viernes, febrero 19, 2021

Este puzle es ejemplo de que los dogmas estan engarzados entre sí


La reflexión conjunta acerca de la hipótesis de un “cristianismo” sin Encarnación me ha resultado muy enriquecedora para entender mejor el misterio de Cristo. Reflexión conjunta que nos ha llevado varias horas a algún amigo teólogo y a mí. Oculto el nombre de mi amigo.

Fabián ha dado totalmente en el clavo con un detalle en el que, en todos los pasados años, no había caído: cuando Jesús convirtió el agua en vino, el vino resultante fue óptimo.

En ese comentario, aunque breve, se percibe que Fabián ha entendido de lo que hablaba. No ha sido el único, perdonad que no os cite a todos.

El acostumbramiento al misterio de la Encarnación es un peligro. Todos tenemos que quitar el polvo de la rutina. También debemos esforzarnos en entender que cada artículo de la fe está en el Magisterio porque tiene una razón para estar.

La distinción entre necesario y contingente es muy interesante si nos damos cuenta de que Dios ha tomado siempre la opción más perfecta. Esto aclara las cosas, pero nos lleva (como los niños pequeños) a hacer nuevas preguntas a nuestro Padre.

Ejemplo de lo contingente, ¿podían los sucesores de Pedro haberse establecido en Alejandría? Es decir, si Roma era la opción más razonable, ¿hasta qué punto la Voluntad Divina podía haber escogido una ciudad menos adecuada si su Inteligencia Infinita sabía que era la más conveniente?

Como se ve, esta relación entre contingencia y “elección divina de lo más conveniente” plantea interrogantes. Si se entiende mal, todo pasa a ser, en cierto modo, necesario.

Roma, sin duda, era contingente. Pero el concepto de Destino plantea problemas. El azar es solo un concepto instrumental. En manos de un Padre Providente, ni un pajarito muere en el mundo sin que lo permita la Voluntad Omnipotente.

Sí, no veo tantos interrogantes (en mi caso) a la hora de entender la relación entre destino y predestinación, como en entender esas relaciones entre contingente y “elección divina de lo más conveniente”. Planteo preguntas, no tengo respuestas para todo.

Somos niños, tenemos que fiarnos de la Trinidad. Ella sabe por qué permite cada cosa.

jueves, febrero 18, 2021

Armonía y confrontación en una sociedad postcristiana

 

Hoy he visto una parte de un documental del programa En portada de Televisión Española. Quiero sugerir a la Conferencia Episcopal Española que haga un recuento de cuántos documentales de nuestra televisión pública tratan acerca de la Iglesia.

La cuestión no es si las cosas negativas que se dicen de la Iglesia, en esos documentales, son verdaderas o no. La cuestión es que la cadena pública, de manera evidente, lleva (con el dinero de todos) aplicando una política deliberada de desprestigio. No necesito saber el número, el porcentaje, para tener la completa certeza de que esa voluntad existe. Se trata de un plan realizado a largo plazo.

Del mismo modo, los políticos de izquierdas, hace tiempo, se dieron cuenta de que poner muchos documentales acerca de la Alemania de Hitler aumentaba la intención de voto hacia ellos. Resulta patente que el porcentaje de documentales sobre el nazismo resulta desproporcionado en nuestra televisión pública.

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Cuando hoy he visto las imágenes de jóvenes antisistema incendiando contenedores, rompiendo escaparates y agrediendo a la policía, en varias ciudades de España, me he acordado de que, cuando sucedieron los disturbios de Chile, en ningún momento pensé: “Nosotros somos distintos”. Para nada pensé eso porque bien sé que los radicales, que los neoanarquistas, son grupos presentes en casi todos los países, tanto de América como de Europa.

Este odio contenido, sembrado, incubado, va a ser una realidad cada vez más frecuente en nuestras sociedades del siglo XXI. En la medida en que la crisis económica se vaya haciendo más profunda, van a ir creciendo. Son levadura en medio de la masa. De ningún modo, se les puede subestimar. Son el huevo de la serpiente. Ah, y por si alguien no lo ha notado, ya están en el Poder, ya tienen su cuota de Poder.

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El post que viene abajo es solo para los muy aficionados a la teología. Los demás lo pueden obviar sin cargo de conciencia.


Puzles teológicos ampliados durante dos milenios

 

Un lector de Estados Unidos me ha enviado unas profundísimas reflexiones. Le he estado dando vueltas a sus aportaciones. Es cierto que el por Cristo de la doxología puede tiene una razón más profunda que la de la Redención, que fue la primera que pensé, la que tenía en mente cuando escribí el primer post.

Es verdad que hay una relación ontológica intratrinitaria entre el Padre y el Hijo que tiene que reflejarse en la revelación del Misterio de los misterios.

Es cierto también que, sin Encarnación, podría haber perdón si así Dios lo determinaba, pero hubiera sido más difícil la divinización, la santificación llevada a las más altas cumbres.

También resulta fascinante, como me señalaba él, que Dios es libre, pero Dios siempre hace lo que más conviene porque es Perfecto. En ese sentido, la Voluntad Divina se mueve por unos cauces de necesidad, en cuanto que no va a realizar lo imperfecto, pudiendo hacer lo perfecto. Dios no tiene voluntad, Dios es Voluntad.

miércoles, febrero 17, 2021

Le marravilloso puzle de la teología

 

El tema de ayer, algo que se me ocurrió de pronto, me parece tan interesante que he revisado y redactado de nuevo el post de ayer, ampliando algunas partes. Me parece tan fascinante que mañana le dedicaré otro post más. Ahora los pensamientos de ayer de nuevo.

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Ayer estaba hablando con un amigo, por teléfono, antes de acostarme y le pregunté: ¿Te imaginas un “cristianismo” sin Encarnación?

         ¿Cómo hubiera sido una fe “cristiana” en la que toda la construcción de fe fuera la misma, solo que la Encarnación no se hubiera anunciado y no se hubiera producido? Me puse darle vueltas a la hipótesis de que Dios nunca hubiera anunciado la venida de un Mesías, sino la manifestación definitiva que culminaría todas las teofanías anteriores.

