domingo, septiembre 30, 2018

Interesantísima iluminación sobre Alejandro Magno















Hoy se cumplen 30 años de la película Cinema Paradiso. ¿Cuál es mi opinión acerca de esa película? Pues es la misma opinión que tengo acerca de los pasteles de boda. Esos pasteles que rezuman azúcar por todas partes. Ves diez minutos de esa película y ya estás empalagado para todo el día. Es un cine no apto para diabéticos. Lo mismo que La vida es bella. Me alegra sinceramente que alguien pueda ver esa película de Roberto Begnini. La capacidad para aguantar un saco entero de azúcar tomado cucharada a cucharada, sin misericordia, sin pan, sin untarlo en nada, me parece increíble. Cinematográficamente, ambas películas me parecen un perfecto aburrimiento.

Justamente hoy he comenzado a ver, al menos es la tercera vez, Lo que queda del día. Qué diferencia entre el gran cine y un pastel de boda relleno de quince kilos de nata. Comencé a ver la semana pasada La jungla de asfalto. Me decepcionó. No pasé del principio.

Qué diferencia entre una película aburrida y sin interés alguno, y las llamas que salen de las chimeneas reflejadas en la córnea de un ojo en Blade Runner, o la elegancia de todos y cada uno de los planos del metraje de Memorias de una geisha. Aquí en España conozco a varios directores óptimos Calparsoro, Pablo Berger y otros. Pero parece que hay un gran interés en tirar el dinero con malos directores.

sábado, septiembre 29, 2018

Qué sería de nosotros sin youtube


 

















Es tan entretenido ver en youtube cómo se divierten los perros salchicha (los teckel), hay que ver en qué líos se meten. Esta raza, en especial, muestra una clara tendencia tanto a introducirse en cualquier túnel estrecho, como después a quedarse atorados.

También es muy entretenido ver el catálogo de estratagemas de los perros (de distintas razas) para no ser bañados. Cuánto odian el agua algunos de estos animalitos. Les comprendo perfectamente.

Otros vídeos que he disfrutado mucho son los que muestran al típico norteamericano que se encuentra una ardilla pequeñita abandonada y la cuida, otro compatriota se encuentra un cervatillo y lo cuida; águilas, búhos, tortugas de todo. Hay infinidad de vídeos así.

En España no hay ninguna posibilidad de que te encuentres en el back yard a un cervatillo. Principalmente, porque aquí no hay jardín trasero. A cambio, al pueblo norteamericano le falta el concepto de patio central donde señoras gordas con rulos en la cabeza cuelgan la ropa.

Ah, también están los vídeos de perros que se sienten culpables. Y también encontramos maravillosas compilaciones de gatos haciendo perrerías a los pobres inocentes perros.


Ah, y se me había olvidado la inolvidable compilación de gatos asustados por pepinos. ¿Qué rondará en el subconsciente de un gato para que les asusten tanto los pepinos?


viernes, septiembre 28, 2018

Nueva Carta de monseñor Viganó: mi opinión



He leído con lástima la carta que hoy ha hecho pública monseñor Viganó. De su lectura solo he sentido pena por su autor. En ella acusa al Papa de llamarle el “Gran Acusador”.  Cuando escuché las palabras del Papa, en ningún momento se me ocurrió que se estuviera refiriendo al exnuncio. El Papa estaba usando un término bíblico para referirse de forma inequívoca al Diablo e, implícitamente, afirmaba que él usa la verdad para acusarnos. Satanás, desgraciadamente, nos acusa de nuestras faltas, de nuestras verdaderas faltas.

Leí la carta de Viganó en que acusa al Papa de hacer juicios acerca de él. Curiosa acusación seguida de infinidad de juicios acerca del Papa. Le acusa falsamente al Papa, y después hace repetidas veces aquello de lo que le ha acusado.

Eso sí, la primera carta del exnuncio contenía hechos, en mi opinión poco sustanciales. Pero en esta segunda carta solo hay juicios. Todo lo que tenía que decir ya lo dijo y solo le queda seguir atacando ad hominem no secundum factum.

Menciona, al final, un mosaico de la Basílica de san Marcos de Venecia, que él puso en los recordatorios de su ordenación episcopal. Monseñor Viganó le da un sentido contrario a nuestro Pedro, el papa Francisco. Y menciona que Jesús dijo: ¡Silencio!

Al leer ese texto, no pude menos que pensar que ese mosaico sí que era providencial en la conmemoración de su ordenación. Jesús le dice “silencio” a monseñor Viganó.

División, división, división, esta es la semilla que ahora está sembrando este sucesor de los Apóstoles. No juzgo su intención, pero esta es la semilla que ahora sale de su alforja. Cuando sale esto de su corazón, me pregunto qué sentirá este obispo en su oración ante el sagrario. La paz os doy, mi paz os dejo. ¿Puede tener paz el que juzga al hermano, el que divide al rebaño?

Recemos para que ese obispo retirado vuelva a abrazar al sucesor de Pedro y vuelva a su labor de construir, de remar en la misma dirección.

La eutanasia




















El tema de la eutanasia es uno de los pocos en los que tengo que hacer un acto de fe en la Iglesia. Si no fuera por mi fe cristiana, estaría a favor de que cada uno eligiera cuándo poner fin a la vida.

Ahora bien, la postura cristiana es totalmente racional. Me parece sorprendente el modo burlesco y agresivo con el que muchos hablan de la Iglesia católica y este tema ante las cámaras.

