. Cuánta devoción me da celebrar el santo sacrificio allí. No me canso. Todo me lleva a Dios. Además, el paseo hasta allí me sirve de ejercicio físico. Sea dicho de paso, un precioso paseo al lado del Tíber, una delicia de paseo bajo este sol primaveral, después de un invierno siberiano.

El caso es que ayer iba andando tranquilamente hacia el Vaticano y pensé: este edificio, la Basílica de San Pedro, es una razón para tener fe en el orden de las cosas.

Este pensamiento tan sencillo, tan simple, casi, diría yo, tan cándido, es para mí completamente verdadero. El edificio, esa fachada, esa cúpula, son como una afirmación en piedra, una afirmación rotunda, gigantesca. Esa fachada es como una titánica palabra dicha por Dios.

Y no me estoy refiriendo sólo a la Fe. No, no es sólo eso; voy más allá. Ese edificio es como la constatación de que existe una suprema armonía en el Universo. La mera existencia de esa gigantesca basílica, es la prueba de que existe un orden de las cosas, de que el mundo es un libro inteligible, de que hay una construcción intelectual que nos explica el sentido de todo. El mundo es verdadero, no es falso, y esa fachada proclama la lógica de todo.

martes, abril 17, 2012

Vida de un doctorando en Roma: el día a día de un peón de la Teología


Lo encantador de hacer la tesis doctoral en Roma, es que puedes unir el trabajo en tu habitación con maravillosas liturgias en mitad de la tarde. Después de toda la mañana trabajando (quizás infatigablemente), después de sólo media hora de descanso tras el almuerzo (que sigue bajo el imperio férreo de las monjas indias), me fui paseando hasta el Vaticano (una peregrinación que no llega a la media hora) y allí me senté ante el Santísimo Sacramento para hacer la oración y después concelebrar.

A veces en mi celda monástica que es mi habitación en esta residencia eclesiástica, me siento como en un gran monasterio que es Roma, y cuya iglesia es San Pedro del Vaticano.

Juntos los cuarenta sacerdotes hemos rezado vísperas y hemos cenado. De nuevo el imperio de las monjas se ha hecho sentir con toda su fuerza. Menos mal que he ganado en diez minutos a Borís, un cura ucraniano fiero en su estrategia de ataque y acorazado como una tortuga en sus defensas. Me he empezado a sentir reconfortado cuando ha exclamado: ya no tengo movimientos. Cuando las cosas sobre el tablero le empiezan a ir mal, ésta es una de sus frases favoritas en italiano: ya no tengo movimientos.

Ahora todavía trabajaré una hora más, después completas y a dormir. El otro día recé con la Madre Teresa de Calcuta, que (en inglés) me pedía mi rosario.

lunes, abril 16, 2012

Adán y Eva


En este blog ya me ha dado, en otras ocasiones, por pensar cómo sería la vida en el Paraíso. ¿Cómo sería vivir bajo las estrellas con una temperatura primaveral? Vivir comiendo de los frutos del campo. Andar descalzo sobre la hierba, sentir la tierra húmeda bajo la planta de los pies sin que esa tierra lastimara tus pies. Beber de los arroyos directamente. Una vida natural en medio de la naturaleza. Una vida perfecta en un lugar perfecto. Un vergel donde todo había sido dispuesto por Dios.
¿Cómo debían ser los pensamientos de aquellos todavía no contaminados por otros hombres? Debían ser pensamientos angelicales, pensamientos cándidos, casi infantiles. Todo debía producir sorpresa. Nada había dañino sobre la tierra. Los animales eran buenos. Los frutos de las plantas no eran venenosos. ¿Cuánto tiempo estuvieron juntos Adán y Eva sin pecar? Quizá meses.
Si llovía, la gotas de agua templada caían sobre ellos. Era una existencia bajo el sol, todo el día bajo un cielo azul recorrido por nubes. Después vendrían los hombres que viven en apartamentos que son cuevas, seres humanos que viven lejos del sol, lejos de la naturaleza. Hombres que desconocerán la naturaleza y el cosmos. Hombres con malicia. Hay mucho pecado acumulado en nuestra historia. Son muchas generaciones de pecados tras pecados. Jesucristo vino a deshacer eso, a hacer una nueva Creación, a recomenzar algo mejor en el espíritu.

