domingo, junio 25, 2023

Pasé de nuevo y ya no estaba

 

Para Putin el problema de Prigozhin era su carácter imprevisible. La acumulación de odio en el jefe de mercenarios le convertía en un pequeño huracán de trayectoria imposible de encauzar si se salía del territorio que se le había concedido para destruir.

¿Odio a qué? A todo. El jefe del grupo Wagner es un ser humano rebosante de odio, carcomido por el odio, lleno de fuego. Abominaba a los ucranianos, a los generales rusos, a Putin.

Su soberbia le impedía tomar decisiones prudentes. Un buen día toma la decisión de tomar Moscú. Tardó un día en darse cuenta de que esa decisión tomada en un arranque de furia no tenía ninguna posibilidad. La única pequeña posibilidad de éxito –que es la que debió contemplar– hubiera sido que los generales del Estado Mayor aprovecharan este pequeño incendio para dar un golpe de Estado. Pero cuando esto no se produjo, se encontró con la única tesitura posible: o retirarse o ser completamente aniquilados.

Tras la borrachera de ira, entendió que (sin un golpe de Estado en Moscú) se encaminaba a la muerte. Putin le ofreció el destierro.

Putin ha dejado bien claro que la traición se paga con la muerte, aunque estés en otro país. Pero tiene que esperar: le ha ofrecido un pacto, no puede vengarse un mes después. No puede incumplir su palabra de forma tan patente, ya nadie de sus oligarcas se fiaría de sus pactos. Pero bastó ver el rostro de Putin para darse cuenta de hasta dónde llega su odio por este esbirro.

Cuando yo escribí La decadencia de las columnas jónicas, quise basar la convivencia de un Estado en la ley, en la racionalidad; una racionalidad al servicio de la libertad, de los derechos individuales.

 Qué diferente de la Rusia putiniana, basadas las relaciones de la cúpula dirigente en el odio, en el miedo, en el enriquecimiento de unos pocos, en la prohibición de la libre expresión. Como leí una vez: En una dictadura, hasta el número dos es un esclavo.

Ahora Prigozhin debe estar camino de Bielorrusia. Un esbirro (el jefe de Wagner) que pone su vida en manos de otro esbirro (Lukashenko). Su vida se mantendrá no por leyes o una constitución, sino solo y exclusivamente por la voluntad de un rey-vasallo de Moscú.

Estas sociedades no tienen nada que ver con el Estado que debemos tratar de forjar los cristianos.

¿Cuántos hijos de Dios tienen que perder sus manos, sus piernas, sus ojos antes de que se cumpla lo que dice el salmo?:

He visto al impío muy arrogante elevarse como un cedro del Líbano.

Pasé de nuevo y ya no estaba.

Lo busqué y no se le encontró (Salmo 37, 35-36).



sábado, junio 24, 2023

Le deseo el arrepentimiento antes de ingresar al más allá

 

Prigozhin el jefe del Grupo Wagner tenía la maldad escrita en su rostro, parecía un personaje sacado de una horda de orcos. Su rostro me transmitía una larga historia de tremendas decisiones, casi infernales. Sus andanzas en África llevan ya muchos años en marcha. Y él es el responsable moral final de todas las acciones de la más impresionante empresa de mercenarios del mundo.

El mal moral no es fácil de contener cuando se convierte en un huracán de odio y crueldad. Putin sabía que ese hombre cruel era una fuerza difícil de manejar. Las posibilidades de que todos los mercenarios de ese grupo sean aniquilados en el día de hoy son muy altas. No es fácil que esta insurrección se extienda: no solo por su pequeño tamaño, sino por el odio entre este caudillo y los generales rusos.

Ahora bien, se abre una ventana de posibilidad de que las cosas se compliquen, de que alguna facción del Estado Mayor aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid se suban a cualquier carro con tal de que el hombre que cabalgaba con el torso desnudo sea jubilado, jubilado al estilo ruso.

Bastaría que uno o dos generales del Estado Mayor tomaran una decisión inequívoca a favor de la rebelión para que sus colegas discutieran el asunto. El mero hecho de discutirlo ya sería un riesgo impresionante para la continuidad de Putin.

Cuando Vladimir Vladímirovich decidió salir de casa para hacer de matón en el barrio vecino ucraniano, jamás pensó en el callejón sin salida en el que se estaba metiendo. Un callejón oscuro en el que se puede resbalar en la bañera cualquier noche. Debe ser incómodo cada vez que uno toma una tostada en el desayuno tratar de no pensar en que la mermelada sabe un poco rara.

Si Putin hubiera conquistado en dos días Ucrania e instaurado un dictador vasallo, la represión hubiera sido épica. Un infierno de calabozos en las comisarías, campos de detenciones masivas y un largo etcétera de tortura y sufrimiento. Tenía que haber conquistado ese país. Pero Dios dijo: “¡No!”.

Lo hemos visto todos, ha ocurrido a plena luz del día. Dios dijo “no” y ni la segunda potencia militar del mundo pudo hacer nada frente a una decisión divina.

Putin ha tenido tiempo para reflexionar. Ahora o más tarde, su tiempo de vida se acaba. Si no es en la conspiración nº 15, será en la nº 36. Es lo que tiene lograr el poder por la fuerza, que te sacan por la fuerza. Y Putin es el primero en saberlo. Su cabeza está recorrida por infinidad de fantasmas reales e imaginarios. Desde hace años, basta escucharlo, ver su rostro, para darse cuenta de que es un hombre sin paz.

jueves, junio 22, 2023

Un brindis por mi benefactor argentino

 

Hoy mi corrector argentino, mi inestimable amigo —debería llamarlo, ha comenzado a leer el Libro X de la decalogía que tengo sobre el apocalipsis. Las horas que ha dedicado, por puro amor a Dios, a revisar mis desmanes gramaticales solo yo me las puedo imaginar cabalmente.

