lunes, mayo 14, 2018

Links directos de descarga a las obras de Biblioteca Forteniana

La lista de enlaces directos ha sido anulada. A partir de ahora todos los libros se descargarán en un único enlace universal que es el siguiente:

https://drive.google.com/drive/folders/0B57uoR-ea2QJUmQxWjJ5RThVQUU?resourcekey=0-q6zRxyDHTNDS_D5y92u_Ww&usp=sharing

La razón de esta decisión es que cada pequeño cambio en un libro significaba que, al subir un nuevo PDF, había que realizar cambios en la publicación de los links. Proceso este de cambio de links que conllevaba demasiado tiempo para renovarlos. 

El sistema de link único es mucho más rápido, y finalmente he optado por él.

domingo, abril 15, 2018

Ceremonia de toma de posesión de los obispos: sugerencia de reforma



La Iglesia posee un patrimonio no solo litúrgico, sino también de protocolos y ceremonias que resulta verdaderamente fascinante. Por eso me ha llamado la atención siempre que la toma de posesión de su sede por parte de un obispo-electo se limitase a poco más que a una misa en la que se lee la bula de nombramiento y en la que se sienta en la cátedra. Por eso quiero sugerir a las autoridades pertinentes el siguiente esquema para un momento eclesial tan importante.
La primera cuestión por la que hay que optar es si esa toma de posesión tiene lugar en una eucaristía o fuera de ella. Hay importantes y buenas razones para ambas opciones. Yo me decantaría porque un ceremonial más extenso tuviera lugar fuera de la misa. Por tres razones:

1.     Para darle mayor entidad en sí misma a esta ceremonia. Si la separamos de la misa, sustantivizamos esta ceremonia de toma de posesión. Si la unimos, la eclipsamos.

2.     Si esta ceremonia experimenta un desarrollo, unida a la misa hará mucho más larga la celebración.

3.     Para que cuando se celebre la eucaristía todo esté más centrado en la adoración a Dios.
No digo que una ceremonia de toma de posesión no sea un modo indirecto de adorar a Dios: lo es, sin ninguna duda. Ahora bien, la separación de ambos rituales dejará más claro la centralidad de la adoración a Dios en la misa. Solo afirmo eso: que es un modo de dejarlo más patente. Pero quede claro que esta ceremonia, aunque insista y remarque el aspecto eclesial, supone una forma de adoración al Señor. Porque oramos y alabamos a Dios en la realización de ese hecho de carácter eclesiástico.

Los pasos de la ceremonia serían los siguientes:
Procesión litúrgica: Desde una iglesia, partirá la procesión litúrgica de los obispos y el clero. Esa iglesia ejercerá la función de una gran sacristía.
Si hubiera muchísimos participantes, el clero de la diócesis esperará en su propia catedral. Y el clero venido de fuera participará en la procesión.
La procesión será presidida por el arzobispo de la provincia eclesiástica. No voy a desgranar las razones por las que considero que no conviene que sea el nuncio el que presida la celebración, ni tampoco por qué es mejor que no sea un cardenal si no pertenece a esa provincia eclesiástica. El orden de la procesión será el siguiente:
La cruz procesional con ciriales.
Unos pocos acólitos.
Diáconos.
        Primero los revestidos con alba y estola.
            Después los revestidos con dalmáticas.
Presbíteros
Primero los sacerdotes con sotana, roquete y estola
Después los sacerdotes con alba y estola. La mitad pueden ir vestidos de un modo y la otra mitad del otro. La razón no es otra que el que la variedad de vestiduras hace más bella la ceremonia.
Los religiosos con sus hábitos pueden ir situados entre ambos grupos, por una cuestión meramente estética. Si hubiere monseñores, irán revestidos con hábito coral violáceo tras los sacerdotes con alba.
Obispos
La mitad de los obispos pueden ir revestidos de modo coral
La otra mitad con capa pluvial y mitra. Las mitras deben ser mitras simples. Pero las capas serán traídas por cada prelado, para que así cada uno traiga la más bella; lo cuál hará más impresionante la procesión.
Final de la procesión
Primero, los cardenales, si los hubiere, irán revestidos con hábito coral. Y mejor con cogulla roja y galero con borlas.
Después los obispos sufragáneos de la provincia, revestidos con capa pluvial y mitra. Convendrá que los sufragáneos lleven el mismo tipo de capa por simple que sea ésta.
La presidencia recaerá en el arzobispo de la provincia, que portará el báculo.
La presidencia absoluta de la ceremonia, mientras no tome posesión de su cátedra el obispo-electo, recaerá en el arzobispo. Si el obispo-electo va a ser el arzobispo, la presidencia recaerá en el arzobispo emérito. Así se reforzará la idea de continuidad: lo que recibí en su día ahora te lo entrego. Si no fuera posible que él presidiera, recaerá este puesto en el eclesiástico de más dignidad de todos los presentes; a igual dignidad el de más edad si está en condiciones físicas adecuadas para presidir la ceremonia.
        El cabildo no irá en la procesión, sino que esperará en la catedral, junto con el clero. La procesión entrará en la catedral.

Espera del clero
El clero ocupará sus lugares. Sólo el arzobispo y los obispos sufragáneos besarán el altar al subir al presbiterio. Se colocarán unos asientos delante del altar que el arzobispo y los obispos sufragáneos. El arzobispo presidirá en el centro.
El resto de obispos con mitra se sentarán en torno al altar. Los demás revestidos de modo coral serán situados en sus lugares, dejando despejado el presbiterio.
Todos se dirigirán a sus sitios y se sentarán, en medio de los cantos, pero no se hará oración alguna. La espera no debería ir más allá de diez minutos o cuarto de hora. Se puede esperar en silencio, o un lector puede leer un libro de la Biblia mientras tanto. En la escucha de la Palabra de Dios se espera al pastor elegido para esa diócesis.

