lunes, diciembre 31, 2012

Año del Señor de 2013



Feliz Año a todos. Os quiero a todos. Escribo porque sé que estáis ahí.

Siempre me da por pensar en el Tiempo en esta tarde de fin de año. Yo, José Antonio Fortea, no existí durante miles de años. No existí durante un abismo inconmensurable de tiempo antes de que comenzara la historia humana.

Y lo más interesante, es que justo antes de existir, estuve a punto de no existir. Bastaría que mi abuelo se hubiera casado con otra. Que mi bisabuelo se hubiera mudado de lugar.

Que mi padre hubiera comenzado otro noviazgo. Mi entera existencia, mis libros, mis sueños, mis ilusiones, mis buenas obras, mi momentos de devoción, dependieron que la jovencita Z hubiera estado más simpática con el que después fue mi padre, impidiendo que mi padre se encontrara con mi madre.

Mi ser estuvo en un tris, de no ser nunca. Pero una continua sucesión de causas y efectos se sucedieron, se concatenaron, para que esté yo aquí a las 18:13 del 31 de diciembre de 2012 escribiendo unas líneas.

Y Dios ya sabe el día, la hora, el año, el minuto, en que se escribirá el último post. La última línea de este largo blog ininterrumpido, pero que camina hacia su interrupción.

Mientras tanto, la vida ha sido maravillosa: montañas nevadas, buitres, bosques húmedos con cabras montesas, excursiones por las mentes de tantos seres humanos que nos dejaron sus libros, paseos por esta ciudad del siglo XVI en la que vivo, cena como la de ayer con unos amigos, otra cena hoy con una encantadora familia de mi última parroquia, una tendinitis, la voz tomada por un resfriado, las cosas sin recoger en mi habitación (todavía) de mi último viaje, la amistad de la persona que me ha llamado esta mañana para charlar un rato. Cuantas cosas. Gracias, Dios mío, por la vida.

domingo, diciembre 30, 2012

Luís Fernando Pérez Bustamante


Quiero manifestar mi apoyo a Luís Fernando Pérez Bustamante, director de Infocatólica. Lo hago con algo de retraso, porque (salvo un par de excepciones) no soy lector de blogs. Pero hasta a mí ha llegado el eco del último libro escrito por César Vidal y Federico Jiménez Los Santos, en que se menciona a LF.

Lo que se dice en ese libro, no lo voy a repetir. Baste decir que, una vez más, César y Federico se han retratado. Ahora desearían mil veces haber sacado-extraído-quemado-arrancado ese infame fragmento, que sólo avergüenza a sus autores y a nadie más.

Así que, una vez más, renuevo mi apoyo a Luis Fernando Pérez Bustamante. Si alguien ha quedado deshonrado, han sido ellos.

Yo hace mucho que me di cuenta de quienes eran estos dos periodistas. Por eso escribí una serie de posts, pidiendo una reflexión acerca de lo que debía ser la COPE. De lo que no me cabía ninguna duda es de que se estaba creando un frankenstein bicéfalo. Todavía queda algún superviviente que se ha librado del ajuste de cuentas, al que después han sometido a todos los que los sacaron de la nada.

Ese superviviente que tenga por seguro, que se trata de una cuestión de tiempo. Ellos saben muy bien que no deben a atacar a nadie que les pueda hacer daño efectivo a su proyecto empresarial. A ellos les gustan las novelas por entregas, y también al que haya quedado indemne, que tenga por seguro que le espera un capítulo exclusiva y cariñosamente dedicado.

Quiero mencionar, de paso, que cuando escribí mi serie de posts de reflexión sobre la COPE, algún que otro apologista católico (sobre todo uno) me atacó de un modo personal, que a mí mi mismo me dejó admirado. Máxime cuando yo no ataqué personalmente ni a Federico, ni a César.

Seguro que ese apologista católico, lo que intentó cuando abrió su blog, era defender a Cristo. Estoy seguro de ello. Pero, con el tiempo, de defender a la Iglesia pasó a atacar a uno de sus mensajeros.

De esto debemos sacar varias enseñanzas. (Aquí me sale el cura.) Debemos discutir acerca de ideas, podemos exponer nuestro parecer de un modo lleno de sentido del humor, podemos defender nuestras opiniones con ropaje literario, podemos hacer lo que queramos, hasta posts en rima, si tal es nuestro deseo pero nunca debemos atacar a las personas. Yo, por ejemplo, hablo mucho de Masiá. Pero nunca digo nada que si un día nos encontramos, me impida darle la mano o aceptar una invitación suya a cenar sushi. Puedo jugar con él, apelando a su complicidad, pero nunca me permitiría ofenderle.

Si supiera que Masiá (aunque no me lo dijese), se siente disgustado por mis comentarios, dejaría de mentarle. Pero cuento con la seguridad de que él tampoco querría eso.

Aunque tampoco hay que fiarse demasiado. Pues no descarto que si cenamos, Masiá me ponga un poco de aceite de ricino en los rollitos de primavera, o algún purgante en el arroz tres delicias. Y es que los jesuitas son así.

Mis dos días y medio en el Pirineo


Una de las cosas que pude hacer en mi estancia en Huesca, fue ver cómo unos cuarenta buitres comían (devoraban, más bien) los restos de varios corderos. Agazapado en un lugar cercano, pero bien oculto, guiado por un lugareño, los vi bien cerca.

Ya llamaba la atención escuchar en el aire el aleteo de sus pesadas alas. Después, era interesante observar sus peleas. No seguían ningún tipo de orden en ese acto de devorar. Si a un ejemplar le gustaba el trozo que estaba comiendo otro buitre, simplemente se acercaba y picaba al otro buitre para que retrocediese. Iban a los ojos de sus congéneres. Se lanzaban unos encima de otros. Mientras tanto se escuchaba el quebrantamiento de los huesos de las piezas que agarraban con sus fuertes patas. Aunque era con los picos con los que rompían los huesos.

Eran muchos, pero no se fiaban. Entre tantos, siempre había alguno vigilando. Su vista agudísima se fijaba de pronto en un punto, algo había visto.

