viernes, junio 12, 2020

Las estatuas de Colón


El retiro de las estatuas de Colón está plenamente justificado por su afición a comer pájaros dodo (Raphus cucullatus). Le gustaba el dodo asado sobre leña, la paella con dodo, la hamburguesa de dodo: pechuga de pollo, 25%; dodo, 30%; ternera, 40%; más cebolla.

Se dice que en una cena con Cortés, Pizarro y Magallanes se comieron no menos de 15 dodos. Matando al resto, otros 6 vivos, tirándolos por un acantilado o jugando a la petanca con ellos. Todas estas aficiones no ayudaban precisamente al restablecimiento de la población de estas aves. Por más que ellas (de un modo instintivo) se esforzaron todo lo posible por poner muchos huevos. Ah, no he mencionado antes la Dodo Omelette con queso camembert, perejil y alcaparras. Con estas recetas, era evidente que el dodo estaba sentenciado.

Todas estas cosas se borraron de los libros de historia. Y así Cristóbal “Dodo” Colón lavó su imagen convirtiéndose en el italo-americano que todos conocemos; en el personaje civilizado que, al llegar a las costas de “ese gran país”, declaró enigmáticamente: E pluribus unum.

Todo se arregló en los libros y en las crónicas, pero lo único que no se podía arreglar era que ya no había dodos por ninguna parte. De hecho, esta es solo parte de la historia; otro día os contaré cómo Kangoroo Fried Chicken tuvo que cambiar por Kentucky la primera palabra.

jueves, junio 11, 2020

Derribo de estatua


Totalmente de acuerdo con que se derribe la estatua de Cristóbal Colón en Virginia. Ese hombre perpetró un genocidio tremendo de esquimales en Estados Unidos, además de acabar completamente con el pájaro Dodo en Florida.

miércoles, junio 10, 2020

La Iglesia de la Pasión (II parte)



En el viacrucis, rezamos e imaginamos las escenas. Estas capillas que propongo permitirían rezar el viacrucis o meditar la Pasión de Cristo pudiendo ver y tocar esos objetos. Objetos que formaron parte de los hechos que meditamos y que, en esta iglesia, serían tangibles.

Lo ideal sería poder tocar el clavo que, verdaderamente, estuvo en contacto con el Cuerpo de Cristo en el Calvario. Pero la réplica permitirá, al menos, poder decir: “Señor, ya que no puedo tocar (o besar) el verdadero clavo, toco (o beso) esta réplica como lo haría con el verdadero”. Cierto que podemos orar solo con la imaginación. Pero la devoción puede excitarse si hay algo concreto que tocar que recuerde lo mejor posible al verdadero clavo, a la verdadera corona de espinas, etc.

Por eso se bendecirían con largas oraciones, repetidas durante una semana. Y no por un sacerdote, sino por un grupo numeroso de sacerdotes. Los cuales pedirían que se convirtieran en objetos que estimulen la devoción. También podrían ungirse con sagrado crisma.

Estas réplicas no estuvieron sobre el Calvario hace 2 000 años, pero se dejarían durante una semana (durante la Semana Santa) sobre el altar donde se celebrará la misa hasta el Jueves Santo: la misa como actualización el Sacrificio del Calvario. Cada día se oraría por esas réplicas, para que Dios las bendijera y santificara.

Esas réplicas de las capillas, después, se podrían no solo ver, sino también tocar. Para que uno, mientras va rezando el viacrucis, pueda tocar el flagelo o la columna donde fue atado.

Estas reliquias se podrían colocar en contacto (reliquias por contacto) sobre el cuerpo incorrupto de algunos santos o sobre iconos que derraman óleo (también lo exuda el cuerpo de san Charbel en el Líbano) o cosas similares que lo bendigan con su contacto para la alta misión para la que van a ser usadas esas réplicas.

Se podría consultar a varios místicos seguros (tipo Madre Teresa de Calcuta cuando vivió) qué más se podría hacer para santificar esos meros objetos materiales. Meros objetos materiales que se convertirán en testimonio tangible de hasta qué punto padeció y nos amó Jesucristo.

martes, junio 09, 2020

La Iglesia de la Pasión (primera parte)



El otro día, viendo un documental sobre reliquias, tuve una idea. Siempre me vienen ideas a la cabeza. Las cuales son clasificadas en cuatro conjuntos: buenas, regulares, malas, dudosas.


Entre estos cuatro conjuntos hay varios subjuntos e intersecciones. [Desde que soy cura siempre que voy a decir intersecciones digo intercesiones. Me pasa lo mismo con la palabra colutorio. No hace falta que diga la palabra equivocada]

Se me ocurrió la devoción que daría a la gente crear unas réplicas lo más perfectas posibles de los instrumentos de la Pasión. Y bendecir y ungir mucho esas réplicas para que excitaran el recuerdo de los sufrimientos de Nuestro Señor. Cuando hablo de bendecir y ungir mucho, mañana explicaré con detalle a qué me refiero.