Si existe Dios, no es un asunto indiferente quitarse o no la vida. Si existe una Suprema Voluntad que da y quita la vida, lo lógico es someterse a su veredicto.

Por otra parte, puedo asegurar que la muerte de la mayoría de las personas es mucho menos terrible de lo que se suele pensar. Dejando aparte el hecho de que ahora nadie tiene por qué sufrir en la recta final de la vida, gracias a los calmantes, hay que tener en cuenta que el dolor intenso se produce en el organismo cuando algo está provocando un fallo grave. Por lo tanto, no se puede estar mucho tiempo con dolor intenso.

El pequeño dolor, el malestar, la dificultad para moverse y tantas otras cosas que acompañan los últimos años de vida son otra cosa. Lo que muchos realmente detestan es la parte final de la vejez. No les juzgo, les comprendo. Pero entonces ya no hablamos de evitar los sufrimientos de la fase final de una enfermedad, sino de evitar la vejez. Son dos cosas distintas.

Con toda sinceridad, soy muy comprensivo. Pero Dios es un elemento que no se puede soslayar en esta ecuación. Hay que ser honestos intelectualmente: la existencia de Dios cambia enteramente la situación.

En una sociedad en la que la eutanasia fuera algo común, ¿por qué evitar la muerte de los jóvenes cuando estos ya no se sintieran con ganas de seguir viviendo? Me puedo imaginar una sociedad en la que la eutanasia sea algo común a todas las edades. Me puedo imaginar una sociedad en la que los gobernantes apliquen la eutanasia a los miembros menos útiles para la patria, y que esto acabe siendo un vicio. Sociedades que se acostumbren a desconectar de la vida a las capas sociales que consideren que solo suponen un lastre.

La vida podría convertirse no en un derecho individual, sino en una concesión social administrada de forma comunitaria. Al borde mismo de un proceso de automatización que va a transformar enteramente nuestra sociedad, se van a oír voces que abogarán por un cambio radical en el modo de entender los derechos. No me espero que suceda lo peor, pero sí que emerjan, por doquier, populismos que aúpen a grandes autócratas. Las barreras que imponía el cristianismo van a ir siendo desmontadas.

miércoles, septiembre 26, 2018

La Iglesia, ese conjunto astronómico



Hoy he estado viendo en la televisión un buen documental sobre el sistema solar. Al levantarme del sillón, me he preguntado: “¿Por qué todos los planetas están en el mismo plano?”.

Internet me ha dado la respuesta. En resumen, están en el mismo plano porque es el camino de menor resistencia. Es decir, es la ruta que ofrece el equilibrio óptimo entre la fuerza atractiva de la gravedad y la fuerza repulsiva centrífuga. Es algo que tiene que ver con momento angular.

A esto podríamos añadir más preguntas interesantes, tales como ¿por qué todos los planetas giran en la misma dirección?

¿Por qué menciono estas cosas? Pues porque con la Iglesia pasa lo mismo que con el sistema solar: es un sistema ordenado. Un sistema con sus órbitas y sus centros, y su centro de centros, y sus satélites menores orbitando alrededor de satélites mayores. Un conjunto en movimiento más admirable que el sistema solar.

Algunos creen que pueden ejercer violencia al orden, yendo contra el papa, desobedeciendo al obispo de su diócesis, criticando a su párroco, no creyendo en un dogma, no sometiéndose al Magisterio, enseñando que es lícito saltarse la moral.

No, no creo en el desorden. Creo en la Ley, porque hasta en el universo hay leyes. Creo en la ley civil y en la eclesiástica. Por eso precisamente he escrito los posts pasados sobre Franco, porque la violencia contra la Ley tiene que compensarse con un movimiento inverso de igual o superior fuerza; sea de un modo breve en el tiempo (con más intensidad) o sea más prolongado en el tiempo (con menos intensidad). Pero, finalmente, Dios impone la armonía, porque la historia humana es armonía. La impone de un modo rápido como ocurrió en la Guerra Civil Española o en la II Guerra Mundial, o de un modo lento como en el largo proceso que llevó al colapso del comunismo en 1990 o al final de la opresión belga en el Congo.

A veces la armonía es un sistema de movimientos que incluye una estabilidad de movimientos no regulares: Por ejemplo, Plutón (por algún evento violento) tiene una órbita que se sale del plano de los planetas. En el cristianismo, un ejemplo de esto sería que, tras el caos de los reformadores protestantes más exaltados vino un asentamiento de esos movimientos erráticos, en un sistema que incluyó esos movimientos no canónicos dentro del sistema general. Los movimientos caóticos del principio se asentaron finalmente, conformando movimientos no acordes a la ley general, pero que se integraron en la órbita general. Los astrónomos saben de lo que hablo. Los canonistas reconocerán que también saben de lo que hablo. Pero esto sería más largo explicarlo.

Por tanto, ni en la sociedad civil ni en la Iglesia creo en el desorden como fuerza para imponer la armonía. Las fuerzas al servicio del Bien deben usar el orden. Lamento que, hoy día, algunos católicos se echen al monte. Bien porque se alejen del Magisterio por progresismo, lanzándose hacia el vacío y frío exterior. Bien por tradicionalismo, arremetiendo contra el núcleo central.