No hace falta decir que no dejaron absolutamente nada de carne en el lugar. Realmente parecían seres maléficos. Eran una perfecta representación del mal. Sus rostros, sus miradas, sus graznidos, su comportamiento, todo les hacía parecer seres irreales, como salidos de un abismo. Como si Dios hubiera permitido que, en su creación, pudiesen pulular algunos vivientes que representasen la muerte. Porque os aseguro que esos buitres tenían la muerte escrita en el rostro. Animales que representan el lado oscuro del ser. Vivientes del aire que son seres abisales. En verdad que la decisión de Dios al determinar qué permitiría que existiese, es grandiosa.

viernes, diciembre 28, 2012

Masiá


 
El jesuita Masiá ha publicado un libro en el que, fiel a su trayectoria personal, niega aspectos de la fe del modo más disimulado posible.

Lo cual no deja de ser curioso, pues se supone que la fe debería ser una proclamación. Y la teología no es otra cosa que una profundización en esa proclamación. Visto desde el lado de los proclamadores del Evangelio, no deja de sorprender que un jesuita se dedique a la acrobacia teológica: digo pero no digo; esto no es así, pero tampoco digo que no es así; y cosas por el estilo.

 En gramática y en Teología Dogmática, el verbo SER es muy claro. Las cosas son verdad o no son verdad, sucedieron o no sucedieron. Podemos enredar las cosas todo lo que queramos, aunque al final el juez pregunta enfadado: sí, pero vamos, a ver, ¿usted le clavó el cuchillo a su mujer o no se lo clavó?

Aquí no vale decir: la asesiné un poquito, o la asesiné como verdad metahistórica. Tampoco vale que el acusado diga: como verdad poética yo no la maté.

La cuestión no es si Masiá afirma o niega la Inmaculada Concepción de María. No, no es ésa la cuestión. El problema es la entera teología desmitologizadora de algunos profesores de teología.

Incluso los pueblos más primitivos entendían la diferencia entre una historia verdadera y una historia algo embellecida a costa de la verdad. Los pueblos antiguos eran muy pragmáticos. Eran hombres muy apegados a las realidades tangibles de la agricultura y la ganadería. Distinguían entre verdad histórica y falsedad.

La fe que hemos recibido desde el principio, en una Tradición ininterrumpida, es que los cuatro evangelios son un fidelísimo reflejo de la verdad; de la verdad histórica, Masiá. Es más, la Tradición ininterrumpida insistió en que el paso del Mar Rojo por el Pueblo Elegido fue como nos describe la Biblia: formando un muro de agua a izquierda y otro muro a derecha, y caminando en medio a pie enjuto.

Por eso, querido Masiá, con todo cariño, con todo amor, debo recordar a las ovejas que no se apacienten de pastos envenenados como esos libros. Si hubieras dicho esas cosas delante de la Madre Teresa de Calcuta, te hubiera acompañado a la puerta del convento y te hubiera dicho: muchas gracias, padre, no hace falta que vuelva más.

Esto lo hizo una vez con un sacerdote desmitologizador, moderno, progresista. Después, la Santa de Calcuta se sentó delante de sus monjas y recordó la Fe de la Iglesia repasando punto por punto las cosas dichas por el predicador.
Masiá, recuerda que somos seguidores de Cristo, que (en cierto modo) somos como los continuadores de aquellos rabinos que predicaron en tiempo de Esdras, como aquellos que explicaron la Ley en tiempo de los Macabeos. Nosotros los sacerdotes, somos esos rabinos a los que ha llegado la Luz de la Nueva Alianza. 

Somos descendientes espirituales de los que cruzaron el Mar Rojo con los egipcios detrás, persiguiéndoles. Después, hemos conocido el Evangelio, nos lo ha explicado San Pablo, hemos leído a San Pedro, a San Juan. Todo es una continuidad. Nuestra Sancta Ecclesia se basa en una tradición, en una Santa Tradición. 

Ya me marcho mañana viernes de Huesca


Me alegra volver a sentir el frío frío de verdad en la cara. Este frío pirenaico que nada tiene que ver con el de Roma, e incluso con el más civilizado de Madrid. Si las calles de Roma hace pensar en la gloria de los papas renacentistas o los faustos de los césares, estos paisajes pirenaicos hacen pensar en tiempos mucho más lejanos. Cuando las tribus colonizaron estas tierras en tiempos que se pierden en la Historia. En los hombres que poblaron estas tierras duras invierno tras invierno. Viviendo, trabajando, entre nevada y nevada, exultando ante la llegada de cada primavera.
Cada vez que veíamos una pared vertical, me comentaban los propios del lugar (el de la foto es un amigo tan propio del lugar como esos bosques) que hubo pastores que atravesaron de un valle a otro por ese paso, por ese desfiladero, al borde de tal cortada.
Sí, aquí las montañas no parecen esa franja del mapa. Parece toda una región. Hasta donde acaba la vista, montañas y picos, valles y más valles.
En lo alto de los cielos hemos visto águilas. De las paredes de granito surgían chorros de agua. Sea dicho de paso, en un momento dado, nos hemos topado a siete metros con dos sarrios, cosa completamente inusual.

jueves, diciembre 27, 2012

Dos días de bien merecido descanso

Hoy he tenido la inmensa suerte de poder caminar varias horas por un bosque del Pirineo a la luz de la luna.
Hacía frío, pero el ejercicio físico hacía que no se notara.
Una excursión que ha durado todo el día: bosques interminables, grandes montañas, el camino removido por los hocicos de los jabalíes, las piedras enteramente cubiertas por musgo, riachuelos gélidos, el esqueleto de una vaca caída por un barranco, pueblos abandonados. Qué maravilla.

martes, diciembre 25, 2012

Belén de Judá y la laguna Estigia



Lo mismo que Borges niño se sumergía en la biblioteca de su padre, el Fortea niño se sumergía en la Gran Enciclopedia Larousse. Tomos gruesos, pesados, con un par de miles de páginas cada uno. A mí lo que me gustaban eran las ilustraciones. Tarde muchos años en comenzar a leer el texto.

Pero cuando comencé a leerlo, fue como tirar de un hilo. Una voz me llevaba a otra, en una época sin Internet, con dos canales de televisión, con muy pocas distracciones. Esa vasta enciclopedia constituía una distracción razonable para muchos ratos perdidos.

