lunes, julio 24, 2017

Churchill sentándose en la silla de Hitler en las ruinas de la Cancillería


¿Llegará el momento de sentarse a dialogar con Maduro? No. Rotundamente, no. Eso ya se hizo, las movilizaciones se desactivaron y Maduro no cumplió nada de aquello a lo que se comprometió. La última vez que se dialogó con él ya era muy dudoso, pero que muy dudoso, darle ese voto de confianza al dictador. Hacerlo otra vez más sería de necios. Repetir ese error en el que está en juego vuestra libertad significaría desactivar las movilizaciones a cambio de nada. Porque al final, no os dará nada por más que se comprometa con fechas a elecciones o lo que sea.

Ya no hay nada que negociar. No hay ninguna razón para sentarse a hablar. Se sienta uno a hablar y pacta algo, cuando el interlocutor merece alguna confianza. No se negocia nada con el que tienes plena seguridad de que no cumplirá nada.

Cuando el dictador se vea agobiado, pedirá sentarse a parlamentar. Prometerá todo. Os dirá que ha captado el mensaje del Pueblo, que ha cambiado. Decidle que lo único que hay que sentarse a dialogar es el tipo de avión en el que quiere huir o si prefiere ser juzgado en el mismo país.

Una última cosa: tened la plena seguridad de que la policía, detrás de los cascos, detrás de los escudos, tiene miedo. La policía tiene miedo, porque saben que están apuntalando un régimen que se derrumba. Los generales tienen miedo, mucho miedo. Todos los cómplices están viendo cómo se está llegando a ese punto a partir del cual los soldados se niegan a disparar sobre el pueblo, los agentes de policía abandonan sus puestos y los ladrones recogen en casa sus pertenencias en una maleta a toda prisa.

Hay sufrimiento en el pueblo, sí. Pero el miedo está en los rostros de los hombres armados.


No podéis cejar en vuestra lucha. Si abandonáis no tendréis futuro. Seréis un pueblo preso. Si queréis vivir toda vuestra vida sin ilusión, pobres y con unos gordos obesos que os roben, os encarcelen y os torturen, entonces sí, abandonad las calles y dejad que esa caricatura de ser humano, que esa pantomima de gobernante, siga apareciendo en vuestros televisores día tras día, año tras año, decenio tras decenio.

Maduro parece empeñado en tener un final tan ridículo como el Nerón con la lira. Parece empeñado en que miles de Petronios, véase Quo Vadis, le digan en el penúltimo día algo así como:

¡Salud, augusto, y no cantes; asesina, pero no hagas versos; envenena, pero no bailes; incendia, pero no toques la cítara!

Y es que lo más desmoralizante para los venezolanos es no tener frente a sí a un Hitler o a un Stalin, sino a un bufón.

domingo, julio 23, 2017

Atención: ¡Nuevo orden mundial, pronto!


Ahora no tenemos la más mínima base para forjar un gobierno mundial justo. Ni la más mínima base realista, ni la más mínima voluntad.

Ahora bien, el futuro, el futuro lejano, confío en que lo traiga. Olvidaos de terribles novelas de ciencia-ficción, de vídeos de youtube creados por alucinados ociosos, de páginas web cuyos autores son ignorantes lectores de la Biblia, en cuyas páginas encuentran todo lo que quieren encontrar y cualquier cosa que en el futuro quieran encontrar.

Olvidaos del Burger King intelectual y del Mc Donalds bíblico. Esos individuos os proveen de un alimento intragable; salvo que mentalmente seas un adolescente. Sea dicho de paso, yo no leo ninguna web sobre este tema si no aparecen reptilianos. Aunque reconozco que son más entretenidas esas webs si se les añade un poco de templario y de illuminati.

La realidad es que los problemas económicos, sociales, medioambientales, legales que afronta la Humanidad son globales. Ninguna nación podrá lograr la solución sola. Los acuerdos entre naciones siempre han sido y seguirán siendo muy limitados. 

Cualquier país-gamberro siempre se beneficiará en lo legal de dar asilo a fortunas descomunales sin hacer preguntas. Todo remedio frente a esto será muy limitado y los beneficios de ser malo serán (y son) evidentes.

Y eso sin contar con un tema delicadísimo en lo moral y es que los recursos de la tierra son limitados. Por si alguien no se ha dado cuenta: son limitados, finitos, se acaban.