         En el año 30, Dios, llamándolos como a Samuel o Ezequiel u otros, podría haber reunido un grupo de cuarenta profetas de todas las tierras de Israel. Estos podrían haber vivido, en un desierto, dedicados a la oración y la enseñanza del Espíritu de Dios. El cual con visiones y locuciones les hubiera enseñado las parábolas y todas las enseñanzas teológicas y morales. Les podría haber enseñado con sueños, con visiones, con locuciones. Estas enseñanzas podrían haber estado corroboradas por cinco, por nueve o más compañeros.

La gente habría empezado a acudir a ese lugar a recibir enseñanza. Esos cuarenta sabios, algunas veces, harían milagros como Elías. Otras, otorgarían profecías al que les viniese a consultar.

Al acabar los tres años, tendría lugar la manifestación más grande. Una columna de fuego se manifestaría a las afueras de Jerusalén. Una columna como la que vieron los hebreos en el Éxodo. Desde ese torbellino, la Voz les hablaría a todos los presentes, no solo a los cuarenta elegidos.

Lenguas de fuego se desprenderían y se posarían sobre las cabezas de los profetas, otorgándoles el poder de los siete sacramentos; sobre los cuales, ya habrían sido previamente instruidos.

Al no producirse la Encarnación, no habría sacramento de la Eucaristía. Pero podría continuar el sabat judío, pero transformado en sacramento. Es decir, el pan y el vino no serían la presencia de Cristo, pero si conferiría gracias como alimento espiritual.

La Iglesia comenzaría y tendríamos un Nuevo Testamento con un Evangelio único (un solo libro) donde se narrase la historia, portentos y manifestación final de esos tres años de desvelamiento de los misterios. Ese “Evangelio” sería una obra coral de los cuarenta sabios. Mientras que los continuadores, el siguiente círculo concéntrico de colaboradores, escribirían su versión de Hechos de los Cuarenta Profetas y distintos tratados teológico-sapienciales que glosarían el “Evangelio”. Pudiendo acabar todo con un apocalipsis.

 

¿Para qué reflexionar sobre una hipótesis?

Ojo, esta hipótesis de lo que pudo suceder, de las opciones que tuvo la libertad divina, no la propongo para hacer de menos a la Encarnación. Todo lo contrario. Reflexionando teológicamente sobre un cristianismo sin Cristo nos damos cuenta de que lo mejor fue la Encarnación. Fue la opción más generosa por parte de Dios.

Además, los cristianos no solo creemos en la Encarnación in genere, sino que creemos en la Encarnación con todas sus circunstancias. Dios fue optando por las opciones que mejor mostraran su exceso de amor. La misma Encarnación podría haberse producido en circunstancias muy distintas. Podría haberse encarnado en una poderosa familia sacerdotal, nacer en un palacio, etc.

 

Otra posibilidad

Otra versión de esa hipótesis de un “cristianismo” sin Encarnación podría haber sido que el Espíritu hubiera escogido a los Doce Apóstoles en vez de a cuarenta profetas. Y que los Doce, instruidos del modo que he dicho, directamente por un “Dios no encarnado”, hubieran hecho lo que hicieron los Doce en nuestros Hechos de los Apóstoles. Incluso los libros del Nuevo Testamento podrían haber sido exactamente los mismos (el mismo contenido, hasta los mismos títulos), solo que sin referencia alguna a Cristo, sino solo a la Gran Manifestación, aquella que les otorgaría el poder de los sacramentos. También habría existido san Pablo y con los mismos viajes.

Tanto en la primera hipótesis como en la segunda, en ambas, les habría revelado la existencia de la Trinidad, la Iglesia existiría con la misma organización eclesiástica. Incluso podría haber existido Judas Iscariote traicionando el mensaje de los cuarenta profetas o de los Doce Apóstoles, poniéndose al servicio de la casta sacerdotal que no aceptaría ese cambio de cosas. La división entre el Templo y los “cristianos” hubiera podido seguir el mismo curso que, de hecho, ha tenido.

También podría haber existido María, como Vaso Espiritual, pero sin producirse nunca el anuncio del ángel; hubiera podido existir con su total entrega y su total amor a Dios, como la última perfecta Judit y la última consumada Ester, la mujer del Cantar de los Cantares, pero sin Cristo.

         Si valoramos todas las opciones, si las ponderamos con toda la seriedad que merecen, se observa que de todas las opciones la que mejor manifiesta el amor divino es la de la Encarnación. No es una opción más, es la mejor; la que más nos mueve a la conversión y a la santificación. Sin pasar por la Pasión y Resurrección, las virtudes de María al no ser probadas hasta el heroísmo del Calvario, podría haber estado llena de gracia, pero sus virtudes quizá no hubieran llegado a la cima que llegaron. La Encarnación santificó a María. Y mucho más quedó santificada con el horno de sufrimiento final, la Pasión de Cristo.

         Por supuesto que la Redención en la Cruz no se hubiera producido. Pero Dios podía haber dispuesto su perdón por otro medio; incluso con su mera voluntad, proclamando un supremo año jubilar.

lunes, febrero 15, 2021

Más sobre audiolibros

 

Este post es una añadidura al post de abajo. Yo dedico mucho tiempo a los libros. Y una forma habitual que tengo de “leer” son los audiolibros. Un audiolibro, de ninguna manera, lo considero una forma menor de “lectura”, permítaseme la expresión.

Para mí la lectura añade matices al texto neutro. Me apasiona mucho más la versión oral que hay del magistral libro Pedro Páramo de Juan Rulfo que la obra meramente escrita:

https://www.youtube.com/watch?v=qpmRmJflhLM

Esta lectura es formidable. Todo el rato añade tonos. La versión oral enrique el texto.

Dígase lo mismo de los textos de Rayuela de Cortázar. Los textos leídos por él nos dan el sentimiento exacto de las palabras escritas.