Unas réplicas que sean muy perfectas, ya de por sí, excitarán la devoción. Pero si, además, son colocadas en un marco que sea lo más adecuado para ello, pues mucho mejor.

Es decir, no estoy diciendo que se coloquen en una capilla, sino que la misma capilla, entera, está pensada para ayudar a que surja esa devoción.

Es más, el entero templo podría ser construido con la idea de servir de itinerario para la devoción de esos Instrumenta Passionis o Arma Christi, como los han llamado otros.

Esos objetos bendecidos serían distribuidos, por ejemplo —caben muchas más posibilidades—, en cinco capillas. Capillas que no serán decoradas como si fuera una exposición, sino que serán decoradas como una capilla que contiene una reliquia. Es decir, no se acondicionarán con figuras tridimensionales y pinturas panorámicas como las reconstrucciones de un museo, sino que se creará un espacio sacro pensado para la veneración. Esas capillas podrían ser las siguientes:

La Capilla de la Última Cena
—el Santo Cáliz

La Capilla de los Ropajes
—la túnica inconsútil
—los cuatro trozos en que fue dividido su manot
—la clámide púrpura, con la que vistieron a modo de burla
—el Velo de la Verónica, con el que fue enjugado el rostro del Nazareno

La Capilla del Pretorio
—la columna donde Jesús fue mandado azotar.
—el flagelo
—una vara de abedul la que le adjudicaron como cetro a modo de burla.

La Capilla del Calvario
—el título I.N.R.I.
—la corona de espinas
—una réplica de la Cruz de tamaño natural
—los tres clavos utilizados en la crucifixión.
—la punta de la lanza con la que se abrió su costado

La Capilla de la Resurrección
—solo contendrá una réplica de la Sábana Santa de Turín

lunes, junio 08, 2020

Yo, hace unos años


Con los post anteriores sobre el Claustro Cardenalicio [¡¡Otra vez!! Pero qué manía.], no estoy diciendo que derrumbemos el Edificio de Santa Marta. Por supuesto que no. Se puede dejar en pie como residencia para estudiantes de la Gregoriana.

Nos han metido en la cabeza que no se hacen cosas bellas porque ya no hay dinero. Pero fijémonos en el altar que antes de ayer puse en la foto del post. ¿Se arruina una diócesis por poner ese altar en una iglesia nueva? Por supuesto que no. He visto pequeños claustros antiguos, pequeñas iglesias románicas, que son un prodigio de belleza. Hay iglesias románicas enteramente construidas con ladrillo.

Construidas con ladrillo y con amor a la Iglesia.

He visto obras de arte mudéjar en ladrillo que me han dejado boquiabierto. La diferencia que hay entre una pared de ladrillo pensada, ella misma, como obra de arte y, por otra parte, una fea pared de ladrillo encajada en una especie de garaje al que se le da el nombre de “iglesia”. Si la cabeza del arquitecto está mal, todas las paredes de su proyecto estarán igual de mal que su cabeza.

Si un arquitecto que no tiene ni idea de la fe se pone a idear iglesias, el resultado es previsible. Si un cura sin gusto se pone a hacer de arquitecto, el resultado es previsible.

¿Estoy con esto diciendo que no tienen fe ni los arquitectos ni los obispos ni los curas? Por supuesto que no. Rotundamente, no. Pero lo que sí que digo bien claro es que la mayoría de las iglesias construidas desde los años 70 son muy feas, totalmente feas, verdaderamente feas, rotundamente feas.

Conocí a un arquitecto con mucha fe, yo creo que de misa diaria. Ahora bien, sus iglesias parecen construidas por el loco de El Resplandor. No voy a dar más detalles para que no sea identificado. Pero todas las paredes, todos los techos de sus iglesias parecen estar gritando millares de veces: Al que madruga, el arquitecto le ayuda.

Vamos, que la fe tampoco lo es todo. A veces, el malo de la película puede tener mucho mejor gusto que el héroe. El villano puede ser un grandísimo artista y el bueno de la película puede ser al arte lo que Nixon a la política.

Post Data: Es que, en el caso del Edificio de Santa Marta, ¡hasta la fachada es fea! El final más digno que se le puede dar a ese edificio es como aparcamiento o poner alli una fuente o una piscina de canónigos.