Urge ver nuestro planeta como un bien común. Administrarlo lo mejor posible. La acumulación de riqueza en un 1% de la población resulta apabullante, los gráficos son impresionantes: una verdadera derrota de la razón. Y eso sin contar con automatización todavía. Los programas expertos van a dejar a la mayor parte de la gente sin puestos de trabajo. Estamos a punto de empezar una época que es cualitativamente distinta de la Revolución Industrial.

Incluso con los mejores valores cristianos, algunos de estos problemas son realmente complejos. Sin esos valores y totalmente divididos, no tenemos nada que hacer: los problemas seguirán engordando.

Soy un total defensor para un futuro, desgraciadamente, todavía lejano de un gobierno mundial basado en la razón. Soy defensor de que la familia humana se haga consciente de que es una sola y que las fronteras entre los pueblos no existan ni en el papel. Ojalá que algún día haya departamentos basados en la razón, una distribución racional de los sectores en los que se dividan las tierras. Hablo de las tierras, porque los hombres iguales sólo pertenecemos a una sola familia.

Soy consciente de que todo esto se halla muy lejos. Pero ya ahora hay que hablar de ese ideal, frente a los que nos cuentan historias disparatadas de reptilianos que dominan la ONU. La idea de que cada país debe replegarse sobre sí mismo es lo mejor para que los problemas (incluso económicos) se multipliquen por 10.

No, ahora no es el momento de afrontar de un modo mundial todos los problemas, uno a uno. Lamentablemente, no lo es. Pero a todos esos cristianos que nos advierten de conspiraciones imaginadas hay que decirles con toda claridad que están en la luna.

El obispo-monje en la Edad Media


















Resulta más pacífico dejar los movidos temas del blog de días anteriores, y regresar al tema del obispo medieval. Tema al que ya dije que dedicaría algunos posts. 

En esos posts de hace tiempo, hablé ya de los obispos mundanos. Pero al mismo tiempo que había obispos mundanos e indignos, había otros que procedían del monacato y que dentro del palacio episcopal seguían llevando una vida enteramente monástica. En el fondo, eran monjes dirigiendo una diócesis.

Imaginemos lo que era la vida dentro de un palacio episcopal de la época: sin televisión, sin radio, con un obispo que no asistía a espectáculos, recluido todo el tiempo que podía en el palacio. El obispo se levantaba al toque de la campana con el resto del clero con el que vivía en palacio. En una pequeña diócesis rural, el obispo podía vivir con tres o cuatro presbíteros. En una gran diócesis, el obispo podía vivir con diez, quince o más clérigos.

Un obispo-monje recitaba los rezos corales con sus clérigos en la catedral, desayunaba, comía y cenaba con ellos. Si venía una visita, era invitada a la larga mesa episcopal. Era un honor para el obispo una larga mesa con muchos clérigos.

 Eran obispos que salían de su residencia sólo para ir al coro de la catedral. La mayor parte de las visitas a las parroquias eran delegadas al buen hacer de los arciprestes. Si era necesaria una visita por un motivo grave, se desplazaría alguien de la curia.

Alguien actual podría pensar que un monje ejerciendo la máxima autoridad de la diócesis era una situación óptima para ser engañado por parte de los clérigos menos escrupulosos. No era así. La curia de cualquier diócesis era una maquinaria perfectamente ajustada y eficaz. Maquinarias acostumbradas a funcionar durante largos periodos de sedes vacantes. En la Edad Media, las rentas episcopales eran de gran cuantía: y con el dinero no se jugaba.

viernes, julio 21, 2017

Venezolanos, recordad: V de Victoria










































Cuando comencé a escribir mis posts sobre Venezuela, lo hice a sabiendas de que bastaría una simple llamada a mi obispo del embajador de ese régimen en España, para que mis posts sobre el tema cesaran.

Tal llamada, sorprendentemente, todavía no ha ocurrido. Y digo “sorprendentemente”, porque nunca me imaginé que las palabras de aliento de un pobre sacerdote, pudieran retumbar tanto y tan lejos. Aunque, precisamente, porque han llegado muy lejos, esa hora de la llamada puede ser ya cercana. En los últimos días, ha hablado de mí hasta el periódico italiano Il Manifesto.