El hilo que me hizo adentrarme en esa enciclopedia fue la mitología griega. El Fortea de catorce años estaba fascinado por la Roma Antigua, por las polis griegas y por su mitología, en la que no creía.

Ayer nombraba el río Estigia, que más bien era una laguna que circundaba el Hades. Qué modo tan poético de hacer una cartografía del misterio. Esa laguna con ríos paralelos y otros que surgían de ella. Nombres que para mí eran como ecos de un mundo pasado apasionante.

Pero todo ese mundo era un mundo sin sentido. Al final, después de las polis, después de las grandes batallas, de la poesía, de las expediciones, después de todo, la Estigia. Nunca creí en Caronte. Pero la Estigia sí que era una realidad. Esa laguna en la que las almas se hundían. Esa laguna sin retorno, subterránea, puesto que enterrábamos a nuestros muertos. ¿Después de todo sólo nos quedaba la Estigia? Esa laguna repleta, de las aguas de la nada, de las profundidades del no-tiempo.

En esa época yo era un superficial. Si hubiera reflexionado, me hubiera acercado al cristianismo. Si aquello hubiera sido para mí algo más que pura poesía, hubiera dado mis primeros pasos hacia Dios.

Belén es todo lo contrario a la laguna Estigia. Es la esperanza, es un mensaje de salvación. Es el pregón, el gran pregón, de que todo tiene sentido. De que Jesús de Nazaret tiene pleno poder sobre la Estigia. Todos los dioses griegos, todos sus magníficos templos, todos sus ritos, toda su mitología, no pudieron resistir la confrontación con la pacífica sencillez José de Nazaret y María contemplando a Jesús.

Desde el momento en que Él nació en Belén,  comenzaron a derrumbarse sus columnas, comenzaron a caer sus metopas.

lunes, diciembre 24, 2012

Cristo en Belén o Caronte en el Estigia


Ya estoy en Zaragoza. Llegué ayer por la noche. Llegué después de todo el día viajando, pues venía desde Roma, y eso significa dos traslados más menores y sus esperas consiguientes. La foto que he puesto, me la hicieron ayer. Al llegar a Atocha de Barajas, me quedaban dos horas y media para tomar el tren. Así que hice mi rato de oración de la tarde, en la basílica de Atocha, de donde es la imagen. Pero a las diez de la noche, llegué a casa de mis padres, donde me esperaba el calor familiar y una buena cena.

Hoy por la noche, noche de Nochebuena, cenaremos los tres juntos, después veremos un poco la televisión. Como el Papa ahora celebra más pronto la misa, veremos el comienzo de esa misa. Después iré al Pilar, a la misa de gallo.

Tras la misa, entraremos como siempre a una sala a tomar un poco de turrón: el arzobispo, los canónigos y un par de sacerdotes más. Charla amigable, sosegada, como todas las charlas de un cabildo tras la misa de gallo.

Y mañana a las 12.00, Día de Navidad, iré a la misa en Catedral de La Seo. De nuevo otro encuentro del cabildo tras la misa, éste mucho más breve. Todo estaba dicho en la noche anterior.

Tradiciones, tradiciones, tradiciones que ya acaban. Una vez que finalice mi tesis no sé qué será de estos viajes navideños a Zaragoza que por cuatro años he realizado.

El Tiempo, en este cuarto año de tesis, me recuerda que está aquí. Que lo que parecía una sucesión larguísima de días y meses, ya está tocando a su fin. Cada navidad nos recuerda las navidades pasadas. Esto es un poco como los tres fantasmas del Cuento de Navidad. Sólo que después de los cuarenta años no necesitamos que ningún fantasma se aparezca. Volver a la tierra de uno, una vez al año, implica ver esos fantasmas una y otra vez. La misma ciudad de Barbastro a la que iré en breve, se me volverá a aparecer del modo más fantasmagórico posible.

La China que describe Athanasius Kircher ya no existe, es un perfecto fantasma. La diferencia con mi Barbastro natal es que quedan más supervivientes del naufragio del tiempo, que vinculan ese fantasma con el Barbastro actual.

Visitar tu tierra una vez al año, tras dos decenios de casi ininterrumpida ausencia, resulta una interesante labor de atisbar náufragos. Al menos, los náufragos de un barco, aunque mojados y tiritando, son ellos. En el caso de los náufragos en el Mar del Tiempo tienen el aspecto de haberse sumergido en las aguas del Estigia.

Sólo Jesucristo puede dar sentido a aquél que contempla el tiránico poder del Tiempo al borde las aguas del Estigia. Cristo y sólo Cristo es lo que nos separa de los monstruos del Caos. O el Mesías anunciado por los profetas y nacido en Belén, o esos monstruos. Por eso, yo besaré el pie del niñito esta noche con la fe del carbonero. He estado releyendo a Borges estos días. Y todo en este cúmulo de Vías Lácteas e insaciables agujeros, todo, hasta las dudas del Gran Borges, nos lleva a la conclusión de que sí, la Verdad está contenida en los labios cerrados de ese Niño. Amén.

domingo, diciembre 23, 2012

E-mail interceptado del Cardenal Softheart al arzobispo Buonuomo


En otro orden de cosas, hemos decidido indultar a Paoletto. Menudo susto le hemos hecho pasar. Pero nada, ahora le encuentro hasta con mejor color de cara, ha ganado peso, y hasta ha echado fuera el mal pelo. Yo creo que esta fase prisionera decididamente le ha sentado bien.

Menos mal que no ha caído en manos del Padre Fortea. Confio que tenga más misericordia con los inquilinos del averno que con los mayordomos papales.