Traslado del obispo-electo
        El obispo-electo saldrá del palacio episcopal, donde presumiblemente habrá dormido esa noche. Irá revestido de modo coral (color violáceo), como el resto de clérigos que le acompañen. Él elegirá a los que le acompañen, obispos y sacerdotes o diáconos. En total, una veintena de personas. Podrían ir familiares o amigos. Pero fácilmente se sentirán tensos de ser centro de atención y se sentirán más cómodos esperando ya en sus sitios en la catedral. Al grupo, le precederá una cruz procesional seguida de unos siete acólitos con alba. El grupo de clérigos no irá en dos filas, sino en grupo. En realidad, no hay dos procesiones. Solo una. Ésta será un mero traslado.
        Si va a haber dos cardenales en esta ceremonia, no esperarán en el templo la llegada del obispo-electo, sino que lo flanquearán en este trayecto, revestidos con cogulla roja y galero. Por razón de la simetría, la simetría es estética, si solo asiste un cardenal a la ceremonia, le esperará dentro de la catedral. Y si hay tres, solo dos le acompañarán en este desplazamiento.
Si en el grupo de los que le acompañan no hay cardenales, sino dos obispos, se colocarán a los dos lados del obispo-electo, revestidos con la sotana filetata, no con sotana violácea, para que así resalte con claridad quién es el obispo-electo.

Llamada a la puerta
        Al llegar a la puerta de la catedral, un acólito le dará un martillo ceremonial al obispo-electo y este golpeará tres veces el portón. Un canónigo abrirá una puerta pequeña del portón y saldrá el cabildo en silencio. Un sacerdote, sin decir nada, entregará la bula de nombramiento al deán. Este la examinará brevemente, se volverá y extendida la mostrará al cabildo. La entregará a otro para que el resto de canónigos puedan mirarla. El deán dará la orden de que se abran las puertas. Después el cabildo le besará el anillo. Acto seguido le dará el crucifijo para que lo bese y el hisopo con agua bendita. La bula será devuelta al sacerdote que la entregó.
        El cabildo acompañará al obispo-electo a la capilla del Santísimo Sacramento. El orden será el siguiente:
            La cruz y los acólitos.
            Cabildo
Grupo de clérigos que le acompañan. Avanzan en grupo, rodeando al obispo-electo, no avanzan en hileras

Oración en las tres capillas
El obispo-electo hará un rato de oración ante el sagrario. Más o menos, unos cinco minutos. Después irá a otra capilla a orar un momento breve ante una imagen de la Virgen María. Por último, se trasladará a otra capilla a orar ante la imagen del patrono de la diócesis.
Mientras el obispo reza en la tercera capilla, el deán dará la señal para que los canónigos se dirijan a sus sitios en la catedral
Después, el grupo de clérigos, sin los canónigos, sin acólitos ni cruz procesional, se encaminará hacia el presbiterio de la catedral.

Al llegar al presbiterio
El obispo, al llegar a las gradas del presbiterio, sin subir, hará en silencio una inclinación de cabeza y recibirá ese mismo saludo del arzobispo y sus sufragáneos. El pueblo y los obispos se han puesto en pie para recibirle en cuanto él ha entrado en la via sacra de la nave central. El obispo-electo no hará inclinación profunda al altar, porque delante estarán los obispos. El presbítero que entregó la bula al deán, ahora subirá las gradas y la llevará la bula al arzobispo. Este la mirará, después la mostrará extendida a derecha e izquierda. Entonces estos obispos bajarán del presbiterio y darán un abrazo al obispo-electo. El resto de obispos seguirá en sus lugares.
Durante los siguientes pasos de la ceremonia, la bula será pasada, de mano en mano, a todos ellos para que la miren. Una vez que la vean los obispos, de mano en mano, pasará al clero de la diócesis. Y después al pueblo fiel. Un acólito la acompañará para recogerla y devolverla al obispo. No importa que se manche o rompa, porque es una copia. Pasará de mano en mano hasta el final de la ceremonia, momento en que la recogerá.
En cuanto el arzobispo mostró la bula bajó con los sufragáneos a abrazar al obispo-electo y juntos subieron al presbiterio. El obispo-electo lo primero que hará al subir al presbiterio será besar el altar. No saludará al resto del clero en ese momento.

Vestición
El obispo-electo irá a un flanco del altar. Allí varios acólitos le entregarán los paramentos sagrados para que se vaya revistiendo. Dos acólitos, a unos tres metros de distancia, delante de un gran libro sostenido por un tercer acólito, leerán por turno en voz alta una oración en latín según se le entregue cada vestidura.

Traslado a la cátedra
Después, el arzobispo (sin báculo) con un gesto de la mano le indica que le acompañe a la cátedra. No hacen inclinación de cabeza al pasar delante del altar. Al llegar, le hace un nuevo gesto con la mano, invitándole a que se siente en su sede.
Tras sentarse, el obispo se saca el anillo que lleva puesto y el arzobispo le coloca el anillo oficial de la diócesis. Aunque se use ese anillo para la ceremonia, en adelante no tendrá obligación de llevar ese anillo, podrá llevar el que quiera. Si lo desea, podrá dejarse puesto el anillo que llevaba y, durante la ceremonia portar los dos. Incluso, si ha estado como obispo residencial en dos diócesis antes, podrá llevar los dos anillos y el tercero. Como símbolo de los tres rebaños que ha apacentado. Pero solo durante esta ceremonia. Posteriormente solo portará un anillo.
Tras esto, el acólito llevará el báculo oficial de la diócesis al arzobispo y este le hará entrega de él.
Antes, mientras le ponía el anillo el arzobispo, un obispo sufragáneo, situado a su derecha, ha leído una oración en latín. Ahora, mientras le entrega el báculo, otro obispo situado a su izquierda, lee otra oración latina. No se le hará entrega ni de la mitra ni de la cruz pectoral, porque en esta ceremonia esas insignias serán vistas como símbolos de su carácter episcopal ya presente en él desde su ordenación. Mientras que el anillo tiene el sentido del carácter esponsal con esta iglesia, y el báculo es símbolo del pastoreo de esa grey. En el caso de que existiese una mitra histórica especialmente rica en la catedral, se la pondrá el mismo al lado del altar; no se le entregará en la sede.
Desde el momento en que se sienta en la cátedra y recibe el anillo y el báculo se considera que ya ha tomado posesión de su diócesis. Y, desde ese momento, pasa él a ser el que preside la ceremonia.

Incensación y representaciones
Lo primero que hace el obispo ya enteramente revestido y con todas sus insignias es incensar el altar. Se dirige allí con el báculo en la mano y lo entrega a un acólito para poner el incienso. Después vuelve a tomar el báculo y se dirige de nuevo a la sede para recibir el saludo de una representación de la diócesis. Puede mantener o no el báculo en la mano, como prefiera. Pero será más cómodo para él si lo entrega a un acólito antes de sentarse. Desde que se dirige a al altar hasta que acaba de recibir las representaciones, el coro canta.