domingo, abril 15, 2012

Los curas-obreros y el último mohicano


El caso es que hoy he caído en la cuenta, así, como quien no quiere la cosa, de que me parece que llevo bastante tiempo sin aporrear a ningún hereje. Después que pierdo la forma, claro. Lo de los dos árboles del paraiso está bien, sí, no vamos a negarlo, pero, padre, escríbanos algo más de Queiruga, Masía, Faús, el Viñetista y otros secuaces.
-¿Pero no queréis algo más, por ejemplo, de Adán y Eva?
-No, no, queremos algo sobre Masiá y sus discípulos.
-¿Pero es que queréis que falte a la caridad?
-No, que no, que lo hacemos por el dogma.
-Sí, claro, buenos estáis vosotros. Bueno, mirad, hoy os voy a decir algunas palabritas.
-Bien, bien.
-El caso es que vuestra insistencia me viene muy bien (je, je, je), porque hoy he leído a dos curas, que más bien parecían dos acólitos maoístas del Partido Comunista Troskista, que decían frases del tipo: Nunca es más célibe que el no célibe. O el celibato si no es libre, no es una riqueza. Y no sé qué de la iglesia disidente y el Vaticano II. Y todas estas frases, no sé, me han dado ternura, me han tocado el corazón. Me recuerdan a los pantalones de pana, a Michael Jackson antes de ser blanco, a Buñuel filmando Viridiana. Es como volver a esas épocas en que yo tenía flequillo. Y no, no tengo cuerpo para atacar aquella teología sindicalista setentera. Lo mismo que ahora tenemos iglesias con Rito Tridentino, habría que pedir a Monseñor Rouco que les dejara una capilla. No, insisto, es que casi produce ternura ver estos programas del Canal Nostalgia. Tiene incluso un aire a Truffaut.
-¿Cree que sería positivo una capilla dedicada al Rito Proletario en la observancia libre de los años 70?
-Para algunos curas retirados sería casi un acto de caridad.
-¿Pero esto no afecta a la ortodoxia?
-Están en ignorancia invencible.
-Pero la conciencia les debe advertir que sus ideas no son conformes la recta teología.
-Dada la teología que aprendieron, son completamente inocentes. Yo creo que no debemos alterar su tranquilidad. Que vivan en paz un par de lustros más, y después de treinta años ya veréis como sus entrevistas resultan incluso más entretenidas.
-Qué bueno es usted.
-Sólo cumplo con mi deber.
-No, pero que usted es muy bueno.
-Venga, zalamero.

sábado, abril 14, 2012

El Árbol del Mal II



Le sigo dando vueltas al tema de ayer. ¿Por qué el Árbol Malo es del conocimiento del Bien y no sólo Árbol del Conocimiento del Mal? ¿Qué enseñanza se esconde tras ello? Una respuesta sencilla sería que el conocimiento del bien se puede corromper. Pero me da la sensación de que hay algo más, de que la respuesta es más profunda. Si todo mal tiene una cierta proporción de bien, ésa podría ser una explicación. Quizá la respuesta sea una suma de respuestas. Pero estoy convencido de que aquel árbol contiene una profunda enseñanza que debe ir más allá de lo dicho hasta ahora en este post.

Lo interesante es que son dos árboles, porque Dios distingue el Bien del Mal. Porque Dios da la orden de ni siquiera tocar el Árbol Malo. No se dice que los dos árboles estuvieran juntos, se dice que ambos estaban en el centro del jardin. Pero podían estar a varios kilómetros el uno del otro.

Huy, ya he desvelado sin querer que yo creo que fueron árboles reales, y no meros símbolos. Por supuesto que no va contra la Fe pensar que fueron meros símbolos. Sólo Dios sabe la verdad. Soy de los pocos que tengo la íntima convicción de que en un mundo natural, un mundo de animales, plantas, montes y ríos, no debemos descartar que esos dos árboles fueran más que un símbolo. Dios les puso una prueba, ¿por qué la prueba no podía ser evitar un determinado árbol? Un árbol que era malo porque sobre él pendía una prohibición. ¿Por qué el Árbol de las Vidas no podía ser un árbol cuyos frutos comidos con amor y devoción a Dios no pudieran ser como un sacramental?

