miércoles, febrero 01, 2023

Ay, otra vez dando la murga al Opus Dei. Que me perdonen sus jerarquías.

 

(La foto es de mi reciente visita a las ruinas de Medina Azara en Córdoba). Dado que el Opus Dei va a celebrar un congreso extraordinario para reformar sus estatutos, me gustaría hacer una pequeña aportación, a pesar de que yo no pertenezca a tan eximia institución.

Le he estado dando vueltas a que se debería permitir que un supernumerario pudiese ser terciario de una orden religiosa. La razón que se podría alegar para prohibir tal cosa es que el espíritu laical del Opus Dei es incompatible con el espíritu religioso de la orden franciscana, dominica u otras.

Pero reflexionando sobre esto en profundidad no hay incompatibilidad alguna. Un supernumerario puede sentirse felicísimo con el espíritu del Opus Dei y, al mismo tiempo, sentir que el Espíritu Santo le lleva a vivir su laicidad en medio del mundo, casado, a través de una determinada espiritualidad monástica, por ejemplo.

Alguien podría pensar que, en ese caso, hay que elegir: o espíritu del Opus Dei o espíritu benedictino o carmelita. Pero no, no hay nada en la esencia del modo de vivir del Opus Dei que sea obstáculo para que uno de sus miembros añada el espíritu de una orden monástica o mendicante.

No es un ejemplo hipotético. Conozco a un supernumerario que está felicísimo en el Opus Dei: asiste a todos los medios de formación, sigue todo con fidelidad. Pero a ese sustrato se ha añadido un amor a la orden cartujana que le lleva a superponer esa otra capa de espiritualidad. Sobre esto hemos hablado y veo que ambas espiritualidades pueden coexistir sin conflicto alguno, no hay ninguna necesidad de elegir entre una u otra.

¿Sería contradictorio con el Opus Dei que uno de sus miembros rezara el breviario todos los días? ¿Sería contradictorio que usase sus vacaciones en pasarlas todos los años en una abadía? Por supuesto que no.

Voy a ofrecer otro argumento. El Opus Dei se creó para los laicos y su espíritu es laical. Ahora bien, al pasar los años, se llegó a la conclusión (acertada) de que también los sacerdotes seculares podían pertenecer a esa institución. La pertenencia de esos clérigos al Opus Dei no es defectuosa, es plena y perfecta. Y eso respecto a los miembros de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, pero dígase lo mismo respecto a los sacerdotes de la prelatura. ¿Hay algún conflicto entre la espiritualidad laical de la Obra y el ser sacerdotal de sus propios clérigos incardinados? Evidentemente, no.

Por eso, sugiero que en los nuevos estatutos haya una pequeña anotación que incluya la posibilidad de pertenecer a órdenes terceras. Puede parecer que se trataría de un asunto muy menor, pero clarificaría una serie de perplejidades que surgen en los fieles de la prelatura acerca de si tal o cual cosa (seguida a nivel personal) no va contra el espíritu laical de la Obra.