Esas diez novelas las considero propias de una fase inicial de mi proceso de formación como escritor, previas a la fase de madurez. Aun así, sí que es cierto que leer las diez obras supone una inmersión en una época que es toda una experiencia literaria. Se trata de un recorrido de 1464 páginas.

Solo me consta de mi corrector que haya leído las diez obras. Él sé que va a alcanzar la cúspide de esa montaña porque está inmerso en el décimo libro que concluye la colección. Pero me siento más que feliz con los que han leído cuatro o seis obras, eso ya es mucho.

Es una historia formada por un tapiz de historias, un tapiz en el que los hilos se entrelazan. En mi mente quedan grabados momentos como la gran profanación del Vaticano por parte del Anticristo, la ilusión por crear una teocracia en aguas internacionales del Pacífico, la batalla por la toma de Jerusalén, las luchas políticas por conquistar la Casa Blanca antes del advenimiento del presidente con poderes especiales, y tantos y tantos momentos.

Sea dicho de paso, al presidente de Europa en mi Cyclus Apocalypticus me lo imagino como al presidente Snow de la foto.

miércoles, junio 21, 2023

Errores comunes en las conferencias


Rowan Williams (anglicano) es uno de los mejores conferenciantes que conozco. También el fallecido obispo Kallistos Ware (ortodoxo). Y merece una mención Gino Iafrancesco (evangélico). 

Agradecimiento sine fine

Un error común a muchas conferencias es que el ponente se pone a hacer agradecimientos durante un minuto o dos. Lo cual es equivalente a un minuto o dos de tiempo perdido. ¿Pero, realmente, cree que el conferenciante que al público le importa algo una lista de agradecimientos? A fulanito, catedrático de esto; a menganito, profesor de lo otro… Y así dos minutos.

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Agradecimiento a la mano que te da de comer

Yo soy contrario a agradecer en una conferencia a la institución que te ha invitado. Si quieres agradecérselo, hazlo en privado. Pues claro que se supone que le estás agradecido. Dedicar un tiempo a agradecer a la universidad o al foro que te ha invitado es como agradecer al sol por brillar o al aire por estar ahí y ser transparente. Eso en privado.

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Ars longa y la conferencia breve

Otra cosa que no hay que decir nunca (porque es signo de poca experiencia dando conferencias) es que el tema es muy extenso, demasiado extenso, para el tiempo del que se dispone. Para eso estás ahí, para hacer una buena síntesis. Si el conferenciante no sabe adecuar el tiempo a la materia, no es adecuado para esa tarea. A lo mejor es muy bueno para la investigación, pero no para la tarea de dar conferencias. La materia NUNCA es demasiado extensa. Si me piden resumir la historia universal en una hora, por supuesto que lo puedo hacer; y en la mitad de tiempo.

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Sensus humoristicus

Otro error común a los conferenciantes es amenizar su charla con chistes. Craso error: los conferenciantes suelen ser pésimos humoristas. Si la gente se ríe, es solo porque está muy aburrida. A veces también ser ríen porque el conferenciante, como colofón a su chiste, se ríe con unas risas tan horribles que causan un terror nervioso que lleva a la risa.

Cuanto menos tenga que contar un conferenciante, más necesidad tendrá que animar el vacío con chistes. Un conferenciante que se precie va a lo que va. Otra cosa es que alguna vez surja un chiste de forma espontánea. Siempre se nota si el chiste lo trae en el bolsillo el conferenciante o nace. Si lo trae, es como una incrustación artificial. Si surge de forma natural, es como una flor que nace en el campo. En ese segundo caso sí que se aplica el proverbio japonés: 笑う門には福来る

Cuando un conferenciante que divaga, que no tiene mucho que decir, salvo superficialidades, trata de rellenar ese vacío cuántico con chistes, yo cierro los ojos y musito: Oh, cielos, dónde me he metido.

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Afortunados los oyentes de un buen conferenciante

Y después están los casos en que la conferencia es toda una experiencia intelectual; aquellos actos académicos en los que el conferenciante es uno de los más grandes expertos de aquello en lo que habla; aquellos casos en los que el que habla hace una obra de arte con la palabra, como otros lo pueden hacer con la piedra o la pintura; aquellos casos en los que la palabra del ponente se convierte en música, en una partitura; aquellos casos en los que el conferenciante, normalmente escritor y profesor, hace una conferencia, es decir, un género distinto al libro y a la clase de universidad.

martes, junio 20, 2023

Todo esto te daré...

 

Cuando comencé a ver la película de la que hablaba ayer, quedé atrapado desde el primer minuto. La vi con otros tres curas, después de cenar. Los tres nos quedamos absortos ante la gran historia que se desplegaba ante nuestros ojos. Se necesita más de una hora para descubrir que la narración va más allá de la transformación de un buen abogado en un ser que solo piensa en el dinero, en la victoria judicial, en su gloria profesional.

Si la película se hubiera quedado en eso, ya eso la habría convertido en la mejor película que he visto acerca de ese tema de ese tipo de evolución moral: paso a paso, batalla a batalla, decisión tras decisión.

Pero la cinta iba mucho más allá. Entró en lo teológico de lleno. Al final, se ve que lo teológico no era un elemento más, era el centro de todo: todo giraba alrededor de lo lícito y de lo ilícito, del bien y del mal. La serpiente que trepaba en el Árbol del Mal, la serpiente que seguía viva. Todo ello expresado tan rotundamente como un tímpano medieval. Todo expresado como una rotunda página acerca del Leviatán en el Libro de Job.

Esta vez, eso sí, escuchando la versión del Rebelde. Pero para nada es una apología del infierno. Todo lo contrario: el demonio no puede hablar con más contundencia, con más libertad, sin ningún freno. Y, sin embargo, todos los que lo escuchan no pueden menos que gritar: ¡Preferimos servir en el cielo que reinar en el infierno!