También me han dicho varios lectores, a lo largo de los años, que tras escucharme en alguna conferencia, leyeron tal o cual libro de mi autoría imaginándolo con mi voz, con mi velocidad de lectura, con los dejes de mi dicción. Leída así una obra adquiere un sabor propio.

Así que el audiolibro de ningún modo me parece un modo menor para adentrarse en un libro. Yo lo uso como método de "lectura" todos los días desde hace muchos años. Varias larguísimas novelas las he escuchado de esta manera desde principio a fin.

Audiolibros, otra forma de leer

 


Un estudiante de filosofía de Mendoza (Argentina), llamado Adrián González, ha realizado un audiolibro de Historia del mundo angélico. Aquí os pongo el link:

https://www.youtube.com/watch?v=mOYsxUpvBA8

Como las palabras que me ha enviado eran un poco extensas, las he colocado en el primero de los comentarios del post de hoy. Me ha alegrado saber que la lectura de mis obras le animó a estudiar filosofía.

sábado, febrero 13, 2021

Caridad y estética

 

Karina, no conocía el vídeo que has mencionado sobre la boda real que él presidió. Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices en los comentarios y el vídeo me ha gustado mucho:

https://www.youtube.com/watch?v=-8msHZ8wI7Y&feature=youtu.be

Muchas de las “tonterías” de las que hablo en mi blog tienen que ver con esa conveniencia de que las cosas se hagan con más elegancia, con más estética. Ciertamente ese buen hacer se encuentra en parte de la Iglesia Anglicana (no en toda ella) y en parte de la Iglesia Católica (no en toda ella).

Pero sí que suele ser una nota distintiva de la Iglesia Anglicana: la elegancia. Y siempre lo he admirado.

Siempre me ha provocado una sonrisa y mi silencio conmiserativo cuando algún católico (fiel o sacerdote) ha zanjado estos temas con lo de siempre: “Esas cosas a Jesús no le importan”. “Eso son tonterías”. Ah, y la frase-estrella que vale para todo: “Lo importante es la caridad”.

Esta última frase vale para todo. No importa que te salga mal una tortilla o llegues tarde a una cita o una película religiosa sea aburridísima.

No importa que financies una película religiosa o pagues la construcción de un nuevo templo parroquial. Si alguien te señala algún error (o que todo es un perfecto desastre), siempre le puedes decir: “Tonterías. All you need is love”.

viernes, febrero 12, 2021

Las lecturas acaban formando un itinerario


Los post de los últimos días se basan en este vídeo:

https://www.youtube.com/watch?v=e2aUvhfWM3w&t=396s

Este vídeo me parece fascinante. Mi dedicación a la teología no le llega ni al tobillo a este arzobispo emérito. Eso sí que es dedicarse a la teología toda una vida. Pero ver ese vídeo me animó a explicar mi pequeño itinerario.

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Por acabar el tema que comencé hace dos días, mi evolución teológica, diré algo más. Buena parte de mi vida me basé en santo Tomás de Aquino y Michael Schmaus. Por supuesto que estos fueron dos pilares esenciales a cuyo alrededor había otros muros, columnas y contrafuertes: Royo-Marín, Prummer, Nolding, Dentzinger y los manuales de la universidad. Su manual de metafísica tuvo una influencia profundísima hasta el día de hoy.

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Hice la licenciatura en teología, pero en medio de mucho trabajo como párroco. No solo no disponía de tiempo para dedicarme a descubrir nuevas regiones teológicas, sino que, además, todavía no era yo muy maduro. No aproveché la oportunidad que esos profesores me brindaron. Pero, insisto, no era solo la falta de tiempo, también fue una clara falta de disposición por mi parte. Tampoco debo ser muy duro conmigo mismo. Creo que buena parte de mis compañeros, no todos, estaban en la misma situación que yo.

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La teología no avanzó en mi mente absolutamente nada durante los años siguientes. Leía espiritualidad: Relatos de un peregrino ruso, Filocalia, La Parábola del Hijo Pródigo. Pero no leía teología. Varias veces intenté adentrarme en las obras patrísticas. Pero reconozco que, por más que lo intenté, no suscitaron mi interés.

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Durante el doctorado en Roma, descubrí la teología centroeuropea del posconcilio. Todo un descubrimiento. También todas las obras académicas de autores protestantes. Todo esto me abrió horizontes insospechados. Roma también supuso el descubrimiento de las Sagradas Escrituras. Las llevaba leyendo desde mi primer año de seminario, pero ahora aparecían con un fulgor deslumbrante, como sorprendente fuente de teología.

jueves, febrero 11, 2021

Aquellos años en que estuve en el horno teológico, cociéndose mi masa: mis cinco años de seminario

 

Me gustaría completar lo que dije ayer sobre mi itinerario. Mis cinco años de estudios en Pamplona estaban divididos en dos bachilleratos: el de filosofía y el de teología. Esta división se llevaba a cabo de un modo que considero que estaba desorientado. Esa división conllevaba un aislamiento entre esas dos ramas, la filosófica y la teológica. Lo que debería haber sido una unión armoniosa, un diálogo entre ambas, de hecho, era un aislamiento entre las dos.

¿Todos los profesores obraron así? No, hubo unas cuantas excepciones. Hubo unos pocos profesores que explicaban la filosofía no de un modo árido y seco, desconectado del conjunto teológico, sino en armonía con la construcción entera de la Ciencia de Dios. Pero fueron pocos, solían ser los más ancianos y gozaban de un gran reconocimiento por parte de los alumnos. El profesor joven piensa que cuanto más árida sea una clase es que es las está dando de un modo más serio. Teníamos muchos profesores jóvenes.

Al estudiar la teología, los apuntes y el manual se convertían en un obstáculo, en un muro, para leer a otros autores. La presión memorística era tan grande que uno no se podía permitir hacer “excursiones” por otras obras.

Tuvimos cinco años para estudiar. Pero no nos engañemos, el sistema encajonaba a los alumnos sin dejarlos salir fuera de la memorización de los apuntes.