Los progresistas, por amor a la libertad, se alejan hacia la oscuridad. Los tradicionalistas, por amor a la luz, arremeten contra el núcleo, porque consideran que no como debería ser. También ellos se estrellan.

De ningún modo estoy diciendo que los laicos no tengan vela en este entierro. Todo lo contrario, un laico puede hacer un bien impresionante. Pero lo que se debe hacer es trabajar por el bien en el lugar lícito con un movimiento lícito.

martes, septiembre 25, 2018

Almuerzo postsenatorial



La foto es de la comida de ayer, cerca del Senado. En los últimos días he asistido a todo tipo de artículos en webs católicas criticando agriamente al Vaticano por el acuerdo con el Gobierno Chino. Le acusan de traición, de sometimiento, de rendirse al Estado. Pero todos los articulistas reconocen que no han leído el texto del acuerdo porque es secreto. Esto es semejante al que monta un pollo en un restaurante, al llegarle la cuenta, aun reconociendo que no sabe si la cuenta es en dólares USA o en piastras de la India. Sí, un pequeño detalle sin importancia. Es propio de los mentecatos montar el espectáculo primero y después preguntar.

Después, al enterarse de que son piastras, el cliente repone con mucha dignidad: “Muy bien, sus explicaciones me han satisfecho”.
El camarero, al que le ha insultado y gritado, piensa: “Mis explicaciones le han satisfecho, pero es usted un memo, señor”.

Pues lo mismo pasa con no pocas webs católicas que se han convertido en factorías de antivaticanismo.

¿Yo qué pienso? Pues lo lógico: que el Vaticano tiene muy buenos especialistas que conocen a la perfección las circunstancias y que habrán hecho lo que han considerado más provechoso para los católicos chinos.

Pensar que el joven que tiene un blog y que escribe desde Albacete en el piso 4º D tiene mejor información que los expertos de la Secretaria de Estado solo lo hace un necio. Pensar que el jovenzuelo (lleno de ardor y celo) puede juzgar a los monseñores que llevan toda la vida encargándose de la cuestión china solo lo hace un pobre hombre que se considera más de lo que es. Un poquito de humildad no estaría de más.

Hay que tener confianza en los pastores. Tengo confianza en el Vaticano. Pero hay quienes quieren construir la Iglesia, ejerciendo de envenenadores.

Hay laicos (con blog) que se pasan todo el día preguntándose qué harían si fueran papas (palabra llana, ojo, no aguda). Pero da la casualidad de que ellos no son el papa; mira por dónde.

Yo sí que me he pasado posts y más posts, centenares de posts, preguntándome qué haría si fuera papa. Pero, claro, en mi caso de esto he hecho una virtud.

Hoy he estado en el Senado


Hoy he tenido la alegría de poder visitar el Senado. Desde hacía años, quería visitar ese edificio. Pero en las jornadas de puertas abiertas yo tenía hospital. De manera que, ni haciendo una larga cola, tenía posibilidad. Pero, gracias a una persona con la que me encontré casualmente, pude hoy cumplir con este deseo.

Es un edificio muy bonito y decorado con mucho gusto. Tiene cuatro grandísimos óleos de estilo historicista que me han entusiasmado. El edificio cuenta con retratos, bustos en mármol y una interesantísima biblioteca del siglo XIX; tiene una parte antigua y otra moderna. También cuenta con un salón de plenos de hace dos siglos y otro de hace pocos años.

Gracias, Señor, por haberme regalado esta visita. Si no llega a ser por Él nunca hubiera visitado este edificio. Hace años visité el Banco de España, hace unos meses el Edificio Metrópolis. En la lista de edificios que me gustaría ver me quedan el Tribunal Supremo y el Congreso de los Diputados. Si algún lector puede hacer algo que se ponga en contacto conmigo fort939@gmail.com

Hace casi veinte años visité el Congreso, pero es un edificio tan impresionante que me gustaría repetir la visita.
Las personas que me acompañaron en esta visita de hoy son buenos amigos a los que quiero mucho. Su compañía formó parte de la agradable experiencia. Después comimos juntos en un VIPS. En esta parte del día yo estuve muy comedido; ni siquiera tomé postre.









domingo, septiembre 23, 2018

Volverá a reír la primavera


 
Aunque se trata de un escenario totalmente imposible, si hoy día, en España, alguien intentara dar un golpe de Estado como el de Franco, yo (si no fuera sacerdote) lo combatiría con todas las armas que tiene el Estado. No me importa que el militar (o político) lo hiciera para instaurar un Estado católico o que él mismo fuera de rosario diario: el golpismo es una alteración del orden social que trae consecuencias espantosas. Hablando en abstracto, es uno de los pecados más graves que puede cometer un defensor de la Ley.

Si un general se confesara conmigo de haber dado un ilícito golpe de Estado, no le pondría una penitencia que bajara de un año para ser cumplida. Y eso suponiendo que no hubiera habido muertes. Tendría que pasarse un año leyendo el Evangelio diez minutos cada día o haciendo una visita a una iglesia cada día o alguna penitencia durante largos meses.

Pero no es lo mismo España en el año 2018 que en 1936. Tampoco es lo mismo Turquía (con todos sus defectos) que el actual régimen chavista. Mi análisis de aquel tormentoso 1936, en anteriores posts, de ningún modo puede entenderse como una mirada benévola del golpismo. Mis palabras leídas en su sentido natural no son nunca una mirada benévola acerca de las dictaduras militares de Latinoamérica en el siglo XX.