No tengo la menor duda de que al Diablo, que existe, no le hizo ninguna gracia esta película. Se sintió ante ella como ante la pintura de una iglesia, solo que esta pintura no es una más, sino una obra formidable que iban a contemplar más de cien millones de espectadores. La rabia final del Lucifer de la película es la rabia verdadera que existe el auténtico Maligno: está insuperablemente reflejada esa rabia de la derrota.

lunes, junio 19, 2023

Cuando el crítico profesional desprecia a Las meninas o al Bosco y se queda tan fresco

 

Mencioné la película Pactar con el Diablo, una película cautivadora (desde el primer minuto hasta el último); sin duda, una de las mejores de la década de los 90. Y es por eso, por su grandeza, que no me resisto a poner aquí la paradoja incomprensible de algunas críticas profesionales, es decir, de las que son pagadas y aparecen en los periódicos:

Cuando la película se acerca a las 2 horas y cuarto, comienzas a sentirla como una condena eterna.

Una película tan hinchada, gigantesca y, en última instancia, de mal gusto que logra lograr un esplendor justamente hortera.

El resultado se muestra tan ambicioso como desaliñado. Tan sólo la presencia de un Al Pacino un tanto sobreactuado salva del caos a esta intriga jurídica (...) que se limita a mostrar unos conseguidos efectos especiales y un ir y venir de referencias genéricas.

No lo entiendo, colocas un clásico delante de sus ojos y te dicen que es malísima. Les pones delante La Naranja Mecánica y se deshacen en elogios como colegiales.

En fin, si alguno no ha visto esta cinta, ya tiene un peliculón para alguna tarde del domingo. Lo tiene todo: un guion supremo, interpretaciones insuperables, una puesta en escena magistral, un tempo para quitarse el sombrero. En sus dos horas y media, no sobra ni un solo minuto. Todos, absolutamente todos, son necesarios para entender la progresión de la historia. Es cine más allá del entretenimiento.

¿Por qué los críticos hacen eso? Me pregunto si son malos por naturaleza. ¿Tal vez hay una conspiración mundial? ¿El critico nace así o se hace? ¿Tienen el gusto averiado o son como los policías corruptos de la Sicilia de los años 80? 

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Ojo, algún spoiler a partir de ahora. No leáis lo que sigue si no habéis visto la película. Si yo filmara ahora esta historia, hubiera quitado todos los efectos especiales. Hubiera dejado en su desnudez el envilecimiento de un abogado en su realidad desnuda; con un discurso final que dejara la duda de si el jefe era un magnate que se había vuelto loco o si era lo que decía ser. También hubiera apostado por una profundización teológica del guion, al estilo de El séptimo sello. Esta película era el escenario perfecto para reflexionar en profundidad.

Desde luego, el discurso final de Al Pacino es uno de los más grandes climax de toda la historia del 7º arte. Contados con los dedos de la mano podremos encontrar un discurso así. Quizá sea el más grande discurso de toda la historia del cine. Pienso ahora en la voz en off del cardenal al final de La Misión. Pero el de Al Pacino con sus movimientos, sus gestos y la escenografía de detrás... es un espectáculo sinfónico. 

Cuando fui a la Catedral Nacional de Washington, lo primero que busqué fue el tímpano en el que se inspira el conjunto escultórico del despacho de Milton. Conjunto que se titula Ex nihilo

domingo, junio 18, 2023

Milton y asociados

 

La imagen del post de ayer es de la formidable película Devil´s Advocate. En España la titularon como Pactar con el Diablo. Qué ridícula resulta esta costumbre de inventarse títulos nuevos para las películas. A la película The Searchers la titularon Centauros del Desierto.

El salón de la casa del jefe del bufete, Milton, es realmente impresionante. En otros posts he hablado de la importancia del decorador a la hora de configurar el pequeño mundo que es el despacho de alguien muy poderoso.

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Ayer hablé del Diablo, pero hago reparar a los lectores que en el blog son contadísimas las veces que he puesto imágenes de los demonios o de su jefe, el Diablo. Las pocas veces que las he puesto, son imágenes medievales o reconocidas obras de arte. Me encanta la abstracción de los capiteles o de las iluminaciones. Pero no me gusta (salvo que sea, lo repito, una gran obra de arte) poner imágenes de los demonios. 

El demonio es lo sucio, lo desagradable, la materialización personal de la blasfemia. Prefiero poner otro tipo de imágenes. Los demonios son como si “mancharan” el blog si los pusiera en las fotos de los posts. 

Cosa distinta son las grandes obras de arte: ellas nos hacen reparar en aspectos de su psicología o en el horror de su reprobación. La aparición de estas en el blog nunca ha sido en vano.

El siguiente paso transgresor de los medios de comunicación

 

Varias personas están alertando acerca de que Hollywood puede estar buscando lograr que el satanismo se vuelva algo aceptable en la sociedad.

Francamente, pienso que la sociedad ya está suficientemente descristianizada para dar este paso. Si el satanismo se percibiera como una opción lícita, no peligrosa y cada vez más ampliamente practicada, eso sí que provocaría un cambio radical en los valores de la sociedad.

No es que tema que la mitad de la población va a adorar al demonio; pero si un 4% lo hiciera, y un porcentaje de estos lo hiciera de forma abierta, pública, sin vergüenza, eso sí que cambiaría los valores morales de la sociedad.

Habrá que ver en los próximos años si se dan pasos en este sentido. Pero, tal como están las cosas, este paso es algo que, antes o después, se va a dar. Insisto, será una minoría, pero una minoría muy ruidosa: este asunto aparecerá en los medios continuamente.

Los jóvenes europeos ya viven como postcristianos, como paganos. Si pasaran a considerar que el mal está bien (en todos los órdenes morales) y que ya no hay más barrera que la ley humana, eso sería un cambio radical.