Nosotros estamos hechos de otra pasta. Pero claro, el perdón no es perdon de verdad si se limita a las meras palabras. Lo lógico sería restituirlo a su puesto, que es lo que tendría que ser. Pero ya hemos puesto otro. Y no vamos a desvestir un santo para vestir a otro. Quizá sea mejor darle algún puesto en el Archivo Pontificio, así estará cerca de casa. Bueno, ya veremos.

sábado, diciembre 22, 2012

El Tweet del Papa


Queridos hermanos:

En el tweet de hoy os quiero comunicar que Nos nos hemos reído mucho con el Gangnam Style, y que incluso lo usamos para hacer ejercicio. Bertone una vez entró en nuestros aposentos sin avisar, y creyó que Nos (es decir yo) nos habíamos vuelto locos. Pero después él mismo comprobó los salubres efectos de la risa (cf. El Nombre de la Risa, II-II, quaest.34).

Sin querer hacer de menos a otras loables iniciativas, me atrevo a decir que entre las parodias de la citada danza moderna, encontramos especialmente graciosa la realizada por los estudiantes del Colegio de Eton.


 
La web del Vaticano incluirá los dos links antes citados. Y es que con ello lo que os quiero expresar, es que Nos no nos mostramos insensibles a los gustos de nuestros más pequeños hijos. Y es que no todo en esa vida es polifonía.

Nos os deseamos una Feliz Navidad desde esta Ciudad.

Tweet nº XXXVIII Pontificatus Nostri.

viernes, diciembre 21, 2012

Cuánto les gusta a los japoneses Roma


Hoy he asistido a vísperas en la Capilla Sixtina, acompañado de un simpático grupo de religiosas, un sacerdote y dos laícas. Sorprenderá a los que viven fuera de esta ciudad, saber que en adviento y cuaresma se celebran todos los viernes estas vísperas. El Vaticano es un lugar abierto. No un tenebroso antro de conjuras y secretos, como algunos novelistas insisten en repetir. Incluso un lugar como ése se llena de laicos, religiosos y curas estudiantes.

Encima la persona que tenía al lado me explicaba cada palmo de esa capilla y de cada corredor por el que pasábamos. Lo cual hacía el recorrido muchísimo más interesante.

Para que no penséis que me paso el día en vísperas y en misa, os compartiré que hoy por la mañana, he escrito una parte realmente interesante de mi tesis. Una parte enteramente de mi cosecha, que no escribo aquí, porque sería tener que transcribir parte de mi tesis. Me están resultando utilísimos los estudios de un profesor norteamericano sobre el exorcismo en los cuatro primeros siglos. Un verdadero erudito que ha dedicado buena parte de su vida a estudiar el exorcismo en esa época.

 Ya estoy en la revisión final de mi tesis. La cual me llevará hasta mayo. Pero aunque falte todavía, es la revisión final. Esta tesis, de verdad, va a ser, así lo creo sinceramente, mi mejor servicio a todos los exorcistas del mundo. Es curioso, no he soñado con mi tesis ni una sola noche de todos estos años. Cuantos platos de pasta ha requerido esta tesis.

jueves, diciembre 20, 2012

Este niño tiene genio para la maldad.



 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
He celebrado en el Vaticano, después de la cena he visto la ceremonia de la entronización del Papa copto Shenouda (gracias Youtube) y durante todo el día he trabajado en mi tesis más de lo que debía. El trabajo puede ser un medio de alejamiento de Dios por exceso. Me arrepiento. Cuando el trabajo invade el tiempo de Dios, ya no es un medio de santificación, sino un pequeño dios.

El colegio se está vaciando día a día de residentes. Todos se van a sus diócesis. Los seminaristas de otros continentes se marchan a parroquias de Italia a ayudar a párrocos con varias iglesias. Os aseguro que estar en una residencia en la que cada día van quedando menos a la mesa, es la cosa más deprimente del mundo. Todos los años cometo el mismo error de coger el vuelo justo el día de antes, el 23 de diciembre.


miércoles, diciembre 19, 2012

Roma es mucha Roma

El pasado domingo fui a la misa que celebran los etiopes en rito ge´ez. La misa era católica, totalmente católica. La celebraron tres sacerdotes con capa pluvial. Ser sacerdote de un rito oriental, significa tener que cantar. Porque la misa, esencialmente, era como un río en el que la oración se volvía canto, y el canto de nuevo daba lugar a una sucesión de oraciones. En la iglesia, casi todos los presentes eran mujeres con velos de lino. Unas pocas llevaban velos de otros colores. Hablando de colores, éste es un rito que no conoce colores litúrgicos. Todas las vestiduras eran doradas para todos los días.

Roma, Roma, Corona de la Iglesia, pedestal del primado de Pedro. Cuántos tesoros hay dentro de ti. Tres años y medio aquí, y te sigo explorando. Te sigo recorriendo y descubriendo. Dios ha hecho que Roma sea una corona llena de piedras preciosas. Dios ha hecho surgir Roma a través de los hombres. La ha hecho surgir a través de una combinación de santidad y pasiones.

martes, diciembre 18, 2012

Casullas rosas, una antiquísima tradición de la mitad del adviento



Pocos saben que existen casullas de color rosa. Estas casullas se pueden usar sólo en dos domingos al año. El domingo gaudete y el domingo letare, ambos en la mitad del adviento y en la mitad de la cuaresma. Esta antiquísima tradición quería expresar que ya quedaba poco poco para que llegara el tiempo feliz del Nacimiento de Cristo en un caso, y de la Resurrección en el otro.

 
He visto que en Roma se siguen usando de forma normal, aunque en otros lugares del mundo hayan dejado de usarse. Yo en mi primera parroquia tenía una casulla muy antigua de este color y la usaba esos dos domingos y sus vísperas.


He leído que el origen de este color radica en que ese día el Papa en Roma ungía con un bálsamo una rosa de oro y la bendecía. Enviándola después a algún monarca de la Cristiandad.

Aquí os pongo estos links:



 Cuántas cosas bellas hay en la Iglesia.

Nota del autor: De vez en cuando, me gusta un post didáctico. A veces creo que me paso de surrealista en algunos post. Y luego quiero compensar con este tipo de post didactico-inmovilistas.

lunes, diciembre 17, 2012

Mi gula por los planos arquitectónicos catedralicios modernos


Hace dos días escribía un comentarista una frase grandiosa: la acción es la medida del interés. Nada voy a añadir a una frase tan magníficamente armada.