Una cosa que hubiera sido muy útil habría sido conversar, debatir, dialogar entre nosotros sobre lo que leíamos. Eso no sucedía nunca. En clase hablaba el profesor. O, mejor dicho, dictaba el profesor. Por lo tanto, pasábamos del dictado a la memorización, de la memorización al dictado. Entre medio, había unos pocos momentos en que se podían hacer preguntas al profesor. Pero pocas, porque el profesor siempre insistía en que había que seguir adelante, en que había que acabar el programa.

De las partes que mejor me acuerdo de esos años, fue precisamente de aquellas en que hubo discusión, preguntas, diálogo. Pero eso, en clase, se consideraba una distracción, un detenimiento del curso de la clase.

Las peores de todas las asignaturas eran las de Sagrada Escritura. Los profesores se centraban en todo lo más tedioso y aburrido del Antiguo y el Nuevo Testamento. A nadie le gustaban. Por supuesto que esas clases acerca de la tradición eloista o del estudio formal de distintos papiros y asuntos similares no nos preparaban para nada en orden a las preguntas que nos iban a formular los feligreses, tampoco en las cuestiones que nos surgían al leer la Biblia.

En esa época, por supuesto, no se estudiaba el contenido de los libros sagrados. Todo el interés se centraba en las cuestiones formales, en las teorías acerca de la composición textual y cosas similares.

De todos los profesores, sin ninguna duda, mi favorito fue don José Guerra Campos. En eso también había unanimidad. Don José no tendría que haber enseñado Filosofía de la religión, sino que tendría que haber enseñado a los profesores cómo enseñar.

Tuve otros buenos profesores, como excepción, mencionaré a don Mariano Artigas, pero a nadie más para no ser injusto en mis olvidos.

En definitiva, en plena década de los 80, allí y en casi todas partes, la pedagogía teológica seguía los métodos del siglo XIX. Un profesor podía saber mucha escatología o mucha ética o mucha teodicea, pero no entendía que hubiera ninguna necesidad de saber algo de pedagogía. Hoy día, os puedo asegurar que se sigue enseñando al viejo estilo, en muchos lugares.

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Hablando de profesores de seminario, vas a dos lugares y en los dos pides pizza. Qué diferencia hay, a veces, de una pizza a otra.

Y lo mismo con la tarta de queso.

miércoles, febrero 10, 2021

Aunque suene pretencioso, unas palabras acerca de mi evolución teológica

 

Un amigo mío de Estados Unidos, una de las personas que mejor conoce la demonología contemporánea y pretérita, me ha animado a que, en mis memorias, pergeñe mi autobiografía intelectual. Este amigo es el que mejor conoce en el mundo, no exagero, la evolución de mi pensamiento. Nos encontramos en los extensos prados de la letra impresa, hace tantos años. Y nadie como él ha diseccionado mis obras.

A pesar de que aquellos puntos en los que he evolucionado, aparecen patentes en mis ocho libros sobre el demonio si se leen por orden, me animo a decir lo poco que se puede decir. Mi escritura comenzó con lo fenomenológico para ir decantándose hacia lo esencial. De los hechos particulares, fui pasando a buscar más y más la esencia de cada campo que componía la demonología. Mi tesis de licenciatura era una recolección de datos bíblicos, teológicos, experienciales; organizándolos y acompañándolos de un natural deseo de entender.

Summa D. organizaba más toda la materia y hacía un mayor esfuerzo por reflexionar en cada campo tratado. En Exorcística, ya se nota que intento penetrar lo que subyace en la esencia de la posesión, lo cual lleva a un mejor entendimiento de qué es el exorcismo. Si se comprende mejor cuál es el núcleo fundamental de la posesión, se entenderá más adecuadamente qué es lo sustancial en el exorcismo y eso tendrá ramificaciones concretas. Sí, ese esfuerzo, ese intento, ya está presente en esa obra.

Si dejamos aparte obras mías especializadas como Enoc y los nefilim o El exorcismo magno, los siguientes títulos seguirán por ese camino. No solo eso, cada vez me intereso más por el infierno. Cada vez me intereso más, dentro del campo del infierno, por profundizar en la esencia de la condenación. Cada vez mi escritura se basa más en la metafísica.

Las tres últimas obras mías, la trilogía sobre Dios, suponen una progresión patente: una progresión de mi entender la condenación. No es una trilogía que complete; no se expande para nada. Al revés, el discurso se va metiendo cada vez más adentro del abismo central.

Entender que el mejor modo de comprender qué es el infierno era a través de la vida intratrinitaria de Dios fue para mí un inmenso, colosal, descubrimiento que me sorprendió. Siempre había dicho, en mis conferencias, que el mejor modo de comprender el Mal era a través del Bien. Pero ni se me pasó por la cabeza que era el primer Misterio el que alumbraba el otro misterio. Si bien, las ideas van concretándose en Historia del mundo angélico. Y más todavía en Las corrientes que riegan los cielos. Finalmente, mi ensayo sobre el infierno, la obra final de la colección, lleva a término cualquiera de las conclusiones comenzadas a atisbar en las obras precedentes.

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Sea dicho de paso, en cuanto a mi proceder literario, considero que mi mejor novela, la más acabada, la que formalmente es más perfecta en su escritura, es Cuando amanezca la ira.

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Otra cosa, mi evolución sobre el exorcismo está expresada en el primer capítulo de Exorcística. Después de ese capítulo de conclusiones, ya no he añadido al tema más que detalles.

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Ralph lo haría bastante bien. Creo que el bipartidismo nos lleva a que amemos a los Ralphs.


martes, febrero 09, 2021

Un viaje ideal en un continente ideal con unos compañeros ideales

 

Yo soy sacerdote y, por tanto, lo que voy a describir solo es una cierta “fantasía”. Una fantasía al alcance de pocos, me temo.

Un viaje en el que uno dice, por ejemplo: “Voy a recorrer Europa hacia el norte”. Salir con los coches e ir parando en cada lugar que a uno le interese. Bien acompañado de amigos. Unos seis u ocho, tampoco más.