viernes, abril 13, 2012

El Árbol del Mal




Vengo de una larga caminata con un programador de informática, un gran programador de informática, que no sólo se dedica a su trabajo, sino que también es un inteligente pensador sobre filosofía y religión. Durante el paseo (en el que he quemado no menos de 800 calorías), me insistió que en el texto hebreo del Génesis el Árbol de la Vida y el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal no está tan claro que sean dos árboles, sino uno.
Así que al regresar a mi habitación he ido al texto hebreo, y he comprobado que en Gn 2, 9 se dice que eran dos árboles. Habría que forzar las cosas para que se pudiera leer el texto como un único árbol. Habría que violentarlo, porque en medio de los dos árboles, antes de la conjunción Y, se dice del primer árbol que estaba en el centro. Es una mera cuestión de orden de complementos respecto al sustantivo.

Sea dicho de paso, de estos dos árboles no se dice de forma expresa que fueran plantados, se dice que estaban allí. O mejor dicho, se dice un verbo uitzmch que significa que Dios está causando que broten. Este verbo da una versión más evolucionista de la Creación. Podía haber dicho el texto que plantó esas plantas, pero usa ese otro verbo que a mí me da a entender que Dios obra a través de las leyes de la naturaleza. Otra curiosidad es que al Arbol de la Vida, el Génesis lo llama el Arbol de las Vidas, en plural.

Pero volviendo al tema inicial, le he dado algunas vueltas a la posibilidad de que fuera un solo árbol, puesto que el conocimiento en sí no es malo. Pero está claro que el texto da a entender que eran dos. ¿Pero por qué el conocimiento del bien forma parte del árbol malo? Se puede responder que, en cierto modo, era malo porque no lo debían ni tocar, como después Eva dirá a la serpiente. Lo que está claro es que es un asunto que está cargado de interrogantes. No creáis que yo tengo una respuésta clara. Tengo, en realidad muchas, sin que ninguna me convenza plenamente. Aquí sólo dejo constancia de las cuestiones que suscita un texto tan apasionante.

Algún lector listillo ya habrá descubierto que la foto y el texto carecen de una clara conexión.

jueves, abril 12, 2012

Esta foto es de unas ruinas mayas, cuando estuve en Perú. Mayas no, incas, incas. Ves, ya he corregido el error.




La foto la hicieron en las afueras de Cuzco. No sé si lo dije, pero me dio mal de altura. Allí estábamos a 3800 metros. Durante la misa, menos mal que era un concelebrante, me tuve que meter en la sacristía y tumbarme sobre un banco. Regresé tras la homilía, estuve en la consagración, pero de nuevo me sentí tan mal que otra vez me tuve que tumbar en la sacristía. Era una mezcla de mareo y dolor de cabeza. Si hubiera intentado resistir, me hubiera desplomado.

En otro viaje, creo que fue en la Isla de San Andrés en Colombia, sentí un calor como nunca antes lo había sentido. Era algo increíble. En Madrid, agosto es terrible. Pero lo de aquella isla tropical nunca lo había experimentado. Eran cuarenta y muchos grados. Me sentía como dentro de un inmenso horno. Todo lo contrario de los 14 grados bajo cero de sensación térmica en mi último viaje a Nueva York. En que alguien como yo amante al frío y acostumbrado a él, tenía que volverme para que no me diera el viento de frente. La embestida de ese frío gélido era de una rotundidad tremenda.

Pero después de todas estas cosas, Roma. Ayer hablaba de que un viaje a la Urbe para mí es un desplazamiento espiritual. Me desplazo a un estado diferente de mi espíritu. Es como estar rodeado de lo sagrado todo el tiempo, en mi collegio, cuando transito por las calles, dentro de las basílicas. Por eso los Faus, los Queirugas y los Masiás cuando los sumerges en esta ciudad, exclaman lastimeramente como la niña de una famosa película: ¡Quema, quema, quema!
Ciertamente he conocido a teólogos progresistas a los que esta ciudad les ha producido, incluso, quemaduras de tercer grado.

miércoles, abril 11, 2012

Nunca hay que fiarse de los monaguillos en cuestión de vino y formas sin consagrar



La foto es del Domingo de Ramos. Cuando sustituí al párroco en una localidad de mi diócesis. Sea dicho de paso, le recuerdo al párroco que la dulce niñita rubita de seis años no me devolvió el punzón que usé en la Vigilia Pascual para marcar el cirio. Le dije que me lo sostuviera, en la seguridad de que tras la ceremonia aparecería en la sacristía. Nunca os fieis de las niñitas rubitas de aspecto inocente.
Es el segundo punzón que pierdo en una vigilia pascual. Os aseguro que no perderé un tercero, aunque tenga que metérmelo en la manga.