Ayer puse la música del Cara al sol. La puse como banda sonora del entusiasmo de una época. Es una música vigorosa y llena de triunfal optimismo. Es la música que mejor refleja el espíritu de ese régimen en sus comienzos, en los primeros años de la victoria.
Ahora bien, una de las cosas que rápidamente hizo Franco fue desactivar a la Falange. Mantuvo todo el exoesqueleto, pero vaciándolo de su carga ideológica. La falange hubiera convertido a España en un Estado fascista y los resultados hubieran sido nefastos. La operación política de desactivación por parte de Franco fue magistralmente astuta, aunque no exenta de riesgos. Algunos falangistas llegaron a poner una bomba en un acto público al comienzo del régimen.

Pío XII respiró tranquilo solo cuando pasaron varios años de dominio de Franco. El peligro del fascismo puro y duro fue real en España. El declive de los alemanes en la campaña de Rusia y la presión de los obispos pusieron a España en el buen camino. Aunque, por supuesto, hubiera sido mejor un lento pero decidido proceso hacia el parlamentarismo. Aunque, en esa época, no había muchos partidarios del parlamentarismo en España. Dios protegió a la nación y se evitaron males mucho mayores, abismos que hubieran producido mucho más sufrimiento.

sábado, septiembre 22, 2018

En España volvió a amanecer



Un amigo catalán proindependencia (de cuya amistad me honro) me escribía ayer, pasándome en archivo adjunto el informe del embajador norteamericano acerca de la manifestación de cien curas en Barcelona para pedir más libertad a Franco. También me decía este amigo: La relación de la iglesia catalana con el régimen era simplemente hostil.

Vamos a ver, el informe norteamericano avala lo que dije. La manifestación es de 1966 y como se ve en las fotos (y menciona el informe) todos los que se ven son sacerdotes jóvenes.

Respecto a la hostilidad de la iglesia catalana con el régimen hago las siguientes precisiones. Los mismos nacionalistas catalanes (no de izquierdas) dudaron de qué parte ponerse, lo mismo que los nacionalistas vascos. De eso queda constancia. Los nacionalistas vascos (tan proclives al carlismo) también dudaron. Al final, apostaron por la república como modo de lograr el objetivo final de la independencia. Es menos conocido del gran público, que los nacionalistas vascos, en mitad de la guerra, iniciaron conversaciones para ponerse del lado de Franco. Los intercambios de esas conversaciones, hoy día, están al alcance de cualquier historiador.

Pero las conversaciones no llegaron a ser negociaciones, porque Franco les dijo que ya era tarde: para entonces los marxistas se habían adueñado ya casi de todo el poder en Euskadi. En Cataluña se apoderaron de todo el poder, sin el casi.

Cuando Cataluña fue conquistada por las tropas nacionales, estoy seguro de que los creyentes catalanes, los de misa diaria, salieron en masa a vitorearles. He visto muchos vídeos de youtube y lo que veo me lleva a hacer esa suposición. Lo que sí que no es ninguna suposición son los informes del régimen respecto a los clérigos nacionalistas. Los poquísimos casos de clérigos catalanes que pusieron objeciones al régimen de Franco en esos primeros años son habas contadas. En el libro Franco y la Iglesia de Luis Suarez se da cuenta de ellos, caso por caso. Si hubo más, no queda constancia. El historiador debe basarse en los hechos demostrables. En el caso de los curas vascos, el número era mayor que en Cataluña. Pero, incluso allí, una minoría en cada diócesis. Tan pocos que los obispos vascos optaron por dispersarlos por la geografía española.

El caso del cardenal Vidal i Barraquer, que tanto mencionan algunos historiadores, es siempre mencionado como caso de cardenal nacionalista. Es un personaje con más matices. En su correspondencia, el cardenal explica que la razón para no firmar la Declaración Conjunta de todos los obispos (a favor de la cruzada) fue que no tomaran represalias contra el clero que quedaba vivo en Barcelona. Esto no es una suposición, lo dijo él mismo.

A eso hay que añadir que el cardenal Barraquer en una carta al cardenal Gomá, le rogaba que «se digne expresar, verbal y reservadamente, solo a la persona cerca de la cual ejerce su misión altísima —es decir, a Franco— mis salutaciones y homenajes de simpatía y afecto y mis sinceros votos de que se logre cuanto antes alcanzar y establecer en nuestra España una paz sincera y perdurable». Y concluía «ruego a Dios por el triunfo de la causa de la Iglesia» (pg 11-12 de Franco y la Iglesia).

El contexto no lo voy a explicar, porque sino esto ya no va a ser un post. Pero, creedme, no había ninguna necesidad para enviarle ese mensaje verbal. Fue un acto motu proprio. Lo de siempre, el problema de las cartas es que siempre acaban apareciendo.

Después, como ya dije, en los años 60, el clero joven sí que fue politizándose en todas partes de la nación. Pero decir que Franco fue un opresor tiránico ilegitimo significa que hay una culpabilidad en todos los que le apoyaron decididamente: Pío XII, Juan XXIII, el cardenal Ottaviani (un personaje al que le tengo especialísimo cariño), el general de los jesuitas Ledochowski, todos los obispos españoles, etc., etc. No, no se equivocaron todos.

El tema de Franco, nos guste o no a los católicos, no es meramente político. Fue el único momento en que España se jugó el todo por el todo. El único momento en que hubo dos caminos ante nuestros abuelos y cada camino llevaba a lugares totalmente distintos.