Un viaje sin fecha de finalización. Con alguien que pueda aconsejar bien dónde comer en cada ciudad, pequeña o grande. Imaginemos también que uno se puede permitir contratar un guía en cada ciudad. Imaginemos que uno puede permitirse un muy buen hotel en cada parada.

Y que si los acompañantes están cansados tras cinco días, se puede decidir pasar un día entero o dos leyendo una buena novela, haciendo uso de la piscina interior climatizada.

Un itinerario que puede ser de dos semanas o de tres o de un mes. Gastronomía, museos, paseos, ejercicio físico, lectura. Todo de un modo relajado, sin preocuparse del dinero.

¿Os he puesto los dientes largos, eh? La realidad es que los millonarios, por regla general, tienen un mal gusto formidable para gastar sus fortunas. Seguro que hay excepciones. Pero la que he descrito es una manera muy agradable de emplear el dinero. Un viaje como el del emperador Adriano. Un viaje como el de algunos millonarios norteamericanos en los años 20.

Otra cosa es que el dinero hay que usarlo en beneficio de los pobres. Pero un viaje así ya lo creo que sería agradable. Aunque, la verdad, no nos engañemos, los viajes baratos organizados... en fin, que se ve lo mismo y se disfruta de forma parecida a precios proletarios. Lo digo en serio. Esto de los lujos asiáticos está muy bien en una novela. Pero Florencia es igual la veas como la he descrito o la veas de un modo barato.

lunes, febrero 08, 2021

Kodos y Kang: historia de la democracia

 




Hoy no os voy a castigar con otro rollo sobre geopolítica católica. Veréis, el libro que quería escribir, después del de san Pablo, era la segunda parte de mi autobiografía. En parte, porque la primera parte se vendió muy bien. Lo cual siempre es un buen argumento literario.

Pero me he encontrado con un problema que no he logrado resolver. La biografía tenía que continuar donde dejé la primera parte, en el año 2006. De lo más interesante que tenía que contar desde entonces eran las acciones de varios sacerdotes contra mí. Algunas de esas acciones fueron realmente interesantes de contar y provocaron círculos concéntricos de efectos que permanecen hasta hoy.

Ahora bien, ¿cómo contar esa historia sin que los aludidos se enfaden y despierten de su sopor para volver a la carga en sus esfuerzos contra mí?

Llevo varios días dándole vueltas. No hay forma de enmascarar de quiénes se trata, siempre serán reconocibles en el ámbito clerical de Madrid. El mundo de los curas es muy pequeño.

No hay forma de enmascarar las pequeñas y grandes maniobras de estos colegas. Los hechos o se cuentan o no se cuentan. Pero no se puede contar a medias.

Con lo cual, tengo una historia muy interesante para esta segunda parte. Pero justo lo que es más interesante debo callarlo.

En fin, en eso estoy.

domingo, febrero 07, 2021

A mí no me mires, yo voté a Kodos.

 

Hay un tema que observo que se va extendiendo en las mentes de muchos buenos católicos. La idea de que hay una oscura conjura, entre unos pocos poderosos, para llevar a cabo una reestructuración mundial de todas las sociedades. Un plan para introducir una tiranía totalitaria que estaría promovido por los grandes millonarios. A esta teoría de la conspiración la llaman Gran Reseteo.

Hay que dejarlo bien claro: es una teoría de la conspiración sin fundamento. Es cierto que el término Gran Reseteo fue una propuesta que apareció en el Foro Económico Mundial, en el año 2020, y que la han repetido algunas personalidades desde entonces.

Pero lo que ellos proponían y lo que han supuesto aquellos que han dejado volar la imaginación son dos cosas distintas. Dada la preponderancia que ha tenido el uso por parte de los segundos, podemos referirnos al Gran Reseteo como una teoría conspiratoria sin base alguna, olvidándonos de lo que pretendieron quienes usaron por primera vez ese término.

Este es un ejemplo de cómo unos usan unas palabras en un sentido, los conspiranoicos le dan otro. Y, cuando les dices que tal conspiración no tiene sustento en dato alguno, se aferran a que fueron los primeros los que usaron ese término. “¿Cómo puedes negarlo si ellos mismos lo dijeron?”.

Lo que es interesante es que, una vez más, los cristianos más combativos han vuelto a caer en las trampas de Youtube. No es que Youtube sea una trampa, pero sí que hay socavones. Y muchos católicos parecen empeñados en caerse de bruces en cada socavón. De niño, cuando yo tenía cuatro años, si íbamos por un camino de paseo, si nos encontrábamos con un charco, mi madre podía estar segura de que yo desviaría mi rumbo para meterme dentro del charco. Algunos católicos le dan a todo: Viganó, vacuna, reseteo, microchip. Cualquier cosa que lleve delante la palabra conjura, de por sí, es verdadera para ellos.

Si mañana saliera en un vídeo un zapatero de Cuenca asegurando que él ha visto los almacenes donde ya están preparados los microchips que nos quieren implantar, no dudéis de que decenas de millares le creerían.

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En la historia, ha habido varias bestias en el sentido bíblico de Daniel o del Apocalipsis. Pero esos poderes que han intentado satánicamente implantar un orden anticristiano han surgido a plena luz del día, ante los ojos de todos, promoviendo un gran movimiento popular. Así nacen las bestias apocalípticas. Es decir, no surgen con los tejemanejes de un villano que tiene una base secreta en una isla con volcán.

Las bestias suelen nacer con una situación de insatisfacción general de una población, con una ideología, con un partido, con un líder carismático. Las bestias nacen así, no con un producto que echan en el agua corriente del grifo. Este tema fue muy repetido entre los abuelos conspiranoicos de los años 70.

Pero no todo está mal en las teorías estas. Las hay que involucran a los jesuitas que están muy bien. Aunque yo siempre prefiero las que tienen a la reina de Inglaterra como jefe de reptilianos.