 
Descubrí después de la cena a un delineante llamado Achilles G. Rizzoli (1896-1981). Este buen señor que vivía en California tenía una afición común conmigo, dibujar catedrales imaginarias. Sólo que lo hacía bastante mejor que yo. (La primera redacción de esta frase decía: lo hacía mil veces mejor que yo.) Aquí os pongo sólo uno de estos formidables dibujos.

 

Iba a poner otra foto mía en Siena. Pero un comentarista ha escrito: esa tripita, padre. He mirado su perfil, a ver si era masón. Después he mirado la foto donde salía yo. Y lo lamento, pero el muy bandido tiene razón. Se acabaron fotos de mi persona hasta Navidad.

domingo, diciembre 16, 2012

En la foto no se nota, pero estoy bajo la lluvia


En las fotos, la lluvia resulta bastante invisible, pero llovía. Y es que ayer fui a Siena. De allí es la foto. Todo el día andando bajo la lluvia y el frío. Es lo que tiene Italia. La lluvia, una vez que se abre el grifo, no se para. A veces durante días. Me enamoré de su catedral. Qué baptisterio, qué pila bautismal. La pila tenía forma de fuente sobre un receptáculo de mármol cubierto con relieves de bronce. Sobre el baptisterio estaba la cripta y sobre ella una catedral como muy pocas creo que haya en el mundo. Y eso que una vez acababa, querían hacer una ampliación, que si la hubieran llevado a cabo, hubiera sido la cosa más increíble que pueda uno imaginarse.

 Almorzamos en un restaurante italiano, mis buenos amigos paraguayos y yo, que daba a la famosa plaza donde se celebra la carrera del palio. Como estaba a cubierto, pero en la plaza, ellos se quedaron congelados. Yo bajo mi capa corta de lana estaba caliente. Estos amigos son un tesoro. La verdad es que los quiero mucho. Y qué casualidad que hayan acabado en Roma. La Providencia. Esas casualidades que no son tales.

En el coche iba yo repasando mi italiano en mi pequeño ordenador portatil. Me he mareado un rato. Pero he continuado, porque hay dos horas y media de Roma a Siena. Hay que aprovechar el tiempo.

 Cené en el coche una bolsa de unas cosas cuadradas de maiz (muy saladas) y un poco de bresaola. Ellos comieron algo más, pero yo me había zampado toda la pizza que me pusieron y no tenía hambre. Cuando la pedí, pensé que era individual. Y después, claro, que me daba pena que sobrara. Aunque estaba tan buena que tampoco me sentí muy animado a compartirla.

sábado, diciembre 15, 2012

Hoover, rebelde sin causa


Cuando una película no me ha complacido, me gusta meter el dedo en la llaga. Así que voy a compartiros algunos pensamientos más acerca de Edgar J. Hoover, siguiendo el post de ayer.

 Todavía me queda el mal sabor de la película Edgar J. Hoover. Y es que, al llegar al final de la película, uno pude dejar de recordar la impresionante Nixon de Oliver Stone, ese execrable seguidor de Chávez. Pero que ofrece uno de los mejores ejemplos de cómo contar la vida de un presidente: sobriedad, elegancia narrativa, finura en los detalles que jamás derivan a lo teatral.

Eastwood se nota que quiere jugar a Freud, y que quiere hacer una gran obra de fragmentación temporal. Pero su freudismo es de pata de banco. Y su tapiz temporal acaba por marear al más templado. ¿Banda sonora? Si la hay, ni me he enterado. Después están los diálogos, todo un ejemplo de insustancialidad en los que pueden aprender mucho los jovenes aprendices a futuro director. Los diálogos se podrían haber sustituido por un bla bla bla, al que el otro contestase bla bla bla, y así durante hora y media. La película no hubiera empeorado considerablemente.

Yo sigo esperando una versión psicoanalítica y socialmente comprometida que nos narre la verdadera historia de Dart Vader. Imaginaos un Vader según Igmar Bergman. Una especie de Ciudadano Kane centrado en él. Pero no hay nadie con arrestos. Tanto Gran Hermano ha acabado por entontecer a todos los ciudadanos.

viernes, diciembre 14, 2012

Hoover contra Hoover, la última película de Eastwood


A base de varios ratos después de la cena, ya me he visto Edgar J. Hoover, la última película de Eastwood. La crítica está dividida acerca de esta película. Unos dicen que es mala, y otros que muy mala. Yo estoy en el segundo grupo. He de dejar claro que no tengo ninguna opinión definida sobre el difunto (y probablemente ya momificado) director del FBI. Así que nada de lo que diga, será para defenderlo. Aunque está tan demonizado, que seguro que era mejor de lo que lo pintan. Eso sí, me consta que tenía una magnífica opinión de la Iglesia Católica. De hecho hay un libro que aborda monográficamente el tema.

Pero no me importa que una película reescriba totalmente la vida de un personaje, si el director hace de ello una gran película. De hecho parece que Dart Vader no era tan malo como nos han querido hacer creer. Ya trataré el Complejo de Edipo de Luke en otro post. Hoy día no puedes pretender conquistar alguna galaxia, sin que alguien te acuse de fascista. Pero ése es otro tema.

 Volviendo a Hoover. Era facilísimo hacer un buen guión acerca de este personaje. Pero el único mérito del director ha sido hacernos increíble toda la cinta. Todo parece falso en esta historia. Hasta lo verdadero parece falso.

 Hay mejor retrato psicológico en Toy Story 3 que en Hoover. No me voy a detener en pormenorizar sus defectos. Ya sabéis que no es mi estilo. Baste decir que todo está mal.

jueves, diciembre 13, 2012

Último post sobre la tiara


Mi opinión sobre el tema de la tiera es que ésta es una de esas expresiones máximas de sacralidad, y por tanto de amor. Es decir, llega un momento en que la cuestión ya no es levantar más altos las bóvedas de las catedrales. Llega un momento en que no podemos poner más oro en nuestros cálices, en que ya no caben más gemas.

Llega un momento en que para ornar el culto, comenzamos a vestir mejor a los ministros de la liturgia. Llega un momento en que comenzamos a manifestar la gloria del poder sacro entregado a los hombres consagrados. Y llega también un momento, en que con ritos y vestiduras y objetos, alcanzamos la cúspide de la manifestación de la grandeza de ese poder entregado a los hombres.

