domingo, diciembre 01, 2019

Recordando mi último viaje



La foto no es de mi viaje, la he puesto solo porque es muy bonita. Las fotos de las concelebraciones me parecen gustan tanto porque disfruto mucho de esas liturgias.

De mi viaje a Archena guardo, en mi recuerdo, (la vida son recuerdos), no solo la amabilidad de los anfitriones, sino también el estimulante recuerdo del encuentro con lectores y oyentes. (La amabilidad es uno de los bálsamos de la vida.) Uno trabaja y trabaja cada día en este scriptorium que es mi piso, pero solo los viajes me ofrecen una cierta visión de la medida de si ese trabajo tiene fruto o no.

Mi labor de horas y horas es un trabajo a ciegas, en la solitaria oscuridad del papel. O, mejor dicho, acompañado de la luz del resplandor de otras obras a las que otros seres humanos dedicaron sus vidas. Yo mismo me beneficio esfuerzo ímprobo de otros. Pero tengo que tener fe en que tanto esfuerzo mío hace bien a alguien. Los viajes, para un escritor, y por la razón dicha, son estimulantes.

Compruebo también que los sermones han pasado a ser mi “otra biblioteca”. Sin duda, mis homilías y charlas no serían como son sin la historia de trabajo en los libros.

Post data: Qué buenas son las mandarinas murcianas.

46 comentarios:

  1. Y los tomates...

    Buen Adviento.

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    1. 1 Domingo de Adviento, solemnidad
      Is 2,1-5: El Señor reúne a todos los pueblos en la paz eterna del Reino de Dios.

      Visión de Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y de Jerusalén:

      Al final de los días estará firme

      el monte de la casa del Señor

      en la cima de los montes,

      encumbrado sobre las montañas.

      Hacia él confluirán los gentiles,

      caminarán pueblos numerosos.

      Dirán:

      «Venid, subamos al monte del Señor,

      a la casa del Dios de Jacob:

      él nos instruirá en sus caminos

      y marcharemos por sus sendas;

      porque de Sión saldrá la ley,

      de Jerusalén, la palabra del Señor.»

      Será el árbitro de las naciones,

      el juez de pueblos numerosos.

      De las espadas forjarán arados,

      de las lanzas, podaderas.

      No alzará la espada pueblo contra pueblo,

      no se adiestrarán para la guerra.

      Casa de Jacob, ven,

      caminemos a la luz del Señor.


      Sal 121,1-2.4-5.6-7.8-9: Vamos alegres a la casa del Señor.

      ¡Qué alegría cuando me dijeron:
      «Vamos a la casa del Señor»!
      Ya están pisando nuestros pies
      tus umbrales, Jerusalén.

      Allá suben las tribus,
      las tribus del Señor,
      según la costumbre de Israel,
      a celebrar el nombre del Señor;
      en ella están los tribunales de justicia,
      en el palacio de David.

      Desead la paz a Jerusalén:
      «Vivan seguros los que te aman,
      haya paz dentro de tus muros,
      seguridad en tus palacios.»

      Por mis hermanos y compañeros,
      voy a decir: «La paz contigo.»
      Por la casa del Señor, nuestro Dios,
      te deseo todo bien.

      Rm 13,11-14: Nuestra salvación está más cerca.

      Hermanos:

      Daos cuenta del momento en que vivís; ya es hora de despertaros del sueño, porque ahora nuestra salvación está más cerca que cuando empezamos a creer. La noche está avanzada, el día se echa encima: dejemos las actividades de las tinieblas y pertrechémonos con las armas de la luz.

      Conduzcámonos como en pleno día, con dignidad. Nada de comilonas ni borracheras, nada de lujuria ni desenfreno, nada de riñas ni pendencias. Vestíos del Señor Jesucristo.

      Mt 24,37-44: Estad en vela para estar preparados.

      En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

      «Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé.

      Antes del diluvio, la gente comía y bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre:

      Dos hombres estarán en el campo: a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán y a otra la dejarán.

      Por tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.

      Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa.

      Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre

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  2. Nunca sabe uno el fruto que darán los esfuerzos de su trabajo.
    Hay que trabajar, no pensando en el ahora sino en el después. Todo proceso necesita maduración. Y es fácil, que no se aprecie su recompensa incluso en esta vida,pero no por ello hay que dejar de trabajar y de soñar.

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  3. ¿Hay amor en sus obras, padre Fortea? Pues entonces hay frutos. El amor engendra amor. Algunos frutos se pueden recoger en esta vida, lo que no, nos esperan en la vida eterna. El amor no puede quedar sin frutos porque el amor ya es fruto.