¿Y quién no se acuerda de las vainas de La invasión de los ultracuerpos? Buf, es que ni las conspiraciones son lo que eran. Para los que hemos crecido con el cine y la novela de los años 70, podemos asegurar que el futuro ya no es lo que era.

sábado, febrero 06, 2021

Zoología de la Bestia del Apocalipsis: aprendiendo de las bestias del pasado

 

Como parece que es un tema que os interesa, os voy a seguir dando algunas notas de cómo será el nuevo orden. Por supuesto que no he tenido ninguna revelación sobre el tema, ni me baso en ninguna, así que lo que digo no pasa de ser una opinión.

El nuevo orden será internacional, pero no logrará implantarse en todo el mundo. En el Apocalipsis, se dice cómo la Bestia intenta conquistar el mundo. Pero es en ese proceso cuando se produce la Batalla del Armagedón. Así que podemos decir de un modo lato que ser un orden mundial, en el sentido de que estará muy extendido.

El nuevo orden no puede ser masónico. La masonería misma ya no se aclara, realmente, qué es. Es un esquema de ideas completamente trasnochado. Ni el Poder está ya en sus miembros ni tienen unidad de acción. Otra cosa distinta es que apareciera, en el próximo decenio, algún tipo de nueva sociedad secreta. Pero a la masonería la veo imposible de reflotar.

El nuevo fascismo que supondrá el nuevo orden por supuesto que será rabiosamente antifascista. Claramente, tendrá un espíritu de izquierdas, libertario, antisistema. Para eso la población ahora es tierra fértil. Sería imposible que una ideología de extrema derecha ahora creciera en Europa o Latinoamérica. Cualquier nueva ideología que quiera prosperar tendrá que unir a los descontentos en una nueva labor fundacional de la sociedad. Y los descontentos son los que han quedado al margen de la economía. Esos pobres parados que malviven con ayudas ahora son un peso para la economía. El día que se organicen en un partido y se entusiasmen, el día que sean entusiasmados, ellos tomarán el Poder.

Para eso se necesita más pobreza. Cuántos más sean los descontentos, más posibilidades habrá de hacerse con los congresos de distintos países.

El bolivarianismo es un ejemplo perfecto. Se hizo con mando en varios países. Y con voluntad de no soltar ese mando bajo ningún concepto, aunque no lo lograra en Perú o Ecuador. Pero no olvidemos que el bolivarianismo, en su máxima extensión, comenzó a pagar partidos en varios países.

El nuevo orden europeo tendrá semejanzas, estoy seguro, con el bolivarianismo, pero será de cuño europeo. Probablemente, desarrolle una estética propia. El bolivarianismo ni tuvo estética ni tuvo ideólogos. También le faltó un líder carismático. Chávez agarró el Poder con sus manazas, pero nunca fue carismático. Tuvo adhesiones, tuvo apoyos, pero no fue el líder al que las masas siguen hipnotizadas.

Por supuesto que el nuevo orden defenderá los nuevos valores. Y llevará a los obispos a los tribunales. La Iglesia, todos los cristianos y todos los creyentes en un Único Dios que tiene unos mandamientos basados en la Ley Natural ocuparán el lugar que los judíos para el nazismo. La persecución será igualitaria, no solo contra la Iglesia Católica. Aquellas confesiones que acaten los Nuevos Valores no tendrán ningún problema con el Estado. La persecución comenzará por algunos individuos, considerados extremistas. E irá subiendo poco a poco hasta ser una persecución generalizada. Pero será poco inteligente perseguir a todos a la vez. Las leyes afectarán a individuos. Cada vez a más.

El nuevo orden planteará una reforma de la economía mundial. Cierto que esto es algo necesario. Pero esta reforma se organizará desde la típica improvisación bolivariana. Será muy difícil que el nuevo orden sea una gran obra de economistas. La presión de los descontentos, la necesidad de ser populista, hará que la reforma sea una inmensa suma de parches. No conozco ningún caso de populismo que haya realizado una buena reforma integral de la economía de una nación.

Un populismo internacionalista nunca es fruto de conjuras de millonarios, esta es una de las cosas que continuamente se nos intenta inculcar. Los millonarios siempre, en todas las épocas, han ido a lo mismo: hacer más dinero. Ahora, como siempre, los millonarios están desideologizados. Después, se unirán a lo que sea, como han hecho en todo el siglo XX. Un nuevo orden internacional tiene que surgir como fruto del entusiasmo popular, como una ola incontenible que arrastra las barreras del viejo orden. Eso es totalmente distinto a una conjura de salón entre unos cuantos millonarios. Ese tipo de conjuras sirven para poner a otro dictador o para derribar un partido en el Poder. Pero a la población no se le entusiasma desde ese tipo de salones situados en mansiones. Puedo poner varios ejemplos de cómo surgieron nuevos órdenes en el siglo XX: siempre fueron olas populares entusiasmadas por un líder carismático.

La tecnología no crea el nuevo orden. Los que no saben creen que el nuevo orden se basa en microchips, códigos de barras y hasta vacunas (ja, ja, ja). Un nuevo orden se basa en el entusiasmo popular por una nueva ideología. La tecnología servirá al nuevo orden, pero no crea ese orden. El nuevo orden debe tener una contenido, los chips no lo dan.

viernes, febrero 05, 2021

No, todavía no está aquí

 

Ya lo he dicho más veces, anteriormente. Pero me gustaría abundar un poco más: actualmente, en este año del Señor de 2021, no existe un nuevo orden mundial. No existe.

Existe una nueva ideología formada por varias facetas que ha ido calando más en la población. Esa ideología de la población acabó conformando el discurso políticamente correcto. De la política pasó a las leyes. Estamos a la espera de un recrudecimiento de las leyes y el siguiente campo invadido serán los tribunales.

Pero una ideología no es un orden.

El día que la nueva ideología se combine con otros elementos y conforme un partido político, ese partido puede ser internacional. Ese día ese partido sí que podría construir un nuevo orden en ese país. Y sus partidos-hermanos podrán hacer otro tanto en otras naciones. Ese día sí que habrá un nuevo orden.