Escribo este post al mediodía, contra mi costumbre de hacerlo tras la cena. Pero es que hoy tomo un vuelo a Roma a las ocho de la noche. Regreso a mi tesis. Es un trayecto en avión y es un viaje de mi mente. Mañana estaré sumergido enteramente en la Teología. Por alguna extraña razón (comprobada por generaciones de doctorandos) resulta difícil dedicarse a la tesis en la propia diócesis. Aquí hay mil asuntos que reclaman tu atención y tu tiempo.

Mañana volveré a estar delante de la cúpula de San Pedro. Concelebraré en el Altar de la Cátedra. Es curioso, un trayecto en avión, un viaje intelectual, un desplazamiento espiritual. Mi alma volverá a estar rodeada de lo sagrado todo el tiempo. Volveré a nadar como un pez en ese Mar Romano que es esa ciudad santa.

martes, abril 10, 2012

Qué desayuna el Padre Fortea



Este blog es como una gran madre, y se preocupa no sólo de vuestra salud espiritual, sino también de la corporal. Por eso os voy a compartir que suelo desayunar, cuando estoy en mi casa de Alcalá de Henares. Porque es un desayuno agradable, sano y fácil de preparar. La receta es mía. No lo digo por vanidad, pero es mía.
En un plato pongo kéfir. Esto es un fermento láctico parecido al yogurt, pero que no llega a cuajar y que tiene un sabor más agrio. A mí me gusta con sabor fuerte, por eso en invierno lo dejo dos días a temperatura ambiente. Este fermento tiene muchas propiedades para la salud.

Sobre esa masa espesa blanca hecho trocitos de fresa. Ésta es una hortaliza barata, repleta de vitaminas y que llena de color el plato. Después pongo sobre mi mano varias nueces, las aplasto en bloque y añado generosamente esos trocitos de nuez. Las nueces las compro ya peladas en cajas. La nuez es muy buena para el colesterol.

Hay una persona muy buena que, de vez en cuando, me trae una bandeja de arándanos. Esas bolitas azules, también llenas de vitaminas, dan todavía más colorido al plato. Pero en este ingrediente siempre dependo de la generosidad de esa persona. Cuando se enfada conmigo, me suele castigar sin arándanos durante varias semanas. Si, por el contrario, está especialmente contenta conmigo, me suele traer también moras.

Encima de esto pongo cereales. En mis buenos tiempos ponía trocitos de galletas con chocolate. Pero en mi guerra contra las calorías he desechado semejante opción.

Una vez que tengo estos ingredientes añado unos trocitos de cáscara de naranja amarga. Hay que ser muy parco con esos trozos cortados en cuadrados, porque su sabor es muy fuerte. Pero mezclados con todo, le dan un toque delicioso. Sea dicho de paso, esas cortezas de naranja las tengo desde que di una conferencia en Jerez de la Frontera. En mi maleta me llevé varias bolsas de naranjas del aparcamiento de las Hermanitas de Belén, las que están en la Cartuja. Como gasto unos pedazos pequeños, tengo mermelada congelada de naranja amarga para desayunar un año entero.

Son cuatro ingredientes, pero poco de cada uno. No penséis que el plato está rebosante.
Y así, con este plato lleno de colorido, vitaminas y salud me siento a ver un trozo de documental mientras desayuno, lo cual me toma un cuarto de hora. Tengo muchos documentales grabados en el disco duro de mi vídeo. Acabado mi desayuno leo las noticias (las civiles y las religiosas), pero en eso empleo no más de dos o tres minutos. me aburren.
Os doy esta receta, porque no hay nada como comenzar bien el día. Un día que comienza bien, sigue bien. Eso sí, a menos que se tuerza.

domingo, abril 08, 2012

¡Jesús ha resucitado! Aleluya, aleluya, aleluya, aleluya.