¿Creo que va a pasar? En minorías sí: muy por debajo del 0,5 %. No tengo tan claro que esta llegue a ser una opción ampliamente extendida; para mí un 3 o un 4 % ya sería algo muy extendido. Pero, en cualquier caso, en los medios sí que la presencia de lo satánico se hará más frecuente con una mirada benigna.


viernes, junio 16, 2023

Una de las puertas al Vaticano

 

La foto es de curas entrando por la puerta de la catedral de mi diócesis. 

Aquí todos tratamos de ayudar un poco a la Iglesia proponiendo mejoras, reformas… ideas en general. Yo lo intento, con mayor o menor fortuna. Luis Muzquiz ayer propuso que la Iglesia Católica tuviera una página web distinta.

Miré y volví a mirar la portada de esta página. Al principio, no me pareció tan mal. No impacta, no es bellísima, pero tampoco es fea. Después volví a darle vueltas y entendí que Luís tenía razón: la Iglesia Católica debería tener una página web acorde a la grandeza y nobleza de la institución.

Con esto no estoy queriendo decir que la página debería ser barroca, sobrecargada ni nada por el estilo. Al revés, tendría que tratar de ser especialmente simple. No una página más en la red, sino que convendría que fuera distinta. Se gastan decenas de miles de euros en hacer bien bonita la fachada de una gran iglesia o una catedral. Pero para millones de personas la “fachada” de la Iglesia sería la página inicial de esa web.

Hacer un diseño bello, claro, sencillo y noble no es una cuestión de dinero. Hay cientos de talentos que harían ese diseño de forma gratuita.

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Sinceramente, ni me acordaba que tenía yo una página oficial. www.fortea.ws

El diseño lo hice yo. Coste del diseño: cero euros. La página me la hizo un amigo, también gratis. Tan olvidado estaba de esta web que ahora veo que el link que lleva a los sermones es del año catapún. Casi ningún enlace de los sermones funciona.

En fin, si alguien del Vaticano nos está escuchando, que lo tenga claro: el pueblo fiel pide otra web al Vaticano.

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Pero, vamos, que si no nos escuchan, tampoco vamos a ir al cisma ni nada por el estilo. Estoy seguro de que ningún dogma se ve afectado por ese diseño que parece una pizza de links.

Tampoco pedimos una penitencia en un auto de fe para el diseñador. Estoy seguro de que actúo según su mejor y entender. Convencido me hallo de que lo diseñó todo de buena fe. Aunque, en cuestión de arte, la buena voluntad no basta.


jueves, junio 15, 2023

Más consideraciones sobre la renuncia de los obispos

 

He leído todos vuestros comentarios sobre el tema del post de ayer, y me estoy inclinando a pensar que el actual sistema es el mejor. No lo tengo del todo claro, en cuanto que me gustaría un sistema que permitiera al anciano obispo permanecer en el puesto hasta la muerte, aunque de facto fuese un obispo coadjutor el que gobernase la diócesis.

Pero qué duda cabe que esa medida refuerza la presencia del anciano obispo (por encima de 75 años), pero eclipsa la figura del obispo coadjutor que, de hecho, ya estaría encargándose de todo. De algún modo se refuerza a la persona y se eclipsa a la institución. Se refuerza a la persona del emérito, pero se eclipsa al que está ejerciendo realmente de pastor.

Un obispo de 83 años, debilitadísimo, que no sale de casa, realmente ya no ejerce de pastor del que fue su rebaño. Así que voy pensando que el actual sistema de renuncia quizá sea el mejor. Aunque sigo dándole vueltas a cómo se podría conjugar lo uno y lo otro. Siempre me ha parecido muy duro lo de tener que renunciar. Siempre me ha parecido que nos asimila a las empresas. Pero reconozco que las razones de peso que abogan por ello son objetivas. Seguiré escuchando vuestras opiniones en los comentarios.

Lo bueno del sistema actual es que un obispo emérito puede seguir en la diócesis ayudando todo lo que pueda al nuevo obispo: sobre todo con las confirmaciones y la presidencia de fiestas parroquiales. Un obispo emérito puede ahorrarle cientos de horas al obispo residencial, pudiendo este centrarse más, por ejemplo, en conocer a sus sacerdotes.

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No debería ser necesario decirlo, pero cuando he reflexionado en voz alta sobre este tema de la renuncia de los obispos, para nada he tenido en mente ni a mi obispo emérito (el de mi diócesis) ni al arzobispo emérito de Madrid, cuya renuncia ha sido aceptada hace días.

Esta era una cuestión sobre la que llevo pensando desde hace años, en abstracto. Los hechos recientes podían dar la impresión de que es algo que estoy personalizando en figuras concretas.

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Creo que hay que tratar de que la Iglesia se parezca lo menos posible a una empresa. Hay que dejar claro en todos nuestros procedimientos que somos otra cosa. La impresión de ser una familia sería un argumento en contra de las renuncias al llegar a una edad. La idea de un gran patriarca que va envejeciendo, que sigue en su puesto hasta la muerte, presidiendo, es muy poética.

Pero la idea de un obispo coadjutor que está eclipsado, aunque él realmente sea el que ejerce el pastoreo, tampoco parece muy satisfactoria. Es un nudo gordiano difícil de solventar. Y más cuando ayer acabé de ver (por 3ª vez) El león en invierno. También hay obispos en el invierno de su vida y de sus fuerzas.


miércoles, junio 14, 2023

Reflexiones sobre la episcopalidad

 

El otro día prediqué acerca de las ventajas de que un obispo esté todo su tiempo de episcopado en una diócesis, y las ventajas de que un obispo cambie a una segunda o tercera diócesis. Las ventajas de seguir en el puesto hasta la muerte, y las ventajas de renunciar a los 75 años.

En la sección de comentarios, he escuchado buenas aportaciones. Esta vez me gustaría ver cuál es vuestra opinión. Desde luego un obispo nuevo es un nuevo comienzo que llena de entusiasmo a todos. Y también es cierto que algunas personas a los 75 años van perdiendo ganas de emprender nuevas iniciativas.