Aquello fue como la guerra de los Macabeos. Vuestros abuelos murieron por la libertad en España, por la libertad y Dios. No, si otros callan, yo no puedo callar.


viernes, septiembre 21, 2018

Pronto este tipo de post estarán fuera de la ley



















Lo que sucedió en la década de los 70 y los 80 fue una verdadera destrucción de la Iglesia: la profanación entró en el Templo de Dios. Como en las visiones de Ezequiel, los sacerdotes mezclaron el culto a Dios con todo tipo de cosas profanas y hasta impuras. Los casos de abusos sexuales clericales fueron una muestra de hasta qué punto un porcentaje de miembros del clero estaban enfermos.

En esto no tuvo culpa ni el concilio ni la reforma litúrgica. La infiltración de lo mundano, del modernismo, del marxismo, ya había comenzado antes. En el postconcilio, simplemente, eclosionó como algo ya maduro.

Desde algo antes de los años 50, lo afirmo sin ninguna duda, España se había convertido en el país más religioso del mundo, por encima de Italia, de Irlanda o de Polonia. Lo que ocurrió aquí fue una verdadera conversión de un pueblo. Dos generaciones después el demonio se ha encargado de convencer, incluso a los creyentes, de que aquello fue forzado y que lo que fue forzado fue pura hipocresía. Me imagino que las decenas de millares de misioneros que se fueron a Latinoamérica, a África y a Asia eran meros hipócritas. Los millares de monjes que llenaron prioratos, monasterios y abadías que florecieron por toda la geografía española, lo mismo: pura hipocresía.

Bien, dejemos al demonio con la baba de su falsedad. Lo que me interesa hoy decir es que Dios concedió a España y Portugal unos caudillos totalmente de acuerdo a su corazón. Unos caudillos acordes a la situación que Dios mismo iba a suscitar.

Pero Franco, al final de su vida, tuvo que ver cómo la isla de fe y religión que se había creado aquí estaba siendo destruida por el mismo clero joven. El triunfo del Reino de Dios estaba siendo socavado en sus mismos cimientos por los mismos constructores. Por los jóvenes, es de justicia hacer la precisión.

Vuelvo a repetirlo, con independencia de lo que cada uno piense sobre ese régimen, la tragedia personal tuvo que tambalear toda su alma hasta sus fundamentos. Hasta sus fundamentos, no más allá. Porque aquel anciano frágil tenía muy claro el Credo, a pesar de que a la mesa de su despacho llegaban escándalos que clamaban al cielo. Y es que se iniciaba una época en la que se escribirían los capítulos más negros del clero en mucho tiempo. La pedofilia no había casi empezado en algunos países, pero pronto empezaría.

Mientras el progresismo más herético se extendía por Europa Occidental, no por la oriental, España seguía protegida por un Salomón que tenía detrás de sí a más del 90% de los españoles. Aunque los referéndums se hubieran realizado con todas las garantías actuales, en ningún caso, el apoyo a su persona hubiera bajado del 90%. Hasta un ateniense como yo, hasta un amante de la Luz de la Razón como yo, tengo que reconocer que su régimen fue legítimo: legítimo en su origen, legítimo en su prolongación.

España era una isla. La isla del reinado de Cristo. De ahí el odio que el demonio le tiene. Hasta que se murió, todos los planes del infierno estaban detenidos aquí. En España la ley suprema era el Evangelio. Eso era así les pesase a los masones, a los comunistas y a todos los enemigos de la civilización cristiana. Mientras Franco siguiera vivo, los planes del infierno tendrían que esperar.

El drama personal del que lo dio todo por la Iglesia



Tengo ya muy avanzada la lectura de las 976 páginas de Franco y la Iglesia de Luís Suárez. En realidad, esta es la segunda lectura, si bien la primera no fue línea a línea como esta vez.

Cualquiera que sea la idea que uno tenga del régimen de Franco, hay algo que me parece fuera de toda duda: y es la nobleza de espíritu, la grandeza, con que Franco asumió el trato que le dispensó el Vaticano en los últimos años de su vida.

Como fidelísimo hijo de la Iglesia, aguantó como un santo la cicatería, el cálculo y, a veces, el modo lamentable con que fue tratado en muchas ocasiones. Franco era plenamente consciente del desafecto de Roma para con él. Cualquier elogio debía hacerse con la boca pequeña. Franco amó al Papa sin doblez alguna, con toda sencillez. Los tejemanejes de la Curia solo dejan en mal lugar a los que los realizaron.

El Franco de la guerra civil y el de después de la guerra no me parecen nada especial en el campo de las virtudes. Pero el Franco anciano que cree en la Iglesia por encima de todo, pasando por encima de las afrentas de tantos eclesiásticos, sí que me parece heroico.

Los detalles totalmente documentados resultan admirables. Su actuación fue un ejemplo de cómo un laico puede creer siempre en la sacralidad del sacerdocio y del episcopado. Desgraciadamente, en esos años, no pocos presbíteros fueron un escándalo continuo por meterse en el campo de lo político. Roma no estuvo a la altura de las circunstancias.

Fue Franco, el verdadero último rey de España, el que siempre recordó a todos (incluidos muchos de sus ministros de comunión diaria) que el Reino de Dios estaba por encima de todo. Menos mal, como ya dije en otro post, que los obispos españoles estaban con él sin ambigüedades, así como todos los sacerdotes. Otra cosa eran los jóvenes presbíteros… y Roma.