Te Deum, alocución y oración final
Tras eso, se cantará el Te Deum. Después, desde la cátedra, dirige unas palabras a los presentes. Acabada su alocución, el obispo se pone en pie y allí hace la oración final de petición de ayuda a Dios para su ministerio y de agradecimiento por él.

Hora sexta
Tras la bendición, acto seguido se dirigen al coro para el rezo de la hora sexta o la que convenga según el momento del día que sea. Lo normal será que la ceremonia de toma posesión comience a las 11:00, para así, a las 12:00 poder empezar el rezo de la hora sexta. La ceremonia de toma de posesión, en principio, no durará más de una hora. No hay liturgia de la Palabra en esta ceremonia, porque la hora sexta hará esa función.
        Primero tendrá lugar la ceremonia de toma de posesión, de forma que la hora sexta la pueda presidir ya el obispo. El clero sentado en el coro de los canónigos dejará sus lugares a los obispos. Los escaños del coro quedarán ocupados por los obispos y los canónigos. Si sobran asientos, se sentarán sacerdotes de la diócesis.
        Aunque el obispo de la diócesis y los obispos se trasladen al coro de la catedral, todos los presentes en el templo participarán de esta liturgia a través de los altavoces, estén situados donde estén. Para ayudar a que la catedral pueda desocuparse con mayor facilidad, será mejor que el clero salga en procesión, tal como entró. Al final de una hora menor, no se da la bendición.

Los tres días del inicio del pontificado
La ceremonia de toma de posesión es una, pero el protocolo para el inicio del pontificado de un obispo durará tres días:
El primer día tiene lugar la ceremonia de toma de posesión y el rezo de la hora sexta.
El segundo día tendrá lugar la primera misa pontifical en la catedral. Mejor por la tarde.
El tercer día, el obispo rezará solemnemente las completas en el coro de la catedral. Las completas completan el ciclo ceremonial del inicio del pontificado. Incluso en latín tienen ese sentido en su nombre: ad completorium.
Esta última ceremonia de completas es breve, si lo desea, solo si lo así lo quiere, podrá ir precedida de la adoración del Santísimo Sacramento o de cualquier otro acto devocional.
Este ciclo, como se ve, costa de una ceremonia al mediodía, otra por la tarde y una última por la noche.
Ceremonia, misa, liturgia de las horas.
Hay solo una ceremonia de toma de posesión, pero con dos ecos.

domingo, marzo 11, 2018

Protocolo ante la muerte de un obispo: los siete pasos



Ya escribí en un artículo, que se puede encontrar en mi libro Ex scriptorio, que lo ideal es que los obispos eméritos continuaran en la diócesis una vez que su renuncia ha sido aceptada. La función eclesial que allí desempeñarían ya la expliqué en su momento.

Pero hoy me voy a dedicar a explayarme en una de esas fantasías pontificales que son tan de mi agrado. Hoy, en concreto, le toca a la cuestión del protocolo que podría seguirse a la muerte de un obispo. Por supuesto que este guion se puede seguir íntegra o parcialmente; o puede no seguirse en absoluto si uno prefiere la sencillez y espontaneidad. Pero, como considero que hay que engrandecer la figura del obispo emérito, allá van estas ideas.

Primero: En la habitación del hospital, nueve sacerdotes (si es posible revestidos con sotana y estolas) realizarán los ritos de la unción de los enfermos en el modo solemne que se describe en mi libro La magna unción final.

Segundo: Tras la muerte, un sacerdote con dos testigos levantará acta de cómo fueron sus últimos momentos, de sus últimas palabras, de sus últimos sufrimientos. Esa acta tendrá dos copias, una se expondrá en la catedral para que todos puedan tocarla y leerla. Esa acta será una obra caligráfica bella, con su sello rojo y su letra inicial. Esa obra pasará después a las parroquias que la pidan. Será un modo de recordar al pastor que ha fallecido. De este modo, se hará patente también la grandeza del episcopado. Esta acta está pensada para que pueda ser leída por los fieles, tocada, pasada de mano en mano. La gente siente gran atracción por este tipo de documentos peculiares.

Tercero: Tras levantar acta, se llamará a la catedral de la diócesis.
a. Comenzarán los toques fúnebres de las campanas.
b. Un sacerdote u otro ministro, solemnemente revestido, rezará un responso ante el altar mayor. Los fieles presentes en el templo serán invitados a unirse a este responso.
c. Desde ese momento, las siguientes horas canónicas (durante 24 horas) serán del oficio de difuntos. Los que las presidan lo harán con capas pluviales negras.

Cuarto: Tras levantar acta, en el hospital, la segunda  llamada será al secretario del obispo. Este hará entrega de los anillos y las cruces pectorales para la sacristía catedralicia. Las mitras y báculos también en el caso de que se hallasen en la residencia. Lo lógico es que los anillos y cruces pasen al sucesor para su uso como símbolo de continuidad o que queden en la sacristía como recuerdo del paso de ese obispo.

La entrega se hará con toda solemnidad, ante el cabildo catedralicio. Además de las cruces y los anillos, hará entrega del sello episcopal. El cual debe ser entregado en la sacristía tan pronto le sea posible al secretario.

El sello de tinta se destruirá completamente con un martillo. Destrucción que tendrá lugar ante el cabildo que hará la función de testigo. En ese momento, se leerá el testamento si lo hubiere. Se acabará con un brevísimo responso.

Quinto: Recepción en la catedral del féretro por parte del cabildo. A partir de ese momento, las horas canónicas se rezarán en torno al ataúd. El féretro será colocado en una capilla, en una nave lateral o en un lugar similar.

Sexto: Traslación del ataúd ante el altar mayor para la misa exequial.

Séptimo: Traslación a la cripta para su inhumación.

lunes, enero 29, 2018

Cuestiones teóricas en torno al derecho de secesión II


(Sigue de ayer.) Las situaciones de invasión son claras. Pero si no existe una invasión, ¿deben decidirlo solo los ciudadanos de una región? ¿Qué mayoría debería ser suficiente para reconocer una independencia? Los mismos teóricos no tienen claro que aquí valga el 51% de síes frente al 49% de noes. 

Precisamente, porque una secesión es una ruptura tan traumática que no pocos juristas admiten que, de manera natural, requeriría un cierto consenso de la población. ¿Se puede obligar al 49% a la secesión? Los independentistas dirán que sí. ¿Pero qué ley afirma eso? ¿Cuál es la ley que abala eso si la secesión, precisamente, por su misma naturaleza no está incluida en el ordenamiento jurídico? Hay muchas decisiones de los representantes del Pueblo que requieren ¾ partes de los votos, porque no son leyes normales, son leyes fundamentales que van a afectar al futuro de los ciudadanos de forma más estable.