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  4. DÍA 1 DE DICIEMBRE

    BEATO CARLOS DE FOUCAULD. Nació en Estrasburgo (Francia) el año 1858. En su adolescencia perdió la fe. Primero fue militar en el ejército francés y luego explorador de Marruecos. El testimonio de fe de los musulmanes despertó en él una crisis acerca de Dios. Regresó a Francia y con la ayuda de un sacerdote, el P. Huvelin, recuperó la fe en 1886. Peregrinó a Tierra Santa y allí le impactó la vida de Jesús de Nazaret. Pasó siete años en la Trapa, y después se estableció en Nazaret como empleado del monasterio de clarisas, viviendo como ermitaño. En 1901 se ordenó de sacerdote en Francia, y marchó al Sahara, primero Beni-Abbes, después Tamanrasset (Argelia) en medio de los Tuaregs del Hoggar. Quería ir al encuentro de los más alejados, los más olvidados y abandonados. El 1 de diciembre 1916, lo mató el disparo de una banda que rodeó su eremitorio. Siempre soñó compartir su vocación con otros y escribió varias reglas religiosas. En la actualidad, su familia espiritual comprende varias asociaciones, comunidades e institutos. Fue beatificado el año 2005.

    Última fotografía de Carlos de Foucauld (ca. 1914-1915).
    https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/2/2a/Charles_de_Foucauld_%281858-1916%29_-_Last_living_photo.jpg

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    1. Carlos de Foucauld, aniversario de su fallecimiento, descanse en la Paz de Dios

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    2. Si Carlos de Foucauld no está en el cielo, yo me bajo en la siguiente.

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  5. Que bonita la foto, padre Fortea, todos los presbíteros alrededor del ara de la Cruz. Una vez más, Cristo único centro de la Historia del hombre.

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  6. Concuerdo con que las ceremonias concelebradas se ven y son hermosas.

    Hoy he visto una en la Villa, en la Basílica de la Virgen de Guadalupe. En morado todos, y el altar con rosas rosas en la parte de abajo del altar.

    Hacían un contraste hermoso, más la celebración toda en su justa medida. Me encantó esta Misa.

    Les comparto una foto en el siguiente comentario.

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  7. Padre Fortea, es que toda esa interacción de sus obras con los que le leemos se las merece las más positivas y las más fructíferas.

    A mí y está de más decirlo, me encantan sus libros.

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    1. A mí también me gustan sus libros! Ya estoy por las 3/4 partes del libro Las Leyes del Infierno, un libro que a medida que avanza se va poniendo cada vez mejor!

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  8. La ambientación de la iglesia
    Este aspecto es importante para vivir el significado del tiempo de Adviento. El "cambio de decorado" ayuda a captar el cambio de ritmo de estos días. El lugar de la celebración, en su conjunto debería ambientarse con un aire peculiar, no de penitencia, pero sí de austeridad.

    Por ello durante el Adviento debería en lo posible suprimirse la música instrumental o por lo menos acompañar la música con pocos instrumentos musicales. Asimismo deberían suprimirse los adornos muy festivos. Debe además haber austeridad en las flores, con arreglos florales menos vistosos que los que usualmente ponemos en el presbiterio. También es recomendable poner un frontal de color morado al altar. El lugar de la celebración debe quedar acogedor, pero sin elementos que manifiesten solemnidad.

    Así, llegado el tiempo de Navidad, la sobriedad y austeridad del Adviento contrastará con el carácter festivo de este tiempo y ayudará a captar el ambiente de presencia del Señor de la solemnidad de la Natividad. La sobriedad de la ornamentación de estos días ayuda a vivir nuestra condición de peregrinos, anclados aún en la esperanza. A quien espera, le falta siempre algo. Sólo cuando el Señor esté de una manera visible entre su pueblo, habrá llegado la Iglesia a la fiesta completa, significada por los adornos más festivos del tiempo de Navidad.

    Finalmente un aspecto a tener presente sobre la ambientación es que el Nacimiento o Belén Navideño puede comenzar a mostrarse en nuestras iglesias y en los hogares después del 8 de diciembre, Solemnidad de la Inmaculada Concepción, pero sin la imagen del Niño Dios. De esta manera podremos vivir mejor la primera etapa del Adviento centrada en la venida escatológica del Señor. El que el Nacimiento aparezca a partir de esta fecha, nos ayudará a prepararnos a la gran Solemnidad de la Natividad del Señor Jesús .