 Esto lo hacemos para honrar a Dios. Honramos a Dios, manifestando la sacralidad del don entregado a los hombres. Es un modo indirecto. Pero también eso glorifica a Dios. Y le da gloria más que si quisiésemos hacerlo sólo con el Misterio de Dios, excluyendo todo lo que hay alrededor. Honramos a Dios, y honramos a Dios manifestando la excelsitud de sus regalos. En los palacios de los reyes, la belleza de las libreas de los siervos, son una muestra de la grandeza al que se sirve.

 Aunque también por este camino de revestir de magníficamente a los sacerdote, llegamos al final de la montaña. La tiara, la silla gestatoria, las vestiduras pontificias, los flabelos, son esa cima de la montaña. El pequeño bosque sagrado al final de ese camino concreto. Pero talar ese bosque en lo alto de la montaña del culto, no da más gloria a Dios, ni deja más claro la grandeza de su misterio. Honremos a Dios de todos los modos posibles del mejor modo posible.

miércoles, diciembre 12, 2012

Resultado de la encuesta mundial sobre la tiara






















Pongo algunas respuestas a la cuestión que planteé ayer. El primero de todos es el de Rafael Peña, que hizo un comentario verdaderamente admirable:

Rafael Peña:

Todo lo que enaltezca a Dios y a la Fé,tendrá mi aprobación.No importa si es o no políticamente correcto.Pero como decía Aristóteles. Todo tiene fondo y forma. La Forma es el cómo y el Fondo es el Qué.Cuando la Forma supera en exceso al fondo,cuando es más importante cómo lo dices que lo que dices,surge el ridículo.Y cuando el fondo supera en exceso a la forma, surge el dolor. Debe haber una proporción armónica entre fondo y forma.Para mí el ritual debe tener una proporción con la importancia del tema.La historia de ese ritual también tiene relevancia, no podemos quitar de un plumazo siglos de representación ceremonial.
Yo estaría encantado con una indumentaria tipo Gandalf del Señor de los anillos toda blanca y una fina y pequeña tiara casi minimal, pero eso sería ignorar la belleza y magnificencia del barroco y sus grandes conquistas. Es mi humilde opinión.

Hasta aquí la humilde opinión de Rafael; humilde pero muy inteligente.

 El comentario de Cady fue más en la línea de El Libro de la Risa de El Nombre de la Rosa:

Cady:

Que hagan lo que quieran. Hagan lo que hagan, y como bien ha dicho Beliabor, será super impresionante.
Y pase lo que pase, usted, Padre Fortea, tendrá razón y además, hagan lo que hagan, usted ya lo habría dicho antes.

Anónimo:


Cuando conocí su aspecto, cómo era, cómo era el Ratzinger de verdad, me sorprendí; lo imaginaba alto, de mandíbula cuadrada y gesto serio y adusto. Y no, parecía archivero, un archivero de la línea archiveril normal, nada remilgado, sino sencillamente, un habitante del Vaticano más. Porque dejando a un lado a los Guardias Suizos, todos los demás son gente que anda todo el día muy ocupada, como atareados y así. Y el Papa es el Papa, pero fuera de las solemnidades hay que dejarlo tranquilo, que es muy mayor. Y en las solemnidades, que los sastres no le recarguen mucho las vestiduras.

Los sastres que visten al Papa están acusando la etapa de austeridad indumentaria que impuso para su uso Juan Pablo II, y se vengan con el actual, porque a veces. No quiero recordar el gorrito tipo Papá Noel, rojo y ribeteado de armiño, propio de un pontífice renacentista, que le pusieron una vez (tiene un nombre, pero no lo sé) y que le quedaba fatal, ese gorro solo le quedaba bien a Juan XXIII, porque ese Papa, a pesar de ser de poca estatura, su altura moral le hacía parecer mucho más alto que todos los que estaban a su lado. Sabía ir sentado en la silla gestatoria como nadie, porque Pío XII parecía una aparición, y a Pablo VI no lo recuerdo, quizá porque fue un Papa que parecía un Secretario de Papa, siempre como en segundo plano de sí mismo. Y este Papa actual es algo presumido, dentro de su sencillez es presumido, debe ser algo relacionado con la pulcritud, el protocolo y la norma, a los que es muy fiel, o le gusta serlo si puede.
Lo de la tiara, bueno, no está mal, pero este Papa anda ya un poco encorvado por la edad, no le pongamos encima de la cabeza nada que pese. 


Padre Fortea:

Como veis, hay comentarios muy buenos. Yo hoy me eclipso. Nada tengo que añadir. Salvo el comentario de Bakhita que decía que le aburrían las ceremonias largas, excepto la de los Oscars.
 
Ves, Bakhita, ésa te gusta. Pues déjanos tener nuestra ceremonia de los Oscars. Yo en estas cosas me dejo llevar por la lógica sencilla y el sentido común de un Don Camilo. Si a Don Camilo (el de Don Pepone), le preguntáramos: ¿prefiere que vuelva la tiara o no? El diría abriendo mucho los ojos: Ah, ¿pero que ahora no la llevan?

martes, diciembre 11, 2012

La tiara pontificia: estamos armados (de blogs) y estamos dispuestos a usarlos


Las veces que he pedido pareceres en el blog me ha resultado muy fructuoso. Quería pediros vuestra opinión sobre un asunto que, sin duda, resulta interesante.

He preguntado al clero con el que vivo, qué les parecería la restauración del ceremonial de coronación cuando un nuevo Papa accede al Solio de Pedro.

Mi opinión, como os la podéis imaginar, es que creo que resultaría algo muy bello. Y ya por eso estoy a favor. Es bello y no es contrario a la fe católica. ¿Os imagináis que algún Masiá dijera que la tiara es contraria a la fe católica? ¡La tiara! Alguno habrá.

Alguien dirá el típico rollo de los pobres. Pero coronar a un Papa con la tiara no altera el presupuesto vaticano nada. Como mucho hay que encender alguna luz más. Calefacción en la Basílica de San Pedro no hay.