Pero era mi labor la de consolar. También puede ser una tarea sacerdotal inclinarse ante los muertos y levantar el puño frente al tirano y clamar: ¡no te es lícito!

El Pueblo venezolano protestará en las playas, protestará en las calles, protestará en los campos. ¡El Pueblo no se rendirá! Ésta es la hora más gloriosa.

No os rindáis, no cedáis, nunca, nunca, en nada, ni en lo grande ni en lo pequeño. Es la lucha pacífica del Pueblo contra la Fuerza. El poder de los opresores es abrumador. Por eso no ganaréis por la lucha armada. El heroísmo es la única forma de ganar de los desvalidos frente a las corazas de esos hombres malignos.

El poder del Mal en Venezuela es abrumador. Por eso el Pueblo no debe caer en la tentación de iniciar un derramamiento de sangre. Sed heroicos y volvemos a Dios. O mejor dicho, volveos a Dios y entonces seréis heroicos: y que el coloso caiga derrumbado sobre sus pies de barro tocado por el Dedo del Altísimo. Amén.

De funerales...


He visto las fotos del funeral del cardenal Meisner. El clero de la catedral Colonia, como siempre, es mi favorito a la hora de organizar liturgias. Da gusto ver lo bien que hacen las cosas. No sólo bien, sino estupendas.

El cardenal Woelki imprime una majestad a sus ceremonias que resulta impresionante. Su personalidad se trasluce a través de su rostro. Tiene la mirada y el gesto de un gran pontífice. Es alguien que realmente me gustaría conocer un día y charlar con él; cosa que puedo decir de pocas personas. Además, en la catedral de Colonia no tienen ningún problema con el color negro para los funerales, cosa que añade mucha más solemnidad.

Ahora bien, me atrevo a dar dos sugerencias. Pidiendo que si algún liturgista, ahora o en el futuro, quiere añadir algo (o corregirme), por favor, que lo haga.

La primera sugerencia es que no veo que el cáliz deba colocarse sobre el ataúd. Primero, no es ése su sitio. Segundo, el caliz, incluso en la credencia, debe estar cubierto por un velo. ¿Por qué? Porque es un vaso sagrado, y lo sagrado se vela. Sólo se desvela al ser colocado sobre el altar. Una vez purificado, hacia el final de la misa, vuelve a ser velado. Recordemos el respeto que se tenía a los vasos sagrados en las Escrituras. No, el ataúd no es su lugar.

En algunos lugares, ha comenzado la costumbre de colocar el libro de los Evangelios sobre el ataúd de un sacerdote cuando muere. Me parece bien esa costumbre en el caso de los sumos pontífices, porque ésa es la costumbre. Pero no soy favorable a que se extienda. Tampoco el ataúd es el lugar para colocar la sacralidad de los santos evangelios. Curiosamente, la mayor parte de los maestros de ceremonias descubren en el último momento que la tapa de ataúd no es plana como habían imaginado y deseado. Las improvisaciones ante ese obstáculo son la prueba de que la tenacidad lo logra todo.

La mitra y la estola no me parecen mal sobre el ataúd. Pero, en el caso de un cardenal, vería mucho mejor colocar encima un galero cardenalicio (como símbolo), aunque el finado no lo haya usado nunca. Así lo hicieron con el cardenal George en su funeral la catedral de Chicago. Alabo la decisión y escrito este post con la levísima esperanza de que cunda el ejemplo.



¿Qué colocaría usted encima del féretro del padre Fortea? Elija una opción:

-una birreta
-una estola
-un ejemplar de Summa Daemoniaca
-una rana (razone la respuesta)
-un galero cardenalicio (por su amor a los galeros)
-flores de plástico
-un cáliz

-un óbolo para Caronte

jueves, julio 20, 2017

Una foto graciosa para alegraros la mañana (o la tarde)


San Juan Pablo II, protégenos del futuro al que nos lleva nuestra codicia sin Dios


La creciente desigualdad de la distribución de la riqueza en Estados Unidos es un claro indicador de hacia dónde van a ir las economías desarrolladas en los próximos años.

Si a eso añadimos que la automatización, a causa de los programas expertos, cada año van a dejar a más trabajadores en la calle.

Y si estas dos cosas añadimos una campaña furiosa de cierto país por hacerse con el dominio mundial de la industria y las materias primas, tenemos todo servido para estar bien seguros de que los próximos diez y quince años van a ser un creciente camino de piedras y espinas para los ciudadanos de los países desarrollados.