    Delegación de LITURGIA

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    3. Sustituyo el copy pega anterior ya puesto aquí.

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    4. Adviento. Apuntes Litúrgicos
      Escrito en 24 noviembre 2016. Publicado en APUNTES LITÚRGICOS


      Comenzamos una nueva sección, dedicada a la LITURGIA, que llevará este título “Apuntes litúrgicos”. El responsable es nuestro hermano Francisco M. González Ferrera que forma parte de la Comisión de Liturgia de la Provincia. En esta ocasión, lo dedicamos “al color litúrgico del Adviento”.

      Casi a punto de introducirnos en el Nuevo Año Litúrgico (ciclo A), con el Adviento cuyo color característico es el Morado, que connota realeza, nobleza, sabiduría, creatividad, espiritualidad, fuerza, energía, lealtad y éxito. Indica la esperanza, el ansia de encontrar a Jesús, con espíritu de penitencia y austeridad; por eso se usa en adviento, cuaresma y liturgia de difuntos.

      Aspectos que brindan a las personas bienestar en su vida espiritual. Nos invita a dejar a un lado los prejuicios y disfrutar de la vida nueva que ya llega, recostado sobre un pesebre..., quizá nos puedan ayudar estas palabras del Papa Benedicto XVI: “Iniciamos con toda la Iglesia el nuevo Año litúrgico: un nuevo camino de fe, para vivir juntos en las comunidades cristianas, pero también, como siempre, para recorrer dentro de la historia del mundo, a fin de abrirla al misterio de Dios, a la salvación que viene de su amor.

      El Año litúrgico comienza con el tiempo de Adviento: tiempo estupendo en el que se despierta en los corazones la espera del retorno de Cristo y la memoria de su primera venida, cuando se despojó de su gloria divina para asumir nuestra carne mortal. «¡Velad!».

      Este es el llamamiento de Jesús en el Evangelio a sus discípulos, y a todos: «¡Velad!» (Mc 13, 37). Es una exhortación saludable que nos recuerda que la vida no tiene sólo la dimensión terrena, sino que está proyectada hacia un «más allá», como una plantita que germina de la tierra y se abre hacia el cielo. Una plantita pensante, el hombre, dotada de libertad y responsabilidad, por lo que cada uno de nosotros será llamado a rendir cuentas de cómo ha vivido, de cómo ha utilizado sus propias capacidades: si las ha conservado para sí o las ha hecho fructificar también para el bien de los hermanos.

      En realidad, el verdadero «Señor» del mundo no es el hombre, sino Dios. El Evangelio dice: «Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa, si al atardecer o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer: no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos» (Mc 13, 35-36).

      El Tiempo de Adviento viene cada año a recordarnos esto, para que nuestra vida espiritual recupere su orientación correcta, hacia el rostro de Dios. El rostro no de un «Señor», sino de un Padre y de un Amigo.

      Con la Virgen María, que nos guía en el camino del Adviento, hagamos nuestras las palabras del profeta. «Señor, tú eres nuestro padre; nosotros la arcilla y tú nuestro alfarero: todos somos obra de tu mano» (Is 64, 7)”.

      ¡Marana tha! ¡Ven, Señor Jesús!

      Fr. Francisco M


      Fray Francisco M. González Ferrera, OFM.

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    5. Me encanta la liturgia que no tiene oposición con pastoral.

      Se completan y enriquecen.

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    6. Yo tambiém creo que LITURGUA y PASTORAL no deben tener tensión (Dios es sencillo y sin complicaciones: todo Amor)… pero si descuidamos una de las dos (liturgia o pastoral) , la otra tira, en clara tensión —— en el caso de ayer, da la impresión de que hubo omisión de acompañamiento pastoral acorde al nivel de escándalo producido en el corazón del más débil en la fe (como explica y da ejemplo san Pablo en el capítulo 14 —y los primero 6 versículos del 15— de su carta a los Romanos).

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    7. Sobre decoraciones, normativamente leí esto hoy:

      «305. Obsérvese moderación en el ornato del altar.

      Durante el tiempo de Adviento el altar puede adornarse con flores, con tal moderación, que convenga a la índole de este tiempo, pero sin que se anticipe a la alegría plena del Nacimiento del Señor. Durante el tiempo de Cuaresma se prohíbe adornar el altar con flores. Se exceptúan, sin embargo, el Domingo Laetare (IV de Cuaresma), las solemnidades y las fiestas.