A quién que haga cola durante dos horas bajo el sol de agosto de la Plaza de San Pedro del Vaticano no le alegraría la vista ver (desde la plaza, a través de la puerta protegida por la Guardia Suiza) a los canónigos saltando al agua como niños, jugando con cubos, lanzándose desde trampolines pequeñitos acordes a su edad. Qué visión tan refrescante.

domingo, junio 07, 2020

Creo en la gran e impresionante Iglesia Católica que atraviesa los siglos



Creo en la gran e impresionante Iglesia Católica que atraviesa los siglos. No me atrae nada la "iglesia" pobretona de Jesucristo Superstar que ni siquiera está muy segura de qué es en lo que cree y ni siquiera está muy segura de existir.
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Una comentarista ayer escribió:
El templo como lugar de encuentro con el misterio Dios marcó su encuentro con el hombre en todas las cosas.

Exacto, el templo como lugar de encuentro con Dios. El edificio que describo como un lugar de encuentro con la Iglesia. No un lugar donde la Iglesia se reúne, sino un marco para que la Iglesia (y los no creyentes) se asomen a una parte de la Iglesia: el sacro colegio.
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La comentarista escribía:
En ellas el hombre puede encontrar a Dios.

Mi edificio explora la idea del encuentro con la Iglesia. El encuentro con el misterio de la Esposa de Cristo.
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La comentarista escribía:
Desde la experiencia cristiana y la arquitectura como arte en interacción con la comunidad humana, constituyen una relación reciproca en la cual la fe crece, el creyente y su Iglesia se nutren con mucho y de esta manera nos abrimos a la gran plenitud de Cristo en nosotros.

Exacto, el Claustro Sixtino es un edificio pensado para la interacción. La relación entre un grupo de 120 purpurados y los monseñores que les ayudan y el mundo. El mundo presente a través de los medios: dentro, antes del cónclave; y fuera después. 

Pues el edificio concreto, bellísimo, rotundo, se convierte en símbolo, en icono, en afirmación gloriosa (y misteriosa) de lo que ocurre dentro: ¡la elección del vicario de Cristo! La elección de la cabeza visible del Reino de Dios sobre la faz de la tierra.

Si eso no merece un edificio impresionante (sin lujos), pero rotundo, ya no sé que lo va a merecer.

¿Sería lo mismo la presidencia de Estados Unidos sin la Casa Blanca? El eco impresionante reinado de Felipe II sigue presente en el edificio de El Escorial.

Con gran inteligencia (hicieron muy bien), los aliados dinamitaron todos los edificios del III Reich que pudieran convertirse en símbolos. Aunque dinamitaron poco más que la cancillería, porque Hitler fue un hombre de proyectos y más proyectos, pero no de realidades arquitectónicas.
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La comentarista escribía:
Así, la arquitectura deja de ser un montón de ladrillos ordenados para convertirse en un gran acicate del misterio cristiano, cuyo centro es Cristo.

Sí, ya estoy harto de montones de ladrillos. Yo no pretendo que un misionero de un poblado en la selva del Amazonas vaya vestido como un monseñor romano. Cuando voy a predicar a lugares tropicales, voy con una sotana blanca simplicísima. Cada lugar tiene sus usos y costumbres. Una aldea de los Andes no es Roma, ni Roma es una aldea de Papua (Nueva Guinea).
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Post Data:
Roma ha sufrido varias plagas egipcias: La de los años 70 fue la plaga de los hippies de izquierdas (metidos a curas), la plaga del Renacimiento fue la de los Borgia. Nueve de cada diez encuestados consideran que la plaga borgiana, aunque lamentable, fue mucho más bella.

sábado, junio 06, 2020

Un rinoceronte o cien cardenales



Una vez escuché a un novelista alemán que, en una entrevista, explicaba que cuando se enteró de que a un papa del renacimiento un sultán le había regalado un rinoceronte, se dijo: Si tienes a un papa y a un rinoceronte, ¡ya tienes una novela!

Lo mismo pasa con el Claustrum Cardenalicium que he explicado los últimos días. (¡¡Otra vez ese edificio!!) Si tienes a 120 cardenales reunidos en un cónclave, ya tienes el “espectáculo”. ¿Por qué ese edificio? Pues porque, ¡caramba!, no somos un grupo de cien baptistas en medio del desierto de Iowa. Estamos hablando de la Santa Iglesia Católica extendida por todo el mundo.

No somos cuatro gatos en medio de una cabaña vacía de paredes blancas pertenecientes a la iglesia presbiunitaria reformada anabaptista. Pues claro que nos gusta la belleza de los grandes protocolos cardenalicios, el espectáculo de las ceremonias de los purpurados.

Un oficinista le podría preguntar a William Raldolph Herst: “¿Por qué hace esto?”
Y el magnate le podría haber contestado: “Porque puedo”.

