miércoles, octubre 05, 2016

La arquitectura: el arte de colocar piedras sobre piedras


Hoy he tenido una interesantísima conversación con varios arquitectos de dos horas discutiendo sobre mi libro La Catedral de San Abán. Quédense tranquilos los participantes de tal reunión que no revelaré ni el más mínimo dato personal.

La conversación, que en algún momento estuvo a punto de usar las escuadras y cartabones (para aporrearnos entre nosotros), duró dos horas y estuvo llena de pasión por ambas partes, sin terreno neutral en medio, sin ninguna voluntad de hacer prisioneros: une guerre a mort.

Al final, la conclusión está clara por mi parte: ¿Norman Rockwell o Miró?

Es que la arquitectura debe avanzar. Ya, pero tus colegas llevan medio siglo avanzando de tal manera que si construyen la parroquia de mi barrio, francamente prefiero que no se haga otro experimento.

Ahora en serio: ¿tan difícil resulta entender que el camino emprendido desde la década en los años 70 en arquitectura religiosa ha sido un camino equivocado? No es que haya habido fallos: es un camino equivocado. El problema es que cuando dices esto, siempre hay un arquitecto que dice: pero ahora lo haremos bien.

Sobre este tema he tenido más de 800 conversaciones con el arquitecto de mi diócesis. Lo doy por un caso perdido de neocalvinismo arquitectónico-industrial. Debería existir algún tipo de inquisición que quemase a esos culpables con un fuego no material.

(Bueno, a mi arquitecto diocesano le perdono todo. El lo sabe. Es consciente de que mis críticas hacia él son hojarasca que cae sobre la admiración que le profeso.)

Los arquitectos de la iglesia ortodoxa siguen repitiendo las iglesias del pasado, y siento más envidia de sus templos que admiración por el afán occidental de romper todos los moldes en cada nuevo templo parroquial.

Sería fácil encontrar concomitancias entre la tradición de la fe y la tradición de la arquitectura sacra. Sin duda la última catedral ortodoxa de Montenegro, la de la ciudad de Podgorica, la veo mil veces más acertada que los mil experimentos que han tenido que sufrir los fieles europeos en más de un millar de poblaciones.

Si no me creéis a mí, creed al Cura de Ars, que fue el que dijo esta frase: Se ora tan bien en las iglesias antiguas. Lo que pasa es que muchos arquitectos son malos, son peores que Stalin. Pero su reinado del terror estético está pronto a acabar.

8 comentarios:

  1. Creo que la arquitectura sacra para iglesias de rito latino debería tener algunos cánones invariables,también se puede ser creativo con una sana ortodoxia.

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  2. Padre, nos podría compartir foto de una iglesia construida posterior a los 70 que le parezca digna de admiración?

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  3. Anónimo4:22 p. m.

    Cuánta razón lleva en sus comentarios, Padre. Pero también las iglesias antiguas sufren sus atentados...aún recuerdo el estupor que me causó ver a la entrada de la puerta de un templo, en una de las ciudades más bonitas y antiguas de España, cómo colgaba una bombilla roja (!). Por no hablar de los horribles lampadarios eléctricos (si no es posible o seguro encender velas de cera en según qué templos, mejor no encender nada).

    Un afectuoso saludo.

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  4. Anónimo8:37 p. m.

    Estimado padre, por si no lo conoce le remito algunas entradas de un blog de un colega arquitecto, exiliado en Inglaterra por ser defensor del clasicismo. Es una pena que desde hace bastante tiempo no escribe nada.
    Tiene varias entradas sobre arquitectura religiosa, entre las que está la siguiente, comparando dos proyectos contemporáneos completamente distintos:
    http://otraarquitecturaesposible.blogspot.com.es/2011/08/una-alternativa-vicens.html
    También tiene algunas entradas recogiendo las ideas de Benedicto XVI y otras intervenciones recientes.

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  5. Anónimo1:43 a. m.

    Estimado Padre, creo que la vanguardia sin dudarlo es Gaudí. Insuperable. Variantes sobre su concepción, si. Volver a lo anterior no lo concibo. Es como volver a usar ropa del siglo 14.

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  6. Anónimo4:19 a. m.

    Un modo de pensar da a luz formas especificas, no es volver a lo del siglo 14 pero si voltear hacia lo mismo que ellos voltearon, deben ser lugares que faciliten la unión de la persona con Dios y que faciliten la oración y la piedad de nuestro pueblo, el relativismo artístico refleja el relativismo filosófico de nuestro tiempo. El catolicismo cree que hay verdades absolutas.

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