Por un lado, me gusta la idea de que un obispo sea como una roca inamovible que se quede toda la vida. Pero, por otra, veo las ventajas de la aportación que supone un cambio episcopal.

Por un lado, una visión patriarcal veterotestamentaria de la iglesia como familia, con autoridades que no expiran hasta la muerte. Por otro lado, una cierta cesión razonable en pro fe de la funcionalidad; lo cual significa cambios y jubilación.


martes, junio 13, 2023

Lemas episcopales

 

Lema del obispo de Ciudad Rodrigo:

“FIAT ET FECIT”. En este lema se unen la palabra de respuesta de la Virgen (“fiat”, hágase, dejando a Dios hacer en ella: cf. Lc 1,38) y la respuesta activa de José actuando en silencio lo encomendado (“fecit”, hizo, cf. Mt 1,24), así se muestran las dos caras de un mismo SÍ que hace posible que el Verbo tome carne en el mundo: el Sí que deja hacer a Dios primero y, por ello, se pone manos a la obra en silencio, como José.

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Lema del obispo auxiliar de Toledo:

“Ex hominibus, pro hominibus”, cita tomada de la carta de san Pablo a los Hebreos (Hb 5, 1): “Todo sumo sacerdote, escogido de entre los hombres, está puesto para representar a los hombres en el culto a Dios”.

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Lema del obispo de Osma:

“Fidelis est qui vocat vos” (1 Ts 5, 24). “El que os llama es fiel”.

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Y de mi nuevo obispo, don Antonio Prieto: “Para que tengan vida”.


domingo, junio 11, 2023

Los cambios episcopales

 

La llegada de un nuevo obispo a cualquier diócesis es algo que ofrece la sensación (¡y lo es) de nuevo comienzo. Esperanzas, proyectos… un obispo llega con ganas de hacer cosas, de poner en marcha iniciativas. Tiene sus propias ideas de cómo revitalizar una diócesis y está abierto a escuchar las propuestas de los otros. Un nuevo pontificado es la esperanza de una renovación.

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Reflexionando sobre el tema, hace años llegué a la conclusión de que lo mejor era que los obispos estuvieran solo en una diócesis hasta la jubilación; como máximo en dos.

Pero reconozco que la llegada de un nuevo obispo es una revitalización de la pastoral y de las relaciones entre el prelado y sus presbíteros. También supone un cambio en los cargos pastorales de la curia, y los que comienzan siempre lo hacen con una nueva ilusión.

Aunque no sé, a pesar de que esto es tan positivo, pienso que la permanencia de un obispo durante muchísimos años es un bien más precioso. Pero si preguntáramos a los obispos y al clero, todos preferirían un nuevo obispo cada quince años.

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En mi opinión, un obispo debería estar en una sola diócesis toda su vida y no jubilarse, como norma general. Pero en cuanto la edad comenzara a hacer sentir su peso, la Santa Sede debería nombrarle un obispo coadjutor que, de facto, fuera el que gobernase; eso sí, con la aquiescencia el obispo residencial que reconociese que, efectivamente, la edad ya solo le permite dedicarse a unas ciertas actividades pastorales y litúrgicas, pero no al gobierno de la diócesis. Y ese peso suele comenzar a sentirse a los setenta años de edad. Y a los setenta y cinco ya resulta evidente en la mayoría de las personas, sea cual sea el oficio que desempeñen.

sábado, junio 10, 2023

Hoy un día verdaderamente especial

 

Hoy he tenido la alegría de asistir a la ordenación episcopal de don Antonio Prieto, nuevo obispo de mi diócesis. La ceremonia ha durado dos horas y cuarenta y cinco minutos. Menos mal que estamos en un junio inusualmente templado. De lo contrario la temperatura dentro de la catedral hubiera sido muy incómoda.

He llegado media hora antes y me he puesto a hacer oración mental, meditando a Valtorta. Ha sido la mejor preparación para la ceremonia. La cual me ha emocionado hasta las lágrimas. He vivido plenamente la misa.

Detrás de mí, estaba sentado un sacerdote ortodoxo rumano; en el templo, también estaba un obispo ortodoxo. Me han alegrado mucho estas asistencias que auguran una futura unión que doy por descontada en esta generación.

Después he llevado a mis padres a la estación de tren, porque habían estado conmigo desde el martes pasado. Al despedirlos en la estación, le he dicho a mi progenitora: “No sé si pierdo una madre o gano un obispo”.

viernes, junio 09, 2023

Qué no es la episcopalidad


Mañana será ordenado como obispo de mi diócesis don Antonio Prieto. Ayer tuve una larga conversación con un amigo acerca del aspecto místico de lo que supone una ordenación episcopal.

Después de darle vueltas al asunto, mi opinión es que la configuración sacramental con Cristo Sacerdote se produce en su casi totalidad en el segundo grado del sacramento del orden. El primer grado supone sacramentalizar una función, la de servir; el tercer grado sacramentaliza otra función, la de pastorear a los pastores.

Alguien alegará que el obispo también pastorea a los laicos. Cierto, sin ninguna duda, pero, en la práctica, el gobierno de los obispos suele ser lo que he dicho, por más que el prelado predique aquí y allá, o se reúna con tales o cuales grupos.

El presbítero que preside una gran y solemne concelebración, en la catedral, con todo el boato posible, ya representa a Cristo Sacerdote en esa liturgia. Si la presidencia la realiza un obispo, esa presidencia no tiene un grado sacramental superior respecto al misterio de la Eucaristía. Observemos que durante la parte eucarística de la misa va revestido exactamente igual que un presbítero, ni siquiera lleva solideo.

Alguien me dirá que porta el pectoral y el anillo. Pero esos son símbolos de autoridad, no de una potestad sacramental superior (salvo la capacidad de conferir el sacramento del orden).