¿Por qué el Claustro Sixtino? ¿Por qué su arquitectura como marco para impresionantes ceremonias? ¡Pues porque podemos! Repámpanos, que no somos quince testigos de Jehová reunidos en un bajo de un edificio.

viernes, junio 05, 2020

Ideas, ideas, ideas pro Ecclesia



--¿Bill, tienes algo de suelto?
Bill Gates responde:
--Forty, te temo.
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Lo que dije del templo de ayer (el templo central del Claustro Cardenalicio) puede parecer que es un exceso, que se trata de un templo irreal: una construcción habilitada para recorrer los espacios entre los techos de las capillas y la parte interna de la estructura en forma de montaña.

Pero, en mis recorridos por muchos templos, una de las partes más apasionantes suele ser la parte superior de las bóvedas, la que está entre las bóvedas y el techo exterior. Es una parte fasciannte del templo. Es una pena que no se pueda recorrer libremente. Y, ciertamente, no es posible.

En el templo que describo, esa parte sería fácil de recorrer, amplia, pero tampoco podría entrar todo el mundo; pues se prestaría al vandalismo.

Respecto a la parte de la estructura de la montaña (vista por dentro) como respecto a la parte de las capillas (vistas desde esa parte), solo puedo decir que pensaba en una estética brutalista. El brutalismo fue una corriente arquitectónica.

Mi idea puede gustar o no gustar. Pero en una cosa todos estaremos de acuerdo: cualquier cosa es mejor, arquitectónicamente hablando, que el Edificio de Santa Marta. He visto Burger King mucho más bellos. Sin ningún género de duda, hasta el decorador (el decorador, no el arquitecto) de Kentucky Fried Chicken podría haber hecho algo mejor.

jueves, junio 04, 2020

Bueno... vamos viendo... pero comienza



El dibujo es de una tal "Rebecca On". Me entusiasma. Representa una mezquita.
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Me gusta la idea no solo de pensar y repensar templos diferentes arquitectónicamente, sino también templos con finalidades diversas. Templos cuya arquitectura responda a su finalidad propia.

La idea del Mons Sanctus enmarcado por el Claustro Cardenalicio me parece bella. Más allá de cualquier otra consideración: es una idea bella.

Un monte con una adoración en su cúspide, a cielo descubierto; siempre que no haga demasiado sol o lluvia. Un monte con triple espacio sagrado interno. Y con una cripta gótica para enterramientos.

A eso se unen los espacios que hay entre las tres capillas internas y la estructura externa del monte. Un espacio neorrománico donde hay, de nuevo, lugares escalonados unidos por escaleras, bajo los haces de luz de los lucernarios. Quizá sea este un lugar para recorrerlo meditando, más que para sentarse a orar.

En fin, la idea me parece bella. La función peculiar. Ahora solo necesito un Bill Gates para pagar la "entrada del piso" y un papa benevolente que, por no hacerme un feo, diga: "Bueno, Fortea, comienza y vamos viendo".
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Por favor, si algún papa (me refiero a un sumo pontífice) lee este post, por favor, que me avise. Podemos llegar a un acuerdo.

miércoles, junio 03, 2020

Más sobre el Claustrum Sixtinum



Siguiendo el tema de ayer, quisiera hacer varias añadiduras. Y es que, habiendo tantos temas tan importantes sobre los que decir algo, me gusta estar entretenido con mis “juguetes”.

En Roma, en agosto, hace un calor peor que el que sufrían los esclavos hebreos poniendo barro en los moldes. ¿No sería mejor levantar esa “montaña sagrada” (el claustro) en Polonia?

En Italia, sea un partido u otro, nos van a poner todos los palos que puedan en las ruedas, todo van a ser peros. Si te vas a Polonia, todo van a ser facilidades. Es para pensárselo ¡Y, encima, los purpurados estarían fresquitos! 

Señores cardenales, piénsenlo: No nos cuesta dinero, es bonito y, encima, ¡estarían fresquitos! Eso sin contar con que en invierno podrían ver caer la nieve desde sus habitaciones mientras piensan a quién votar.

Por supuesto, habría que pedir la extraterritorialidad para todo el recinto. Nunca está de más. Como dice el poema: La extraterritorialidad es un ingrediente siempre conveniente. (El poema es mío.)

El lugar se podría usar de forma habitual para retiros espirituales. Sí, como veis, no soy un fariseo de la peor calaña.

También podría ser un edificio pensado ex professo para ser lugar de encuentro habitual de cristianos, un lugar ecuménico, con capillas pensadas para ellos. Una especie de casa para acogerlos en sus reuniones o retiros de oración. Sería muy simbólico que siempre hubiera medio centenar de protestantes, ortodoxos o coptos donde pudieran sentirse a gusto, con capillas adaptadas a sus liturgias.