Si las naciones admitieran el principio de secesión en sus ordenamientos, tendríamos reconocido el derecho a la división en el mismo seno del Estado que es principio de unión. Porque solamente en la unión subyace el principio de soberanía.

Si se admite el derecho a la secesión, es estado se convertiría en una asociación. El estado como realidad absoluta y soberana de Derecho pasaría a ser una asociación funcional, transitoria y vigente, en el tiempo y en el espacio, según los intereses de cada momento. Eso no es el estado.


Eso se planteó de forma muy clara cuando la Guerra de Secesión de Estados Unidos: ¿somos unos territorios unidos o unos territorios asociados? Una vez que se crea una nación soberana se crea algo nuevo distinto a la alianza de las partes previas.

domingo, enero 28, 2018

Cuestiones teóricas en torno al derecho de secesión I


Aunque sea sacerdote, siempre he experimentado un gran interés y amor por la Ley. El derecho o no a la secesión, desde el mero punto de vista del Derecho Constitucional, es teóricamente una cuestión interesantísima.

Es cierto que algunos países admiten en sus ordenamientos la posibilidad de iniciar un proceso de secesión. Pero el que se incluya esta disposición no resuelve la cuestión de fondo debatida durante siglos: ¿un estado es una unión disoluble?

Después de darle vueltas a este asunto, sobre todo en mi novela Historia de la II Secesión de los Estados Unidos, llegué hace años a la conclusión de que el tipo de unión que implica la creación de un estado, per se es una unión que conlleva la indisolubilidad.

Cualquier secesión se hará por via de facto o se incluirá en la letra de la constitución contra el mismo sentido natural del estado. No voy aquí a desgranar las razones, se haría un post muy largo. Pero la unión que supone un estado es muy distinta a la de una asociación civil o a la unión consensuada que supone una empresa o a tantos otros tipos de unión que considera cualquier ordenamiento jurídico.

Una unión de carácter soberano que es la garante del ordenamiento jurídico, de la estabilidad y, en definitiva, del orden, per se no debe ser una unión transitoria. Puede ser serlo, pero no debe serlo. Porque el Estado nunca tiene vocación de transitoriedad. Cualquier otro tipo de unión o asociación sí. Pero el garante supremo del orden, no. Precisamente, porque la soberanía es un poder legalmente absoluto.

Por supuesto que esto no incluye la situación de un pueblo invadido. Este razonamiento teórico admite que una unión realizada a la fuerza, es decir, por invasión, contra la voluntad de los ciudadanos, no entraría dentro de este supuesto. Pero, normalmente, una unión forzada debería resultar evidente.

Para los demás casos, el derecho a la secesión no existe. Existe el derecho a la autodeterminación de un pueblo invadido u oprimido. Aquí hay que hacer recurso del sentido común, para saber si se está o no en esa situación. Pero no existe tal derecho en un estado normal. Ése nunca ha sido un derecho de los ciudadanos. (Seguiré mañana.)

domingo, octubre 29, 2017

Mi opinión sobre el proceso de independencia de Cataluña: implicaciones morales


Hay un tema sobre el que, hasta ahora, he querido mantener silencio: la declaración de independencia del Parlament. Lo hice, ante todo, porque no me quería meter en cuestiones políticas. ¿Pero esta cuestión de la independencia tiene implicaciones morales? Sin ninguna duda, sí.

Como preámbulo quiero dejar claro que si un pueblo conquistado u oprimido quisiera ser independiente con el respaldo del 90% de la población sería un derecho evidente.

La cosa se complica si un pueblo con esa mayoría quiere ser independiente sin haber sido oprimido ni invadido. Cataluña ha participado de las mismas cargas y ventajas que el resto de las regiones integrantes de España. Cataluña ha participado del proceso de creación de España en plano de igualdad con respecto a las demás regiones de la península. Uno puede defender el nacionalismo si lo desea, pero no bajo la premisa de la opresión. No está más oprimida Edimburgo que Gerona.

La cosa se complica si el apoyo a la independencia no es cosa de una amplia mayoría, sino sólo de una escasa mayoría. Pero es que ni eso fue así. Los partidos independentistas dijeron bien claro que las elecciones catalanas del 2015 serían de facto un referéndum. Y los resultados dieron unos resultados claros: el 51,7% de los votos fueron a partidos no independentistas.

La mayoría de los catalanes dijeron “no” a la independencia. Después, por el reparto por circunscripciones ese número de votos produjo una ligera mayoría de escaños. Muy pequeña, pero suficiente para tener la mayoría absoluta. Seguir adelante con el procés implicaba avanzar contra el parecer de la mayoría de los votantes. Había que aferrarse al reglamento de reparto de escaños para dar la espalda al hecho objetivo de la manifestación de la voluntad del Pueblo.

Estoy de acuerdo con ambas partes en que no había posibilidad de diálogo ni de acuerdo: un territorio o es independiente o no lo es. Llega un momento en que ya no cabe más autonomía y se llega a un límite máximo en el que o lo uno o lo otro.

Si el gobierno de España hubiera permitido un referéndum, como sucedió en el Reino Unido, no habría habido ningún problema. Pero con Moncloa habiendo manifestado su posición de forma absoluta, sólo cabía el choque de trenes, el choque entre un poder y otro poder, entre una fuerza y otra fuerza.

A eso se añadió que el Parlament aprobó el referéndum incumpliendo sus propios reglamentos. La lista de incumplimientos no es breve. Llegó un momento en que el Consejo de Garantías Estatutarias (el TC catalán) alzó la voz para advertir por unanimidad de la ilegalidad de los procedimientos respecto no ya a la Constitución Española sino a la propia legalidad que regía los procedimientos del Parlament. El escándalo fue tan absoluto que el Letrado Mayor pidió a la presidenta de la cámara la palabra para dirigirse a los parlamentarios, para al menos advertirles de la mera cuestión legal. La presidenta no se lo permitió.

Esa cuestión de los incumplimientos del reglamento motivó que un parlamentario independentista, Joan Coscubiela, se alzase con un rotundo llamamiento:

No quiero que mi hijo Daniel viva en un país donde la mayoría pueda tapar los derechos de los que no piensan como ella.