Ahora se impone recordar las grandes verdades de la encíclica Rerum Novarum. Si no lo hacemos, nos vamos a ver abocados a un futuro tipo Blade Runner en Europa. Inmensas corporaciones poderosísimas, verdaderos gigantes, en medio de masas empobrecidas.


En la película, los colosales edificios de las empresas internacionales descollaban en medio de la selva de miseria de los ciudadanos comunes: hacia eso vamos.

martes, julio 18, 2017

Yo no maldigo a nadie, pero advierto al maldito de que está maldito


Muchas personas me han agradecido el consuelo de escuchar hablar de Maduro sin diplomacias, sin rodeos, con claridad. Para estas pobres víctimas escribí ayer, porque el pastor debe consolar a los necesitados. Y ellos están necesitados de que se le llame en la cara “asesino” al que es un asesino.

Sólo he buscado el consuelo de ellos. Para nada me dirijo a Maduro. Cuando lo hago en mi último post, es pura retórica. Hablo para las víctimas.

Una persona me decía no sé qué de qué de paz, amor y buen rollito. No, señor. A Hitler, había que darle una buena ración de tanque.

Lucas 13: 31-33
En ese momento llegaron unos fariseos diciéndole: Sal y vete de aquí, porque Herodes te quiere matar. 
Y Él les dijo: Id y decidle a ese zorro
``Yo expulso demonios, y hago curaciones hoy y mañana, y al tercer día cumplo mi propósito. Sin embargo, debo seguir mi camino, hoy, mañana y pasado mañana; porque no puede ser que un profeta muera fuera de Jerusalén”.

Le llama zorro, y no lo hace en un buen sentido, sino que usa la palabra en un sentido pésimo: porque sabe que es un asesino. Pero no puede ir más allá y decir más cosas si no quiere acabar como Juan el Bautista.

La imagen de Dios que nos han dado algunas personas, desde luego, no es el Dios bíblico. Yo creo en el Dios de las Sagradas Escrituras. Sólo hay un Dios en el Antiguo y el Nuevo Testamento. Y Él nos ha dicho también: Mía es la venganza (Deuteronomio 32, 35).

Alguien me dirá: “Claro es el Dios del Antiguo Testamento”.

Ya he dicho que sólo hay un único Dios en todas las Escrituras. Pero a ese tal le digo:


Amados, nunca os venguéis vosotros mismos, sino dad lugar a la ira de Dios, porque escrito está: MÍA ES LA VENGANZA, YO PAGARÉ, dice el Señor (Romanos 12:19).

lunes, julio 17, 2017

Nicolás Maduro, ¿dónde estás? Ya no te veo.


San Juan Bautista dijo, ante el pueblo de Dios, que la relación del rey Herodes con Salomé era ilícita. ¿Y yo me voy a callar ante las acciones de Maduro? Maduro, ¡eres un asesino!

Estás maldito, porque todos los asesinos están malditos. La sangre derramada de cien hijos de Dios clama venganza contra ti.

Muchos políticos hablan de diálogo. Quizá sólo los hombres de la Iglesia seamos los únicos que podemos decir lo evidente, lo que todo el mundo piensa: “¿Cómo se puede negociar con tu secuestrador?”. Tienes secuestradas a millones de personas. Los políticos seguirán diciendo sus mensajes políticamente correctos. Mi mensaje es otro: Eres un maldito y el castigo de Dios sigue su camino hacia ti.

Toda mi compasión y mi cariño hacia esas familias que hoy lloran sus muertos. Todo mi apoyo y amor hacia los que lloraron a sus muertos en las semanas pasadas.

A vosotras, víctimas indefensas, no yo, sino Dios os dice en el salmo 37:

No te inquietes por a causa de los malvados, no envidies a los que hacen injusticia. Pues aridecen presto como el heno, como la hierba tierna se marchitan. Ten confianza en Dios y obra el bien. (...)

Confía tu camino a Dios, que Él obrará. Hará brillar como la luz tu justicia, y tu derecho igual que el mediodía. (...) 

Pues serán extirpados los malvados, mas los que esperan en Dios poseerán la tierra. Un poco más, y no hay impío, buscas su lugar y ya no está. (...)