La foto de hoy la he puesto para que se vea lo bello que quedaría un edificio-recinto como el castillo que pongo y que encuadrase un monte sagrado. Es el castillo de Pierrefonds. Si yo fuera papa, cada vez que quisiera visitarme mi madre a Roma, le dejaría una nota para advertirle que, por asunto urgente, me ha marchado a Pierrefort.

Qué precioso quedaría este monte sagrado en cuyo centro estaría la réplica de la Capilla Sixtina y a sus dos lados, con menos altura, las otras dos capillas de las que hablaba ayer. He hecho un cambio respecto a lo de ayer, porque si no, la réplica de la Capilla Sixtina no podría tener la misma iluminación que la de ahora. Y la réplica debe ser exacta, hasta en eso.

Las oraciones, las reliquias, tanta gente rezando dentro cada día, harían de este "monte" un lugar sagrado.

martes, junio 02, 2020

Claustrum Cardenalicium o Claustro Sixtino











Hoy toca uno de esos post que solo interesan a un pequeño grupo. Pero, en fin, para ese pequeño grupo pongo este texto que es la última añadidura a ese cajón de sastre que es mi libro Ex Scriptorio. Las preciosas pinturas que he puesto ninguna concuerda con la concepción que tengo del edificio que describo, pero servirá para hacerse una idea de las cosas tan bonitas que se pueden hacer en arquitectura hoy día. Paso ahora al texto del post y os aseguro que leeré con interés las aportaciones que queráis hacer.

Claustro Cardenalicio
La idea de crear un edificio específicamente diseñado para los cónclaves

La idea general
Hace años, en mi obra Neovaticano, describí el Claustrum Cardenalicium al que también llamé Claustrum Sixtinum: allí describía un edificio pensado ex professo para albergar los cónclaves. Años después, he decidido retomar la idea de ese edificio como una construcción exenta. Siempre será más fácil pensar en la realización, solamente, de este edificio, que no en la construcción de todo el complejo en el que lo integraba en mi primer escrito. Pienso que el lugar ideal para levantarlo sería a unos veinte kilómetros del Vaticano, para tener espacio suficiente y barato.
¿Por qué crear un edificio de este tipo? Pues porque más allá de las ventajas funcionales de este Claustrum Sixtinum hay que tener en cuenta que vivimos en una época en que no podemos dejar de aprovechar las ventajas para las almas de la presencia de los medios de comunicación. Un claustro como este se convertiría en un símbolo, en una predicación arquitectónica sobre la Iglesia.

La forma del edificio
El edificio tendrá forma de cuadrado con 193 metros de lado, lo mismo que la Basílica Vaticana. En el centro de este claustro, se levantará una réplica exacta del interior de la Capilla Sixtina. Esta capilla estará integrada en una estructura cuyo aspecto externo será el de una pequeña montaña: como si fuera una peña cubierta de vegetación, con un sendero que permitirá la ascensión. Los ventanales se abrirán en la montaña para permitir la entrada de luz solar.
En su interior, habrá tres capillas de iguales dimensiones, pero distinta decoración. La capilla central, donde estará el Santísimo Sacramento. Al un lado, contigua, se situará la Capilla Sixtina. Al otro lado de la capilla central, se situará la capilla de las reliquias de los santos y las tumbas de cardenales y obispos.
Las tres capillas estarán en el interior de una estructura que externamente parecerá como un monte: con partes de hormigón que asemejarán peñas, con partes cubiertas de un poco de vegetación.
El claustro enmarcará este monte central. Habrá una galería subterránea para acceder a estas tres capillas cuando llueva. Alrededor del monte, habrá un claustro formado por arcadas dispuestas en tres niveles. Claustro que acabará en una terraza superior por donde también se podrá pasear. Varias escalinatas permitirán acceder desde el claustro a los distintos niveles.
Cuatro montecillos estarán situados en las esquinas. Los senderos permitirán ascender hasta sus cimas. Esos montecillos coronados por ermitas servirán para hacer romerías o simples caminatas. Se intentará que la capilla de las reliquias se convierta en un lugar de entierro de muchos cardenales y obispos; con bellos sepulcros que recuerden la idea de la transitoriedad de la vida.