Eso sí, obispos de la talla espiritual del arzobispo de La Higuera o Guerra Campos hicieron piña con él. Cuando uno tiene a su lado a estos obispos, ¿quién necesita más? Aunque una cosa que me sorprendió de la lectura de este libro fue el decidido apoyo de los jesuitas a Franco tras la guerra civil. Ellos fueron de todo, menos neutrales. Y sobresale, especialmente, el padre Ledochowski, el general.

En fin, se piense lo que se piense del régimen, es de justicia reconocer el esfuerzo interno que tuvo que realizar Franco en su alma para mantener el mayor respeto sagrado hacia aquellos obispos que callaban y transigían frente sacerdotes que le atacaban desde posiciones totalmente marxistas.

miércoles, septiembre 19, 2018

Una Unión Europea camino de la apostasía




















Hoy he hablado con dos buenos amigos de Venezuela. También he visto un documental sobre Chávez, otro más; este muy bueno, desde una perspectiva totalmente distinta. Hace dos días leí un artículo en una revista (el Maine Law Review) la comparación entre el sistema constitucional de Estados Unidos y el de Francia.

Creedme, los ciudadanos de cualquier país, de cualquiera, no saben lo cerca que pueden estar del abismo populista. Todos estamos al borde del precipicio. Por supuesto que hay naciones con más muros de contención y otras con menos. Pero todo depende del tamaño del tsunami.

La diferencia entre el Estados Unidos de la Gran Depresión y Alemania radica, en esencia, que en el primer país apareció Roosevelt. Ya sé que hay más factores. Pero los factores quedan a expensas del tamaño y fuerza del huracán.

En España hay mucho odio contenido. Hay millones de jóvenes que se apuntarían mañana a la revolución, a cualquier revolución. Y muchas personas de mediana edad desencantadas. Hay mucho adolescente que no entiende por qué él no tiene nada de dinero para gastárselo el fin de semana, y otro joven tiene dinero a espuertas. A los veinte años uno se pregunta por qué él tiene todo lo que quiere y yo no. ¿Por qué él tiene futuro y yo no? El paro es una realidad demasiado desmoralizadora.

Millones de personas con muchos años de paro son una carga de frustración que se acumula y fermenta. Cuando, en lo peor de la crisis, vi a decenas de miles de personas queriendo tomar por la fuerza el congreso de los diputados, di por supuesto que acabarían haciéndolo. Me equivoqué. Lo reconozco. Nunca entendí que, dado lo mal que estaban las cosas, por qué no habían tenido éxito. Después las cosas se calmaron. Después todo volvió a su ser.

Pero sigo pensando que países como España, Italia o Grecia son un polvorín. Que hay demasiado odio acumulado. Sigo pensando que estos países vivirán su propia versión del chavismo. Creo que hay una tregua, pero que una neorevolución populista se hará con el Poder en estos países. Pero se precisa de una profunda crisis económica y de más paro para que la maquinaria del desorden se ponga en marcha.

Veo todos los factores que integran la vida política de España (y otros países de Latinoamérica) y concluyo que el ideal ateniense retrocede y vamos hacia una etapa de preponderancia de Catilinas, Silas y Crasos. El tiempo dirá si tengo o no razón.

Sin Dios Europa se dirige hacia una pesadilla.

martes, septiembre 18, 2018

Reunión de sacerdotes



Hoy hemos tenido reunión diocesana de curas. Cuando don Juan Jesús Barco, cura párroco de mi diócesis, habla en las reuniones de curas:

Primero: No necesita micrófono. Su voz no precisa de aditamentos de instrumentos artificiales, resuena clara y nítida en todo el salón.

Segundo: Habla con una claridad de contenido que nos saca a todos del sopor. Su voz de trueno se corresponde con sus verdades como golpes de maza en un yunque.

Hoy hemos tratado de la Ley de Protección de Datos en las parroquias. En el descanso, nos han dado bolsas con carteles y cartas. Yo preferiría que nos dieran café y pastas, porque todo el mundo sabe que nadie mira los carteles de las parroquias. Por alguna razón, los carteles se han vuelto totalmente invisibles.

Aunque yo sí que sé la razón: en la entrada de las iglesias siempre hay ochocientos carteles. Cualquier nuevo cartel pasa desapercibido como un camaleón nuevo en la jungla.

No voy a nombrar el nombre de cierto sacerdote religioso, pero ha engordado mucho este verano. Si me lee, sirva este post de aviso. Daré solo una pista, vive en el Corredor del Henares.

También he conocido al nuevo coadjutor de Paracuellos. Su rostro mostraba la bondad de su corazón. Un cura joven lleno de entusiasmo y buenos sentimientos. Esa es la impresión que me ha dado. Aunque a otro cura del obispado, le he comentado: Mira su mirada llena de ambición y codicia, la tiene escrita en la cara.

lunes, septiembre 17, 2018

Predicadores y homilias


Hoy es un día con dos posts. Con el paso de los años, cada vez disfruto más predicando. De hecho, disfruto yo mucho con la preparación de los sermones.

Pero no os puedo aconsejar predicadores, más allá de fray Rainiero Cantalamessa (franciscano) y Gino Iafrancesco (evangélico). Porque soy persona de leer, no de escuchar. Disfruto leyendo magníficos artículos, pero no me suelen gustan tanto las homilías.