El impío maquina contra el justo, rechinan sus dientes contra él; el Señor de él se ríe, porque ve llegar su día. 

domingo, julio 16, 2017

Tic tac, tic tac...



















Hay secuestradores que secuestran a una persona, otros a cinco, otros a veinte personas. Hay secuestros de más de cien personas. Maduro es de los pocos casos que tiene secuestrado a todo un país.

Por eso quiero manifestar todo mi apoyo al heroico pueblo de Venezuela frente a Mostachones. Hoy, por cierto, le escuché a él diciendo que si queríais hacer una votación, que la hicierais, pero dentro de la ley, porque no la había aprobado la Junta Electoral. Ja, ja, muy bueno, Mostachones, muy bueno. Que seas tú precisamente el que ahora pidas que todo sea haga dentro de la ley. Lo que sí que te aseguro que se realizará con todas las formalidades de la ley será tu juicio ante un tribunal internacional.

Tu fotografía entre dos policías alegando ante un colegio de jueces que padecías algún tipo de patología mental, que eras inmaduro y que no recuerdas nada de lo que hiciste en los últimos diez años será épica. O, mejor dicho, sería épica. Porque todos sabemos que más que por la vía penitenciaria como futuro para tu vida, más bien te inclinas por vía titánica; es decir, la del Titanic.

Has metido tanta presión a la sociedad, que el día que se inunden dos o tres cámaras más, te vas a asomar a la ventana del puente de mando y vas a descubrir que no queda ni la banda tocando en cubierta. Vas a exclamar: “¡Qué barbaridad! Pero si han huído hasta las ratas”.


De momento, uno de los pocos consuelos que tienen tus súbditos es que no necesitan hacer parodias de ti. Eres muy cortito de luces y eso lo sabe hasta el último de los habitantes de Mostachodonia.

Vestiduras episcopales del siglo V



Hoy quiero analizar el modo en que han vestido a dos obispos del siglo V, en la Alejandría de la película Ágora. Película anticristiana, falsa y que concita al odio contra la fe. Insisto, es una película históricamente falsa, como se han cansado de recordar hasta la saciedad todos los expertos. Pero analizemos las fotos. ¿Vestían así los obispos de ese tiempo? Respuesta: para nada.

Reconozco que esas falsas vestiduras me parecen muy bellas. Pero hay infinidad de mosaicos que nos muestran cómo iban vestidos los obispos del siglo V.

Para hacerse una idea de hasta que punto son falsas, los obispos cuando celebraban misa en lugares tan cortesanos como Constantinopla o Rávena iban vestidos sólo con una túnica y un palio encima. Y eso cuando celebraban misa.

Los testimonios son claros, como ya analicé en mi La catedral de san Agustín, que los obispos y el Papa seguían sin usar ropas clericales. La carta del papa Celestino a los obispos de Narbona en el año 428 no deja lugar a dudas. Los mosaicos tampoco.

Y eso que, en seguida, aparece para la misa la casulla, muy primitiva, eso sí.

Pero en el siglo V en el norte de África no aparece ni la más mínima mención a la mitra.

¿Y después? ¿Siglos después aparece algo parecido a estas fotos? La respuesta es no. Sin duda el clero iba con túnicas talares blancas u oscuras, y con un manto encima cuando hacía frío. Eso era todo. Pero cuando ya, por fin, la túnica muestra rasgos clericales específicos no va a evolucionar en la dirección de esas fotos, sino como túnica amplia oscura sin ningún ornato. Sin duda, fue efecto de la influencia monástica esa sobriedad.

O sea, ¿nunca los obispos de esa época en África o después fueron de esa manera o parecida? Nunca.


Los sombreros que llevan estos actores es una copia casi igual de las mitras actuales coptas. Allí acaba el único parecido con la realidad. Por lo demás, van vestidos de un modo que me recuerda en todo a los sacerdotes del planeta Klingon (Star Trek). 

viernes, julio 14, 2017

Sacerdotes y psiquiatras: hacia la imposición del pensamiento único


En mi tiempo de capellán en el Hospital Príncipe de Asturias dos veces me ha ocurrido que un psiquiatra me prohíba visitar a una paciente.

La primera vez que me sucedió fue con una paciente que sufría anorexia y que estaba en la planta de enfermos normales, no en la planta psiquiátrica. Aclaro esto, porque los capellanes tenemos estrictamente prohibido visitar enfermos de esa planta.