No importó para nada. La mínima mayoría de escaños actuó como una apisonadora, produciendo un referéndum cuyos resultados, de antemano, ya se sabía que no iban a ser la solución a la cuestión. Pero es que incluso aceptando por buenos los resultados oficiales el resultado era que no se podía seguir adelante:

El 1 de octubre del 2017 votaron 2.286.217 personas (una participación del 43% del censo). El 'sí' obtuvo 2.044.038 votos (90,2% del voto válido), por 177.547 del 'no' (7,8%) y 44.913 en blanco (2%). También hubo 19.719 votos nulos.

¿Qué significa esto? Dado que los constitucionalistas boicotearon al 100% ese referéndum, hay que entender que esos datos del referéndum reflejan poco más del 50% de los votantes totales del censo.

Dicho de otro modo, los resultados indican que sería algo más del 22% del electorado total el que estaría a favor de seguir adelante con el procés. Pero con constatación de que para muchos está claro que no es lo mismo nacionalismo que soberanismo. Lo cual se vio en que el 7,8% y el 2% de los nacionalistas no están por seguir esa dirección.

Puigdemont no es el demonio. Debemos evitar a toda costa demonizar al que no piensa como nosotros. Y porque creo que es un hombre honesto, se tomó su tiempo en analizar los resultados.

Los resultados no eran satisfactorios. No había amplia mayoría. Probablemente ni siquiera mayoría en un referéndum normal. Si la ruptura era por las malas, la economía iba a caer en pánico. Cataluña quedaría aislada de una Unión Europea que querría hacer de ese nuevo país un ejemplo para los que quieran seguir por ese camino. Sí, Puigdemont se lo pensó, sin duda: ¿declaración de independencia, pero suspendiéndola? Pero los que le empujaron hacia delante volvieron a presionarle y la declaración de independencia se produjo.

¿Como sacerdote, me parece que este procés es un acto moralmente neutro? Honestamente, considero que no. La virtud de la prudencia indica que una ruptura de la legalidad como ésta no estaba justificada. Porque, una vez que se produce un quebrantamiento tan grande del imperio de la ley, las cosas se pueden descontrolar. La inmensa mayoría de los nacionalistas son personas sensatas, honradas, que defienden de un modo pacífico sus ideas. El problema viene que cuando uno pone en marcha esta maquinaria resulta casi imposible que mil, dos mil o diez mil jóvenes no se descontrolen. Se abre la caja de los truenos y después no se puede cerrar. ¿Habrá muertos en barricadas formadas por los antisistema? Sin ninguna duda, quizá cuatro o cinco, pero los habrá.

Un puñado de muertos, una Cataluña completamente dividida, una población sembrada de odios, y más personas en el paro que vivirán de las ayudas durante años. Todo esto podía haberse evitado. Nadie, moralmente hablando, ha criticado la decisión del ejecutivo escocés con su referéndum. Uno estará de acuerdo o no, pero moralmente es aceptable. Pero el camino tomado por el govern, dados los previsibles graves peligros que implica, sí que es moralmente rechazable. Después no vale decir: “¿Quién sabía que iba a pasar esto?”, al ver las barricadas y los cócteles molotov.

Se me dirá que no critico a Rajoy por sus decisiones. Yo no hubiera tomado las decisiones de Rajoy. Pero el Presidente de la nación ha hecho con Cataluña, lo que un presidente de una Cataluña independiente hubiera hecho ante una secesión de Gerona. Si hay un choque frontal de trenes, las fuerzas de seguridad deben estar del lado del Estado de Derecho. Lo contrario sería el caos. 

El Estado español hubiera cedido ante un 70% de población a favor de la independencia, dijeran lo que dijeran las leyes. Pero con el 50% esa opción tomada por la Generalitat implicaba arriesgarse a crear graves desórdenes de orden social para nada. Esta partida de ajedrez estaba destinada al fracaso. El problema es que aquí los peones son seres humanos.

Es cierto que si eres de un partido radica de izquierdas siempre abogas por crear una cierta cantidad de caos para después sentarse a negociar con el Estado. Pero yo ya sabía, conozco bien este tablero de ajedrez, que cuanto más caos haya, más se cerrará en banda el Estado. 

Hay que rezar para que los capítulos más oscuros de esta historia no se escriban antes de las próximas elecciones. ¿Es posible un estallido social? Sí. Por eso las decisiones de los gobernantes de la Generalitat han sido moralmente un error. Y por eso escribo como sacerdote, para decir sin ambigüedades que moralmente los riesgos que ha asumido Puigdemont no son aceptables. 

La existencia de España no pertenece al Evangelio en el que creo. ¿Pero quién puede declarar la independencia con los votos del 43% del censo? ¿Quién puede hacer eso con tranquilidad de conciencia? 

Deseo lo mejor a los catalanes: ¡lo mejor! Y precisamente porque amo a Cataluña, arriesgarse a que esa tierra se inflame en llamas, estando la población dividida al 50%, ha sido un acto moralmente irresponsable. 

sábado, octubre 28, 2017

Soberanía


Desde un punto de vista meramente jurídico, resulta apasionante el concepto de soberanía. Está fuera de toda duda que ese poder reside en el Pueblo. Es un poder perfecto, es la autoridad por encima de la cual no hay otra autoridad.

Las relaciones entre Derecho y Soberanía son interesantísimas si las analizamos desde la mera lógica: el poder constituyente del Pueblo debe ser irrestricto respecto a cualquier ley, de lo contrario no sería un poder constituyente.

De ningún modo quiero que se lean estas reflexiones a favor o contra nadie. Son sólo reflexiones en abstracto. Lo digo con toda sinceridad, no estoy pensando contra nadie. Continuo.

¿Si el poder soberano es fuente de la Ley, cómo puede someterse a una ley previa? ¿Pero si el poder constituyente no se somete a la razón, en que se diferencia del desorden? Su legitimidad, sin duda, dependerá de su sometimiento a la razón. Con lo cual hay una ley escrita o no que supone el fundamento que otorga licitud a ese poder constituyente. Sin esa ley escrita o no escrita, cómo distinguir el legítimo poder del Pueblo del que no lo es.

Y mucho más cuando todo poder constituyente se levanta, se pone en pie, frente a otro poder previo que supone un orden: llámese monarca, poder de ocupación, oligarquía opresiva, metrópoli…

La soberanía implica poder, fuerza, capacidad. La soberanía tiene que estar clara. De lo contrario, la situación pronto se puede convertir en una lucha entre sujetos que creen poseer tal fuerza. Ningún enfrentamiento será peor que el de dos grandes poderes que se crean ambos dotados del poder supremo que otorga la soberanía: la autoridad frente a la autoridad, la jerarquía de poder frente a la jerarquía de poder. Por la soberanía se estará dispuesto a morir y a matar. 