      Los arreglos florales sean siempre moderados, y colóquense más bien cerca de él, que sobre la mesa del altar.»

      (Instrucción General del Misal Romano, Capítulo V: «Ornato de las Iglesias»)

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    8. Cierto.¿ Qué Iglesia queremos ? ¿Qué Iglesia necesitamos ? Yo quiero una Iglesia como la del padre Ángel, abierta, acogedora, humana, creativa, activa, de barrio, de calle. No hay una vida espiritual y una vida ordinaria, solo hay una vida y Dios lo abarca todo.

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  10. Frase de domingo de Adviento

    "La prueba más clara de la sabiduría es una alegría continua".

    Michael Montaigne

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  11. Ahora, padre Fortea, estoy leyendo LAS LEYES DEL INFIERNO, una de sus últimas obras (no le quepa duda de que sus libros hacen mucho bien a los lectores).
    Me está pareciendo muy sugestiva y estimulante.
    Aún no la he acabado. Pero, a veces, me pregunto si no da usted una visión un poco demasiado "amable" del infierno.
    Es verdad que nadie, de los vivos de este mundo, ha estado allí. Así que no sabemos seguro cómo es.
    Otra cosa: ¿Piensa usted de veras que es mejor para los réprobos existir en el infierno que no existir en absoluto? ¿No es eso algo que podemos decir nosotros, que no estamos en el infierno? Pero, si nosotros estuviéramos en el infierno, ¿No preferiríamos acaso que Dios nos devolviese a la nada?
    Ahora bien, si Dios mantiene el infierno en el ser, para toda la eternidad, es por alguna buena razón. Dios todo lo hace bien.
    Pero no sé cuál pueda ser esa razón, que sin duda existe.

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  12. El sendero del Papa Francisco
    01/12/2019
    Jean Meyer

    Tuve la suerte de participar en un congreso en Roma, con ocasión del 40 aniversario de la Conferencia del Episcopado latinoamericano en Puebla. Eso fue a víspera del sínodo sobre la Amazonia que duró casi todo octubre. Encontré obispos, monjas, mujeres militantes, filósofos, universitarios y me enteré —confieso mi ignorancia— tanto del entusiasmo como del odio que despierta el Papa, su persona y su estrategia.

    Hablando de estrategia, estaba en Roma cuando nombró a trece cardinales, asegurándose así la mayoría en el próximo cónclave para garantizar, de ser posible, la reforma que paulatinamente y con mucha dificultad está llevando a cabo. Ha encontrado la oposición férrea de la facción ultra conservadora en el aparato mismo del gobierno de la Iglesia católica. En varias ocasiones se habló de complot contra un Papa atacado y calumniado. Escuché la vieja tesis de Monseñor Lefebvre, el autor del pequeño cisma tradicionalista después del concilio Vaticano II que tuvo cierto eco en México: la tesis “sedevacantista”, según la cual la Sede de San Pablo está vacante, mejor dicho, está ocupada por un usurpador, por un hereje.

    El Papa ha seguido la línea de sus predecesores al aumentar la diversidad y la representatividad del colegio cardenalicio el que elige al Papa Dos días después Francisco representatividad del colegio cardenalicio, el que elige al Papa. Dos días después, Francisco inauguró el sínodo de la Amazonia, en presencia de 185 obispos y de laicos de los ocho países que participan de este inmenso territorio. Bolsonaro, enemigo de la Iglesia católica de su país, está muy equivocado cuando dice que la Amazonia es de Brasil. Coincidencia: la selva amazónica estaba en llamas cuando el Papa exclamó: “¡Dios nos guarde de la avaricia de los nuevos colonialismos!”, después de mencionar “los fuegos impulsados por el lucro que devastan la Amazonia”. Frente a un Papa que dice que la justicia social es inseparable de la conservación ambiental y del respeto de la cultura de sus habitantes, el presidente Bolsonaro vocifera: “ni qué pulmón de la humanidad ni nada, Amazonia es de Brasil, el interés en la Amazonia no es el indio o el puto árbol, son los minerales”. Y crece la invasión de tierras indígenas, y la desforestación también.

    Los medios de comunicación le dieron más importancia a otro tema del sínodo: el debate sobre la posible ordenación sacerdotal de hombres casados, en el espacio amazónico, para resolver el problema de la falta de vocaciones. Los sínodos dan peso a las Iglesias locales, debaten y proponen resoluciones que el Papa adopta o rechaza o pasa a otro nivel de reflexión. El 26 de octubre, el sínodo respaldó la ordinación de hombres casados en la Amazonia, por una mayoría de los dos tercios. El Papa dará su veredicto a fines de año; si es positivo, como se espera, la pregunta será: ¿la novedad se limitará a la Amazonia o, después de un tiempo prudente, se extenderá a toda la Iglesia latina? Digo latina, porque hace siglos que las Iglesias orientales unidas a Roma tienen un clero casado: greco-católicos, armenios, maronitas, etc.