Financiación
El lugar tendrá varias funciones. Servirá como hotel mientras no haya cónclave. Con eso se sufragará la construcción y el mantenimiento. Servirá como residencia de cardenales y obispos en sus viajes a Roma. Durante el cónclave, permitirá mayor seguridad. También constituirá un marco magnífico para los medios de comunicación. Por supuesto, después de la clausura (durante el cónclave), los medios ya no podrán estar dentro. Este edificio permitirá una perfecta clausura. Además, permitirá que todo esté cerca, en un solo edificio; ahora mismo, en el Vaticano, hay una gran distancia entre la Capilla Sixtina y el lugar donde viven los cardenales. Por otra parte, el edificio que propongo estará enteramente abierto a visitas en grupo con guía. Con lo cual, el edificio se transformará en un libro abierto acerca de los cónclaves. Esas visitas guiadas se pueden convertir en un medio óptimo para explicar qué es la Iglesia.
Servirá como hotel para financiar su construcción y después su mantenimiento. Los huéspedes podrán dormir en las mismas habitaciones de los cardenales y recorrer el edificio. Para evitar el vandalismo, algunas zonas solo podrán visitarse con acompañamiento de guía. Todos los hospedados serán informados de que, en caso de sede vacante, deberán dejar libres sus habitaciones en el plazo de veinticuatro horas.

Funcionar como hotel significa que habrá personas que reservarán una habitación con la intención de hacer cosas pecaminosas. Habrá quienes quieran ir allí para realizar perversiones sexuales o, incluso, ritos mágicos o satánicos.
Por lo tanto, en cuanto se desalojen las habitaciones, estas serán vaciadas de todos los muebles y limpiadas a conciencia. Dado que es posible que se hayan realizado en esas habitaciones cosas perversas, se exorcizará habitación tras habitación, con un ritual creado ex profeso para un lugar tan especial. De los exorcismos se encargará un grupo de sacerdotes que realizará esto con tiempo y sin prisas. Después, otros sacerdotes bendecirán también cada una de las habitaciones; usando, además, agua bendita e incienso.

Como es cada habitación
         Las habitaciones de los cardenales deben evitar todo lujo. Su tamaño debe ser el adecuado. Pienso en lo bonita que es una cama de estilo isabelino con sus cuatro columnas y su dosel. Una cama así, fabricada en serie, no es cara y, sin embargo, es una obra de arte. Cada habitación cardenalicia puede tener pinturas propias. No será difícil encontrar 120 artistas en todo el mundo y que cada uno se encargue de una habitación. Esos artistas pueden hacer las pinturas sin desplazarse y, en las habitaciones, colocarse reproducciones fotográficas.
         Sería bonito que todo el edificio, en su interior, tenga una estética concorde: por ejemplo, neogótica. Pienso que el gótico o el románico son estilos muy bellos.
         El claustro tendrá, en la planta baja, galerías cubiertas para que los purpurados puedan pasear a cubierto: protegidos contra la lluvia o el sol del verano.

Aspecto externo
El edificio, visto desde el claustro, parecerá que constituye un marco para el monte central. Será un claustro con cuatro montecillos en sus esquinas, cuyas laderas llegan hasta la planta baja. Laderas con césped y senderos que también ascenderán por otros lugares y no solo en las esquinas. Dando con ello una impresión de verdor y naturaleza. De lo contrario, el claustro ofrecería la impresión de ser algo masivo y frío. Un claustro pequeño es algo humano. Pero si es masivo, da una sensación de frialdad.
Por fuera, el edificio ofrecerá una cierta impresión de castillo: la Fortaleza de la Iglesia, la fortaleza que protege la fe. Pero debe primar la imagen de que la construcción es como una peña con vegetación, un monte pétreo. La idea de que los cardenales vienen de todas partes del mundo a un monte sagrado es una idea muy bella.

Antes he hablado de “claustro”, también de fortaleza, pero la estética, las partes con aspecto rocoso (hechas de hormigón) y la vegetación deben hacer que prime la idea de montaña tanto en el exterior de la construcción como vista desde el patio interno.
Precisamente, por seguridad, sus muros exteriores serán de hormigón. En los primeros tres niveles, con ventanas tan pequeñas que no permitan entrar a nadie desde fuera.

Los siete pendones
El edificio contará con un pórtico monumental para enmarcar la Porta Magna de acceso al interior del edificio. Sobre esa puerta, tres arcos más grandes flanqueados por dos arcos menores a cada lado de esos tres. Un conjunto con estatuas románicas. En esos arcos, estarán colgados de forma vertical siete banderas.
En los días normales, colgará en esos arcos la bandera de la Santa Sede en los días normales.
Durante los novendiales, los días de luto por el papa, las banderas serán sustituidas por unos pendones de color enteramente negro
Durante el cónclave hasta la elección del Papa: siete grandes portones cerrarán los siete arcos. Esos arcos cerrados serán símbolo de la clausura.
Tras la fumata blanca, se abrirán los arcos y se colgarán pendones de riquísima seda blanca. Esos pendones también serán colgados el día de Navidad y el de Pascua, incluso durante la sede vacante.