Si prescindimos de países concretos, de situaciones particulares, si pensamos en términos totalmente abstractos, dirimir fríamente esta cuestión sólo con la lógica resulta un ejercicio muy interesante.

Por favor, no se piense que estoy refiriéndome de forma ladina a la situación de Cataluña y España. Deseo sólo reflexionar sobre el concepto. ¿Qué hace lícito el poder constituyente de las Trece Colonias frente a la Corona Inglesa, o el de Argentina frente a España, o al de Ucrania frente a Rusia? ¿Qué regla de oro permite dirimir en abstracto el único delito del que se ponen a favor tanto jueces como policías? 

Todos creemos tener claro el entero marco jurídico que regula la soberanía basada en el sentido común. El problema es que millones de personas creen tenerlo claro en un sentido y otros millones de personas creen tenerlo claro justo en el sentido opuesto. 

Veo que verdadero nudo de la cuestión está en la irrestricción del poder constituyente respecto a una ley previa que restrinja ese poder, y al mismo tiempo en la necesidad de que ese poder se base en la razón, expresada o no en un sistema legal. De lo contrario, el poder popular (sin necesidad de ninguna secesión) podría apelar a su carácter soberano para entrar, una y otra vez, en esa situación constituyente.

martes, septiembre 19, 2017

Sermonario 3


Archivo 1306
El que se enaltece será humillado

Archivo 1307
El estar a la derecha o a la izquierda del Trono

Archivo 1308
El justo será como un árbol plantado al borde de la acequia

Archivo 1309
Y arrendará la viña a otros labradores que entreguen los frutos a su tiempo

Archivo 1310
Los versículos omitidos en la salmodia que se reza en la liturgia de las horas (I)

Archivo 1311
Los versículos omitidos en la salmodia que se reza en la liturgia de las horas (II)

Archivo 1312
Solemnidad de san José, año 2017

Archivo 1313
Añadidura al sermón sobre san José, año 2017

Archivo 1314
Conferencia sobre los siete sellos del Apocalipsis
dada en Valladolid, abril 2017

Archivo 1315
Las herejías sobre Cristo en los primeros siglos de la Iglesia

Archivo 1316
Sermón sobre el ciego de nacimiento, año 2017

Archivo 1317
El salmo nos da la oración ya hecha, sólo debemos unirnos a ella

Archivo 1318
Jesús y las intermediaciones

Archivo 1319
En las Escrituras está la vida del alma

Archivo 1320
Reflexionando acerca de los sacerdotes del sanedrín

Archivo 1321
Algunos versículos para vivir con más intensidad la santa misa I

Archivo 1322
Algunos versículos para vivir con más intensidad la santa misa II

Archivo 1323
La historia de la falsa acusación de adulterio contra Susana
El relato aparece en Daniel 13

Archivo 1324
Y se encarnó por obra del Espíritu Santo: reflexiones, año 2017


Semana Santa 2017
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Archivo 1325
Entrada de Jesús en Jerusalén
Domingo de Ramos

Archivo 1326
Lunes Santo
Dios Padre puso el Espíritu Santo sobre Jesús

Archivo 1327
Martes Santo
Judas Iscariote está simbolizado en la tribu de Dan

Archivo 1328
Miércoles Santo
Más le valiera no haber nacido a Judas Iscariote

Archivo 1329
Jueves Santo

Archivo 1330
Viernes Santo
La Última Cena II

Archivo 1331
Vigilia Pascual
La Última Cena III



Sermón 1332
La commixtio o el momento en que en la misa se simboliza la Resurrección de Jesucristo I
Sermón del Domingo de Pascua de Resurrección, año 2017


Sermón 1333
La commixtio o el momento en que en la misa se simboliza la Resurrección de Jesucristo II

Sermón 1334
No me toques I

Archivo 1335
No me toques II

Archivo 1336
Mirad mis manos y mis pies: Jesús no era sólo espíritu, la Iglesia tampoco

Archivo 1337
¿Por qué Jesús no celebró más eucaristías después de la Última Cena?

Archivo 1338
¿Se comerá en el cielo? I

Archivo 1339
¿Se comerá en el cielo? II

Archivo 1340
Los cuatro cánones de la misa I

Archivo 1341
Los cuatro cánones de la misa II

Archivo 1342
La fe salva

Archivo 1343
Los discípulos de Emaús

Archivo 1344
La Ley fue entregada por medio de ángeles

Archivo 1345
La discreta y humilde presencia del Espíritu Santo en los Evangelios

Archivo 1346
Serán todos discípulos de dios

Archivo 1347
La enseñanza de Jesús en el hecho de que no estuviera tres días enteros en el sepulcro

Archivo 1348
Como busca la cierva corrientes de agua

Archivo 1349
Salmo 81: mi monte santo

Archivo 1350
El que se salte uno de los preceptos menos importantes

Archivo 1351
Para que cuando suceda, creáis

Archivo 1352
Yo soy el camino, la verdad y la vida

Archivo 1353
Los encabezamientos de los salmos I

Archivo 1354
Los encabezamientos de los salmos II

Archivo 1355
Los encabezamientos de los salmos III

Archivo 1356
Los encabezamientos de los salmos IV

Archivo 1357
La peregrinación de cada cristiano al Templo que es Jesucristo, verdadero templo de la Nueva Alienza

Estar, permanecer, radicarnos en el amor de Jesús

Archivo 1359
La epíclesis I

Archivo 1360
La epíclesis II

Archivo 1361
La epíclesis

Archivo 1362
Conviene que me marche, dijo Jesús

Archivo 1363
La recuperación del fuego del altar

Archivo 1364
Hay una tristeza que procede del pecado, y otra que es una prueba de Dios

Archivo 1365
Hay una alegría vana, y otra que procede de Dios

Archivo 1366
La Ascensión del Señor I
Año 2017

Archivo 1367
La Ascensión del Señor II
Año 2017

Archivo 1368
La depresión

Archivo 1369
El cuidado que hay que tener en pensar que Dios nos ha revelado algo

Archivo 1370
Visitar a los amigos es un acto virtuoso

Archivo 1371
Los Apóstoles eran amigos y formaban una unidad

Archivo 1372
Los Doce recibieron el sacerdocio por la voluntad de Jesús, probablemente no por un rito sacramental

Archivo 1373
Pentecostés I: signos de la presencia deel Espíritu Santo en la época de Jueces
Año 2017

Archivo 1374
Pentecostés II: el Espíritu Santo en el Libro de la Sabiduría
Año 2017

Archivo 1375
La torre de la viña


Archivo 1376
Las corrientes de agua viva I
Predicado en la solemnidad de la Santísima Trinidad

Archivo 1377
Las corrientes de agua viva II
El perfume de Dios rodea el altar durante la misa

Archivo 1378
Una reflexión más sobre la Ascensión de Nuestro Señor a los cielos


Archivo 1379
¿Por qué la paz se da en la misa antes de la comunión?