A esa enferma de anorexia, como a todos los enfermos, yo le decía que hiciera caso a los psiquiatras en todo, que se tomara las medicinas, etc. Pero un buen día, me dijo la enferma que no podía seguir visitándola. Ese psiquiatra no me prohibió el visitarla, pero le dijo a la paciente que si me recibía, que tendría que imponerle castigos. Uso la palabra “castigo”, porque es la que empleó ella.

La segunda vez ha ocurrido esta semana. La enferma estaba muy contenta de que la visitara, de hecho me había pedido que lo hiciera. En este segundo caso, el psiquiatra que la atiende prescindió de presionar a la paciente: directamente me lo prohibió.

En los dos casos, ningún psiquiatra se tomó la molestia de hablar conmigo. En un caso, el médico actuó sobre la paciente; y en el otro caso, el médico dio orden a la enfermera de que me comunicara la prohibición.

Por supuesto que si le hubiera pedido explicaciones, me hubiera dicho que era el protocolo. Pero detrás de la palabra “protocolo” que suena tan seria, tan objetiva, tan inapelable, simplemente está un psiquiatra que no quiere que un sacerdote se acerque a una paciente. Ahora se llama “protocolo”. Y eso por más que el sacerdote no haga otra cosa que decir a la persona que obedezca en todo a su psiquiatra.

Recuerdo que en una conferencia que di a psiquiatras, conferencia organizada por una gran empresa farmaceútica. Cuando toqué el tema de la injerencia de los psiquiatras del sistema público de salud para alejar al paciente de la Iglesia Católica, hubo psiquiatras que pusieron la mano en el pecho con la cara de una esposa casta que alega su fidelidad a toda prueba. Pero en mi parroquia he comprobado cómo los psiquiatras sin ningún escrúpulo se meten en el campo religioso para imponer su visión.

En público repetirán que eso deontológicamente no les es permitido y que ellos respetan las creencias de los pacientes. Pero vaya que si que se meten en el campo de la conciencia del paciente.

Los psiquiatras cristianos, que los hay, jamás los veremos en público denunciar nada de todo esto, ni decir una palabra sobre el tema de la transexualidad. Porque saben muy bien que hay un riesgo cierto de que les abran un expediente.

No es ninguna tontería arriesgarse, después de toda una vida de trabajo, a quedarse en la calle. Si te quedas fuera del sistema público de salud estigmatizado por un expediente, será casi imposible encontrar un puesto en la sanidad privada.

Así que sobre temas relacionados entre la psiquiatría y la religión, absolutamente nadie se atreve a disentir en público de la postura políticamente correcta. Y los que sostienen una determinada posición contra la Iglesia dicen: “todos los psiquiatras piensan igual”. Pues claro, con una dosis suficiente de miedo, hasta yo puedo lograr que todos los carteros piensen igual; o, al menos, que lo parezca.

Desde luego, la ausencia de debate entre psiquiatras acerca del tema de la transexualidad ha sido un buen ejemplo de cómo, al final, nadie ha querido meterse en problemas.


También yo he pensado mucho si escribir este post. Siento una cierta aversión a los problemas. Pero, al final, he pensado que, de momento, vivimos en una sociedad libre y que tengo todo el derecho del mundo ha escribir lo que he escrito. Por ahora esto no es Corea del Norte. 

jueves, julio 13, 2017

Jueces


Pues es verdad. He seguido los consejos de los lectores y es cierto que sin sotana se duerme más fresco en verano. Este verano igual me animo, incluso, a abrir un poco la ventana por la noche. Me daba miedo que alguien viera mis tobillos o que entraran buhos. 

Pero, dado que es julio, me arriesgaré a que mis tobillos sean expuestos a miradas ajenas provistas de prismáticos. El tema de los buhos y las lechuzas es más complicado.

Ahora os propongo una música maravillosa: es la de la horrible película Elizabeth, la edad de oro:


Una película en la que la reina Isabel es buenísima y muy rubia, mientras que los españoles son malísimos y muy morenos, además de feos y prepotentes. 