Pero, eso sí, hay artículos formidables, en los que se nota tanto el amor a la Palabra, como la erudición y gran conocimiento de la Biblia. Os confieso que la mayor parte de los artículos que leo son de autores protestantes. Ya me gustaría encontrar esos mismos artículos en el campo católico, pero no es así.

La exégesis católica ha sido muy afectada por la desmitologización. Raras veces encuentro una exégesis profunda que crea en la sacralidad del texto. Y esa visión humana lastra todo el comentario desde su mismo enfoque. Entre los ortodoxos encuentro magníficos artículos sobre espiritualidad, pero no se han dedicado tanto al estudio escriturístico. Es entre los protestantes donde hallo los mejores materiales. Y no voy a decir que lo siento. Al revés, me alegro de que ellos también tengan sus dones. Somos una familia.

Pero, ojo, hablo de artículos escriturísticos de profesores de teología, no del típico pastor evangélico que vocifera a la congregación y repite cuatro lugares comunes. Ese tipo de “pastor enfadado” no me suele aportar nada. Monseñor Munilla sí que es muy didáctico. Se ha convertido en todo un referente de la fe para muchos en España, y con toda razón.

Todos los sermones se pueden descargar de una sola vez



Me imaginaba una idílica mañana de lectura y trabajo en mi piso. Pero me he pasado toda la mañana tratando de recuperar y subir todos los sermones en un servidor que permita descargarlos todos de vez. Debo agradecer a Anxelina su labor con los sermones. Sin ella se hubieran perdido setecientos de ellos. Muchas gracias. Puede parecer que mi trabajo se ha limitado a copiar y pegar. Pues no, las cosas han sido mucho más complicadas.

Desde un Google drive que aparecía medio lleno porque había una sincronización con otro servidor (las sincronizaciones las carga el diablo), hasta mi disco duro externo que daba una serie de errores inexplicables e interrumpía las transferencias (aquí no descarto que estuviera el diablo propiamente dicho).

Ahora será posible descargarse de una sola vez todos los sermones, sin necesidad de ir uno por uno. Aunque mis primeros setecientos sermones son bastante inferiores en calidad que los siguientes.

El fruto de este trabajo es la siguiente lista de links.

Para descargar todos los sermones de una sola vez
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Carpeta del sermón 500-999

Carpeta del sermón 1000-1499

Carpeta del sermón 1500-



Para descargar un sermón directamente y saber el título
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Los sermones del 1305 en adelante se pueden escuchar aquí:

Los sermones del 696 al 1305 se pueden escuchar aquí:

Los sermones del 1 al 696 se pueden escuchar aquí:

Nota:

No funcionan los links del sermón 1 al 695. Incluso en el servidor, faltan algunos sermones del 1 al 1000. Esos sermones me temo que se perdieron definitivamente.

domingo, septiembre 16, 2018

La clase de latín



El cuadro se titula La clase de latín. Ahora estoy en ese momento formidable en el que he acabado de escribir un libro y no he empezado otro. Esta sería la ocasión para leer alguna novela, poner en orden los armarios de mi casa, tirar cosas inútiles de la cocina e, incluso, poner orden en mi ordenador.

También en el ordenador se van acumulando cosas que, antes o después, hay que usarlas o tirarlas. El disco duro del ordenador, de lo contrario, se va transformando en una selva. Casi una selva tan intrincada como el interior de algunos de mis armarios. Conclusión: tengo que tirar cosas. No se tratar de reordenar, sino de tirar, tirar a la basura, arrojar esos objetos hacia una destrucción segura e inevitable.

Creo que me voy a imponer con toda la fuerza de mi voluntad, tomarme dos días para este tipo de asuntos propios. Mi libro sobre el infierno (el cual dura una eternidad) bien puede esperar dos días. Aunque es cierto que, a veces, el infierno no espera.

sábado, septiembre 15, 2018

Algo no es de su agrado
















Hoy y ayer he escuchado a Buxtehude. Es más pesado que Bach. Su música ofrece una impresión de pesadez. Hay momentos en que se aproxima a Bach, en que parece que lo va a tocar. Pero después nunca llega el momento en que se abre el cielo: técnica y más técnica, sin genialidad. Además, Buxtehude da esa impresión de lentitud que en Bach se compensa con compases de una agilidad que te deja boquiabierto. En Buxtehude la lentitud es solo lentitud.

No lo dije, pero una de las músicas que he escuchado muchísimo en los pasados meses ha sido la banda sonora de Games of Shadows de Hans Zimmer. Una de las mejores que he escuchado en los últimos años en un director que creía que ya había dado de sí todo lo que podía.

Gracias por vuestras oraciones, mi sinusitis parece haberse curado ya del todo. Mi agradecimiento es sincero. Sin la intercesión, el curso de acontecimientos podía haber sido otro. La infección fue seria y mi derecho estaba muy inflamado.

En las pasadas semanas, he tenido varias conversaciones con un técnico de informática sobre el infierno. Es una delicia conversar con quien te aporta. Hay individuos con quienes la conversación te inspira y sugiere cosas nuevas. Este es uno de esos casos. Aunque nuestra hora de conversación solo versó acerca de lo que podríamos llamar la esencia de la condenación: eso y solo eso. Solo hablando con él uno se da cuenta de lo mucho que el tema puede dar de sí. Lamentablemente, la conversación se perdió como lágrimas en la lluvia. Pero, casi seguro, que mi próximo libro será un ensayo sobre el infierno.


viernes, septiembre 14, 2018

Si yo hubiera sido Aznar o Rajoy



Si yo tuviera un poder sobre una nación, tan impresionante como el que algunos jefes de Estado poseen, ¿qué haría yo en España? Pues realizaría un plan con los siguientes campos. Llevándolo a cabo según el dinero disponible y la prudencia.