Destruir la antigua cosmovisión cristiana, no implica que, automáticamente, hay un nuevo orden. Destruir algo no significa que ya, de por sí, hay un nuevo orden internacional.

Lo habrá. Sin duda, lo habrá. Pero tendrá que combinarse con otros elementos. Con unas cuantas facetas contrarias al cristianismo, no se construye un partido. Se necesita una parte afirmante, algo que se afirme; no solo una parte negante.

Es decir, no existe un nuevo orden mundial por el hecho de que cinco o diez obispos de distintos países de Europa o Latinoamérica vayan a los tribunales como acusados.

Solo cuando esa mentalidad postcristiana se combine con un ideal, con algo que se pretenda, con un nuevo orden social que se quiera lograr, entonces sí.

El nazismo no construyo su nuevo orden solo persiguiendo a los judíos. El antisemitismo existía antes de Hitler. El nuevo orden nazi nació cuando se combinó con la pretensión de toda una arquitectura social nueva.

El marxismo no construyó su nuevo orden solo ahorcando a millares de ricos. Eso no bastaba. Se construyó cuando se combinó con acciones afirmantes en orden a lograr una nueva sociedad.

No, no existe ahora un nuevo orden. Existe una nueva mentalidad que se manifiesta en algunas leyes. De este humus brotará otra cosa, pero todavía no ha surgido. Yo me lo imagino como un incendio, como una ola de entusiasmo popular, que concentrará el Poder en las manos de un dirigente carismático, cuya sombra impactará en otras naciones que seguirán su estela, uniéndose a algún movimiento político internacionalista.

¿Donde nacerá? No lo sé. ¿Qué características tendrá? No lo sé, porque se venderá a sí mismo como algo nuevo, algo renovador, como una refundación de la sociedad. La pobreza que va a venir en los próximos años es un caldo de cultivo adecuado. Como lo fue la Gran Depresión (aunque, en Estados Unidos, surgiera un Roosevelt y no un dictador), o lo fue la hiperinflacción alemana tras la I Guerra Mundial. La pobreza venidera será una oportunidad para el populismo internacionalista; probablemente, con tintes antisistema. Un partido que sea rabiosamente libertario, antifascista, que pretenda renovar toda la sociedad en nombre de la libertad y los más desheredados.

No, la culpa no será de China ni de los masones ni de un grupo de millonarios conjurados. Mi intuición (me puedo equivocar perfectamente) es que será algo muy popular, muy espontáneo, que nacerá de las bases, que querrá acabar con un sistema social injusto y que sumará a todos los descontentos.

jueves, febrero 04, 2021

Davos

 

Un lector escribía:

Padre, acabo de leer un artículo sobre las conclusiones de Davos 2021 y se me hace que hay una relación directa con su post. ¿Se animaría a realizar una nueva publicación relacionando los temas, si es que usted le encuentra relación?

En este blog, es la primera vez que voy a hablar de Davos. Me parece que nunca tampoco he hablado del Club Bildelberg. ¿Por qué? En mi modesta opinión, esos foros no tienen relevancia alguna en el funcionamiento ni de la política ni de la economía.

Los verdaderos asuntos, los importantes, los que sí que tienen influencia en nuestras vidas, nunca se han tratado en esos encuentros, sino en reuniones de las que nadie se ha enterado ni siquiera muchos años después. Para ahorrar palabras, a este tipo las llamaré reuniones de hierro, frente a las otras como las de Davos o Bildelberg que las llamaré reuniones teatrales.

Las reuniones teatrales son reuniones de mucha gente, no se decide nada, se dan conferencias, atraen mucha atención mediática, y siempre hay un buen número de invitados.

Las reuniones de hierro son aquellas a las que no se va a escuchar una conferencia ni una lección acerca de cómo es la vida y el universo, sino que se va a tomar decisiones. A esas van los que toman las decisiones y ni una sola persona más. Nadie se entera, no salen en la prensa. No son reuniones para hacer discursos.

Un ejemplo de reunión de hierro fue la que tuvo lugar, antes de la crisis del 2008, una noche, y a la que asistieron el gobernador de la Reserva Federal, el secretario del Tesoro, el presidente del Federal Reserve Bank of New York y los representantes de la junta de bancos del FED. En esa reunión ultrasecreta, celebrada a toda urgencia, se tomaron decisiones para evitar males mayores. No se pudo evitar, al final, aquella crisis económica tan profunda, que duró años y llevó al paro a millones de personas en todo el mundo, una recesión con tremendas consecuencias personales en tantas familias. Pero, en esa reunión y otras, se evitaron males mayores. Se evitó que la crisis se saliera de unos cauces razonables.

Acerca de esa reunión, se tienen todos los detalles. De otras no sabemos nada, pero estoy seguro que, hace bastantes años, se reunió Google con la Casa Blanca y líderes del Congreso para pactar que se dañase con leyes antimonopolio esa empresa por razones de interés nacional. Será un monopolio, pero será el oro negro del siglo XXI. Y ese oro negro estará en Estados Unidos. Estoy convencido de que esa reunión tuvo lugar.

Seguro que, en los pasados años, ha habido reuniones de hierro. Pero de esas nos enteraremos dentro de varios años.

martes, febrero 02, 2021

El Estado, la democracia, las pequeñas reparaciones




Hoy voy a poner mi granito de arena acerca de cómo salir de la crisis económica. Perdón, salir no, de cómo remediar un poco la crisis. Disculpad que exponga de forma telegráfica, sin argumentar, pero sino sería un artículo y no un post.

—Pablo Iglesias tiene razón al hablar de nacionalizar. En aquellos campos, donde nunca ha existido competencia, sino un monopolio, sería mejor que los beneficios revirtieran en toda la población y no en un pequeño grupo de grandes accionistas: gas, petróleo, electricidad, telefonía.