Y el Felipe II en la película es todavía más malo que el nivel medio de maldad de los españoles, incluso cojea y parece enfermo, enfermo de la cabeza.

miércoles, julio 12, 2017

Rueda de reconocimiento


Hoy os propongo esta música de Bach, sólo el comienzo, la parte instrumental. Una obra que es música en estado puro:
Últimamente he descubierto el maravilloso mundo culinario de las croquetas congeladas. Eso sí, ninguna de carne; el colesterol. Pero sí las croquetas de chipirón, de bacalao o de txangurro. Bach y con las croquetas alegran el descanso de la mitad de mi jornada.

Jornada que estoy empleando en escribir una obrita muy corta sobre la unción de los enfermos. Ya está escrita en sus ¾ partes. Una obrita  para ser dada a los que van a recibir ese sacramento, para que ellos mismos, si lo desean, se informen en profundidad sobre esta unción.


Por la noche, para combatir el calor al acostarme, he probado en poner varias latas de coca-cola llenas de agua congelada. Pero me temo que el remedio, aun no exento de buena voluntad, no basta para combatir la penitencia que hacemos todos los veranos por la noche.

Dos cuadros




El primer cuadro se titula El padre Fortea después de las cenas navideñas. El segundo cuadro se titula, El padre Fortea después a mitad de la cuaresma. El segundo cuadro me salió sustancialmente más barato que el primero.

Hoy, otra vez, he estado escuchando a Bach. Concretamente, el concierto nº4 de Brandenburgo en varias versiones. Ésta que pongo aquí me parece magníficamente sonora, especialmente vivaz:
Os aseguro que estas armonías, técnicamente hablando, no tienen nada que ver con las de Beethoven o Mozart o autores sinfónicos actuales que admiro tanto como Craig Armstrong y otros.

Cuando escucho a Bach, a diferencia de otros autores de época, me pregunto siempre a nivel técnico: ¿cómo es posible? No cambieis ni una sola nota, no cambieis la duración de ninguno de los instrumentos, el más mínimo cambio destruiría ese paraiso musical.

Estamos en el siglo XXI. Después de escuchar cada día más de cinco horas de música, de cualquier compositor se puede encontrar otro parecido. Pero de Juan Sebastián Bach, no.

¿Cómo acabar estas líneas en honor de toda una vida dedicada a la glorificación de Dios? Una cantata. Y eso que la música instrumental de este autor la considero muy superior a sus obras vocales. ¿Qué cantata entre todas?

Elegí la titulada Jesús, alegría del hombre que desea. Después de escuchar esta música, cualquier otra música religiosa parece un ruido de platos y cacerolas golpeadas por monos borrachos.

martes, julio 11, 2017

ETA: 800 asesinatos


Han pasado veinte años desde el asesinato de Miguel Ángel Blanco por parte de la banda ETA. Los que no sean españoles no sabrán lo que ese acto vil supuso para toda la sociedad española. Por una vez en la Historia, toda España fue solamente una; toda España se unió como un solo hombre. (La foto que he puesto es de otro funeral, por otra víctima.) La entera historia de la banda terrorista fue canallesca de principio a fin. Pero en ese asesinato de Miguel Ángel se superaron en vileza.

Por primera y única vez, todas las campanas de las iglesias de España tocaron al mediodía. Ningún obispo, ningún párroco puso reparo alguno. Por cualquier otra razón que no hubiera sido espiritual, se hubieran puesto reparos. Pero en este caso, no. Las campanas de toda España fueron tocadas con verdadero sentimiento en memoria de Miguel Ángel Blanco desde Cantabria hasta Cádiz, desde Valencia hasta Badajoz, desde las Baleares hasta las Canarias.

Yo era párroco de Estremera, un pueblo de mil habitantes. Toda la población se reunió en la plaza del pueblo. Yo hubiera querido estar allí. Lamenté no estar en la plaza, pero reconocí que alguien tenía que estar en lo alto del campanario, tocando con cuerdas las cuatro campanas con las que se podía hacer una “musica” sencilla.

Desde lo alto, vi a todo un pueblo unido en el dolor y en la voluntad de vencer el odio y la crueldad. Desde el inicio de la democracia, nunca la muerte de una sola persona había impresionado tanto a todos. Pero aquel hombre había muerto precisamente por defender la democracia.