    No faltan los que se rasgan las vestiduras. Cuando Francisco habla de “los nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”, gritan “¡herejía, herejía! Eso es panteísmo”. Y denuncian el atentado contra la tradición del noble celibato sacerdotal, por parte de un Papa que diluye la fe. ¿Peligro de cisma? Francisco lo evoca sin temor. Dice que “siempre existió en la Iglesia una opción cismática, siempre”, realizada en varios momentos de la historia y, más recientemente después de los dos concilios llamados Vaticano: el de 1870 proclamó la infalibilidad del Papa, lo que provocó el cisma de los “Cristianos viejos”, estimables intelectuales opuestos a semejante pretensión; Vaticano II que indignó a Monseñor Lefebvre y sus discípulos. En ambos casos, dice Francisco, fue “una separación elitista a partir de una ideología separada de la doctrina, así que rezo para que no ocurran cismas, pero no les tengo miedo”.

    Historiador

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  13. Ni divertidas ni aburridas, las misas deben ser pascuales.

    Cualquiera de nosotros ha escuchado más de una vez el comentario de algún fiel, insatisfecho por una celebración recién concluida: “qué Misa más aburrida”. Seguramente, además, todos hemos oído a algún conocido contarnos: “no sabés qué divertida es la Misa del padre Fulano de tal”.

    Ahora bien, ¿son estos adjetivos adecuados para describir e intentar hacer una correcta apreciación del misterio central de la fe cristiana, fons et culmen de la vida de la Iglesia?

    Mi opinión es, en primer lugar, que estos parámetros provienen de un ámbito diverso al de la Liturgia. Son, por eso mismo, como un “lente” inadecuado para observarla y comprenderla. Son criterios lícitos para analizar un partido de la Champions League, una función de circo o un recital, un cumpleaños de 15 o la fiesta de despedida de un grupo de amigos.

    Son palabras y aproximaciones que provienen del mundo del espectáculo, del deporte o de la industria del entretenimiento. “Divertido” o “aburrido” tiende a ser una simple referencia al estado emocional de quien asiste, mira o interviene.

    Pero la Misa no es espectáculo, no es entretenimiento: es acontecimiento, es realidad divina tras el velo de los signos humanos. No es ficción: es drama real. Es presencia de lo eterno en el tiempo. Es acción, la más increíble que podamos imaginar, donde se pone en juego toda la potencia de Dios.

    Aclarado esto, quiero formular una segunda afirmación: la Misa no tiene que ser divertida, pero tampoco puede ser aburrida. Y viceversa, la Misa no puede ser aburrida, pero tampoco debe ser divertida.

    La Misa debe ser PASCUAL, y en el modo de celebrarla –y en cada detalle- es necesario intentar siempre hacer converger todos los aspectos de la Pascua.

    Pero, ¿qué es la Pascua?

    El camino y el símbolo más perfecto para comprender la Pascua nos lo presenta el Apocalipsis: Jesucristo es presentado como el “Cordero degollado y en pie” (Ap 5, 1). En Él permanecen en su eterna actualidad la entrega sacrificial del Viernes por la tarde, y la explosión de gozo incontenible del amanecer del Domingo. Ese Cordero es adorado y aclamado de modo triunfal por miríadas y miríadas de seres vivientes, ángeles, mártires, los 144.000 elegidos y una muchedumbre “imposible de contar”.

    La Eucaristía trae a nuestros altares a ese “Cordero degollado y en pie”: “bendito el que viene en el nombre del Señor”. En la simplicidad de las especies eucarísticas, está realmente presente Él en la integridad de los aspectos de su Misterio: Calvario, Sepulcro vacío y Segunda venida Gloriosa.



    ¿Cómo debe ser la Misa, entonces?
    Debe tener la seriedad y la profundidad, el espíritu contemplativo y el recogimiento, la serenidad y la conmoción que nos permitan darnos cuenta de que el Cordero “está degollado”. Que me amó y se entregó por mí. Que me compró “a gran precio”, a precio de su Sangre. Que por mí “soportó afrentas y desprecios”, llegando a quedar “tan desfigurado que ni parecía hombre…”. Por eso no puede ser banal, no puede ser grotesca, no puede ser circense.