Y no creo que por no encender alguna luz más, se haya de dejar este ritual secular. Aunque yo fuera comunista de la línea maoista, me gustaría ver algo así.

Pero me gustaría leer vuestras opiniones, lo digo en serio. Sé que habrá quien diga tonterías, pero en medio de la paja (y alguna boñiga) estará el trigo.

Esta pregunta nadie se hubiera atrevido a hacerla tras Pablo VI. Los que pensaban como yo, estaban escondidos en las madrigeras. Pero ahora hemos salido, ¡estamos organizados! y caminamos hacia Orleans. Temblad, borgoñones hippies.

Tras mucha campaña, hemos salvado a las ballenas. Hemos salvado a los osos panda. Hemos salvado a los linces. Y ahora vamos a por la tiara. Y esta vez no nos van a parar cuatro progresistas.

Post Data: Confío en que estas palabras (no del todo neutrales) no desanimen a los que estén en contra, a dar su humilde opinión.

Post Data: ¿Y la silla gestatoria? Hombre, eso ni se pregunta, va incluida en el pack.

domingo, diciembre 09, 2012

Misa en el Russicum



Hoy domingo he asistido a misa en el Russicum, el colegio para los sacerdotes católicos rusos que cursan estudios en Roma. Bien es cierto que, a pesar del nombre, residen sacerdotes de Bielorrusia, Ucrania y otros países. Incluso había uno de rito caldeo, un irakí.

¿Qué os diré de la misa? Una maravilla, una delicia. Seis sacerdotes concelebrando, otros tres asistiendo, los seminaristas cantando los típicos cantos rusos.

Después, he sido invitado a compartir el almuerzo con ellos. Curiosamente, había un sacerdote español que fue compañero mío en Pamplona, hace ya veinticinco años. Se fue de misionero, y ahora con su barba y sotana negra, parece todo un pope ortodoxo.

Después, nos fuimos andando hasta mi colegio. ¡Qué frío! Está haciendo verdadero frío. En la misa de la mañana, no me he quitado mi capa gruesa de lana, una capa pesada. Sobre la que me habían colocado una estola. A pesar de no tener alba, estaba yo oculto tras el iconostasio, contemplando los ritos. Ellos usan un alba distinta de la nuestra. Y un sacerdote de rito latino no debe revestirse con los ornamentos de otro rito. Por eso me he quedado vestido con mis ropas eclesiásticas: sotana y mantello. Menos mal, porque si no me hubiera congelado.

Decididamente, el próximo domingo toca la misa con la comunidad etiope en rito copto.

Ah, Roma, qué riqueza litúrgica. A veces alguno me pregunta si he perdido la fe en Roma. Yo me cuestiono si me estarán hablando de la misma Roma que yo conozco. Una Urbe que es la perla de la Iglesia. Qué digo perla, es su más bella corona. Esta ciudad es la corona de la Iglesia visible sobre la tierra.

sábado, diciembre 08, 2012

Tened cuidado, la masonería nos puede estar escuchando


Me preguntaba un masón, desde Estados Unidos, hace pocos días, si podía seguir siendo masón y ser católico.

Le contesté que no. El mensaje del Evangelio es el mensaje del buen y sencillo Jesús contando parábolas a los pobres agricultores y pastores. A los seres humanos les encantan las historias con arcanos y partes secretas. La típica historia con complot, tipo Código Da Vinci. Por el contrario, nuestra fe en el Hijo del Carpintero es la misma para todos, sea uno pescador en Galilea o comerciante de caravanas en Petra. El Papa no es conocedor de una parte secreta de la fe. La Teología es una ciencia abierta para todos.

Por otra parte, la masonería nació con el deseo de substituir a la Iglesia. Ya en el siglo XVIII la Iglesia les parecía antigua a los modernos de esa época que iban de ilustrados listillos por la vida. Por qué seguir con la bellísima liturgia eclesiástica, cuando podemos pasar el rato entretenidos con unos ritos inventados con unos delantales y tal. Las logias comenzaron, además, a construir su propia historia. Una de esas invenciones era que ellos son los descendientes de los constructores de las catedrales. Aunque, evidentemente, no hay nada que les conecte a los masones con los antiguos constructores, salvo el deseo.

Después los masones hablan de que custodian una sabiduría secreta. Pero esa sabiduría secreta, al final, es un conjunto de generalidades que se resumen en que un buen masón ayuda al género humano, un buen masón busca la paz, un buen masón tal y cual.

Pero lo peor de todo, lo inmensamente peor de todo, son la variedad de ridículos sombreros que algunas logias de Estados Unidos obligan a colocar a sus miembros. Viendo algunos de esos sombreros supe, al momento, que allí no estaba la verdad.


viernes, diciembre 07, 2012

Ministra francesa se vuelve loca


Decíamos ayer que fui al banco a cobrar un cheque. El cajero me dice en el cheque, firme aquí. Y me señala en la parte delantera. Yo firmo.

Cuando se lo doy, me pregunta con poca amabilidad: ¿Por qué ha firmado aquí? Tenía que haber firmado aquí. Y me señala un centímetro más abajo.

Y, por si no fuera suficiente, me lo repite de nuevo: ¿por qué ha firmado aquí?

Os aseguro que me dieron ganas de decirle al poco amable siervo del sistema bancario: No sé, me apetecía. He sentido un impulso cósmico a firmar justamente allí.

Después, al salir a la calle, al volverme a enfrentar a todos esos pasos de cebra no respetados, la pregunta del cajero resonaba en mi cabeza: ¿por qué ha firmado aquí?

Le tenía que haber contestado: España y yo somos así, señor.

O como Salvatore (el jorobado de El Nombre de la Rosa) debía haberle dicho: Io sum pocco entellegente, tene pazienzia, pocca sesera, ma bonne corde, magno signore.

Y ya para acabar de arreglar mi estado de ánimo, me venían a la mente las declaraciones de la ministra francesa, Cecile Duflot, exigiendo al Arzobispado de París que ponga a disposición de las familias sin vivienda algunos edificios casi vacíos de su propiedad. Añadiendo a sus declaraciones estas palabras: Tengo la esperanza de que no haya necesidad de hacer uso de la autoridad.