Las dos puertas
Para acceder al interior del complejo, solo hay dos puertas: La Porta Magna y la Porta Parva. Durante el cónclave, la Porta Magna o principal que da al exterior se cerrará y sellará. La Guardia Claustral (una milicia específica para el tiempo de sede vacante), la Gendarmería Vaticana y la Guardia Suiza protegerán el perímetro. Cada cuerpo protegerá un sector del perímetro.
La Guardia Claustral tendrá el mismo uniforme que la Guardia Suiza, pero con tonos negros, blancos y grises. Su función es más bien estética, pero será útil disponer de doscientos voluntarios que ayuden. Por otra parte, ellos no van a entrar en ningún momento dentro del recinto. Tampoco es necesario que todos los miembros de este cuerpo vengan todos los días. Los que puedan y quieran, sí. Pero el resto pueden venir en determinados momentos señalados: la llegada del anillo y las llaves, la entrada de los cardenales, etc.
Una vez sellada la Porta Magna solo se abrirá para la salida del Sumo Pontífice. Para que entren los alimentos y las personas que sean necesarias, estará la Porta Parva situada en otra parte del perímetro del edificio. Será un pórtico de tres arcos, elevado a siete metros de altura del suelo: como un balcón sin balaustrada. Solo se podrá subir a ese acceso a través de una plataforma que se elevará. Si alguien enfermo tuviera que ser llevado a un hospital, habrá un protocolo para sacarlo por esa puerta con toda rapidez.

Anuncio de la muerte del papa
Además de lo que se haga en el Vaticano, en este complejo se hará lo siguiente en cuanto se comunique la muerte del papa.
Primer día, el anuncio: En la fachada principal, la de la Porta Magna, habrá un conjunto de tres gruesas y grandes chimeneas de piedra, de seis metros de altura. La chimenea central solo se usará para las fumatas blancas. En caso de fallecimiento del papa, las dos chimeneas laterales echarán humo negro. Primero sonarán las campanas de esa fachada con toque de difunto. Después, la fumata negra. Por último, se extenderán siete pendones negros en los arcos situados sobre la Porta Magna.

Segundo día, el traslado de los símbolos: El Jefe de la Casa Pontificia (acompañado y supervisado por el protonotario) trasladará al Claustro Sixtino el Anillo del Pescador y las Llaves Petrinas. Esa comitiva también llevará al claustro una copia del Acta de defunción que quedará a la vista de los cardenales en el lugar que se designe. Será un acta bella, una obra de arte caligráfica.
         Al ser elegido y aceptar la designación como papa, el camarlengo le pondrá en el dedo un anillo que simbolice su nueva función. Después le entregará dos llaves que simbolizan su autoridad. Estos dos objetos, al llegar al claustro, se colocarán sobre una mesa donde se determine. Estarán a la vista de los cardenales en los momentos determinados y guardados bajo custodia el resto del tiempo. Durante el tiempo de sede vacante, los medios de comunicación están buscando por todas partes “imágenes”. Esta será una poderosa imagen: el anillo y las llaves.
         El acta se colocará a la vista en otro lugar, pero se guardará bajo custodia el resto del tiempo. Los sellos pontificios ya rotos se quedarán en el Vaticano. La comitiva de vehículos, escoltada por soldados de la Guardia Suiza, entregará esos objetos al camarlengo.

Comienzo del cónclave
Los medios de comunicación designados podrán retransmitir:
—el rezo de la hora tercia en una capilla del complejo
—la procesión de entrada a la Capilla Sixtina
—el juramento
—la clausura de la puerta de la Capilla Sixtina, solo se cierra con llave
—la clausura de la puerta del monte central, también se cierra solo con llave
—la clausura de la Porta Magna: se traba con un madero horizontal, se cierra con tres llaves; y se sella con lacre
Las dos primeras clausuras las realiza un monseñor en cuanto salen los medios de comunicación. Pero la tercera clausura, la de la Porta Magna, se realiza desde fuera. Los tres actos sobre esa tercera puerta se realizan desde fuera, a la vista de los medios de comunicación.

El pueblo fiel
El Claustro Sixtino estará emplazado en el centro de una gran explanada, permitiendo que los medios de comunicación puedan moverse con libertad alrededor del edificio. Este complejo permitirá también que muchos fieles puedan acercarse a ese lugar, bien por curiosidad, bien a rezar.
Pensé, incluso, si se podría habilitar un amplio espacio para que pudieran plantar tiendas de campaña todos aquellos que quieran estar allí, orando, acompañando a los cardenales; o habilitar espacios para que se celebraran misas para los congregados en los alrededores de este edificio.
Pero deseché la idea para evitar que el lugar se vuelva ruidoso y excesivamente masificado. Una cosa es que miles de personas se acerquen y oren personalmente, y otra muy distinta promover actos que darían la impresión de demasiada agitación alrededor del edificio. La construcción debe dar impresión de solidez y serenidad.