    Debe tener también el gozo profundísimo y la intensidad de la Vida nueva, “vida abundante”, que surge del Sepulcro vacío. Debe tener y dejarnos el “gusto” a plenitud, a presencia y a poder de Dios. Debe irradiar luz, una luz tan potente que sea suficiente para calar bien hondo en los rincones oscuros de la vida cotidiana. No puede ser sombría ni oscura. La Misa debe ser alegre, debe comunicar alegría, debe dejarnos ese “sabor” al finalizar. No puede ser aburrida: porque en ella se hace presente la victoria del Resucitado: “mors et vida duello, conflixere mirando: dux vitae mortuus, regnat vivus”.

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    1. Hay misas celebradas de un modo rutinario y a Dios no le gusta la rutina ni la palabrería. «Y al orar, no uséis repeticiones sin sentido, como los gentiles, porque ellos se imaginan que serán oídos por su palabrería» (Mateo 6,7). No sé por qué un católico no puede usar criterios bíblicos y se los tiene que inventar o buscarlos en un documento oficial. Una misa no puede ser algo rutinario a base de "repeticiones sin sentido".

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    3. Alerta alimentaria:

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    4. Tu vas a misa Zelenka?

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  14. LUNES, 2 DICIEMBRE

    Isaías 2, 1-5

    Visión de Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y de Jerusalén. En los días futuros estará firme el monte de la casa del Señor, en la cumbre de las montañas, más elevado que las colinas. Hacia él confluirán todas las naciones, caminarán pueblos numerosos y dirán: «Venid, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob. Él nos instruirá en sus caminos y marcharemos por sus sendas; porque de Sión saldrá la ley, la palabra del Señor de Jerusalén». Juzgará entre las naciones, será árbitro de pueblos numerosos. De las espadas forjarán arados, de las lanzas, podaderas. No alzará la espada pueblo contra pueblo, no se adiestrarán para la guerra. Casa de Jacob, venid; caminemos a la luz del Señor.

    Salmo 122

    ¡Qué alegría cuando me dijeron:
    «Vamos a la casa del Señor»!
    Ya están pisando nuestros pies
    tus umbrales, Jerusalén.

    Jerusalén está fundada
    como ciudad bien compacta.
    Allá suben las tribus,
    las tribus del Señor.

    Según la costumbre de Israel,
    a celebrar el nombre del Señor;
    en ella están los tribunales de justicia,
    en el palacio de David.

    Desead la paz a Jerusalén:
    «Vivan seguros los que te aman,
    haya paz dentro de tus muros,
    seguridad en tus palacios».

    Por mis hermanos y compañeros,
    voy a decir: «La paz contigo».
    Por la casa del Señor, nuestro Dios,
    te deseo todo bien.

    Mateo 8, 5-11

    En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaúm, un centurión se le acercó rogándole: «Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho». Le contestó: «Voy yo a curarlo». Pero el centurión le replicó: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; y le digo a uno: "Ve", y va; al otro: "Ven", y viene; a mi criado: "Haz esto", y lo hace». Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: «En verdad os digo que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. Os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos».

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    1. COMENTARIO
      Monjas Dominicas Contemplativas
      Monasterio Santa María de Gracia-Casa Federal, Córdoba

      El monte de la casa del Señor está firme: Nos encontramos en los primeros compases del tiempo litúrgico del Adviento. Como nos dicen los Santos Padres, este tiempo nos prepara para la venida del Señor, la triple venida del Señor: celebrar y actualizar la venida en carne mortal de Jesús, prepararnos para la última venida, y disponernos a esas venidas intermedias que suceden cada día.

      La primera lectura de hoy es un canto a la esperanza que nos invita a trascender nuestra idea de casa, para que no sea un lugar meramente físico, sino ese espacio interior que nos lleva a poner toda nuestra confianza en los designios del Señor. Y encontrar ese lugar no sólo dentro, sino también en la Iglesia.

      La lectura nos invita a esperar contra toda esperanza en este momento actual en que la fe parece debilitarse y la Iglesia pierde significatividad. Subimos, pero a otros montes, buscando saciar nuestra sed, y desaprovechamos la fuente viva que apaga las ansias de venganza, de odio, “de adiestrarnos para la guerra”. Por eso nos grita: ¡Venid! Subamos a la casa del Señor. Allí todo se transformará, tanto en nuestro interior como en el exterior, en esa humanidad herida que busca ansiosamente la paz.