El Sábado Santo por la tarde vi parte de la película La Pasión, tratando de hacer oración mientras la veía. Después cené y marché a San Torcaz, un pueblo a las afueras de Alcalá. La ceremonia que viví (y espero que viviéramos todos) me acercó a Cristo, a su misterio, a la realidad de su resurrección como verdad vivificante que se hace realidad de gracia hoy que escribo estas líneas.

El cirio lucía esplendoroso en su digno pie de madera. Era un cirio que todo él parecía desprender luz. Un cirio pesado que parecía una columna, el más grande que he tenido desde que soy sacerdote. Plantado en mitad del presbiterio, con preciosas flores rodeando su base, era toda una proclamación de que Cristo estaba en medio de nosotros.
Entre las cosas graciosas ocurrió que le dije a un monaguillo que pusiera brasas de la hoguera en el incensario. Al monaguillo le pareció que ésa era una buena ocasión para además de brasas, añadir incienso. Y para una vez que ponía incienso no iba a quedarse corto. Madre mía, ¡cuánto incienso debió poner! El templo entero se llenó con una nube olorosa que como una niebla londinense invadió todo hasta el último banco.

El monaguillo veterano tenía cara de pillo. Eso sí, leyó la epístola con la consumada seguridad de un profesional de la lectura. El monaguillo tenía tablas, se veía. Hubiera podido hablar ante dos mil personas con la misma serenidad con que lo hubiera hecho en el salón de su casa.
Después de la misa, el chocolate. Doce kilos de chocolate y abundantes bizcochos. La verdad es que el chocolate estaba muy rico. No quise añadir más calorías con el bizcocho.
Qué bonita es la Vigilia Pascual. Yo lo siento por los que no creen. Los que viven sin fe en Jesús, se están perdiendo lo mejor de la vida.

sábado, abril 07, 2012

Sustituyendo a los párrocos en los pueblos



En la foto se me ve en el Oficio de Viernes Santo postrado al comienzo de la ceremonia. Ayer a las 22:15 salí de mi casa para presidir la procesión en Los Santos de la Humosa. Salí con el temor de que si mi coche me dejaba tirado en el camino, no tenía saldo en el móvil. Quedarme tirado en una pequeña carretera provincial en mitad de la noche, era una posibilidad improbable pero no imposible, dado que mi coche ha estado parado desde Navidad. Aunque lo he usado durante estos días para los oficios. Pero no me quedaba tranquilo.

Al llegar al pueblo, hacía tanto frío que me puse el alba y la capa pluvial encima del abrigo que llevaba sobre mi sotana. Menos mal, porque debíamos estar a poco más de un grado de temperatura. De hecho no me saqué los guantes en toda la procesión.

Con tantísimas prendas de vestir fui caliente, algo esencial porque la procesión duró dos horas.
A mí las procesiones de Semana Santa siempre me han dado poca devoción. Intento rezar, intento meditar acerca de lo que significan, pero nada, mi mente se dispersa. Todo el tiempo se dispersa. Por eso me llenaba de edificación el fervor de la gente, algunos hasta las lágrimas. A pesar del frío, a pesar de lo largo que se hacía, allí estaban esas personas mostrando su amor a Cristo y a la Virgen (los dos pasos) en ese recorrido. Eso fue algo que me edificó. Y también los jóvenes estaban presentes. Un grupo numeroso, que dirigían con devoción el via crucis.

Os lo digo de corazón, aquellos jóvenes, aquella gente, me edificó. Eso era fe hecha una obra colectiva de sacrificio transitando por las calles. Eso sí, a mí la procesión se me hizo eterna.

viernes, abril 06, 2012

El tenebrario, segunda parte.



Me gustaría continuar con las reflexiones de ayer acerca del tenebrario. Si la corona de adviento es el gran símbolo del adviento, y el Cirio Pascual lo es de Pascua, el tenebrario sería el objeto que mejor simbolizaría ese impresionante día de la muerte de Jesucristo en la Cruz. Quedan testimonios de que el candelabro triangular para el oficio de tinieblas, se usaba ya en el siglo VII.

Además, el objeto, usado tal como explique ayer, por sí mismo sería la causa de que algunas personas se quedasen a orar en la iglesia. Pocas veces, como en este caso, encontraremos un objeto que por sí mismo, por su mera presencia, provoque la oración.