Yo, yo, ante esto, creo, que, no sé, yo, es que, sí, me quedo sin palabras.

jueves, diciembre 06, 2012

León XIII ya lo dijo


Hoy he ido al banco a ingresar un cheque. ¿Un jugoso cheque de mis editoriales? ¿Una herencia de un tío-abuelo lejano en Cuba? ¿Innombrables negocios con los Hashidim de Brooklyn?

Se trataba tan solo de un pago de la compañía que me provee Internet. Cuando en verano me fui a dar de baja, me ofrecieron un descuento de 100 euros si mantenía mi vínculo comercial con su firma durante un año más.

La rebaja era impresionante. Pero, claro, ellos pensaron que entre ganar un poco o no ganar nada, era mejor seguir ganando un poco. Además de quitar un cliene a la competencia. Sí, fue para mí un auténtico negociazo. En la práctica, suponía tener gratis Internet durante más de tres meses. Eso sí, un Internet sumamente deficiente. Pero Internet, al fin y al cabo. Y a Internet (casi) regalado no le mires el diente.

Eso sí, los de la compañía (una vez que firmé el contrato) no me lo iban a poner fácil. Para empezar, los cien euros no me los descontarían, sino que me los reembolsarían. Y lo harían después de haber pagado. Esto debía estar en la letra pequeña.

Pero allí no acababa la astucia de estos hijos de Alibabá. Yo pago con una transferencia bancaria. Ellos podían hacer lo mismo. Pero no. Ellos lo hacen con un cheque. De forma que tienes que trasladarte hasta una sucursal, hacer cola, rellenar un impreso (sí, en mi banco se ha de rellenar todo un impreso cada vez, donde tienes que volver a poner todos los datos: dirección, donde nací, fecha, etc, etc) y después ellos, mi querida compañía de Internet, más adelante, harán efectivos en la cuenta esos 100 euros.

Además, para facilitar la cosas, el cheque tiene una fecha de caducidad. Cuando llegué en octubre, me encontré con el cheque perfectamente vencido. Tuve que iniciar todo un proceso para que el cheque fuera enviado de nuevo. Cosa que hieron con celeridad, un mes y medio después. Digo con celeridad, pues yo ya empezaba a pensar que lo cobraría el Día del Juicio Final.

Hoy, cuando he ingresado el cheque he sentido la íntima convicción de León XIII de que el capitalismo no funciona, y que quizá debería echarme a la calle con los indignados, con fiereza y gallardía.

miércoles, diciembre 05, 2012

Babilonia no cambiará. Me conformo con mi pequeño trabajo.




Hace dos días, recibí una carta que transcribo:
Buenos días, soy N., nacido en N, ahora 20 años, estudio X y vivo en el Colegio N.

El otro día en la oración me di cuenta del problema de comunicación externa que tiene hoy la Iglesia, y que hace que el mensaje no llegue tan lejos como podría llegar. Simplemente quiero recordarle el bien que puede hacer usted con su mensaje (todo lo relacionado con demonios, posesiones, ya me entiende). Por eso, pienso que su mensaje no llega lo suficientemente lejos. No es cuestión mediática, pero sí de efectividad. Creo que Dios, a través de usted, podría llegar a más (de los muchos que ya les llega). Creo además que es un problema general de la Iglesia, que necesita adaptarse a las nuevas formas de comunicación. Sólo es una crítica constructiva como cristiano que soy.

Mucho ánimo, ya que un gran poder lleva una gran responsabilidad. Tiene un servidor aquí para lo que necesite. Pido por usted.

Un saludo,
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Respuesta mía:

Querido amigo:
Cuando era yo un cura más joven, lleno de entusiasmo, de celo, de ganas de que todo el mundo se convirtiera a Cristo, pensé que debía hacer lo posible y lo imposible para que toda la sociedad conociera el gran don de Cristo que es el exorcismo, y que para ello el uso de los medios de comunicación era un medio utilísimo.
Este afán pronto se encontró con la limitación de las órdenes de mi obispo. Al principio, me costó aceptar esto. Pero después he entendido que Dios estaba detrás. Sin esas limitaciones, órdenes, consignas, consejos y prohibiciones, me hubiera perdido. Lo hubiera hecho todo con muy buena intención, pero me hubiera consumido en mi propio fuego. El fuego del celo por las almas, mezclado con el fuego del propio amor. Amor a la propia excelencia camuflado bajo buenos fines.
La única cosa que me salvó de mí mismo, fue la obediencia.
Después los años han pasado, y el río impetuoso de la juventud se serena, se ven las cosas en su justa medida. El celo continúa. El deseo de que los hombres conozcan a Cristo, persiste. Pero bien encauzado. O, al menos, mejor encauzado.
Ahora entiendo que los medios a través de los que buscaba hacer el bien, sin ser malos, no eran adecuados. El mundo nunca amará a los que no son del mundo. Estoy diciendo con esto que si me invitan a un programa de televisión y cuento con el permiso de mi obispo, no iría. No, no digo eso. Iría. Pero iría desde el excepticismo de saber que la sociedad está corrompida y que, por tanto, lo mejor es presentar las cosas del modo más somero posible, del modo más sobrio, del modo más escuetamente evangélico, y ya está. Antes iba a un programa con la ilusión de que se produjera una gran bola de nieve de repercusión social, que arrastrara muchas conversiones. Ahora voy desde la seguridad de la gente sentada en el sillón no cree y no va a creer, y que por tanto me conformo con despertar el interés en algunas conciencias. Ahora me siento satisfecho con mucho menos, porque pretendo mucho menos. Como cuando San Pabo abandonó el Areópago. Yo valgo mucho menos que cuando Pablo fue a ese Areópago. Pero he comprendido lo mismo que él, al bajar de la tribuna. Atenas no cambiará. Ningun milagro cambiará la sociedad. Sólo podemos ser pescadores humildes que pescan poco a poco, pez a pez. A veces, algo más en las redes. Pero sólo eso. Nuestro trabajo es artesanal.
Bueno, no sé si te sientes contestado. Pero ésta es mi respuesta desde dentro de un río más moderado, sin saltos de agua, sin grandes planes, sólo pequeños y humildes planes.
Un saludo.