      ¿Estamos dispuestos a subir a este monte/casa del Señor? ¿Somos capaces de dejar que Él entre en nuestra casa y la transforme? No dejemos de caminar a la luz del Señor, y gritemos con el Salmista: “Señor, instrúyeme en tus caminos, haz que camine con lealtad”.

      Señor no soy digno de que entres en mi casa: El adviento es considerado uno de los tiempos fuertes para prepararnos interiormente al encuentro con el Señor. Pero tenemos que ser consientes de que la iniciativa es siempre suya; Él nos encuentra en el camino, en nuestra propia historia, en esos acontecimientos diarios que nos descolocan, nos hieren, nos encierran en nosotros mismos y nos impiden ser libres para entregarnos a Él.

      El simbolismo de la casa es fuerte en este Evangelio; el centurión habla de un enfermo que está en su casa paralítico, y él tiene deseo de que sea sanado, lo que nos indica que era muy importante para él. Podemos identificar este criado paralítico con el reconocimiento de sus debilidades y fragilidades, como el hombre que busca sentido a su vida. El Señor está dispuesto a entrar en esa casa, se pone de manifiesto su voluntad salvífica de ir a esa casa, entrar y transformarla por completo.

      El centurión se reconoce en su realidad indigente, y a la vez hace una confesión de fe fantástica: ¡Basta que lo digas de palabra! Se fía plenamente del poder de Dios.

      ¡Qué lejos estamos de la fe de este hombre, esa fe humilde, que no hace vanas preguntas, que hace que la creatura tienda y busque a su Creador! No miremos nuestra vida desde la superficie, sino tengamos el valor de entrar en la casa, descubrir dónde están nuestras parálisis y ponerlas delante del Señor para que las cure.

      “Señor, sana mi corazón, que tu Palabra sea la que ilumine mi casa, todos sus rincones, oscuridades y recovecos; dame el don de una fe humilde que pueda confesar que Tú eres el único capaz de sanar plenamente las heridas del mundo y de mi propia casa; una fe obediente a tu Voluntad, para que cuando digas “Haz esto”, lo haga sin vacilar. Amén.

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  15. DÍA 2 DE DICIEMBRE

    Beato Juan de Ruysbroeck. Nació en Ruysbroeck, cerca de Bruselas, el año 1293. Escritor y gran místico flamenco, fue uno de los primeros que utilizó la lengua flamenca antigua (y no el latín) para tratar temas místicos. Estudió en la escuela capitular de Bruselas, se ordenó de sacerdote en 1317 y fue canónigo de Santa Gúdula, donde ejerció un intenso apostolado. Él y dos compañeros dieron inicio, en 1343, al monasterio de Groenendael, cerca de Bruselas, en el que tomaron el hábito de los Canónigos Regulares de San Agustín. Y allí murió el año 1381. En una etapa de gran fervor religioso, escribió tratados místicos que ejercieron una gran influencia en la vida espiritual de Flandes y Holanda, y que fueron conocidos en el resto de Europa gracias a su traducción al latín.

    Sus obras son: El Reino de los amantes de Dios, El Libro de la más alta verdad, Las nupcias espirituales, El espejo de la salud eterna, El Libro de las siete clausuras, Las siete gradas de la escala del amor espiritual, La piedra brillante, El tabernáculo, El Libro de las 12 beguinas, Las 12 puertas de la fe verdadera, Las cuatro tentaciones y El Libro de las 12 virtudes. Todas ellas las escribió en su propio dialecto brabantino. Han sido conocidas a través de las traducciones latinas, la primera de las cuales es de Guillermo de Jordanes. También Groot ha traducido alguna de ellas. Pero la traducción más completa es la de Laurentius Surius, Joannis Rusbrochii opera omnia, Colonia 1552, 1555, 1692. Esta traducción ha contribuido a que la obra de Juan de Ruysbroeck fuera conocida en toda Europa.

    Juan gozó de muchas gracias místicas y arrobamientos, sobre todo las recibía mientras celebraba la Misa, hacia la que sentía un amor especial. Es uno de los grandes escritores místicos medievales. Los esfuerzos que se habían hecho para obtener su beatificación, tantas veces interrumpidos, fueron finalmente coronados por el éxito en 1908, ya que san Pío X confirmó el culto del Beato y concedió la celebración de su fiesta a los canónigos regulares de Letrán y la diócesis de Malinas.