—¿Hay competencia entre las farmacéuticas? Absolutamente, no. La única competencia es por sacar productos nuevos. Pero el resto del mercado farmacéutico se rige por los más civilizados cauces, beneficiosos para los accionistas de las empresas que, de ningún modo, desean una guerra entre ellas.

—Los beneficios de todos esos grandes monopolios y otros muchos menores se podrían reinvertir en puestos de trabajo a media jornada que revirtieran en beneficio de la comunidad: limpieza, jardinería, atención domiciliaria de personas dependientes y un larguísimo etcétera. Las personas con esos sueldos pequeños cobran y consumen, lo cual reactiva la economía. Hablo de sueldos pequeños porque la prioridad es que haya el menor número de personas en el paro.

—Habría que localizar en qué se va el dinero de la población que sea puro humo. Es un tema más delicado este. El dinero, en una gran crisis y larga como la que se avecina, es algo valioso. Hay que gastarlo bien. Si hay poco, no tiene sentido después despilfarrarlo.

Ejemplos de este tirar el dinero son, varios ejemplos: Las casas de juegos y apuestas. El que se tengan que pagar grandes cantidades de dinero para adoptar. Se puede lograr lo mismo, adoptar, sin alimentar esa “industria”; pero solo lo puede racionalizar un Estado con su fuerza y su capacidad organizativa. Gastar dinero en marcas de todo tipo, en las que el producto, al final, solo es la marca y nada más.

Se podrían poner muchos más ejemplos. Uno muy tonto, se le podría hacer entender a la gente, con campañas, que una playa en determinado país tropical concreto es exactamente igual que una plaza de Valencia o Alicante.

Las administraciones públicas también son otra fuente de uso no racional del dinero. No digo que si racionalizamos, ya todo se arregle. Pero no tiene sentido desperdiciar un bien valioso. Y, sobre todo, cuando ese dinero se puede usar para crear empleo y verdadera riqueza, no “humo”.

En fin, los ejemplos son muchos. Es delicado, pero lo que importa es que el dinero no se vaya al extranjero y que los ciudadanos no lo gasten del peor modo posible. Todos sabemos que hay pobres que mendigan y que después gastan fatal lo poco que tienen. Eso también ocurre a nivel nacional.

—Por supuesto que la raíz de la pobreza está en la relación económica desigual y desproporcionada entre países. Pero la solución de eso depende ya no de la nación, sino de todo Occidente. Aun así, se podrían hacer muchos pequeños “apaños”. Pongo un ejemplo sin importancia. Si China descubre que España está vendiendo muchos jamones ibéricos a los chinos, encarga a un empresario que los produzca en China. Esta es una política sistemática. Bien, podríamos hacer lo mismo. No es la solución perfecta. Pero si a diez mil personas en el paro, se las contrata, esas diez mil personas comienzan a consumir, se sienten útiles y las cosas se ponen en marcha.

Lo que no hay es una varita mágica. Pero sí miles de pequeños “arreglos”, miles de pequeñas fugas que se pueden cerrar. Eso no importaba tanto cuando sobraba el dinero. Pero, en enero, hoy han dado los resultados, hay 76 000 parados más.

Lo que está claro es que los políticos deberían comenzar un espíritu de colaboración y no de confrontación: entre partidos y entre comunidades. En ayuntamientos y en todas partes. Los políticos deberían propiciar un cambio de paradigma: dejar la crítica destructiva, para pasar a la crítica constructiva, a la crítica no agresiva. O logramos una política del encuentro, del consenso, o si no, de ningún modo, vamos a poder hacer planes a largo plazo.

He hablado de “arreglos y apaños”, si esos arreglos son todavía a más corto plazo, los resultados son mucho peores. Si, además, hay que estar pendientes de la intención de voto, todavía el gobernante se desmotiva más para tomar decisiones que sean impopulares.

En el fondo, lo que habría que cambiar es a los políticos y sustituirlos por gobernantes eficientes. Pero para eso habría que cambiar las reglas del juego. ¿Qué reglas constitucionales favorecerían la meritocracia? No voy a volver a hablar de mi libro. Pero sí, al final, todos los problemas conducen a los gobernantes. Y ese es el problema, que los gobernantes no son las personas adecuadas.

Es un poco como el lento derrumbarse del imperio romano. Todos lo veían, pero el proceso siguió adelante. Occidente se va empobreciendo y cada vez estamos más enfrentados los ciudadanos dentro de cada país. No estamos inmersos en una sana critica, sino en una crítica estéril.

lunes, febrero 01, 2021

Una pareja de novios cualquiera, en mi parroquia, unos días antes de la boda

 

La película Los Royal Tennenbaums está resultando buenísima. No esperaba tanto de la película. Muy al estilo de Life Aquatic, que fue mejor; y de El Gran Hotel Budapest, todavía mejor que la segunda.

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Apasionantes las concomitancias entre el Levítico y el sistema ritual romano o griego. Estas son las últimas líneas de mi novela sobre san Pablo. Si trabajara para una facultad de teología, cosa que no hago, este sería un tema apasionante para ser estudiado en profundidad.

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Hoy me he enterado de que hubo una manifestación de negacionistas en Madrid, negacionistas respecto al coronavirus. Pobrecillos. Con tanto Youtube, no me extraña. Me gustaría que se dieran una vuelta por las urgencias de mi hospital. He venido hace un rato.

El virus no es como la gripe por una sencilla razón, puede provocar neumonía incluso en personas sanas y puede causar daños graves en distintos órganos.

Eso es lo que veo en las camas del hospital. Así que cien vídeos de Youtube pueden asegurarnos que todo esto es una exageración y que es una excusa para un plan maligno mundial, pero lo que veo en el hospital ni es una excusa ni es una exageración, realmente se trata de un virus que daña el organismo en un porcentaje no despreciable.

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Pero, dado el ambiente en el que me muevo, os contaré un chiste para alegraros:

El médico mira el informe y dice:

—Mmm. Vamos a tener que hacer una placa.

—¿De tórax, doctor?

—No, de mármol.