Las quince velas simbolizan a los once apóstoles, las tres marías y la Virgen María. Es decir, aquellos que acompañaron a Jesús en aquel terrible día simbolizado por ese candelabro. De ahí que su significado también es: acompañemos a Jesús.

Pero lo que el párroco no debe hacer es mezclar la liturgia preconciliar con la actual. O se celebra una o la otra. Mezclarlas desvirtuaría ambas. Cada una de ellas debe ser realizada con toda pulcritud. Ningún presbítero está autorizado, además, para modificar por su cuenta lo mandado en las rúbricas.

Pero no atenta contra ninguna norma, la colocación de un objeto allá donde se tenga. Y menos todavía si se coloca en el pasillo central.

Lo que sí que deberían entender los párrocos, es la fuerza que tiene la luz dentro de un templo para mover a la gente a la contemplación. El crepúsculo dentro de una iglesia es una de las cosas más bellas del mundo. Su ritmo, su lentitud, el atenuarse de los colores, los haces de luz solar cada vez más nítidos, todo lleva a Dios. Y ese ambiente con un tenebrario en el centro supone una combinación admirable que, al menos, el día sagrado del Viernes Santo deberíamos aprovechar para la oración, o para dejar que otros hagan oración.

jueves, abril 05, 2012

El tenebrario: el Oficio de Tinieblas del Viernes Santo



Como este blog es seguido por no pocos sacerdotes, en el post de hoy me voy a permitir hacer una sugerencia: recuperar los tenebrarios.

El tenebrario (en latín tenebrarium, en inglés hearse) era el candelabro que se usaba en el Oficio de Viernes Santo antes del Vaticano II. Durante ese oficio, todas las luces del templo tenían que estar apagadas, y en el centro lucía este gran candelabro, solemne, alto, con quince velas. Durante el oficio, al finalizar cada salmo, se iba a apagando una vela, así hasta que progresivamente toda la iglesia se quedaba a oscuras.
Era una ceremonia muy impactante en su simplicidad: un candelabro en el que se iban extinguiendo sus llamas. El candelabro era un centro de luz, la luz de toda la iglesia. Una especie de solemne árbol de luz. La oscuridad que, poco a poco, se iba apoderando del espacio, era símbolo del triunfo de las Tinieblas, triunfo momentáneo. Pero las tinieblas eran tangibles, no una palabra en labios del sacerdote. La electricidad ha arruinado la belleza de este símbolo.

La actual liturgia del Viernes Santo me gusta más que la de antes de la reforma. Además, resulta claro que el antiguo oficio se hacía largo, pues consistía en una continua salmodia. Pero considero que sería una pena perder la belleza de los tenebrarios. ¿Cómo unir la actual liturgia y el antiguo objeto?

En mi opinión hay un modo muy simple. Aunque la liturgia sea la actual, nada impide que a la mitad del pasillo central se coloque un tenebrario allí donde los haya. Si a los fieles se les explica el sentido y la historia, ese objeto pasará a ser uno de los símbolos por excelencia del Viernes Santo.
Una de las cosas que siempre lamento, es que en Viernes Santo, acabado el oficio, todo el mundo abandona el templo. Digo que eso me da pena, porque la iglesia desnuda, sin la presencia del Santísimo, se convierte a esa hora del crepúsculo en un momento óptimo de meditación en el silencio. Los curas en ese momento solemos tener mucha prisa en cerrar las iglesias, y obrando así privamos a la gente de un momento óptimo para la oración, en un día que no es como otro cualquiera, un día especialmente sagrado.

Si explicáramos el sentido de quedarse a orar en una oración silenciosa, personal, habría gente (mucha o poca, no importa) que se quedaría. Insisto, no es el número lo que importa. Un par de personas, y aun una, justifican el que la iglesia quede abierta. Y más cuando si es una persona conocida, puede avisar al sacerdote para que vaya a cerrar la iglesia cuando acabe.

Y allí, en ese momento en que la gente se marcha y la iglesia queda casi en soledad, es cuando entra en juego el tenebrario de un modo más especial. Sería poéticamente precioso ver la iglesia casi vacía, con poca gente orando, aislada en los bancos, y con el tenebrario en el centro luciendo. Y todavía mejor si el sacerdote calculando la longitud de las velas del tenebrario, hace que éstas se vayan agotando por sí mismas a lo largo de la hora siguiente al fin del oficio.