A Miguel Ángel Blanco y a todos los héroes, honor. No os olvidamos. A los asesinos no les deseo verguenza. Porque se la desee o no, viven con ella a cuestas. En ETA no hubo héroes, sólo criminales. Tienen encima la marca de Caín y ningún perdón humano les evitará el Juicio de Aquél que ha dicho que la sangre del inocente clama al cielo pidiendo venganza.

domingo, julio 09, 2017

La gran unción final


Hoy he estado leyendo cómo se administraba la unción de los enfermos en los reinos de España que todavía no tenían la liturgia romana:
Curiosamente, se ungía al enfermo una sola vez al enfermo, en la cabeza y al principio de la ceremonia, lo primero de todo. En el cuadro que he puesto arriba se ve cómo se ungía sobre los párpados, porque en el rito romano se hacía así, en los cinco sentidos.

Con el sacramento de la unción de los enfermos se recibe:

1. Una gracia misteriosa para el alma: una gracia santificante.
2. Purificación de las manchas espirituales que todavía quedan.
3. Ayuda en la enfermedad: consuelo, paz, ánimo, alivio, fortaleza.


Si Dios ve que conviene, también puede dar la salud al cuerpo o, al menos, un alivio. Pero no hay que confundir el sacramento (misterio grandioso del obrar Dios) con un sacramental.

Dicho de otro modo, si uno está enfermo, pero no corre peligro su vida, se le puede bendecir, se le puede ungir con aceite bendito, pero no se le administrará el sacramento.

Una cosa es pedir por la salud y otra preparar el alma para el momento final. Para lo primero están los sacramentales, para lo segundo está el sacramento.

Así era lo más futurista en aquellos años 60, en aquellos lejanos años 60


Estos días me los he pasado corrigiendo erratas. Dudo ahora qué libro emprender: ¿Corregir el libro de san Pablo? No, necesitaría varios meses y a finales de agosto me marcho a dar conferencias a Los Ángeles. Emprender la corrección de las 600 páginas de este libro me da miedo. Tiene tantos hilos que no debo dejar sueltos. Necesito tiempo seguido y sin interrupciones. De momento, no.

¿Emprender mi novela sobre el Apocalipsis? Esto me parece más razonable. Aunque todavía tengo ciertas dudas cuyas respuestas no estaría mal asentarlas esperando un par de meses más. Me tienta empezar ya. Claro que acusar a ciertos lobbies (hoy día intocables) me va a traer problemas.

¿Corregir otra de las novelas escritas allá por 1999? Ya van quedando menos. Lo de aquellos años sí que fue una tormenta creativa. Tenía tanto tiempo. Todavía no era exorcista, todavía no era conocido. Literariamente fueron años irrepetibles.

Os pido que recéis para que, como escritor, haga lo que deba hacer. Escribir sobre lo que Dios quiera y como quiera Él. De algunas obras me siento orgulloso como el general que ha ganado una batalla.


Hace poco me escribió una de las personas que más admiro en el mundo por su capacidad intelectual. Jamás pensé que se pondría en contacto conmigo. Yo no le había escrito nunca. Le admiraba desde España en silencio. No sabéis lo maravilloso que es que una persona que admiras totalmente un buen día descubres que es lector tuyo. Sin embargo, Trump sigue sin leerme.

sábado, julio 08, 2017

La penitencia pública del Concilio de Elvira


He estado hoy leyendo las penitencias públicas que decretó el Concilio de Elvira, alrededor del año 300. Los adúlteros debían hacer penitencia durante siete años. La herejía llevaba aparejada una penitencia de diez años. La más pequeña duraba tres años. Unas pocas duraban toda la vida.

No puedo ver con buenos ojos la dureza de ciertas de estas penitencias. Muy duros para unas cosas, y menos para otras. Por ejemplo, el ama que mataba a su esclava a golpes debía sufrir siete años de penitencia. ¿Cómo se puede dar la misma penitencia por ese pecado monstruoso que el pecado de una doncella deshonesta?

Ciertamente, el que piense que todo tiempo pasado fue mejor, se equivoca. Algunos pecados sólo podían tener perdón en el momento de la muerte. ¿Podemos imaginar lo que era vivir para siempre de esa manera? Toda la vida con el pecado a cuestas, con la ignominia sobre la espalda.

Pero no sólo eso, ciertos pecados no recibían perdón ni siquiera al final de la vida. Tal era el caso del clérigo que no abandonaba a su mujer adúltera (la suya, su esposa) o el que pedía la bendición de los frutos a los judíos.


Cuánto mejor es el sistema actual que el de otras épocas en las que sólo se daba la absolución al final de la vida.