Archivo 1380


Cuando los pies de los sacerdotes que llevaban el Arca tocaron las aguas del Jordán II


Archivo 1382
Cuando los pies de los sacerdotes que llevaban el Arca tocaron las aguas del Jordán III

Archivo 1383
Las cinco profetisas de Israel

Archivo 1384
¿No veis cómo dos pajaritos se venden en el mercado?

Archivo 1385
No juzguéis y no seréis juzgados

Archivo 1386
No déis lo santo a los perros

Archivo 1387
Hay un plan divino para Isaac, pero también para Ismael

Archivo 1388
¿Por qué los cerdos de los gerasenos se arrojaron por un barranco al lago?

Archivo 1389

Archivo 1390

Archivo 1391
Tú que habitas al amparo del Altísimo

Archivo 1392
Los Apóstoles: los doce tronos

Archivo 1393
Los Apóstoles: con qué criterio se los eligió

Archivo 1394
El perdón de José hijo de Jacob

Archivo 1395
Ovejas, palomas y serpientes: nunca queramos tomar atajos para hacer el bien

Archivo 1396
Te haré columna del Templo I

Te haré columna del Templo II

Archivo 1398
Te aconsejo que compres oro refinado

Archivo 1399
Estoy de pie a la puerta, llamando

Archivo 1400
Dios le dijo a Moisés: Yo estoy contigo

A la Iglesia Católica no le falta nada

Archivo 1402
Confiemos en la Iglesia a la hora de interpretar la Biblia

Archivo 1403
Dos momentos de la misa: la doxología y la genuflexión del sacerdote tras la commixtio

Archivo 1404
Otros dos momentos de la misa: la liturgia de la Palabra y el Credo

Archivo 1405
Ser apóstol

Archivo 1406
Unos nacen en un ambiente favorable a la virtud, otros nacen un ambiente favorable al vicio

Archivo 1407
Vivir en la misa distintos momentos de la vida de Jesus

Archivo 1408
Los mandamientos de la Ley de Dios

Sermón 1409
La sabiduría de Salomón (I parte)

La sabiduría de Salomón (II parte)

Sermón 1411
La sabiduría de Salomón (III parte)

Sermón 1412
La sabiduría de Salomón (IV parte)

Sermón 1413
La sabiduría de Salomón (V parte)

Sermón 1414
La sabiduría de Salomón (VI parte)

Sermón 1415
El Monasterio Blanco de Egipto

Sermón 1416
Los santos que se mencionan en el Canon I de la misa

Sermón 1417
Las vírgenes necias a las que se les acabó el aceite de las lámparas

Sermón 1418
El seguimiento de Cristo

Sermón 1419
Dice el salmo: Escucha, hija, inclina el oído

Sermón 1420
Carta a la iglesia de Filadelfia I

Carta a la iglesia de Filadelfia II

Sermón 1422
Se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron: la ciencia moral

Sermón 1423
Sermón sobre Venezuela
Predicado en una capilla de la Catedral de Orange (California) ante los venezolanos allí congregados


Sermón 1424
El joven le preguntó a Jesús: ¿Qué tengo que hacer de bueno?

Sermón 1425
María como reina

Sermón 1426
La parábola del pago a los trabajadores de la viña

Sermón 1427
Dios, el clero, su Iglesia: la autoridad dentro del Pueblo de Dios

Sermón 1428
Los cristianos no debemos envenenarnos por la política

Sermón 1429
Fiesta de la natividad de la Virgen María, año 2017
El cantar de los cantares como libro que trata del amor de María

Sermón 1430
Lo que atares en la tierra I

Sermón 1431
Lo que atares en la tierra II

Sermón 1432
San Cipriano

Sermón 1433
Fiesta del dulce nombre de María:
¿Por qué aparece poco la Virgen María en la Biblia?

Sermón 1434
Bienaventurados serán los pobres

Sermón 1435
El que cree en Jesús no será juzgado

Sermón 1436
Santa María de los dolores

El libro del Eclesiástico

Sermón 1438
Las palabras sobre el perdón en el libro del Eclesiástico
http://www.ivoox.com/sermon-1438-las-palabras-sobre-perdon-en-audios-mp3_rf_20946620_1.html



Sermón 1439

Sermón 1440
Si alguno aspira al episcopado, desea una buena tarea II

Sermón 1441
La valía de los Doce

Sermón 1442
La parábola de los contratados para trabajar en la viña

Sermón 1443
La misa como el festín que vio el profeta Isaías

Sermón 1444
Todos pecaron

Sermón 1445
¿San Pablo corrigió a san Pedro en Antioquía?

Sermón 1446
La cintura ceñida, la lámpara encendida y velando

Sermón 1447
He venido a traer división: reflexiones acerca de la supervisión episcopal

Sermón 1448
Ser apóstol: acompañar a Jesús, llegar a ser testigo (sermón 1)

Sermón 1449
Ser apóstol: acompañar a Jesús con los demás apóstoles (sermón 2)

Sermón 1450
Jesús como jinete del caballo blanco del Apocalipsis (primera parte)

Sermón 1451
Jesús como jinete del caballo blanco del Apocalipsis (segunda parte)

Sermón 1452
Conmemoración de todos los difuntos, año 2017

Sermón 1453
El que no pospone a su padre no es digno de ser mi discípulo

Sermón 1454
El martillo no se escuchó mientras se construyó el Templo de Salomón


Sermón 1455
Los bandidos en el templo

Sermón 1456
Al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene

Sermón 1457

Sermón 1458
El justo crecerá como una palmera frondosa en un patio del Templo 2

Sermón 1459
Funeral de aniversario por la muerte de un sacerdote

Sermón 1460
La segunda venida de Cristo y los falsos mesías

Sermón 1461
Dios separará a unos de otros en el Juicio Final


La Jerusalén Celestial
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Sermón 1462
La Jerusalén Celestial 1