¿Qué quiero expresar con esto? Pues lo reitero: la configuración con Cristo Sacerdote se produce ya, en su casi totalidad, en el segundo grado del sacramento del orden. La episcopalidad no añade ninguna potestad superior respecto a la Eucaristía u otros sacramentos (salvo el orden); que, aunque los administre un presbítero, lo realiza in persona Christi.

Por eso, en cierto modo, alguien puede afirmar que siente una vocación al presbiterado, pero no al episcopado. Por decirlo de un modo contundente: existe una vocación a confesar, bautizar, visitar enfermos, dar catequesis… Pero no existe una vocación a mandar, al honor, a ser situado por delante de los demás pastores.

He dicho en cierto modo porque, ciertamente, sí que alguien puede sentir un licito y purificado amor hacia las labores episcopales, y Dios mostrarle (a través de ciertos signos) que le llama a ejercerlas. Puede mostrárselo través de ciertos signos o confiriéndole una convicción interna clara. En ese sentido, sí que existen sacerdotes que sienten que Dios les llama a servirle en ese tercer grado del orden.

Pero, como norma general, la vocación es a servir, no a ser colocado en un puesto de honor. Una jovencita puede sentir vocación a ser monja, pero no a ser priora.

Todo lo cual nos muestra que nadie puede desear el episcopado para completar su sacerdocio. El sacerdocio en su segundo grado no es incompleto, no es imperfecto.

La episcopalidad sacramentaliza una función, pero no conlleva una mayor unión con Cristo.

Ahora bien, en las grandes liturgias catedralicias, con toda la pompa propia del primer templo de la diócesis, sí que se expresa, al colocar al obispo en la presidencia, ese sacerdocio de un grado superior. Sí que hay un aspecto misterioso en el que el obispo es la cúspide del sacerdocio de su diócesis. En ese aspecto mistérico, mi opinión, no es que el obispo esté más configurado con Cristo (respecto al segundo grado del sacerdocio), sino que está consagrado para ejercer la función de reunir todas las oraciones de su presbiterio y ofrecérselas a Dios.

El sacerdote reúne las oraciones de los laicos y las ofrece al Señor en el altar. El obispo reúne las oraciones de sus presbíteros y las ofrece en el altar.

¿Por qué este aspecto mistérico del ejercicio del sumo sacerdocio de la diócesis no supone una sustancial mayor configuración con Cristo? Pues porque si fuera así, si hubiera una grandísima mayor configuración con Cristo, ¿por qué no otorgarla a todos los presbíteros? ¿Por qué dejar a todos en una configuración muy inferior con Cristo?

Parece más claro que la configuración con Cristo Sacerdote se otorgue sustancialmente en el segundo grado, y que el obispo ejerza (con una situación sacramental muy parecida a la del segundo orden) un sacerdocio representativo superior.

A favor de la tesis que sostengo, está el que Dios hizo lo mismo respecto al papado en relación a los obispos. Si nos fijamos, el paralelismo en el campo de la configuración sacramental es el el mismo entre el papa y los obispos, respecto al obispo y sus presbíteros. Dios no quiso sacramentalizar la función del papado, pero sí que le otorgó un misterioso sacerdocio superior respecto a los obispos; pues el papa puede elevar sus manos ofreciendo todas las oraciones de los obispos del mundo.

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Ciertamente, el tercer grado del orden supone una nueva consagración, supone el comienzo del ejercicio de un sacerdocio superior (recoge las oraciones de sus presbíteros y de toda su diócesis) y se le añade una potestad sacramental más. Pero, en mi opinión, uno no queda sustancialmente más configurado con Cristo, simplemente se sacramentaliza la función de mandar.

Lo que sí que se puede afirmar es que el obispo queda más configurado con Cristo Cabeza; no con Cristo Sacerdote, sino con Cristo Cabeza. Son dos funciones distintas, aunque Jesucristo haya querido unir el gobierno eclesial con el sacerdocio sacramental.

Sí, cierto, es tan importante y tan sagrada la función de mandar a los pastores (los presbíteros) que el obispo queda consagrado de un modo diverso (en el tercer grado) para ejercer esa tarea. Eso significan gracias, inspiraciones, iluminaciones.

De hecho, el presbítero también queda configurado con Cristo Cabeza para ejercer como cabeza del rebaño que se le asigne. El obispo recibirá gracias específicas para ejercer esa tarea. Pero sin hacer de menos esa afirmación (al revés, creo que es algo misterioso y muy grande), también el presbítero puede contar con gracias específicas para gobernar su rebaño desde el momento en que fue configurado con Cristo Cabeza para ejercer esa tarea según el segundo grado del orden.

jueves, junio 08, 2023

Bellísimo sello de lacre

 

Hoy ha tocado lavar todas las cortinas de la casa. No os podéis imaginar el trabajo que lleva hacer esto con las antiguas cortinas que tienen cosidos ganchos. Hay que coser esos ganchos para poner la tela en la lavadora y que no rasguen la cortina al dar vueltas.

Eso sí, ahora lucen más blancas. Con el tiempo, habían tomado un cierto tono gris que tampoco quedaba mal.

♣ ♣ ♣

También me ha tocado subirme a una silla y limpiar las mamparas de las cinco lámparas de mi piso. Cuando compré este tipo de lámparas no pensé lo difícil que iba a ser limpiarlas con el diseño que tienen. Ha salido polvo que debía estar allí desde la época de Bismarck.

miércoles, junio 07, 2023

Precioso sello de lacre, escocés, del siglo XIII

 


La vida sigue tranquila en mi piso. Mi madre, en la cocina, se apresta a fregar. Le ayudaría, pero ¿qué haría ella el resto del día? Sí, es mejor continuar con la tradicional división de labores.