    Jan Van Ruysbroeck

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    1. Dijo Juan de Ruysbroeck: "Si un día estás en éxtasis, y ves que un hermano necesita un vaso de tila, deja el éxtasis y ve a llevarle la tila".

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  16. He escuchado esta maravilla mientras le daba scroll a mí facebook


    Beethoven, Sinfonia No. 5_1er Mov. - Arturo Toscanini


    Creo que es la versión que siempre nos han dado como estándar. No me imagino como serán otras piezas de música bajo el mismo director Toscanini.

    Que cosa más gustosa.

    Bonito lunes.

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  17. Con su permiso le voy a hacer una pregunta: ¿ Qué es más importante en su vida, el ser sacerdote ó el ser escritor? Imagino que Ud. mismo se lo ha preguntado alguna vez. ¿Podríamos obtener una respuesta sincera?

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  18. Puede que tenga razón este hombre, y que la peor condena de Cristo, fue la vida, y no la cruz:

    https://www.youtube.com/watch?v=6_DJj9Ye9YY

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  19. LA LITURGIA OBRA DE LA
    SANTÍSIMA TRINIDAD

    https://trinidad.home.xs4all.nl/liturgia.html

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    1. ES EL EJERCICIO DEL SACERDOCIO DE CRISTO.

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    2. LAS TRES RAMAS TRONCALES DEL ÁRBOL DE LA PASTORAL

      La naturaleza íntima de la Iglesia se expresa en una triple tarea: anuncio de la Palabra de Dios (kerygma-martyria), celebración de los Sacramentos (leiturgia) y servicio de la caridad (diakonia). Son tareas que se implican mutuamente y no pueden separarse una de otra (DCE 25).
      Seguimos en “la naturaleza íntima de la Iglesia”, es decir, en su ser comunión, en vivir la comunión y en hacerla visible en su acción. Esta visibilidad en la acción tiene tres tareas, “tres ramas del tronco”, siguiendo la imagen elegida para este trabajo.
      En la Iglesia, actuamos pastoralmente todos unidos porque todos participamos, por el bautismo, de la triple función de Cristo: Sacerdote, Profeta y Rey, de su triple oficio, en lenguaje más pobre según mi opinión, o, en lenguaje técnico latino, el triple munus.

      “La Iglesia tiene, como misión propia y específica, comunicar la vida de Jesucristo a todas las personas, anunciando la Palabra, administrando los Sacramentos y practicando la caridad” (AP 386).

      Que la Iglesia sea la continuadora de las tres misiones de Cristo es algo evidente para el cristiano. Es suficiente con recordar estas frases evangélicas para comprender a la Iglesia como continuadora de la obra, de la triple misión de Cristo: “Como el Padre me ha enviado, yo también los envío a ustedes” (Jn 20,21). La misión recibida por Jesús del Padre es la misma que encomienda a la Iglesia.

      Cristo, sacerdote, profeta y rey
      Estamos hablando de las tres funciones o misiones que Cristo ha encarnado y que la teología ha recogido desde siempre. Es el triple título de Cristo Sacerdote, Profeta y Rey. Triple misión que ha recibido la Iglesia como continuadora en el tiempo de la misión de Jesús.

      Tres misiones, siempre unidas e inseparables, en relación que la teología de la Iglesia ha definido como leiturgía, martyría y diakonía. Acción litúrgica, acción profética, acción servicial. Las tres deben encarnarse en el “espíritu” de Jesús, del Evangelio, que es la koinonía, de la que ya hemos hablado, como el ámbito necesario en la vida y acción de la Iglesia, el estilo y modo natural, el aire-espíritu en el que la Iglesia debe siempre actuar. La koinonía-comunión no es un vago afecto personal, sino una realidad interior que procede de la comunión íntima y diversa en la unidad trinitaria y que debe expresarse de forma adecuada e importante en la vida y en las realizaciones eclesiales y pastorales.

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  20. Padre Fortea. Me encantan sus libros y audios. Lo sigo desde hace años. En usted se siente la presencia del Espíritu Santo.
    Por favor ponga en la agenda digital de su mente una viaje a Colombia. Lo esperamos de todo corazón., 🙏

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  21. Contundente carta del Padre Fortea al presidente de Nicaragua
    https://www.youtube.com/watch?v=mSmW0tiokaQ

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  22. 157 Zorobabel y el poder de Dios, 1ª parte
    https://www.youtube.com/watch?v=EnyCAQ5pc9c&t=329s

    Canal del Padre Fortea

    MUY BUENO GRACIAS, buenas son las mandarinas murcianas.

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