Primer campo: Acabar con la pobreza extrema
Crearía grandes centros donde todas esas personas que vemos tiradas en la calle, mendigando, totalmente excluidas en la sociedad pudieran recibir alojamiento, comida y atención personalizada. Habría que estudiar en cada caso el por qué esa persona está como está. En los peores casos, se les ofrecería algún tipo de trabajo mínimamente remunerado, algo realmente no productivo, aunque solo fuera de cuatro horas diarias. Pero esto haría que la persona se sintiera útil, tuviera una disciplina de vida y dispusiera de una pequeña cantidad de dinero.

Esos centros serían grandes y contarían con todo lo necesario para atender a, por lo menos, mil personas en esa situación: desde sus habitaciones individuales, hasta lugares para el teatro o para hacer deporte.
No se crearían de una sola vez todos los centros. Se crearían de forma paulatina. Las mismas personas ayudadas trabajarían después en ayudar a las nuevas. El fin sería la erradicación total de la pobreza extrema.

Segundo campo: Nacionalizar ciertos sectores.
Nunca habrá competencia en sectores como la telefonía, el gas, las industrias petroleras o la electricidad. Nunca. Es preferible que los inmensos beneficios de esos sectores redunden en el bien público a que se lo lleven a paraísos fiscales. Son gigantescas masas de dinero que solo sirven para disfrute de unos pocos.

Otro campo que se podría incluir es el de los seguros. Si todos los seguros se nacionalizaran, todos, costarían la mitad y los beneficios para el Estado seguirían siendo colosales.

Con los beneficios de estos sectores se podría luchar contra la pobreza disponiendo de grandísimos fondos.

Tercer campo: Lograr una verdadera división de poderes y cambiar el modo de hacer política
Como ya expliqué de forma muy detenida en mi La decadencia de las columnas jónicas la independencia del poder ejecutivo y legislativo es algo todavía a conseguir. Los ciudadanos no lo saben, pero tal división no existe. Si consigues la mayoría de votos para el Congreso, tardas poco en conseguir la misma mayoría en el Senado. Y si no lo consigues esa mayoría, la obstrucción que sufrirás será total. No importa que propongas las leyes más razonables del universo, tus opositores se negarán a todo.

En mi ensayo, antes citado, propongo soluciones para este tipo de enfrentamiento radical y perfecto que siempre existe entre el partido gobernante y la oposición. No podemos pensar que el modo natural de funcionar la maquinaria constitucional es solo la obstrucción. Crispación que se traslada a la sociedad.

Cuarto campo: La nación necesita símbolos
En el caso concreto de España, yo construiría una especie de Acrópolis donde estuvieran representados de un modo imponente las tres ramas del Poder. La reforma constitucional tendría una materialización material. La Acrópolis que yo construiría es algo que llevo pensando desde hace años. En este cuarto campo, soy el primero en reconocer que me traiciona mi afición a la arquitectura. 

Desde luego este el punto más accesorio de este programa. Pero también pienso que España necesita símbolos. El Reino Unido los tiene, Estados Unidos también. Nosotros somos un pueblo bastante huérfano a este respecto.

Quinto campo: Un gran pacto nacional
La automatización supone uno de los mayores retos a los que se va a enfrentar el mercado laboral. En realidad, no es un reto, es un tsunami: mas de la mitad de la gente se va a quedar en el paro. Así que ya ahora hay que crear una comisión con los mejores economistas (con total ausencia de políticos) para ver qué medidas se pueden tomar para que el bien común prevalezca. En esto Suiza ha dado un magnífico ejemplo. Puede haber muchos millones allí, pero tomó medidas concretas para que los pequeños agricultores (gente muy sencilla) pudieran vender sus productos en los supermercados. Es solo un ejemplo. Una medida no es gran cosa, pero cien medidas, o mil, sí que hacen que un país sea muy diferente a otro. La alternativa es dejar que las ciegas fuerzas de la economía arrasen lo que sea. Los países escandinavos son otro ejemplo extraordinario de cómo gestionar el bien común.

Si en algo tiene razón Trump es que los políticos han dejado que fuerzas ciegas e inhumanas aniquilaran sectores enteros sin que sus representantes en el Congreso movieran un solo dedo por defenderles. Podría poner ejemplos de varios campos, pero el post se alargaría.

Conclusión
El gobernante debe preocuparse, ante todo, de los más pobres. Y después su gran preocupación debe ser el bien común. No puede dejar que la economía actúe de un modo inhumano. Lo primero son los seres humanos. Llevamos muchos años en que las “razones políticas” se imponen por encima de la racionalidad. Y eso siempre lo pagan los ciudadanos.

Post Data: Si me lee algún jefe de Estado,  yo no puedo ejercer de gobernante. Pero puedo realizar un magnífico papel como Richelieu, Mazarino y Wolsey por compensaciones mucho menores y resultados menos turbios. 

Por lo menos, al principio, menos turbios. Aunque después la cosa se puede animar.