Cuando acabe, ella se pondrá a ver algún programa de comentarios del corazón. Ella sigue esas “batallas” con el mismo interés que yo sigo los combates en Ucrania.

Su marido ve las noticias del deporte. Le encantan las noticias acerca de todos los deportes. Esta mañana ha salido a dar un largo paseo. Desde que se jubiló es lo que más le gusta: hacer largas marchas.

Yo estoy en el ordenador, escribiendo acerca de ellos, y ellos no sospechan nada. Ja, ja, ja.

Mi madre va a lavar las cortinas de la casa. Llevan sin ser lavadas una gran cantidad de años, pero yo las sigo viendo blancas. También ha lavado la funda del edredón; la cual hay que descoserla para poder hacerlo.

Se trata de una tarde gris, nublosa, en Alcalá, lloviznando. No hace nada de calor. 22º de máxima, 17º de mínima. Creo que el año pasado pasó lo mismo, me parece recordar, que el verano tardó bastante en llegar. De los tres meses de verano, nos vamos quitar dos semanas.

martes, junio 06, 2023

Solo ya no estoy

 

Ha llegado el día muy marcado en el calendario. Mi madre y su marido han aterrizado por mi casa con premeditada idea de que quedarse hasta el sábado. Mi madre se ha negado en redondo a que yo ponga una foto de ella en el blog. Pero diré que se parece a la señora de la foto.

 Mi casa tiene dos habitaciones. La de ellos es mi desván mientras están ausentes. La de objetos que he encontrado allí de los que ya no tenía memoria. Al final, su habitación ha quedado vacía y sin una mota de polvo.

Eso sí, he colocado objetos debajo de mi cama hasta que el espacio ya no ha dado más de sí.

La acumulación de objetos en mi casa requiere una urgente perestroika (reestructuración). Y creo que la palabra “reorganizar” debería ser entendida como “tirar a la basura”.

De momento, la visita de mi progenitora solo ha obtenido que alabanzas ante una habitación tan vacía, tan limpia, tan soleada y tan aireada. Si hubiera venido hace cuatro días, aquello parecía el desván de la Familia Monster.

Hasta la nevera está vacía. Dentro solo hay una berenjena y poco más.

Como mi madre siempre me riñe cuando me tomo un poco de chocolate tras el almuerzo y la cena, esta vez he tomado la precaución de esconderlo entre la ropa de mi habitación. Si como chocolate, prefiero hacerlo en paz.

La entrada a la cocina da directamente al sillón del salón desde donde vigila siempre que entro en la cocina. El chocolate lo llevo dentro de la boca y salgo con cara de haber ido a tomar un vaso de agua. Pero es inútil. Ella escucha la bisagra de la portezuela del armario, escucha el leve rumor del papel de plata de la table; y, sobre todo, escucha mi cara que parece gritarle: “¡¡Ha ido a por chocolate!!”.

lunes, junio 05, 2023

Reparación en el Vaticano

 

Un hombre se desnudó y subió al Altar de la Confesión de San Pedro del Vaticano. ¿Queda profanado el altar por ese acto? Indudablemente, no.

Lo correcto sería decir que se ha cometido una afrenta contra el ara, pero no ha quedado profanado. La acción de ese hombre puede ser muy lamentable, pero eso no deja una “mancha” sobre el altar; de ningún modo se debe volver a consagrar.

Entonces ¿no se hace nada? No, algo hay que hacer en reparación, pues un altar es algo muy sagrado. En mi opinión, lo que ha realizado el cardenal-arcipreste de la basílica es más suficiente: ha rezado el credo y ha aspergido el ara con agua bendita. Creo que es una acción perfectamente proporcional.

domingo, junio 04, 2023

Mejorando la democracia

 

Desde hace no poco tiempo, le doy muchas vueltas al tema de la democracia. Leo, escucho conferencias, lo hablo con amigos. La democracia (en tantos lugares) ha logrado la alternancia en el poder, el Estado de Derecho, unos jueces independientes, unos gobernantes no despóticos.

Pero es como si después de lograr tantas e indudables consecuciones, la democracia se hubiera estancado; como si el sistema hubiera logrado eso, pero no lograra que los más adecuados gobernaran; como si el sistema se hubiera enzarzado en luchas grupales (partidistas) que son el obstáculo para tomar las mejores decisiones en orden al bien común. Se ha logrado mucho, pero nos hemos estancado.

El sistema no logra mejorar ni la calidad de los gobernantes ni que sus decisiones sean las más adecuadas.

Los partidos políticos son inevitables, convenientes, necesarios, instrumentos útiles para la ciudadanía. Las élites especializadas en la política, como ejercicio profesional, también son necesarias. Pero también es verdad que la lucha entre partidos puede convertirse en un mal endémico del bien común, del acuerdo, de la racionalidad. La lucha entre partidos puede bloquear lo que debería ser el modo normal de tomar las decisiones.

Hace unos años propuse la opción de la candidatura universal. 

En La decadencia de las columnas jónicas, explicaba yo que en las elecciones generales se puede votar por cualquier ciudadano español, ya que deja de haber candidatos oficiales: cualquier ciudadano puede votar a cualquier ciudadano español que sea mayor de edad.

El que obtiene el 1% de los votos pasa a ser congresista. Los que obtienen menos de ese porcentaje pueden dar sus votos al que consideren más adecuado. Lo que se pretende con tal medida es que esa agrupación de votos, esa lenta decantación, logre que se acabe sumando un 1%.

Pero yo mismo tengo mis dudas. Lo propuse y yo mismo tengo dudas. ¿Es el destino de toda democracia alcanzar un punto de rivalidad egoísta que lleve al bloqueo partidista?

Tengo la sensación de que un 25 % de congresistas completamente independientes podría marcar una notable diferencia con el panorama actúa de casi todos los países. Ese 25 % actuaría como jurado independiente: su sentencia daría la presidencia al candidato que vieran menos malo; ya no digo óptimo, pero sí el menos malo.