Sermón 1463

Sermón 1464
La Jerusalén Celestial 3

Sermón 1465
La Jerusalén Celestial 4

Sermón 1466
La Jerusalén Celestial 5

Sermón 1467
Las últimas palabras de la Biblia 1

Sermón 1468
Las últimas palabras de la Biblia 2



Sermón 1469

Sermón 1470
La salvación por la fe 2

El amor de Dios por su pueblo

Sermón 1472
La Sabiduría se acredita por sus obras

Sermón 1473
¿Eres tú Elías? 1

Sermón 1474
¿Eres tú Elías? 2

Sermón 1475

Sermón 1476
El Espíritu Santo vendrá sobre ti 2

Sermón 1477
Se llenó Isabel del Espíritu Santo




Tiempo de Navidad
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Sermón 1478
Sermón de la misa de gallo
Las menciones de Dios en el Libro de Sabiduría para entender qué es el Nacimiento de Cristo

Sermón 1479
Sermón del día de Navidad
El prólogo de San Juan y el prólogo de los demás Evangelios

Sermón 1480
El Espíritu Santo y los predicadores

Sermón 1481
Fiesta de san Juan Evangelista: san Juan en su faceta de pastor

Sermón 1482
Herodes

Sermón 1483
El Espíritu Santo estaba con Simeón


Último sermón del año 2017 y primero de 2018
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Sermón 1484
La curación del rey Ezequías I

Sermón 1485
La curación del rey Ezequías II



Año 2018
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Sermón 1486
Comentarios a la encíclica Veritatis Splendor de san Juan Pablo II, parte 1

Sermón 1487
Comentarios a la encíclica Veritatis Splendor de san Juan Pablo II, parte 2

Sermón 1488
Comentarios a la encíclica Veritatis Splendor de san Juan Pablo II, parte 3

Sermón 1489
Comentarios a la encíclica Veritatis Splendor de san Juan Pablo II, parte 4

Sermón 1490
Comentarios a la encíclica Veritatis Splendor de san Juan Pablo II, parte 5

Sermón 1491
Comentarios a la encíclica Veritatis Splendor de san Juan Pablo II, parte 6

Sermón 1492
Comentarios a la encíclica Veritatis Splendor de san Juan Pablo II, parte 7

Sermón 1493
Comentarios a la encíclica Veritatis Splendor de san Juan Pablo II, parte 8

Sermón 1494
Los Reyes Magos: la realidad de los magos en Persia I

Sermón 1495
Los Reyes Magos: la realidad de los magos en Persia II

Sermón 1496
El Bautismo del Señor, año 2018, I parte

Sermón 1497
El Bautismo del Señor, año 2018, II parte

Sermón 1498
Obedecer a Dios significa fiarse de Él

Sermón 1499
Pescadores de hombres

Sermón 1500
Si no os hacéis como niños

Sermón 1501
Jacob junto al pozo de Rebeca 1

Sermón 1502
Jacob junto al pozo de Rebeca 2

Sermón 1503
Algunos pensamientos sobre el diaconado

Sermón 1504
Miércoles de ceniza, año 2018

Sermón 1505
Primer domingo de cuaresma, año 2018

Sermón 1506
El Cordero de Dios y la invitación a la cena: las palabras de la misa antes de la comunión

Sermón 1507
La expulsión de los mercaderes del Templo a la luz del Levítico

Conferencia 1508
Charla sobre el demonio en una parroquia de Torrejón de Ardoz
Marzo de 2018

Sermón 1509
La fidelidad a la Palabra de Dios hasta en sus más pequeños detalles

Sermón 1510
Un reino dividido no puede subsistir

Sermón 1511
Sermón sobre Dios, marzo 2018

Sermón 1512
La curación del ciego

Sermón 1513
A ambas riveras del torrente crecerán los árboles frutales

Sermón 1514
La grandeza de las jerarquías eclesiásticas

Sermón 1515
Sermón a la hermandad de carpinteros, año 2018

Sermón 1516
La grandeza de la jerarquía de la Iglesia

Sermón 1517
La grandeza de de los sabios y santos de la Iglesia

Sermón 1518
La liturgia y el versículo cuando Yo sea elevado

Sermón 1519
Algunas consideraciones acerca de María en la misa I

Sermón 1520
Algunas consideraciones acerca de María en la misa II

1521 Contraposición entre el discípulo de Isaías y Judas Iscariote


1523 El Siervo Sufriente de Isaías

1524 El Siervo Sufriente de Isaías

1525 El Siervo Sufriente de Isaías

Sermón 1526
Explicación de los ritos de la Vigilia Pascual (I parte)

Sermón 1527
Explicación de los ritos de la Vigilia Pascual (II parte)

Sermón 1528
Jesús explicando las Escrituras en el camino de Emaús

Sermón 1529
Maestro, explícanos cómo hacernos como niños

Sermón 1530
El velo de Moisés

La misa como el acto de revivir la aparición de Jesús a los Once en el cenáculo

Sermón 1532
Excusar, siempre que sea posible, incluso a los enemigos de la Iglesia

Sermón 1533
Recibisteis la Ley por mediación de ángeles, reflexiones

Sermón 1534
Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre

Sermón 1535

Sermón 1536
El buen pastor, los pastores, los asalariados (II parte)

Sermón 1537
El buen pastor, los pastores, los asalariados (III parte)

Sermón 1538
El miedo a los maleficios

Sermón 1539
Las dos tablas de los Diez Mandamientos (I parte)

Sermón 1540
Las dos tablas de los Diez Mandamientos (II parte)


Sermón 1541
Los nombres de las personas

Sermón 1542
La Ascensión, año 2018, primera parte

Sermón 1543
La Ascensión, año 2018, segunda parte

Sermón 1544
Judas Iscariote: Que quede su morada desierta

Sermón 1545

Sermón 1546
El Concilio de Jerusalén, II parte

Sermón 1547
Las vestiduras sagradas

Sermón 1548
Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, año 2018

Sermón 1549
Solo Dios es bueno

Sermón 1550
Dios da cien veces más incluso aquí en la tierra

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Los sermones del 1305 en adelante se pueden escuchar aquí:

Los sermones del 696 al 1305 se pueden escuchar aquí:

Los sermones del 1 al 696 se pueden escuchar aquí:

Nota:

No funcionan los links del sermón 1 al 695. Incluso en el servidor, faltan algunos sermones del 1 al 1000. Esos sermones me temo que se perdieron definitivamente.