Es decir, yo dejaría encendidas las velas antes del comienzo del oficio, y que se fueran extinguiendo por sí mismas una vez acabado el oficio, en un tiempo razonable. Todo esto, explicado al pueblo fiel, sin duda sería un aliciente para quedarse a orar. Y para todos (incluso para los que no se quedaran en la iglesia tras el oficio) sería un bellísimo signo cargado de poesía.

miércoles, abril 04, 2012

En la cripta



En la foto estoy haciendo mi oración de la tarde en la cripta de la catedral de mi diócesis. Una capilla que cuenta con muchas reliquias. Siempre que voy a la catedral a hacer mi meditación vespertina y me encuentro con que la nave central y la capilla del Santísimo Sacramento están ocupadas con bautizos o el rezo del rosario, me voy a esta cripta donde no hay nadie.

Toda catedral necesita una buena cripta. Es algo imprescindible. Y no una cripta cerrada donde nadie pueda entrar. Sino, como en mi diócesis, una cripta donde uno pueda retirarse a orar en silencio y soledad.

Siempre pienso que a esta catedral lo único que le falta es una bonita capilla gótica. Ya sabéis, el típico altar bonito con un tríptico, donde un presbítero que está de paso pueda celebrar.
Otra cosa que yo pondría en esta catedral es el sagrario en el centro del ábside. Una gran arca de plata sobre pedestal de mármol. Yo incluso la rodearía con unas columnas de imitación de roble que sostuvieran un velo. Para que así, al entrar a adorar a la Eucaristía, tuviéramos la sensación de entrar en el Sancta Sanctorum. Tengo que hacer un dibujo y presentárselo al obispo. Lo consultaré con el arquitecto de la diócesis, que tiene muy buen gusto. Uno de los pocos arquitectos en los que confío.

Siempre he pensado que el misterio central del cristianismo tiene que estar en el centro de la catedral. Lo mismo que las cruces de los altares, su lugar es el centro del altar. Si la cruz está sobre el altar, su lugar natural es el centro. Nunca he entendido eso de las velas a un lado y la cruz en el otro, o peor todavía una maceta con una pobre flor.

En el infierno de Dante, debería haber un círculo para los que ponen esas horribles macetas, justo encima del círculo del inventor y propaladores de los lampadarios eléctricos.

San Queiruga Mártir, ora pro nobis



En la foto de al lado vemos a la Comisión de la Conferencia Episcopal examinando las obras de Queiruga.

Me he reído mucho leyendo un artículo de La Caverna sobre Queiruga. Pero la verdad es que los de La Caverna lo tenían fácil: lo de la intervención de la Real Academia Gallega a favor de Queiruga parecía una broma de Almodóvar o algo así. En serio, hasta parecía del todo una de mis bromas. A veces la realidad nos pone cada día más difícil esto del humor.

¿Qué pensaría Santo Tomás Moro? ¿La cuestión es si la defensa de la Fe fue encomendada a los obispos o a la academia gallega? No sé, no sé, es una pregunta difícil. ¿Qué dirán los Santos Padres?
Después ha salido el dominico ése diciendo que Queiruga era el mejor teólogo después de Lutero y Calvino. Vale, ahora para acabar de conformar mi opinión, ya sólo tengo que conocer el dictamen teológico del cura de Gran Hermano.

Para los que no sepan de qué va este asunto, Queiruga es un profesor de Teología que ha negado la Resurrección. Ay que ver cómo son estos obispos, total por negar la Resurrección.
Queiruga después de negar la Resurrección, se queda tan tranquilo diciendo que (en el fondo) no la niega. Pero del modo en el que él cree en la Resurrección de Jesús, es algo parecido a mi fe en el Conejo de Pascua. Además,

Hitler (en el fondo) tampoco invadió Polonia. Por lo menos no la invadió como un hecho empírico, sino como una verdad metahistórica. Los polacos al ver los tanques germanos por las calles no acabaron de entender la figura literaria de tipo semítico en la que estaban inmersos. Y no la entendieron porque aquella invasión fue una reelaboración de la comunidad post-hitleriana de las SS a la luz de Mein Kampf.

martes, abril 03, 2012

La verdad no está en la equidistancia



He leído con agrado el último artículo de Luís Fernando Pérez Bustamante, también leo a Francisco José Fernández de la Cigoña, por citar algunos. Podemos estar más o menos de acuerdo en los minúsculos detalles, pero que duda cabe de que existe entre nosotros una misma Fe. Es decir, existe un patrimonio común. Estamos en comunión. Creemos en lo mismo.