Lo malo es que un voto independiente y secreto se podría prestar a la compraventa de votos. Aunque al ser secreto, no habría manera de comprobar que un congresista ha cumplido con su parte del trato.

         Lo que tengo claro es que los actuales bloqueos partidistas (de un partido radicalmente contra otro) solo se pueden superar con la afluencia de ciudadanos independientes al parlamento, no con la creación de otro partido más que entre en el juego de alianzas absolutas: nosotros seremos los buenos, hagamos lo que hagamos; vosotros seréis los malos, hagáis lo que hagáis.

         Sería bueno llenar el hemiciclo de escritores, periodistas y gente famosa. Eso ya sería un paso adelante para cambiar las cosas. Además, con mi sistema de candidatura universal, el 10 % de los votos pueden ser entregados a familiares y amigos que no harán nada. Si se pierde, incluso, el 20 % de los votos, los parlamentarios serían 80. Es más fácil entenderse entre ochenta personas (de las cuales otros veinte serían independientes) que no entre los 345 diputados que ahora componen el congreso de España. 345 diputados que disputan un partido de fútbol en el que la política se reduce a dos porterías y un solo balón.

         Si hay 80 diputados, eso puede significar que 20 son independientes, y 30 son de partidos de un bando y otros 30 de partidos de otro bando ideológico. Con esas proporciones resulta fácil obtener la presidencia con el apoyo de los independientes. La antigua política de enfrentamiento, como si fuera un torneo medieval, poco a poco, iría derivando hacia una política de colaboración, de acuerdo.

Ahora tenemos en casi todos los países este panorama: nula colaboración, elecciones, nula colaboración, elecciones. El sistema que propongo con pocos parlamentarios que parlamentan a puerta cerrada y con voto secreto, desde luego, se presta al acuerdo colaborativo. No digo que se logre, pero el sistema lo favorece. Y mucho más si los independientes logran imponer (aunque sea de vez en cuando) presidentes de gobierno no políticos, individuos independientes que no vengan a hacer lucha política, sino a resolver problemas.

Sí, el sistema de candidatura universal creo que sería un paso en la dirección adecuada para resolver los problemas de nuestras democracias.

El sello de lacre como expresión de autoridad

 

Resulta evidente que los documentos de siglos pasados tenían una belleza evidente, que no había que explicar, resultaba patente. No importaba si se trataba de un testamento o de una escritura de un terreno. Pienso que las cancillerías de las diócesis deberían intentar que los nombramientos de párrocos fueran documentos del estilo del que puse ayer: sobrios, sencillos, pero artísticos.

Alguien puede pensar que se trata de una cuestión de dinero. Es decir, que con dinero se podría obtener; pero que hay que gastar dinero. Muy por el contrario, hay personas dispuestas a hacer esto por amor a la Iglesia sin pedir nada a cambio.

Por último, llamo la atención acerca de la belleza de los sellos de lacre. Un sello de lacre en un nombramiento de párroco es un signo de autoridad, además de ser algo bello.

El sello puede venir colgando del documento o cerrando el sobre con el nombramiento. Hoy día hay materiales más baratos y fáciles de manejar que el lacre.

El caso es que un nombramiento de párroco es algo que tiene una significación espiritual. Entregar esa voluntad episcopal de un modo bello y noble me parece muy adecuado.

viernes, junio 02, 2023

Me encantaría que los nombramientos diocesanos estuvieran escritos en un documento de este estilo

La zarzuela española es mil veces más divertida que Wagner con todos sus rollos acerca del enano nibelungo Alberich o la hija desleal de Wotan. Y si no escuchad este gracioso diálogo de El año pasado por agua:

https://www.youtube.com/watch?v=KAtOZvClE98

Ojo, reconozco que las oberturas de Wagner son grandiosas. Pero uno va listo si hay que escuchar toda la tetralogía, para disfrutar la obertura de Tannhauser o la de Lohengrin y unas quince piezas más así.

Después de horas de tedio uno escucha la zarzuela de los dos vejetes cantando Es que hoy en día las ciencias avanzan que es una barbaridad y no hay punto de comparación.

https://www.youtube.com/watch?v=cn-embVPHlg

Reconozco que la música de Wagner es insuperable como música de fondo en los documentales sobre el final del III Reich.

La semana pasada descubrí la presentación de Lamparilla (minuto 4:32 del vídeo de abajo). Qué simpático cuando comienza cantando: Yo fui paje de un obispo. y criado de un bedel, y donado de un convento. y ranchero en un cuartel.

https://www.youtube.com/watch?v=j6kPzFevLcw

Cada vez que te pidan un curriculum, sin duda te entran ganas de cantar tu experiencia laboral de esa manera.

jueves, junio 01, 2023

Las revisiones, ese fastidioso (pero inevitable) camino en la construcción de un libro


Hoy me he encontrado con una anotación del tiempo en que me encontraba escribiendo mi novela sobre Egipto. En la primera redacción, había situado los hechos en verano. Después me doy cuenta de que, en el texto del Éxodo, al describir la plaga del granizo, se habla de la recolección de la cebada y el trigo. Cambio las fechas.

Después las vuelvo a cambiar para que la salida del pueblo elegido ocurra en la fecha de Pascua. Se me había pasado ese “pequeño” detalle.

Después me percato de que es mejor que la salida ocurra cuando es más frecuente que caiga la fecha de Pascua y no en uno de los extremos de esa oscilación.

Por último, en la última revisión, me doy cuenta de que si los hechos comienzan a finales de enero el faraón no puede nadar en el Nilo en esas fechas, como había colocado en la primera redacción. No solo eso, también hay que cambiar las vestiduras en muchos pasajes para adaptarlas a una época más fría.

Finalmente, decido que todo el ciclo de las plagas, en vez de durar 70 días (así era en mi primera redacción), podrían durar 40 días.