Anuncio de la elección papal
Saldrá humo blanco de la chimenea central. Después sonarán las campanas. Se abrirán los portones de los siete arcos. Pendones blancos preciosos colgarán de esos arcos. El anuncio de la elección se hará desde ese balcón, pues allí se ha elegido al papa. Lo lógico es que el papa salga al balcón de la Porta Magna y a saludar a los allí congregados. Podrá después ir al balcón de la Basílica Vaticana y dar la bendición también desde ese lugar.

La cima del monte
         Sería una idea muy bonita que, mientras dure el cónclave, diez religiosas pasen el día en oración en esa cima. Cada día vendrían diez religiosas de otra congregación. Por ejemplo, desde las 9:00 hasta que anochezca. Sobre la cúspide abría un altarcito y allí se colocaría una custodia. Si hiciera mucho sol o posibilidad de lluvia, habría una capillita mínima bajo la cúspide. La idea de que estas palomas se posasen sobre la cima de la montaña para orar me parece muy bella.
         Una procesión de fieles podría dar la vuelta al perímetro rezando el rosario. Podría ir guiada por una cruz procesional y unos cuantos clérigos con alba y estola. La procesión podría ser ininterrumpida durante todo el día hasta el anochecer.

lunes, junio 01, 2020

El clero de la diócesis después del covid



—¿Dr. Fortingstone, supongo?

—Llamame Forty.

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Fort. Mi nombre es James Fort.

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—¿Dr. Livingstone, supongo?

—Llámame Downton, Downton Abbey.


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—¿Puedo llamarle "padre Fortea"?

—Querida, llámeme Fortea van Helsing.

—¿Se refiere a este Van Helsing?

—Lamentablemente, me refiero a algo parecido a este otro:


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--¿Padre Fortea?

--Mi nombre es Abraham «Abe» Jebediah Simpson.

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En México: ¡¡Mi nombre es José Antonio-Emiliano Pancho Fortea-Villa!!



domingo, mayo 31, 2020

N'avait l'intention de badiner.


—¿Puedo llamarle "padre Fortea"?

—Querida, llámeme Fortea van Helsing.

Rejouissance



Rayuela, es una de las mejores novelas del siglo XX. Grandiosa, literatura perfecta, literatura en estado puro. Ya lo advirtió Cortázar, puede leerse en diversas sucesiones de orden de capítulos. Pues bien, hoy he escuchado (por indicación de un experto en Bach) dos secuencias del Credo de Bach. Dos secuencias del mismo Credo, pero hay que escuchar una el Et incarnatus est y después el Et expecto resurrectionem mortuorum.

En la primera composición, Bach no hace música, está componiendo teología. Está traduciendo a música (a sentimientos) lo que supone la Encarnación. Es su adoración personal que se transforma en música. Es la adoración de un momento que anuncia (y comienza) toda la tragedia de Isaías y los otros profetas.

y después hay que escuchar la otra parte del Credo:

Es la virtud de la esperanza proclamada a los cuatro vientos en forma de música.

Pero esa misa nunca me entusiasmó. Bach es grandioso y colosal hasta en buena parte de sus obras menores. Pero no, la cima está en sus obras no vocales. Y quizá sea conveniente haberse asomado a esas dos obras para escuchar, por fin, a Bach siendo auténticamente Bach:

Es una obra acerca de la alegría de vivir. Rejouissance, alegría. Las ciudades de Estados Unidos, cuánta ira... España, se muere económicamente... Pero Bach, su música es una rejouissance.


sábado, mayo 30, 2020

Otro tipo de terrorismo



Este es un vídeo muy bueno, realmente, muy bueno. Pero hay un problema —y es un problema creciente que se refleja muy bien en este vídeo y es considerar, erróneamente, que las vidas humanas valen lo mismo que las vidas de los animales:

Me parece espantoso, una increíble aberración, los que les parece bien que hay que reducir la población humana y que eso solo se puede conseguir por la fuerza. Porque, y eso está claro, los que viven no van a dejar por las buenas que les maten.

En el futuro, podemos esperar bioterrorismo cuyo único propósito sea acabar con grandes cantidades de humanos. Eso es un tipo de terrorismo que muy difícil de prevenir: el terrorismo que no tiene móviles políticos ni reivindicaciones ni busca desestabilizar un poder; el terrorismo que busca la muerte por la muerte, en cualquier lugar, de cualquier ser humano.