Lo que ha dejado claro la evolución de los blogs religiosos en los últimos años, es que hay un ataque contra la Iglesia; así de claro. Lo que muchas veces se presenta como una reforma o una teología progresista, es un ataque frontal a los fundamentos de nuestra fe, así como a la Sede de Pedro.

Y si entre los atacantes ha quedado muy claro que los amigos de mis amigos son mis amigos, lo mismo ha sucedido entre los defensores de la Iglesia. Al final, una causa común une distintas sensibilidades, distintas personas, distintas formas de ver las cosas.

Distintas formas de ver las cosas en una misma Iglesia. En la Iglesia hay variedad y libertad. Pero la herejía es siempre herejía. Eso es así en el siglo IV y en el siglo XXI. Lo que era herejía en tiempos de Urbano I lo es en tiempos de Benedicto XVI.

Veo con tristeza en conversaciones personales como un parroquiano de fe sencilla o una monja o un joven religioso han sido contaminados con ideas que son de rebelión. Y por lo tanto no nos podemos andar con diplomacias a la hora de decir: esto no es católico.

A mí me ha dado por decir las cosas con humor, otros compañeros blogger han optado por decir las cosas en un tono serio. Pero en rima o en prosa, todos señalamos que el ataque contra la Iglesia es frontal. Aunque después ellos digan: no, si sólo estaba dando una capa de pintura.

Después, claro, se quejan que llegue el de la Cigüeña y les dé un repaso.

domingo, abril 01, 2012

Así ha quedado Queiruga tras recibir las notificaciones de la Conferencia Episcopal




Quiero dejar claro que no voy a decir ni una sola palabra mala sobre Queiruga. No lo he leído. Pero sí que quiero dejar constancia de la sorpresa que me provoca, la reacción de tantos amigos suyos a la nota de la Conferencia Episcopal Española.

(Para los que no sepan nada del tema: en la nota se decía que su obra, católica, lo que se dice católica, no lo es del todo.)

Hay teólogos que cuando hablan de los obispos, lo más bonito que les dicen es que han traicionado el mensaje de Cristo. De ahí para abajo ya os podéis imaginar lo que dicen estos nuevos luteros. Y cuando los obispos alguna rara vez se deciden a hacer alguna notificación sobre aspectos de la obra de un autor, entonces los luteros saltan de sus asientos con cólera repitiendo con la cara enrojecida: ¡inquisición, fuego, censura, Galileo, hierro rusiente, potro (de tortura, se entiende)!

Recuerdo las lindezas que dijo del exorcismo y los exorcistas cierto teólogo, perdón, cierto escritor. Pero si yo le contesto a sus razones (la verdad es que razón razón no ofreció ninguna), soy un sucio inquisidor hijo de Torquemada que he venido de los peores tiempos de la cruzada albigense para turbar la quietud de los pobres y buenos teólogos progresistas que sólo pretenden mostrar a la gente lo bonito que es el amor.

Si esto es así para cualquiera que les lleve la contraria, ya no digo nada si el que lo hace es un obispo. Parece ser que en un mundo de libertad todo el mundo puede decir lo que quiera, menos los obispos.

En este caso de Queiruga, los obispos sólo han manifestado que ciertos aspectos de su obra no están de acuerdo a la tradición de la Iglesia. Para la Teología Liberal (o Modernista) el obispo es sujeto receptor de todo tipo de ataques verbales, pero no tiene derecho a expresar su propia opinión.

Conclusión: Si los teólogos transgresores son buenos teólogos, bien saben ellos que han transgredido los límites de la Tradición. ¿O no? Por tanto, no entiendo esos quejidos victimistas de conductor que dice entre sollozos: de pronto vi que el árbol se dirigía hacia mí a gran velocidad.